jueves, 29 de noviembre de 2018

II. Generalicemos la conciencia hacia qué país-mundo  está yendo el capitalismo.

Comprobamos su confrontación 

con 

lo comunitario-popular en las 



disputas de territorios.


Consigamos esa toma de conciencia al 

generalizar la deliberación sobre:

  • porqué Mauricio Macri patentiza la burguesía local creída en ser todopoderosa por respaldarse en las imperialistas y tener impunidad desde hace siglos al estar encubierta tanto por las fuerzas armadas como por la democracia vigente desde 1983 hasta hoy;
  • porqué la esperanza en las elecciones, como la clase política y los grandes medios suscitan e imponen, será soportar la creciente contundencia de un Capital-Estado destructor de las condiciones tanto de vida como de trabajo que el siguiente gobierno de turno legitimará como herencia recibida; y
  • porqué la democracia desde 1983 sólo prolonga profundizando nuestra subsunción en los capitalismos imperialistas.
Comprendamos hasta dónde llega nuestro sometimiento pero sobre todo situémonos en que el uno por ciento de la humanidad que ha expropiado el mundo requiere tender hacia el fascismo. Indaguemos interpretaciones y caminos poco frecuentados por el llamado pensamiento crítico que no revolucionario:

La última entrevista a Samir Amin
"El sistema mira hacia el fascismo

como la respuesta a su creciente debilidad"
20 de noviembre de 2018
 
Por Jipson John y Jitheesh P.M.



Krítica

Entrevista a Samir Amin, poco antes que falleciera, realizada por los periodistas indios Jipson John y Jitheesh P. M., para el Instituto de Investigación Social (Tricontinental)

"El declive del sistema es un momento peligroso. El capitalismo no va a esperar su muerte tranquilamente. Se comportará cada vez más salvajemente para mantener su posición, para mantener la supremacía imperialista de los centros"
 
¿Cómo entiende la globalización en tanto proceso social?
AMIN: La globalización no es nada nuevo. Es una dimensión antigua e importante del capitalismo. Ustedes los indios deberían saberlo mejor que nadie. Han sido conquistados y colonizados por los británicos desde el siglo XVIII hasta el XX. Eso también fue globalización. No la globalización que querían, pero fueron integrados al sistema capitalista global.
La colonización fue una forma de globalización. Pero el pueblo de India luchó contra ella y reconquistó su independencia bajo un liderazgo que no fue socialista revolucionario, sino que fue el nacional populista de M. K.Gandhi y Jawaharlal Nehru. Su independencia en 1947 tuvo dos costos.
·    En primer lugar, una parte importante de la India, lo que ahora son Pakistán y Bangladesh fueron separados de ella. Este fue un acto criminal de los colonizadores.
·    Segundo, la independencia que se ganó fue hegemonizada por la burguesía india, liderada por el partido Congreso Nacional de la India con una amplia alianza popular que incluía partes de la clase trabajadora.
Por lo general, hoy está de moda decir que la globalización después de la Segunda Guerra Mundial fue bipolar: Estados Unidos de un lado y la URSS del otro, engarzados en una Guerra Fría. Esto es básicamente incorrecto. La globalización que tuvimos después de la Segunda Guerra Mundial, digamos desde 1945 hasta 1980 o 1990 es lo que llamo globalización negociada.
Con «globalización negociada» quiero decir que los gobiernos y pueblos de Asia, África, la URSS, los Estados Unidos y sus aliados crearon una estructura negociada multipolar que gobernaba el orden mundial. Esta estructura se impuso al imperialismo y lo obligó a ajustarse al bloque de poder que surgió de la Revolución Rusa de 1917, de la Revolución China de 1949 y de la conferencia de Bandung de 1955.
El progreso industrial, iniciado en la época de Bandung no siguió una lógica imperialista, sino que fue impuesto por las victorias de los pueblos del Sur. Fue en esta época que países como la India, Indonesia, Ghana y Tanzania lograron su independencia. Esta globalización negociada produjo cuatro bloques históricos diferentes, cada uno luchando con el otro:
1. La alianza imperialista de Estados Unidos y Europa occidental con sus aliados: Japón, Australia y Canadá.
2. La Unión Soviética con sus aliados de Europa oriental.
3. La República Popular de China, que a pesar de pertenecer al así llamado campo socialista había desarrollado una política independiente desde al menos 1950.
4. Los países que crearon el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) en 1961, pero que se reunieron en Bandung en 1955.
En Bandung, Indonesia, los representantes de los pueblos de Asia, China, India, Indonesia y algunos otros países se reunieron por primera vez. Habían pasado pocos años desde que la India reconquistó su independencia, pocos años después de que el Partido Comunista Chino entrara en Beijing; habían pasado también pocos años desde que Indonesia recuperara su independencia de los holandeses. Fue un campo que incluyó no solo países asiáticos sino también la mayoría de los países recién independizados de África en ese momento. Las colonias portuguesas se unieron luego y Sudáfrica más tarde aún.
Cuba fue el único país de América Latina que se unió a este grupo. Los regímenes nacional-populistas de este cuarto grupo se unieron institucionalmente en el MNOAL (Movimiento de Países No Alineados) que se reuniría cada año y armonizaría una línea política, así como en el Grupo de los 77 que sería el bloque del Sur dentro de Naciones Unidas.
Tuvimos un patrón de globalización que fue una globalización multipolar, que se negoció entre los cuatro grupos. Desde el punto de vista de los pueblos de África y Asia, fue una época durante la cual el imperialismo se vio obligado a hacer concesiones y aceptar los programas nacional-populares de India y otros países asiáticos y africanos.
En lugar de que los países del sur se ajustaran a las necesidades y demandas de la globalización, fueron los países imperialistas los que se vieron obligados a ajustarse a nuestras demandas. Cada una de estas partes de la globalización multipolar desarrolló sus propias formas de desarrollo.
– Occidente, como resultado de las victorias de la clase trabajadora desarrolló un patrón de los llamados Estados de bienestar.
– El bloque socialista – la URSS, Europa Oriental, China, Vietnam y Cuba – que desarrolló diferentes patrones de socialismo.
– El tercer pilar, esto es la India, liderada por el Partido Congreso Nacional,el Egipto de Nasser, y otros Estados en África y Medio Oriente que desarrollaron algún tipo de “socialismo”, por lo menos así lo llamaron.
Los tres pilares alcanzaron sus límites históricos en los años ochenta y noventa, cuando colapsaron. Algunos colapsos fueron brutales, como el de la Unión Soviética en 1991. No sólo que el país se dividió en 15 repúblicas, sino que la mayoría de ellas se trasladó hacia la órbita europea, algunas de ellas ingresaron en la Unión Europea y a la alianza militar de Occidente, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
La derrota del comunismo en el Este no resultó en una victoria para la socialdemocracia en Occidente. Incluso la socialdemocracia fue derrotada.
Los socialdemócratas se volvieron socio-liberales, o, en otras palabras, en un espacio político que aceptaba la inevitabilidad del capitalismo y una «democracia de baja intensidad» que eclipsó la política de lucha de clases (como expongo en El virus liberal, 2004).
Ahora no hay diferencia entre los partidos gobernantes socialdemócratas o socialistas en Europa occidental y los partidos de derecha normales, tradicionales. Son todos socioliberales. Esto significa que tanto los viejos conservadores como los antiguos socialdemócratas están aliados ahora con el capital monopolista global.
El tercer pilar, nuestro pilar, también se quebró de diferentes formas. En algunos casos, hubo golpes de estado. En otros, como en India, la clase dominante se desplazó hacia la derecha y aceptó las condiciones y patrones de la llamada globalización liberal. Esto sucedió desde la época de Indira Gandhi en adelante.
El proceso fue similar en Egipto. Después de la muerte de Nasser en 1970, su sucesor Anwar Sadat dijo que no teníamos nada que ver con esa «porquería» llamada socialismo y que deberíamos volver al capitalismo y aliarnos con los Estados Unidos y otros.
Los chinos siguieron su camino de forma diferente luego de la muerte de Mao en 1976 y se desplazaron hacia un nuevo patrón de globalización, pero con algunas especificidades por sus propias necesidades. No se trata sólo de la especificidad política del Partido Comunista de China, que mantuvo el dominio sobre el país, sino también su especificidad socioeconómica que diferencia a China de la India. La enorme diferencia entre ambos países es que China ha experimentado una revolución radical que la India todavía no ha tenido.
Por lo tanto, tenemos una variedad de patrones. El colapso de estos tres sistemas, la llamada socialdemocracia en Occidente, el sistema soviético y nuestro sistema, es lo que proporciona todas las condiciones para que el capitalismo imperialista tome la ofensiva y haga cumplir su nuevo patrón de globalización
 
