sábado, 21 de enero de 2017

A 6 años de la masacre en el Indoamericano, preguntémonos qué economía la multiplica.

   Es enfrentar a los oligopolios locales e imperialistas en su criminal acumulación y a su Estado. Es ver "la seguridad"  garantizando el consiguiente incremento de 
 la desigualdad y la exclusión sociales.

 
Es hora que los de abajo sin fronteras escuchemos a las organizaciones populares y a las comunidades, naciones originarias para tomar conciencia generalizada sobre:
 
 

Las consecuencias del extractivismo:

inundaciones, incendios, derrames

19  de enero de 2017

 

 Arroyos y ríos desbordados, rutas cortadas o con circulación limitada, cientos de viviendas inundadas, campos bajo agua donde apenas asoman los postes del alambrado y la población refugiándose en lugares precarios, son imágenes cada vez más frecuentes.
 
Esto no es casualidad. Hay certeza ya de que es el modelo agrobiotecnológico el responsable de esta situación cada vez mas recurrente, caracterizada por desbordes inusuales, como las recientes lluvias que arrojaron un panorama desolador al registrarse solo en la provincia de Santa Fe más de un millon de hectareas bajo el agua.
Para tener una noción del panorama actual, pueblos y ciudades enteras han quedado sumergidos como Pergamino, La Emilia, San Nicolás, Rafaela, Arroyo Seco, y casi un centenar en la región centro, en la pampa húmeda, una región que fuera una de las más fértiles y ricas del mundo.
En este marco, si bien son necesarias las obras hidráulicas, éstas sólo maquillan un problema coyuntural: El deterioro manifiesto en el que se encuentran los suelos hace que los mismos no absorben lo que deben, escurriendo dichas aguas hacia las cuencas inferiores. Esto es lo que en definitiva agrava las inundaciones.
Estudios realizados por Universidades Públicas y especialistas de distintas disciplinas ratifican, entre otros, que los cultivos de raíces pequeñas como la soja transgénica no permiten la infiltración profunda o la evaporación; la eliminación de la actividad pecuaria provoca la subida de las capas freáticas, la desaparición de la fauna y flora por la aplicación de más de 300 millones de litros de agrotóxicos en cada campaña, compacta los suelos y los convierte en un vidrio en el que rebota el agua.
En efecto, la aplicación del paquete tecnológico de transgénicos, agrotóxicos y siembra directa, base del agronegocio, significó la subida de las capas freáticas, la uniformidad de la granulometría superficial del suelo y la muerte directa de los micros y macros organismos edáficos alterando negativamente los ciclos del agua y los nutrientes, el flujo de energía y la dinámica de las comunidades por encima y debajo del suelo.
Se confirma, una vez más, que seguir insistiendo con las buenas prácticas agrícolas o de labranza, no constituyen una solución ni razonable ni ética a este problema, dado que nos encontramos frente a un modelo de producción hegemónico y fuera de control que, en modo similar a la minería, desequilibran la situación funcional del suelo y le exprime el suelo hasta sus últimos nutrientes.
Si a este panorama le agregamos los múltiples focos de incendios en las provincias de La Pampa, Río Negro y el sur de Buenos Aires, incontrolables por los escasos recursos de contención del fuego que hay disponibles, que provocaron la masiva mortandad de animales y cientos de hectáreas desbastadas por el fuego. Los ríos enteros contaminados por los numerosos derrames de cianuro provocados por la actividad minera, dejando a poblaciones enteras sin acceso a agua potable y una mortandad de peces incalculable. El impactante alud que enterró las localidades de Volcán, Bárcena y Tumbaya en Jujuy, cuyos habitantes se esfuerzan por recuperar sus casas, anegadas por el lodo y, de alguna forma, recuperar la vida cotidiana. Las millones de hectáreas de bosque nativo destruidas en aras de “supuestas inversiones” o mejor dicho de “especulaciones inmobiliarias”, comprenderemos que nuestro país atraviesa por una verdadera situación de catástrofe ambiental.