¿Cuáles son las características del actual patrón de globalización?
AMIN: La creciente ofensiva del capitalismo imperialista NO solo está relacionada con la derrota de los socialistas o los comunistas o incluso los nacional-populistas. También está relacionada con los cambios en los países capitalistas imperialistas de Europa, Estados Unidos y Japón.
El término clave aquí es capitalismo monopolista global. El capitalismo monopolista, como fuerza social, no es nada nuevo. Se movió en dos etapas
·         La primera etapa del capitalismo monopolista fue desde fines del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial, un largo período de más de un siglo. Este capital monopolista fue analizado por socialdemócratas como John A. Hobson y Rudolf Hilferding. Durante este período el capital monopolista tenía carácter nacional. Hubo imperialismo británico, imperialismo estadounidense, imperialismo alemán, imperialismo japonés e imperialismo francés.
Como escribió Lenin en sus estudios sobre el imperialismo en 1916, estas fuerzas imperialistas no sólo conquistaron y subyugaron a la periferia, sino que a la par estaban luchando entre sí. La lucha entre ellas condujo a dos Guerras Mundiales.
Todas las revoluciones socialistas de ese período tuvieron lugar en la periferia del sistema imperialista global, comenzando en la semi-periferia, con el eslabón más débil, Rusia y luego en las periferias reales, Cuba y Vietnam. Ninguna revolución tuvo lugar en Occidente.No hubo una revolución socialista en la agenda de Estados Unidos, Europa occidental o Japón.

·     Después de la Segunda Guerra Mundial, gradualmente primero y repentinamente después, a mediados de la década de 1970, el capital monopolista en Occidente se movió a una nueva etapa que he denominado capital monopolista generalizado.El capital monopolista fue lo suficientemente exitoso como para someter todas las otras formas de producción social a la posición de ser sus subcontratistas. Eso significó que el valor producido por las actividades humanas fue, en gran medida, absorbido por el capital monopolista en forma de renta imperialista. En esta nueva globalización, nuestros países son invitados a ser subcontratistas del imperialismo. Esto es obvio en el caso de la India.
Tomemos el caso de la ciudad de Bangalore. Se ha desarrollado como la región más promisoria para la subcontratación del capital monopolista no sólo para Gran Bretaña y los Estados Unidos sino también para el capital monopolista de Europa y Japón.
Un elemento importante es aclarar que la maquinaria del Estado no se disuelve en esta era de globalización. La realidad es que el capital monopolista, incluso en los países imperialistas, necesita de la maquinaria del Estado.
El Estado ha sido domesticado para servir exclusivamente a los intereses de los imperialistas. Lo pueden ver en la forma en que Donald Trump utiliza el gobierno en Estados Unidos y lo pueden ver en los llamados consensos nacionales de Gran Bretaña, Francia y Alemania. Por lo tanto, decir que las fuerzas del mercado reemplazan al Estado es una tontería. El Estado con sus aparatos de poder militar y policial es esencial para el proceso de globalización.
¿Cuáles son los desafíos que esta globalización plantea a los países del Sur?
AMIN: El desafío para nosotros hoy es luchar por una alternativa a la globalización. Tenemos que salir de este patrón de globalización. En tiempos antiguos era la globalización colonial para India y otras naciones.
Después de nuestra victoria, de la victoria del pueblo indio junto con la victoria de los chinos y otros, negociamos la globalización. Ahora estamos de regreso a la llamada globalización liberal, que es decidida unilateralmente por los países del G7 (Grupo de los 7), esto es Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón.
El desafío que tenemos ante nosotros es rechazar este patrón de globalización, no tener ilusiones con esta globalización. Para los países africanos la globalización significa el saqueo de sus recursos nacionales como petróleo, gas, minerales y también tierras cultivables.
Para la India, al igual que para muchos países de América Latina y del sur de Asia, toma otras formas. Esto incluye aprovecharse de nuestra mano de obra barata, transfiriendo valor creado en nuestros países a través de la extracción de renta monopólica para el sistema imperialista. Este es el desafío que tenemos ante nosotros.
John Bellamy Foster del Monthly Review escribe que sólo nos quedan dos opciones: el socialismo o la exterminación, ya que el capitalismo ha llegado a un callejón sin salida. Usted ha escrito que el capitalismo se ha vuelto obsoleto. ¿El fin del capitalismo está en el horizonte? ¿Qué es lo que hace del capitalismo un sistema social obsoleto?
AMIN: El capitalismo está en una crisis estructural. A mediados de la década de 1970, las tasas de crecimiento de los centros desarrollados capitalistas, Estados Unidos, Europa y Japón cayeron a la mitad de lo que habían sido en los treinta años anteriores. Y no se han recuperado desde entonces. Esto significa que la crisis continúa e incluso se profundiza año tras año.
Y los anuncios de que estamos saliendo de la crisis debido a que la tasa de crecimiento en Alemania está subiendo de 1,2% a 1,3% son simplemente risibles.
Esta es una crisis sistémica, no una crisis en U, sino una crisis en L.
La Crisis en U es del tipo normal de las crisis capitalistas. Se refieren a racionalidad que conduce a la recesión en primer lugar, con cambios estructurales menores, para traer de vuelta el crecimiento. El gráfico de la crisis se ve como una U, una caída y luego de un período, el crecimiento vuelve a aumentar.
La Crisis en L significa que el sistema no puede salir de la recesión. No hay línea que vaya hacia arriba después de la caída. La única salida posible es cambiar el sistema. Los cambios menores no son suficientes. Hemos llegado al punto en que el capitalismo ha empezado a declinar.
El declive es un momento muy peligroso. El capitalismo no va a esperar su muerte tranquilamente. Se comportará cada vez más salvajemente para mantener su posición, para mantener la supremacía imperialista de los centros. Esta es la raíz del problema y de las guerras imperiales.
La guerra comenzó en 1991, inmediatamente después del colapso de la Unión Soviética. La primera salva fue la Guerra de Irak en 1991. El desmembramiento de Yugoslavia entre 1991 y 2001 trajo esa guerra a Europa.
Ahora, en mi opinión, el sistema europeo en sí mismo ha comenzado a implosionar. Esto se ve en los resultados negativos de las políticas de austeridad. Son negativas para la gente, pero también para el capitalismo porque no provocan crecimiento imperialista.
Las políticas de austeridad no traen crecimiento. Las respuestas políticas a estas políticas públicas, sea el proceso del Brexit, sea el régimen de austeridad en España o los gobiernos ultra reaccionarios y chauvinistas de Europa del Este, no responden a una solución real para el sistema. De hecho la guerra y el caos están inscritos en la lógica de este sistema en descomposición.
En «El retorno del fascismo en el capitalismo contemporáneo» usted argumenta que la crisis del capitalismo contemporáneo crea condiciones fértiles para el retorno del fascismo en el mundo actual. Esto es evidente por la emergencia de varias fuerzas de derecha en diferentes partes del mundo. ¿Está apuntando a una repetición del fascismo clásico?
AMIN: El sistema de la llamada globalización neoliberal no es sostenible. Genera mucha resistencia en el Sur, así como en China. Esta globalización ha creado enormes problemas para el pueblo de Estados Unidos, Japón y Europa. Por lo tanto, esta globalización no es sostenible. Ya que el sistema no es sostenible, el sistema mira hacia el fascismo como la respuesta a su creciente debilidad.
Es por esto por lo que el fascismo ha reaparecido en Occidente. Occidente exporta el fascismo a nuestros países. El terrorismo en nombre del islam. Es una forma de fascismo local. Y hoy, tenemos en India la reacción derechista hinduista . Esto también es un tipo de fascismo. India era un país democrático. Aunque India es un país donde la mayoría de la gente practica el hinduismo, quienes no lo hacen eran igualmente aceptados. El régimen en India ahora es una forma de semi-fascismo o fascismo suave.
No es suave para todas las personas ya puede ser más duro contra algunas de ellas. Tenemos la misma situación en el mundo islámico, empezando por Pakistán y siguiendo con Irak, Siria, Egipto, Argelia, Marruecos y otros. Estas formas de fascismo local también han penetrado en muchos otros países. (...)
¿Cuáles son las perspectivas y los desafíos para la izquierda en el escenario político contemporáneo?
AMIN: En mi libro, ¿Salir de la crisis del capitalismo o salir del capitalismo en crisis?, sostengo que no podemos salir de esta crisis sin empezar a salir del sistema capitalista. Es un desafío gigantesco. La solución no se encontrará en unos pocos años en ningún lugar, ni el norte ni en el sur. Tomará décadas. Pero el futuro comienza hoy. No podemos esperar hasta que el sistema nos haya llevado a una guerra gigantesca y a una catástrofe ecológica para reaccionar. Tenemos que reaccionar ahora.
Esto requiere que la izquierda sea audaz. Por la izquierda, me refiero a la izquierda radical, que es mucho más amplia que, pero incluye a los actuales herederos de la Tercera Internacional, es decir los partidos comunistas.
Hoy en día, hay movimientos de resistencia en todo el mundo. En algunos casos, son movimientos de resistencia muy fuertes. Las y los trabajadores están en luchas perfectamente legítimas, pero están a la defensiva. Esto es, están tratando de defender cualquier cosa que hayan ganado en el pasado, que gradualmente ha sido erosionada por el llamado neoliberalismo.
Eso es legítimo, pero no es suficiente. Es una estrategia defensiva que permite que el sistema de poder del capital monopolista mantenga la iniciativa. Tenemos que pasar de la actitud defensiva a una estrategia afirmativa, es decir, a una estrategia de ofensiva e invertir las relaciones de poder. Hacer que el enemigo -los sistemas de poder-, nos respondan en lugar de responderles a ellos. Quitarles la iniciativa. No soy arrogante. No tengo un plan en mi bolsillo sobre lo que un comunista en Austria debería hacer, ni sobre lo que deberían hacer los comunistas en China o los de Egipto, mi país.
Pero tenemos que discutirlo franca y abiertamente. Tenemos que sugerir estrategias, debatirlas, probarlas y corregirlas. Esto es vida y lucha. No podemos parar. Quiero decir que ¡lo primero que todos necesitamos es audacia!
Ahora, puede comenzar el cambio si los movimientos populares se mueven de la resistencia hacia una alternativa agresiva. Eso podría suceder en algunos países. Ha comenzado a suceder, pero sólo en algunos países de Europa, como Grecia, España y Portugal.
En Grecia, hemos visto que el sistema europeo derrotó ese primer intento. El pueblo europeo, incluso aquellos que simpatizan con el movimiento griego, han sido incapaces de movilizar una opinión lo suficientemente fuerte como para cambiar la actitud de Europa.
Esta es una lección. Debemos comenzar movimientos audaces, y creo que luego empezarán en diferentes países. He discutido esto con, por ejemplo, personas de La Francia Insumisa, un movimiento liderado por Jean-Luc Mélenchon. No he propuesto planes específicos, sino que señale estrategias en general, comenzando con la re-nacionalización de grandes monopolios y específicamente las instituciones financieras y bancarias.
Le dije que la renacionalización es solo el primer paso. Es la condición previa para, eventualmente, ser capaces de avanzar a la socialización de la gestión del sistema económico. Si nos detenemos sólo en la nacionalización, entonces se tiene capitalismo de Estado, que no es muy diferente del capitalismo privado. Eso sería engañar a la gente. Pero si se concibe como primer paso, abre el camino.
El capitalismo ha alcanzado un nivel de concentración de poder político y económico que no se puede comparar con el que tenía hace 50 años. Un puñado, unas pocas decenas de enormemente grandes empresas y menos de 20 instituciones bancarias deciden la dirección de todo.
François Morin, un importante experto financiero, ha dicho que menos de 20 grupos financieros controlan el 90% de las operaciones del sistema financiero y monetario global integrado.
Si añadimos unos 15 grandes bancos, vamos del 90% al 98%. Se trata de apenas un puñado de bancos. Eso es centralización, concentración de poder. La propiedad permanece diseminada, pero eso es de menor importancia. El punto es cómo se controla la propiedad. Esta centralización del control de la propiedad ha llevado al control de la vida política.
Estamos ahora lejos de la democracia burguesa del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX. Vivimos ahora en un mundo con un sistema de partido único. Los socialdemócratas y los conservadores son ahora social-liberales.
Puede haber dos partidos que compiten en las elecciones, pero en realidad son el mismo partido. Esto significa que vivimos en un sistema de partido único. En Estados Unidos, demócratas y republicanos han sido siempre un solo partido. No era así en Europa y, por lo tanto, en el pasado, el capitalismo pudo ser parcialmente reformado. Las reformas socialdemócratas de bienestar después de la Segunda Guerra Mundial fueron grandes reformas.
En mi opinión fueron reformas progresistas, incluso si estaban asociadas con el mantenimiento de una actitud imperialista frente a los países del Sur. Ahora eso se ha vuelto imposible. El sistema de partido único ha llegado, pero ha estado perdiendo legitimidad. Eso también abre un camino para el fascismo, para el neofascismo, que está creciendo en todas partes. Esta es una de las razones por las cuales tenemos que desmantelar el sistema.
La protesta contra el capitalismo no puede ser una protesta de movimientos contra las consecuencias de los ataques neoliberales frontales contra los intereses del pueblo. Deben alcanzar el nivel de hacer que las personas sean políticamente conscientes.
Esta conciencia debe conducir a la creación de una amplia alianza social para reemplazar a las alianzas de las burguesías compradoras que gobiernan nuestros países y a las alianzas proimperialistas que gobiernan los países occidentales.
¿Estas fuerzas aisladas en diferentes países del mundo pueden suponer un desafío al capital monopolista generalizado, que es de carácter verdaderamente internacional? ¿Qué pasa con la necesidad de alguna forma de cooperación internacional o la reactivación del espíritu del internacionalismo entre las masas que luchan?
AMIN: Necesitamos reavivar el internacionalismo como parte fundamental de la ideología del futuro, pero también debemos organizarlo, es decir, intentar interconectar las luchas de varios países. Ahora, este internacionalismo no puede ser una reproducción de la Tercera Internacional (la Internacional Comunista). Porque la Tercera Internacional vino después de la victoria de la Revolución de Octubre y con el apoyo de un nuevo Estado fuerte, la Unión Soviética. Ahora no estamos en esa posición. Por lo tanto, debemos imaginar otro modelo para nuevos vínculos internacionales.
Actualmente, estamos en una situación diferente. Tenemos fuerzas potencialmente radicales, pro-socialistas, anticapitalistas, antiimperialistas que son diferentes en diferentes países. Tenemos que unirlas. Tenemos que entender que lo que compartimos en común es más importante que las diferencias entre nosotros. Tenemos que discutir las diferencias y discutirlas libremente, sin arrogancia, sin proclamar «yo tengo la razón y tú estás equivocado». Lo que tenemos en común es más importante y debería ser la base para reconstruir el internacionalismo. Lo digo tanto para el Norte como para el Sur. Cada uno tiene sus condiciones específicas, y las condiciones son diferentes de un país a otro. La visión general es similar, pero las condiciones son diferentes. En cualquier momento, esta es mi visión sobre cómo comenzar el proceso.
Existen estas ambigüedades y no podemos evitarlas. Debemos tener alianzas amplias con personas que nunca pensaron que el socialismo debería ser la respuesta a la crisis del capitalismo. Todavía piensan que el capitalismo puede ser reformado. ¿Y qué importa? Si podemos trabajar juntos contra el capitalismo como es hoy, sería un primer paso.
Pero tenemos que pensar de antemano sobre cómo crear una nueva dinámica internacional. No tengo un plan para hacerlo. No se trata de establecer una secretaría o cuerpos de liderazgo organizacional. Primero, los compañeros deben estar convencidos de la idea, lo que no siempre ocurre. Segundo, los europeos han abandonado la solidaridad antiimperialista y el internacionalismo a favor de aceptar las llamadas intervenciones humanitarias y de ayuda, ¡incluyendo bombardear a la gente! Eso no es internacionalismo.
Creo que las políticas públicas nacionales, utilizo estas palabras porque no hay otras, son todavía el resultado de luchas dentro de las fronteras de los países. Sea que esos países sean realmente estados-nación o un Estado multinacional, luchan dentro de fronteras definidas. Tenemos que cambiar el balance de fuerzas dentro de los países, lo cual nos permitirá cambiar el balance de fuerzas a nivel internacional.
Tenemos que reconstruir una nueva dinámica internacional, una internacional de las y los trabajadores y otras personas. Eso implica un gran número de campesinos y segmentos de la sociedad que van mucho más allá del proletariado. En India, puedes ver que si no hay una alianza entre el proletariado urbano y los pobres urbanos -que tienen poca conciencia proletaria- y la gran mayoría de la sociedad rural india o campesinado, no puedes construir resistencia. Estas son fuerzas sociales diferentes y pueden estar representadas por diversas voces políticas. Pero tenemos que saber lo que compartimos en común. Los intereses que compartimos en común son más importantes que nuestras diferencias. Necesitamos una amplia alianza política que pueda movilizar a personas que pertenecen a diversas clases pero que son todas víctimas del imperialismo de hoy.
 