No cabe ninguna duda de que la aceleración de las desastres ambientales que hoy padecemos son la resultante de un modelo productivo extractivista salvaje que, violando las leyes de la naturaleza, ha seguido las leyes del Dios Mercado basadas en priorizar las máximas ganancias para unos pocos, con consecuencias que las paga todo el pueblo, no sólo con la pérdida de sus bienes, sino también porque compromete su salud y su bienestar, como asimismo, su presente y su futuro.
Es claro que el modelo de producción aplicado no es amigable con el ambiente, y que los daños que genera son sufridos por miles de ciudadanas y ciudadanos argentinos, sumado a las incalculables pérdidas sociales, económicas y productivas que ello implica en general para nuestro país.
A 20 años de la implantación de este modelo productivo, la sociedad civil, las organizaciones sociales, los investigadores y científicos, las universidades, las víctimas que se acumulan en cada rincón de la patria, vienen alertando de las consecuencias de envenenar masivamente el suelo, el agua, el aire, la naturaleza y la vida misma.
Los responsables debajo de esta catástrofe "natural", sanitaria o ambiental. tienen nombre y apellido, son productores inescrupulosos, inversores y financistas, profesionales y funcionarios que pertenecen a una economía concentrada, monopólica y transnacional, que lucran desde hace décadas con el sufrimiento y la expoliación de los pueblos ,lo que hace que sostengamos que urge la toma de responsabilidad por parte del estado de gestionar otro modelo de producción, donde se respeten los equilibrios ecosistémicos y deje de lado las declaraciones de “emergencia agropecuaria”, que todos subsidiamos y cuyo destino final beneficia a unos pocos.
Sostenemos una vez más que hay una alternativa, una verdadera salida para enfriar el planeta y actuar sobre el cambio climático y no es con represión ni con su acción desenfrenada. Solo superaremos la difícil situación que atraviesa nuestro país, planificando revertir el camino desarrollado hasta ahora, y es optando por el modelo agroecológico de producción que se opone al agronegocio.
Adhesiones:
Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria (CALISA) – Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina.
Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria (CALISA) – Escuela de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina.
Seminario Interdisciplinario sobre el Hambre y el Derecho Humano a la Alimentación Adecuada – Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina.
Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria y Agroecología – Universidad Nacional de Luján (UNLu), Argentina.
Cátedra Abierta de Estudios Urbanos y Territoriales – Sede Trelew de la UNPSJB, Argentina.
Cátedra Libre de Agroecología y Soberanía Alimentaria (CLAySA) – Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Argentina.
RENACE, Red Nacional de Acción Ecologista y sus organizaciones: ASOCIACIÓN AMIGOS DEL LAGO DE PALERMO - ACCIÓN POR LA BIODIVERSIDAD. . AMBIENTE MAR - ASOCIACIÓN CONTRA LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL - ASOCIACIÓN ECOLÓGICA DE LANÚS. A.E.L. - BIOS ARGENTINA - COLECTIVO TINTA VERDE - ECOLOGÍA Y CRECIMIENTO CON ORGANIZACIÓN SOLIDARIA. - E.C.O.S. DE SALADILLO - FUNDACIÓN UÑOPATUN – PERMAHABITANTE - MOVIMIENTO ANTINUCLEAR DEL CHUBUT. MACH - FORO ECOLOGISTA DE PARANÁ - FEDERACION ARGENTINA DE ESPELEOLOGIA- FadE - FUNDACIÓN CULLUNCHE - ASOCIACIÓN AMBIENTALISTA PIUKE - SOCIEDAD ECOLÓGICA REGIONAL – SER – CENTRO DE PROTECCIÓN A LA NATURALEZA. CeProNat - CENTRO ECOLOGISTA RENACER – MUYUQUI - PRO ECO GRUPO ECOLOGISTA - ECO SITIO
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Comisión Prensa y Comunicación
UAC Unión de Asambleas Ciudadanas

UAC Unión de Asambleas Ciudadanas
Contra el Saqueo y la Contaminación
 
Es hora que los de abajo sin fronteras percibamos (conozcamos y nos posicionemos) que el capitalismo está extinguiendo las biodiversidades y por ende, conduce al exterminio de la humanidad. Reflexionemos:
 
·        ¿La extinción del árbol preanuncia la nuestra?
·        ¿Representa su exterminio la imagen espejada de la hipocresía, venalidad y sumisión de gobiernos marionetas con entrenamiento foráneo que nacieron de la mentira, descontento, represión o “compra” electoral sin raíz popular?
·        ¿Creen que la represión y el escarnio a nuestros artistas populares ocultará lo evidente?
 