Contextualicemos análisis sobre Argentina (o el Abya Yala) no sólo visualizando el sistema mundo capitalista sino también poniendo de relieve, por un lado, qué democracia tenemos al compenetrarnos sobre cómo ataca a las comunidades mapuche. Y por otro, porqué los poderes establecidos lo hacen. Para ello valoremos qué nos aclaran los mapuche: "Hoy en día hay un renacimiento como pueblo y como nación, de esa fuerza que se perdió en la época de la conquista. Esto va más allá de ser un militante político. Es espiritual y filosófico. Eso es lo que nos mueve. Nuestro pueblo se está despertando y se está levantando con fuerza. El Estado no sabe qué hacer. Esto no es porque sí. Esto tenía que pasar. Si nosotros no tenemos este compromiso y convicción, no va a quedar nada para nuestros hijos. Esto se hace para que las generaciones que vienen tengan un lugar y que el capitalismo no destruya todo. El presidente está entregando todo el territorio. Lo que ellos quieren es destruirlo. Nuestra fuerza sale de ese territorio. Nosotros tenemos que defenderlo para que nuestros hijos tengan un lugar donde levantarnos. La fuerza está en el territorio, no está en la ciudad. Tenemos que volver a los territorios. A nosotros nos van a sacar muertos del territorio. No nos importa perder la vida. Sabemos que estamos haciendo algo por nuestros hijos. Hasta para esa gente que fue a dispararle a Rafael Nahuel, y hasta el mismo juez. Ellos no saben que están haciendo. Contaminan y destruyen todo. Nosotros defendemos la naturaleza. De ahí sacamos nuestra fuerza. Es algo más espiritual. Nuestro pueblo está llamado a levantarse".



[RNMA.difusión] Otro día de cacería de mapuche (Entrevista de Enredando las mañanas)


La Red Nacional de Medios Alternativos dialogó con Elisabet Loncopan y Mirta Curruhuinca, vocera y mamá de Lautaro González Curruhuinca, respectivamente. La grabación de esta nota fue por la mañana. Al mediodía, mientras se emitía al aire de las radios de la RNMA, ambas fueron detenidas junto a otras 8 mapuche, durante un acto por el primer aniversario del crimen de Rafa Nahuel.
AUDIO descargar
Lautaro González Curruhuinca está clandestino -prófugo para la justicia- junto a Fausto Jones Huala. Ambos bajaron el cuerpo aún con vida de Rafael Nahuel a la Ruta 40 el 25 de noviembre de 2017. Hoy, lejos de ser para la justicia testigos fundamentales de la causa, están procesados y con pedido de captura nacional e internacional. Mientras tanto, los prefectos que participaron de aquel operativo no tienen procesamientos.
Elisabet y Mirta están ahora detenidas junto a Maria Nahuel, Adrian Dominguez, Marcos Curcui,Cristian Teufal, Jessica Bonefoi y 4 menores, entre ellas la Machi (una autoridad para las comunidades), que acaba de ser liberada al tiempo de la publicación de esta nota. Este fue el diálogo largo que mantuvimos con ellas antes de las detenciones.



Red Nacional de Medios Alternativos: Lautaro y Fausto fueron quienes bajaron el cuerpo de Rafael Nahuel.
Elisabet Loncopan: Tanto Lautaro como Fausto no son solamente los mapuches que bajaron el cuerpo de Rafael tratando de auxiliarlo, sino que han sido los sobrevivientes y principales testigos de la emboscada que sufrieron los comuneros el 25 de noviembre del año pasado. Muchísimos kilómetros arriba de lo que determinaba la orden de desalojo del juez Villanueva. Esto es importante que se empiece a plantear. No se logra visibilizar cuál fue el rol de los dos lamien dentro de la causa judicial. Hoy son los únicos imputados por resistencia a la autoridad y usurpación dentro de la misma causa donde se investiga el asesinato de Rafael Nahuel. Todo esto está en un mismo expediente, lo que imposibilita ser testigos, contar lo que pasó y relatar ese momento sobre la montaña. Hay otros testigos que pueden relatar qué pasó abajo y cómo fue el operativo sobre la ruta y en la ciudad. El relato de ellos, hoy en la causa, impide que se logre individualizar a cada uno de los albatros que subió a esa emboscada.
RNMA: Los testigos de las causas, tanto en la de Santiago Maldonado como en la de Rafael Nahuel, más que protegidos son perseguidos por la justicia, ¿no?
EL: El modus operandi de la justicia y del poder ejecutivo se mantienen en la misma línea. Lo que el año pasado pasó en el caso de Santiago Maldonado es lo que está pasando ahora: tratar de invisibilizar a los testigos que pudieron salir a declarar para seguir judicializando gente, identificando personas y perseguir familias. Las personas que se dispusieron a contar todo lo que se había visto adentro de lo que fue el allanamiento y la represión del 1 de agosto que culminó con el secuestro, posterior asesinato y haber plantado el cuerpo de Santiago Maldonado en la misma comunidad. 



Va en la misma línea que en la que va ahora la investigación en cuanto al asesinato por la espalda de Rafael Nahuel. Hay 2 testigos que no están en la causa. Nos llama la atención como tanto a Fausto como a Lautaro les plantaron la teoría del enfrentamiento, como que tuvieron algo que ver con la muerte de Rafael Nahuel. Fueron detenidos en ese mismo instante cuando llegan a la ruta. No se les dio ningún tipo de asistencia, ni a ellos ni a Rafael, que, en teoría, se encontraba ya sin vida, algo que no está claro todavía. Recién fueron trasladados a la ciudad de Bariloche sobre las 12 de la noche, casi 6 horas después de que llegaran a la ruta. Fueron empapelados de una manera tal que generan un mamarracho jurídico alrededor de ellos. Salieron excarcelados el 29 de noviembre y la revocatoria de la excarcelación terminó culminando el 15 de mayo por una orden de la Cámara de Casación, que además pretende imputarlos por otro delito que es atentado al orden constitucional. 

El juez Villanueva pidió que se los llame para detenerlos nuevamente y se les impute este delito. El 18 salió la orden de detención. Se presentaron distintos pedidos para apelar esta orden de revocatoria de excarcelación, que no fueron tenidos en cuenta hasta un mes después cuando la Corte Suprema dijo que no iba a hacer lugar a la apelación porque no se han presentado y no se han cumplido los requisitos que requería la excarcelación. Esto fue en el mes de junio, aun teniendo en cuenta que la Fiscal Little, en su pedido de revocatoria, introdujo un nuevo elemento en la causa que es culparlos de tenencia de armas. En la causa judicial no están imputados por tenencia de armas. Sus imputaciones son por usurpación y por resistencia a la autoridad, agravado por ser más de 3 personas. En ningún punto del expediente se encuentra visualizado ni probado que por parte de la comunidad haya habido armas ni ningún otro tipo de resistencia que no fuera la de la defensa.



Porqué volvemos a hablar de una emboscada. Albatros disparó más de cien veces sobre el grupo de comuneros que se encontraba a varios kilómetros del lugar que les correspondía cuidar y por el cual estaban como preventores. La orden de desalojo del juez Villanueva fue de 200 x 300 metros. No implicaba toda la fracción de territorio por la cual Parques Nacionales hace la denuncia en su momento. Este mamarracho jurídico siguió el 10 de agosto, cuando se dictó una orden de captura a Fausto y a Lautaro. Días después, suspendieron la defensa. Posteriormente, se pidió nuevamente una pericia sobre las ropas de Rafael, de Lautaro y de Fausto para tratar de probar si había restos de pólvora. Tanto en las manos de Fausto como en Rafael se encontraron muy pocas partículas de pólvora que no son compatibles al hecho de haber tenido ni disparado un arma ese día. Se encontraron mayor cantidad de restos de pólvora en las manos de Pintos. Esto no fue tenido en cuenta. 
Todo pretende ir directamente a probar desde su parte que hubo un enfrentamiento, lo cual es totalmente ilógico. Hay que tener en claro que la teoría del enfrentamiento es algo que viene de arrastre. Generar un enemigo interno le permite empezar a aislarlos y romper esos lazos solidarios que hemos generado desde hace 3 años que se encuentra la comunidad en resistencia recuperando territorios. Hay que tenerlo claro para entender cómo se genera toda la estigmatización, ahora también sobre la comunidad Latismuypuimapu. 
Es muy llamativo tener la presencia del juez Villanueva investigando durante un año una muerte en la cual él decidió llevar a cabo el desalojo sin tener ningún tipo de medida. Dejó el lugar librado al azar y dejó actuar a los Albatros, cuando en realidad el predio estaba abajo. Cuando desalojó la comunidad quedó él a cargo del predio. Y es el juez Villanueva el que sigue investigando durante un año, cubriendo a los asesinos, cubriendo a quienes dieron las órdenes políticas de que se entrara ese día a desalojar a la comunidad. Hay que recordar que el Comando Unificado sigue funcionando y viene funcionando desde hace más de un año. Hubo un acuerdo entre los gobernadores de Chubut, Río Negro y Neuquén para poder llevar adelante la represión sobre las comunidades que pretendan poner en jaque los intereses de los grandes capitalistasLa recuperación a Parques Nacionales siempre ha sido tenida en cuenta como una de las acciones más radicales de las comunidades cuando en realidad son muchísimas las comunidades cuyos territorios están siendo usurpados por Parques.



RNMA: la decisión de Fausto y de Lautaro de no presentarse ante la justicia ¿fue personal o colectiva?
EL: En cuanto a las decisiones, cada familia es autónoma y cada comunidad es una familia. No es que ellos decidieron darse a la clandestinidad. Fueron obligados por la cantidad de presiones que se generan jurídica y políticamente. Esperamos que los organismos de derechos humanos tomen una postura necesariamente política y salgan a defendernos. Son las personas que pueden relatarnos lo que pasó durante esa emboscada, montaña arriba, y que nos pueden definir quiénes fueron los que dispararon y cómo actuaron. Está probado en la causa y en el expediente jurídico que la bala salió del arma del Albatros Pinto. Hubo otros 6 que intervinieron cuyos roles están definidos. Hoy están llamados como testigos cuando en realidad son tan homicidas como el que disparó ¿Cuál es el rol del juez Villanueva investigando una muerte que él mismo ocasionó? ¿uál es el rol del Ministerio de Seguridad, Noceti, Burzaco, Patricia Bullrich? ¿Cuál es el rol del poder ejecutivo a cargo de Mauricio Macri y de los distintos poderes de las provincias? Esto es lo que necesitamos que se ponga en discusión. Nos molesta mucho y nos duele el hecho que la muerte de Rafael Nahuel no haya generado las mismas presiones que generó la desaparición forzada de Santiago Maldonado; que no se hayan acercado las distintas organizaciones a conversar, a plantear una estrategia y a ver cómo se acompaña. Lo que llegó a dilatar el caso es que tuviéramos al mismo juez que dio la orden de matar a Rafael a cargo de la investigación un año. Ahora se fue, retomó Moldes, que es otro juez que viene persiguiendo a las comunidades y a las distintas organizaciones y activistas sociales desde hace dos décadas. Moldes es el primero que criminaliza una protesta social en Bariloche. El panorama no es nada alentador. Tampoco es alentador que el resto de las organizaciones y la sociedad hacen silencio ante esta arremetida de los poderes.
RNMA: Ahora el juez Moldes libró un alerta roja de Interpol pidiendo la detención de Lautaro y de Fausto.
EL: Hace dos días salió una alerta roja de Interpol. Es llamativo que esta medida se dé a días de que se inicie en Chile el juicio hacia el lonko Facundo Jones Huala. Todos saben que las familias se van a movilizar. Deja abierta la puerta para que las fuerzas represivas del Estado chileno puedan investigar, perseguir, seguir criminalizando a los integrantes de las distintas comunidades que puedan llegar a dar su solidaridad en este juicio. No nos sorprende para nada. Los argumentos por los que la Interpol da este alerta roja no tienen ningún tipo de sustento. Son en base a un supuesto número que podría pertenecer a alguien cercano a Lautaro. Lo real es que no tienen nada, pero la persecución continúa. La siguen profundizando. Nos molesta mucho saber que hay silencio del otro lado. Los lamien tienen pedido de detención desde hace seis meses y un pedido de captura desde hace tres meses. Al volver al juzgado de Bariloche, Moldes podrá tomar decisiones trascendentes que Villanueva no se animó a tomar. El pedido de la fiscal Ávila sobre un nuevo desalojo en la comunidad está aún latente. Villanueva no le hizo lugar, pero es posible que Moldes sí le haga lugar y le pida que se allanen distintas comunidades como se hizo el año pasado con la excusa de tratar de buscar a Santiago Maldonado. Ahí se allanaron distintas comunidades en distintos lugares. El Comando Unificado ya tiene acuerdos de cómo van a reprimir y a quiénes van a criminalizar. Nos tiene preocupados que se puedan librar órdenes de allanamientos con la excusa de buscar a Fausto y a Lautaro, que puedan llegar a cualquier comunidad generando los desastres que generan, desapariciones, muertes, torturas y violaciones. El Pu Lof tiene un importantísimo arsenal de denuncias contra las fuerzas represivas. 
Estamos expuestos a que cualquier orden de allanamiento o de represión pueda culminar con desapariciones y muertes contra todos los que nos encontramos en el territorio hoy resistiendo. Necesitamos que se los reconozca a Fausto y a Lautaro como las personas que nos pueden relatar lo que pasó en aquella emboscada. Rafael era el sobreviviente de una colonización que nos atraviesa hace siglos. Estaba reconstruyendo su identidad y fue fusilado por la espalda defendiendo un territorio de su comunidad y de su pueblo en conjunto. Son las cosas que necesitamos que se empiecen a visualizar.
Luego de la charla con Elisabet Loncopan, la Red Nacional de Medios Alternativos también pudo charlar con Mirta Curruhuinca, la mamá de Lautaro, apenas minutos antes de que fuera detenida durante la protesta por Rafael Nahuel.
“Yo soy la mamá Lautaro. Como madre estoy orgullosa con el acto de humanidad que hizo mi hijo: querer salvarle la vida a una persona. Nosotros como familia quedamos muy marcados con lo que pasó con Santiago. La desaparición, los allanamientos y todo lo que tuvimos que sufrir en ese tiempo. Nadie denuncia nada. Nosotros nos tenemos que unir como madres. Duele mucho ver lo que les hacen a nuestros hijos. Estamos orgullosos de lo que él hizo al querer salvarle la vida a este lamien. Más allá de toda la persecución, seguimos firmes y no vamos a bajar los brazos. No le tenemos miedo al Estado. Vamos a seguir luchando. Yo también estoy imputada en la causa de La Trochita, no puedo salir del país. Lo único que queda es unirnos y tratar de defendernos entre nosotros. Todo va a ir complicándose más. El juez que viene ahora parece bastante antimapuche. Acá seguimos fuertes y con la frente en alto. No queremos ser los mapuches a los que la gente les tenga lástima. Tampoco somos delincuentes. Tampoco somos personas que hagamos cosas malas. Somos familias que estamos volviendo al territorio. Estamos construyendo una identidad y una cultura. Lo que dice la prensa es un circo mediático, para después golpear. Estamos atentos”, comenzó diciendo Mirta.
RNMA: La imputación en La Trochita fue por una medida para visibilizar el conflicto. Luego hubo una gran represión en enero del 2017.
MC: La represión fue bien dura. Ellos decían que tenían que desocupar las vías. No tenían que haber llegado a la casa como llegaron. Ahí en la casa entraron y golpearon. A mi niña, que tenía 11 años, la arrastraron y la sacaron de los pelos. Nos golpearon. Eso fue a la mañana. La persecución no es solo con nosotros sino también con la gente que se solidariza con las represiones. Después hubo 5 lamien más que fueron llevados a juicio, personas que fueron a ser solidarias con la comunidad. Terminaron imputados y con causa por enfrentamiento a la policía. Es un circo que uno realmente no entiende. Nos damos cuenta que el Estado nos tiene miedo. Sino no haría todo este circo mediático.
RNMA: ¿Cómo vivís la clandestinidad de tu hijo?
MC: Una madre siempre tiene la preocupación de no saber cómo está ni dónde está. Estratégicamente, la policía, el Estado y el juez a las primeras personas que van a seguir son a los padres y a las familias. Él fue obligado a tomar esa decisión y nosotros la respetamos. Hemos visto otros casos donde los chicos caen presos y después dicen que fue un suicidio o un enfrentamiento en la misma cárcel. Ellos son testigos de lo que pasó allá arriba. Como testigos los tenemos que cuidar. Él no está clandestino porque se quiso hacer el rebelde. Está clandestino porque tenemos  que salvarle la vida. Hoy en día no se puede confiar en la justicia.Él fue obligado a ser clandestino. Como mapuches nunca tuvimos justicia. Hoy estamos fuertes, con firmeza. Como madre estoy orgullosa de mi hijo. Quiso salvarle la vida. No entiendo al grupo Albatros, si no tienen hijos o no sé que son. Nosotros somos más ser humano que esas personas, por más que nos quieran pintar como salvajes, delincuentes y terroristas. Tiene 20 años Lautaro.
RNMA: ¿Hace cuánto que la familia está en el proceso de reconstruir la identidad mapuche?
MC: Muchos años lleva esto. Desde que ellos nacieron, sabíamos que éramos mapuche. Acá estamos en esta lucha. Siempre supimos que somos mapuche y somos de una Nación.
RNMA: ¿Viven en una recuperación o en Bariloche?
MC: Ahora estoy en la ciudad tratando de visibilizar todo esto. Yo vivo en el territorio de Cushamen.
RNMA: ¿Pensaste en abandonar la lucha?
MC: No. Sabemos que nacimos por algo y esto es por lo que nacimos. No es porque uno quiere militar y es así. Hoy en día hay un renacimiento como pueblo y como nación, de esa fuerza que se perdió en la época de la conquista. Esto va más allá de ser un militante político. Es espiritual y filosófico. Eso es lo que nos mueve. Nuestro pueblo se está despertando y se está levantando con fuerza. El Estado no sabe qué hacer. Esto no es porque sí. Esto tenía que pasar. Si nosotros no tenemos este compromiso y convicción, no va a quedar nada para nuestros hijos. Esto se hace para que las generaciones que vienen tengan un lugar y que el capitalismo no destruya todo. El presidente está entregando todo el territorio. Lo que ellos quieren es destruirlo. Nuestra fuerza sale de ese territorio. Nosotros tenemos que defenderlo para que nuestros hijos tengan un lugar donde levantarnos. La fuerza está en el territorio, no está en la ciudad. Tenemos que volver a los territorios. A nosotros nos van a sacar muertos del territorio. No nos importa perder la vida. Sabemos que estamos haciendo algo por nuestros hijos. Hasta para esa gente que fue a dispararle a Rafael Nahuel, y hasta el mismo juez. Ellos no saben que están haciendo. Contaminan y destruyen todo. Nosotros defendemos la naturaleza. De ahí sacamos nuestra fuerza. Es algo más espiritual. Nuestro pueblo está llamado a levantarse.
Ambas hablaron en nombre de Lautaro González Curruhuinca ante su imposibilidad de hacerlo por la situación que atraviesa. Ahora, tanto Mirta como Elisabet necesitan que alguien hable en nombre de ellas.
 