 
Victor Krieger Fabbroni prosigue:
¿Quiénes son los que nos gobiernan (dentro y fuera) en materia agro-ambiental?
 
Así lo explica un Catamarqueño: “Los Neo son neo-empresarios que no tienen país de origen ni les importa Argentina. Tienen adiestramiento exterior y pueden vivir cómodamente reprimiendo o como latrocida aquí, o en cualquier lado. Son una raza política desconocida”.

SU RESPONSABILIDAD EN LAS POLÍTICAS AGRARIAS Y CONSECUENCIAS AMBIENTALES:
Como resultado directo de la tala indiscriminada y generalizada del bosque nativo y la modalidad importada de Siembra Directa de Transgénicos, se produjeron escorrentías del agro hacia los pueblos, inundándolos.
Bajo estas condiciones, las grandes plantas que sobrevivieron al desmonte y la quema, mueren “ahogadas” porque se interrumpe el fenómeno biológico de alelopatía, mediante el cual, un organismo produce compuestos bioquímicos que influyen y favorecen el crecimiento propio y de otras especies. Algo así como la solidaridad social, ¿vio?
Por otra parte la Gangrena Regresiva o Acronecrósis arbórea, mata lo que queda. Obedece a la dispersión y suspensión de mezclas en sinergia de herbicidas en el aire (derivas) que recorren cientos de kilómetros (de muy diversas maneras) y puede verse fácilmente en todo el territorio sojero. Además, resultan en la mitad de los casos reportados de envenenamiento humano en estado crónico que la medicina pública y general, obediente, oculta.
Es una parte de la verdad que el envenenamiento por deriva de herbicidas e insecticidas de uso agrícola no se denuncia porque ni la víctima, ni el médico lo pueden asociar fehacientemente. Pero otra parte intolerable son los frecuentes casos (demasiado frecuentes) en que los médicos asocian y saben, pero no lo reportan (Form. C2) para esconder la realidad estadística de la que se nutre y regla la Medicina y Profilaxis Pública.
La extensión de la zona de protección sanitaria se debería fijar en términos de la mayor precaución posible, no desde la exigencia, con apoyo oficial, de los terratenientes basados, exclusivamente, en el cuidado de  ganancias, de ambos.
Dado que la deriva se expresa generalmente como masa de residuos tóxicos volátiles (o transportables) que tarde o temprano se depositan sobre la superficie, claramente el patrón protectivo mayor debería aplicarse a los niños, porque ellos poseen mayor área de superficie por unidad de peso corporal (en general y Escuelas Rurales, en particular).
Por tanto, se consideran inapropiados e insuficientes los estándares toxicológicos oficiales para el establecimiento de la magnitud de la franja de protección sanitaria periurbana, aún cuando fuese establecida en 500 m. para fumigación terrestre y 2.000 m. para fumigación aérea. Como no hay manera de determinar fehacientemente que la deriva real no superará estas distancias, deberían incrementarse aplicando el Principio Precautorio, el de Inmediatez y No Regresión, dentro de los Intereses Difusos de 3ra. Generación. También es válido para intoxicación por contaminación alimentaria. Hasta el momento los empresarios se resisten al etiquetado.
Inexplicablemente, la Legislación vigente es antagónica con la salud de la población y posición de científicos independientes e idóneos empeñados en logar un verdadero resultado protectivo porque, en la actualidad, los herbicidas declarados de venta restringida no se corresponden con categorías de extrema toxicidad (como fuera en origen el Paraquat y otros) para favorecer su uso pseudo legal. La industria agrícola toma esta nueva calificación como una facultad otorgada por la ley y no como una imposición tuitiva que se relaciona con peligro para la salud humana que está fuera de sus intereses.
¿Quién confronta los litros de Agrotóxicos vendidos, con los ingresados a la provincia?
¿Quién confronta los litros de Agrotóxicos vendidos y utilizados, con la cantidad de hás sembradas declaradas al fisco?
¿Existe un mercado ilegal y clandestino de agrotóxicos?
¿Por qué la resistencia a permitir la participación democrática (las comunidades afectadas tienen el derecho a participar en las decisiones)?
 ¿Por qué la resistencia a cambiar el peso de la prueba que siempre recae sobre la población afectada, cuando los responsables de una actividad deberían probar que su actividad no ocasionará daño a la salud humana o  ecosistemas?
¿Por qué no permiten que los debates sobre reglamentación de actividades contaminantes sean abiertos, públicos y transparentes brindando seguridad a las voces de las comunidades impactadas?
¿Por qué la corporación insiste que no hay pruebas suficientes, especialmente las relacionadas con el Glifosato?
¿Por qué son castigados con el escarnio los artistas populares, únicos que verdaderamente nos representan denunciando estas atrocidades genocidas?
¿No entienden que están retorciendo las entrañas de las comunidades solidarias que, tarde o temprano, harán notar su presencia y adhesión?
¿No entienden que la represión aplicada para ocultar la mentira es fuego que sólo se apaga con violencia?
 