Fotos: Roxana Spataro
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 Destapemos que debemos confrontar con el capitalismo y no sólo con el neoliberalismo e imperialismos."Presenciamos en la actualidad a escala planetaria, una agudización sin precedentes de las históricas contradicciones sociales y ecológicas del desarrollo capitalista mundial". Señala, en otro artículo, Emiliano Teran Mantovani y concluye:
Si las luchas masivas tienden inevitablemente a declinar, a agotarse, después de una ola ascendente y efervescente, y con ello, la composición política se hace más adversa a la producción y reapropiación de lo común, y el Estado se hace más reaccionario y conservador, la única alternativa ante esto es procurar el florecimiento territorial de lo común, de la comunalidad –vista como estabilización de lo común–, que permita que los procesos de lucha social, la configuración de alternativas y transformaciones, se hagan más orgánicas.
Si el Estado es también una creencia colectiva, es fundamental construir nuevos sentidos comunes, nuevas creencias sociales que busquen desplazar a la conciencia colectiva de su inevitabilidad, al fetiche del Estado, a su capacidad de abstractalizar el poder, a su esencia trascendente, para en cambio territorializar la posibilidad emancipatoria.  Leer

Chavismo, crisis histórica y fin de ciclo:

repensarnos desde el territorio.
4 de enero de 2016
 
Por Emiliano Teran Mantovani (Rebelión)


Los resultados electorales del 6-D 2015 en Venezuela parecen ser el síntoma de un proceso de estancamiento y reajuste conservador que se ha estado desarrollando ante nuestros ojos. Lo que tenemos ahora es la oficialización de un nuevo escenario institucional en el cual, dos de los sectores políticos más reaccionarios de los que disputan el poder en el país – neoliberales mutantes o edulcorados, y neoliberales uribistas [1] – , y como bloque, en América Latina, se harán del control de mecanismos de decisión formal y de sectores del aparato estatal, buscando allanar el camino para la expansión de procesos de acumulación por desposesión.
Este desplazamiento político parece apuntar pues, a una estrategia de remodelación radical de toda la arquitectura progresista de la Revolución Bolivariana, amenazando más abiertamente los medios de subsistencia de la población trabajadora y a la naturaleza. Estas visibles amenazas, junto con una serie de mitos, slogans y tabúes políticos que se terminaron de romper a partir del 6-D, han estimulado un debate descarnado, plagado del ¿qué hacer? en una situación excepcional. La sensación de distanciamiento que tienen las bases sociales chavistas respecto a las cúpulas gubernamentales, junto con esta sensación de desmoronamiento y restauración conservadora, invitan, con mucha fuerza, a discutir nuevamente, todo, desde abajo.

El poder desde abajo: ¿condiciones para la configuración de un nuevo ciclo político de luchas en Venezuela?
Si algo parece que siempre se le ha reclamado al proceso político venezolano reciente, ha sido su falta de organicidad en facetas claves: no ha habido suficiente gente deseando la comuna, no se ha logrado configurar un sólido entramado cultural e ideológico para salir del rentismo y " construir el socialismo " , no se ha constituido un núcleo material productivo suficiente para darle sustento al proyecto y apuntar a la muy nombrada independencia. El proyecto ponía mucho énfasis desde arriba para lograr los grandes objetivos nacionales del socialismo. Pero tal vez convenga admitir que, en los momentos de mayor esplendor de los de abajo, sean en pequeñas o grandes expresiones (ej. 13/04/2002), la política general fue la de contención y administración de la potencia popular –que en los primeros años del proceso parecía decir ¡queremos todo!, ¡podemos con todo!
Nuestra hipótesis es que, luego del ciclo histórico de luchas populares en Venezuela entre 1935-1970, se inició otro a partir de 1987/1989, el cual podría haber culminado entre 2005/2007. La hegemonía del Petro-Estado a partir de 2004/2005 comenzó a cambiar las formas de la producción política y las movilizaciones de calle del bloque contrahegemónico se fueron corporativizando, regulando y mermando. Entre 2008/2009 (crisis económica global), pasando por 2013 (año del fallecimiento del Presidente Chávez), hasta este caótico cuasi-trienio (marzo 2013/2015), el proceso ha evolucionado del estancamiento a la entropía (como caotización sistémica). Algo parece haberse quebrado y podrían generarse las condiciones para la configuración de un muy complejo nuevo ciclo de luchas populares.
Chavismo, subjetividad y contrahegemonía en el devenir de una tormenta política
Nunca es suficiente recordar una y otra vez que toda la producción de una política progresista viene precedida, y es sostenida, de luchas concretas desde abajo – de esta forma, Chávez y la Revolución Bolivariana son paridos y recreados numerosas veces por las fuerzas sociales de calle (27-F 1989, 13-A 2002, dic-ene-feb 2002-2003, etc.) –. El futuro de la «Revolución Bolivariana», de las posibilidades de mantener políticas sociales favorables a las clases trabajadoras, de salir del rentismo petrolero, del Partido Socialista Unido, o en general de cualquier agenda de izquierdas, progresista, o de transformaciones con un horizonte emancipatorio, se constituyen, en primera instancia, por estas luchas populares.
Pero estas luchas populares desde abajo no tienen por qué ser pensadas solo en abstracto. Luego de casi 100 años de desarrollo del capitalismo petrolero en Venezuela, desde fines del siglo pasado se han producido las condiciones para la fertilización del proceso de producción de subjetividad contra-hegemónica más potente y masivo tal vez de la historia republicana del país, y esto ha ocurrido alrededor de códigos comunes que han girado en torno a un complejo proceso identitario que podemos llamar chavismo.
En otros espacios hemos planteado por qué creemos que la narrativa originaria del chavismo se fue configurando desde abajo, que el chavismo se ha constituido como una comunidad política y afectiva, y que es una identidad en disputa – y por tanto tiene facetas contradictorias – , en la cual se ha producido un progresivo desplazamiento de sus potencialidades emancipatorias y una neutralización de su fuerza expansiva contrahegemónica por parte de una trama burocrático corporativa.
A pesar de los múltiples ataques y agresiones que ha sufrido, sea por la reaccionaria oligarquía tradicional, o bien por la élite burocrática que se ha hegemonizado en el Petro-estado, el chavismo sigue siendo una fuerza viva. Y esto es así, no principalmente por sumarse más de 5 millones y medio de votos al Gran Polo Patriótico Simón Bolívar. El chavismo nunca ha sido una invención electoral, o una identidad vacía, inoculada de arriba hacia abajo, sino fundamentalmente el índice de un proceso histórico de producción de subjetividad.

La ontología del chavismo, su base fundamental, se sostiene aún, sobre dos pilares: a) una base discursiva definida – un imaginario – , esencialmente anti-neoliberal, que enarbola un ideal nacionalista-popular, de reivindicación histórica de los sectores excluidos, de justicia social. Es una construcción política literalmente progresista; y b) una potencia material –una fuerza bio-política colectiva – , desafiante, levantisca, turbulenta, ciertamente contradictoria, pero irresistible, movible, expansiva y niveladora, que se inscribe en lo que parece ser una especie de tradición histórica de lucha popular en Venezuela.
Ambos pilares de la ontología del chavismo representan la base orgánica de un largo proceso histórico de producción de subjetividad contrahegemónica, de la cual no se puede anunciar ligeramente su muerte o su “adiós”, como múltiples voceros, fundamentalmente reaccionarios y cercanos a la coalición de la MUD, lo han hecho principalmente después de la derrota electoral del 6D.
De ahí que, el chavismo popular, el contrahegemónico, el ”salvaje”, ha sido, es, y seguirá siendo el principal objetivo de la guerra permanente contra el proceso de transformaciones que se ha producido en Venezuela en las últimas dos décadas. Éste es la clave en esta partida de ajedrez, porque es el elemento vivo que podría en realidad efectuar un « golpe de timón » o detener la ola restauradora. Por esta razón, el inicio de la crisis económica global (2008+) y de la burocratización del proceso allanan el camino para una estrategia conservadora de disolver la Revolución Bolivariana, carcomiéndola por dentro, como un cuerpo canceroso –en consonancia con lo que hemos llamado la metástasis de capitalismo rentístico –, en una disputa vital que se ha estado produciendo sobre el tejido social venezolano, impactando significativamente a esa comunidad política que llamamos chavismo.
Si resaltamos que los procesos e identificaciones políticas no son en ningún modo estáticos y que numerosas transformaciones han ocurrido no sólo en el período 1989-2015, sino incluso en este caótico cuasi trienio 2013-2015, debemos destacar dos ideas que consideramos determinantes en estos tiempos de cambios e incertidumbre:
  • el agotamiento de un ciclo político histórico no supone necesariamente, o de manera lineal, el fin de un ciclo de luchas populares. Un ciclo político histórico –que se puede periodificar y delimitar geográficamente– se refiere fundamentalmente a un período en el cual predominan modos de hacer política, discursos y símbolos, regímenes de gubernamentalidad (Foucault), modalidades en la acumulación capitalista, que eventualmente empiezan a dejar de funcionar como lo habían venido haciendo, y comienzan a abrir las puertas al surgimiento de otros patrones generales de producción política – de ahí que en nuestros tiempos se haya abierto este debate sobre fin de ciclo en América Latina – . Sin embargo, un ciclo de luchas populares desde abajo, determinado por ciertos patrones de lucha, de subjetividades, marcos reivindicativos, y en especial, por su pertinencia en las transformaciones históricas – masividad, potencia, proporcionalidad en una correlación de fuerzas general – , puede atravesar estos ciclos, producirlos, o también ser producidos por estos [2] .

El agotamiento del “ciclo progresista”, no representa el final de una historia de luchas, sino la continuación de la misma bajo nuevas condiciones, determinadas por complejos factores de carácter sistémico. Esto podría también abrir un nuevo carácter de pertinencia histórica de las mismas, con nuevas modalidades, narrativas y formatos. Por esto, un posible agotamiento del período de la « Revolución Bolivariana » –como tipo de gubernamentalidad, de modalidad de acumulación de capital, de marco de movilizaciones sociales – no necesariamente supone el agotamiento del chavismo como canal de conexión de múltiples luchas desde abajo. Más bien cabría evaluar si, ante un eventual avance restaurador abiertamente neoliberal en el país, la población en general comienza a resistirla a partir, en buena medida, de los principios de la “cultura chavista” desarrollada en los últimos años.
  • La Revolución Bolivariana no podía convertirse sólo en fuerza de estabilidad, conservación e “irreversibilidad”. Las transformaciones histórico-sociales son inevitables. Además vivimos una profunda crisis civilizatoria, y podríamos estar presenciando una desestructuración histórica del sistema-mundo tal cual lo conocemos. Esto a fin de cuentas, conviene pensarlo también ante los peligros de un anclaje o esencialización respecto a una idea del chavismo. Si el neoliberalismo post-consenso de Washington ha venido mutando en sus mecanismos de acumulación, si continúan emergiendo nuevas formas de dominación y nuevos tiempos se configuran para América Latina y el Caribe, y si van cambiando las condiciones materiales de vida de numerosas personas, de la misma manera se va transformando la producción de identidades políticas. Cabría entonces evaluar cómo el proceso de emergencia de subjetividades que se ha producido en torno al chavismo se está transformando en el devenir de esta tormenta política.
También podemos preguntarnos, ¿qué posición ocupa el chavismo popular como una fuerza inherentemente contrahegemónica y aún orgánica, que potencialmente resiste al capital y a la opresión de los poderes fácticos, en la desgastada dicotomía gobierno-oposición? O bien, ¿Cómo gobierna, si lo hace? ¿Y a qué se opone, si lo hace?

Algunas coordenadas de la crisis: amenazas para los pueblos y la naturaleza
Quisiéramos destacar puntualmente algunas amenazas y tendencias que se abren o intensifican en este punto de bifurcación en el que nos encontramos:
  1. Uno de los detonantes fundamentales de la actual caotización del capitalismo rentístico venezolano es sin duda la crisis económica mundial, y su persistencia en el tiempo (2008-actualidad). Sus factores causales no solo no han desaparecido, sino parecen intensificarse. Estamos ante el agotamiento de los elementos que atenuaban esta crisis reciente, y conviene analizar las perspectivas de un "estancamiento secular" – adiós al crecimiento sostenido en el largo plazo [3] –. ¿Cómo impactará a las dinámicas de acumulación y a los procesos de conflictividad interna en Venezuela una subida de las tasas de interés como la que realizó la Reserva Federal de los Estados Unidos por primera vez en una década [4] ? ¿Cómo la profunda crisis global se vincula con una eventual desestructuración del patrón energético global, tal y cómo lo conocemos? ¿Cómo se conecta esto con las perspectivas de los precios del crudo y las vías para solventar la crisis económica en el país? Como lo ha propuesto el economista Michel Husson, aunque no se sabe dónde se podría producir un punto de ruptura (¿la bolsa, la banca, la deuda, el tipo de cambio?), “la perspectiva de una nueva crisis parece casi inevitable [5] . La pregunta clave podría ser, ¿qué forma pueden tomar los ajustes en esta nueva fase de acumulación?
  2. El desarrollo de nuevos esquemas de dominación en el neoliberalismo post-consenso de Washington, supone una participación más activa del Estado en los procesos de acumulación, a diferencia del principio ortodoxo del « Estado mínimo » . No es prudente pensar que los sectores más reaccionarios que intentan una restauración conservadora en Venezuela y América Latina vayan necesariamente a desmantelarlo todo. Más bien, podrían usar parte de las estructuras y la institucionalidad construida y reconstruida en el proceso bolivariano para intentar garantizar una facilitación a la acumulación de capital y al mismo tiempo tratar de afianzar un modelo de dominación más viable.
  3. La crisis de largo plazo del capitalismo rentístico (1983-ACT.), en su fase de alta caotización, ha configurado el caldo de cultivo para intentar (re)abrir un proceso de ajuste y flexibilización económica. Nuestra hipótesis es que, ante la insostenibilidad del modelo histórico de acumulación nacional, el pico de las reservas convencionales de crudo en el país y las transformaciones en los patrones de acumulación en la economía global, el proyecto de «desarrollo nacional», en cualquiera de sus versiones, apunta a un cambio importante y prolongado en la territorialidad del capitalismo rentístico venezolano, como forma de solventar la crisis del modelo y de gobernabilidad . Esto es, una significativa reorganización geoeconómica del territorio alrededor del extractivismo, teniendo como polos a la Faja del Orinoco, el Arco Minero de Guayana junto a otros enclaves mineros del país, y las importantes fuentes de gas offshore [6] . Las implicaciones de un proceso de transformaciones de este tipo, en el marco de un modelo histórico de profundas desigualdades sociales, devastación ambiental y dependencia sistémica, serían trascendentales.
  4. Los factores globales y nacionales antes mencionados parecen favorecer a una intensificación de las contradicciones sociales y de la conflictividad política en el país. El « Pacto de Punto Fijo » (1958) conformó las bases materiales para una gobernabilidad a partir del auge de la economía mundial y de los precios del petróleo en la posguerra, pero sobre todo, cuando el modo de acumulación capitalista rentista petrolero todavía tenía un margen de reproducción “equilibrado”. ¿Cuál es la base material para un pacto político y social nacional basado en un modelo que no puede ya reproducir sus circuitos económicos vitales de manera sostenible?
  5. Esta caotización sistémica, pero sobre todo, la guerra permanente que se ha dirigido contra las fuerzas populares para revertir el avance de los factores contrahegemónicos de la Revolución Bolivariana, han golpeado muy fuertemente al tejido social venezolano. Esta tal vez sea una de las amenazas más determinantes para el proceso de transformaciones de los últimos años, y tal vez estemos en presencia de la crisis institucional más severa de toda Suramérica (instituciones sociales, instituciones políticas formales, instituciones económicas), a lo cual es fundamental poner nuestra atención.
 
Repensarnos desde el territorio: la ecología política del chavismo
Una de las paradojas de la Revolución Bolivariana ha sido que, mientras se otorgaban a las luchas populares algunas banderas de reivindicación radicales, generalmente no se concretaba una territorialización del poder que posibilitara la constitución masiva del proyecto. Esto significa que las pulsiones y las energías se orientaron fundamentalmente a grandes ideales (el Socialismo del Siglo XXI), factores metafísicos y trascendentales, tiempos pasados y futuros, y a formas mediadas de poder, y muy poco a reproducir desde abajo, en el aquí y el ahora, esta radicalidad emancipatoria.
Si recordamos las luchas sociales del primer siglo republicano (de principios del siglo XIX a principios del XX), estas estaban movidas fundamentalmente por un deseo de recuperar la riqueza concreta (principalmente la tierra). Con el desarrollo del capitalismo rentístico, y con el perfil urbano que toma la territorialidad y la subjetividad del venezolano, las pulsiones de las luchas populares se han dirigido hacia la riqueza abstracta (básicamente, la renta del petróleo), y esto sigue siendo así en la actualidad.
Discutir nuevamente, todo, desde abajo, al calor del sacudón del giro electoral reciente, es una ocasión para repensar estos procesos históricos, y los ocurridos en la Revolución Bolivariana en los últimos años, y tratar de recuperar el centro de la producción política en el territorio, en la superficie. Esto de ninguna manera implica un aislamiento o abandono de las luchas a escalas nacionales o estatales, que serán trascendentales en el futuro. Más bien nos hace recordar que una de las expresiones más radicales del « mandar obedeciendo » en Venezuela en los últimos años se produjo el 12 y 13 de abril de 2002, mostrando cómo los de abajo sacuden las bases de un movimiento de restauración conservadora y reinician un proceso instituyente hacia arriba. La vuelta popular contrahegemónica a Miraflores ahora, en estos tiempos, cobra el sentido de la exigencia a que los de arriba hagan parte del planteado « golpe de timón » y que se recupere la esencia reivindicativa del proyecto.
Pero si entonces la lucha popular territorial fuese el punto de partida político de cualquier agenda, a cualquier escala geográfica, la pregunta clave parece ser cómo comenzar a reterritorializar las luchas sociales en Venezuela, que podrían estar configurándose en un nuevo ciclo histórico; cómo resignificar el chavismo originario sobre sí mismo, sobre la materialidad de sus cuerpos, de sus entornos, de sus cotidianidades.
Necesario es recuperar la centralidad de los medios de reproducción de la vida en la agenda de lucha popular – y no sólo atender a los medios de producción, como lo ha planteado Silvia Federici – . Ahí se juntan y se encuentran todos los de abajo: chavistas convencidos, chavistas desencantados, exchavistas, opositores de las clases trabajadoras, « ni-nis » de los barrios urbanos, pero también esas subjetividades un tanto más alejadas de nuestra modernidad petrolera como los pueblos indígenas, que no obstante se vieron de una u otra forma involucrados en el proceso de cambios. La subjetividad popular del chavismo nació precisamente de la negación radical que el capital – en su forma rentista – hace a las personas de sus medios de reproducción de la vida. Tal vez ahí, en primer lugar, deba reencontrarse.

No hay socialismo sin agua, no hay autonomía política ni resistencias sostenibles (resiliencia) a una restauración conservadora sin autonomía material, no hay proyecto emancipatorio sin las posibilidades de acercarnos a la gestión de la vida y el territorio. Esto es lo que hemos llamado la ecología política del chavismo contrahegemónico.
Los tiempos animan para reimpulsar agendas populares de transformación. Sobre esto propondremos para cerrar:
Ø En Venezuela básicamente en la actualidad no hay un referente ético que nutra el discurso político. Ante la metástasis de la corrupción y el descrédito que salpica los proyectos políticos, es necesario hacer un claro deslinde: ¿qué supone, por ejemplo, para las bases populares del chavismo, denunciar a una burocracia corrupta y decir ¡no en nuestro nombre!? Y luego, ¿cuál es el proyecto colectivo que surge de esta reivindicación ética?
Ø Es necesario reconocer que un proyecto de lo común en Venezuela tiene sus particularidades: no tiene, por ejemplo, los rasgos generales de las comunidades indígenas como en Bolivia, Ecuador o Guatemala, siendo en cambio fundamentalmente de perfil urbano. Son pues, formas de comunidad muy movibles, diversas, volátiles y en permanente reformulación. Estas son las bases sobre las cuales debemos partir para pensarnos desde lo común.
Ø Luchas desde abajo aisladas no tienen pertinencia histórica. En este sentido, la proliferación de redes de organizaciones populares y plataformas de movimientos sociales es vital. Hay un interesante saldo de experiencias, saberes y organización que ha dejado la Revolución Bolivariana. Tenemos demasiado para aprender unos de otros, de los de abajo, que conforman un tejido de saberes y haceres populares que representan la base material para un proyecto emancipatorio: redes de producción agrícola, producción cultural en barrios urbanos, formas de economía cooperativa y solidaria, gestiones territoriales comunitarias en las ciudades y en zonas rurales, y un largo etcétera. Esto está ahí. Ahora, ¿cómo lo convertimos en una amplia red?
Ø Una agenda mínima popular compartida ¿hacia dónde podría enfocarse?: una auditoría social de todas las cuentas de la nación, incluyendo la deuda – el pueblo no tiene por qué pagar los desfalcos de unos pocos – y la canalización de mecanismos nacionales de contraloría social de las mismas ; la democratización de la ciudad y la « revolución urbana » es una de las claves; redes interregionales de producción agrícola popular vinculadas al consumo urbano; nuevas formas de gobernanza nacional-territorial – ¿cómo fomentar la comuna en tiempos turbulentos? –; acceso y cuidado de los bienes comunes para la vida, con especial atención en el agua; sostenibilidad energética a partir de experiencias piloto (como en la propuesta de los TES en el Zulia ); salarios dignos y protección a trabajadores y trabajadoras ante la precarización laboral; auditoria social de los proyectos extractivos –principalmente en la Faja del Orinoco– y moratoria de los proyectos mineros en el país; igualdad de género y respeto a la sexo-diversidad en todas las instituciones sociales; redes sociales de promoción de saberes populares, comunes y tradicionales como plataforma de construcción de modos de vida alternativo; y redes sociales de seguridad y protección social-territorial.
* Emiliano Teran Mantovani es sociólogo e investigador en ciencias sociales, y hace parte de la red Oilwatch Latinoamérica
Fuentes consultadas (...) Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207450

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