¿LOS RESPONSABLES? (Sólo en carácter enunciativo, no limitativo pues son muchísimos más):
·  Coordinación General de Agroquímicos y Biológicos
·  Coordinación de Fertilizantes, Plaguicidas Formulados
·  Contaminantes Químicos
·  Programa Nacional de Riesgos Químicos del Ministerio de Salud
·  Plan Nacional de Gestión de Sustancias Químicas
·  Cátedra de Toxicología y Química Legal de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA
·  SENASA E INTA, supervisando.
·  AAPRESID, en rampante impunidad, inmiscuyéndose.
 
¿QUIEREN  PRUEBAS?
1.       Zahm SH, Ward MH, Blair A. Pesticides and cancer. Occup Med 12:269-289 (1997). 2. Sever LE, Arbuckle TE, Sweeney A. Reproductive and developmental effects of occupational pesticide exposure: the epidemiologic evidence. Occup Med 12:305-325 (1997). 3. Keifer M, Mahurin RK. Chronic neurologic effects of pesticide overexposure. Occup Med 12:291-304 (1997). 4. Aschengrau A, Ozonoff D, Coogan P, Vezina R, Heeren T, Zhang Y. Cancer risk and residential proximity to cranberry cultivation in Massachusetts. Am J Public Health 86:1289-1296 (1996). 5. Waterhouse D, Carman WJ, Schottenfeld D, Gridley G, McLean S. Cancer incidence in the rural community of Tecumseh, Michigan. Cancer 77:763-770 (1996). 6. Gordon JE, Shy CM. Agricultural chemical use and congenital cleft lip and/or palate. Arch Environ Health 36:213-220 (1981). 7. Schwartz DA, Lo Gerfo JP. Congenital limb reduction defects in the agricultural setting. Am J Public Health 78:654-659 (1988). 8. Blair A, Zahm SH. Agricultural exposures and cancer. Environ Health Perspect 103 (suppl 8) 205-208 (1995). 9. Evangelista de Duffard AM, Bortolozzi A, Duffard RO. Altered behavioral responses in 2,4-dichlorophenoxyacetic acid treated and amphetamine challenged rats. Neurotoxicology. 1995;16:479-488. 10. Angelista de Duffard AM, de Alderete MN, Duffard R. Changes in brain serotonin and 5-hydroxyindolacetic acid levels induced by 2,4-dichlorophenoxyacetic butyl ester. Toxicology. 1990;64:265-270. 11. Rosso SB, Garcia GB, Madariaga MJ, Evangelista de Duffard AM, Duffard RO. 2,4-Dichlorophenoxyacetic acid in developing rats alters behaviour, myelination and regions brain gangliosides pattern. Neurotoxicology. 2000;21:155-163. 12. Bortolozzi AA, Duffard RO, Evangelista de Duffard AM. Behavioral alterations induced in rats by a pre- and post-natal exposure to 2,4-dichlorophenoxyacetic acid. Neurotoxicol Teratol. 1999;21(4):451-465. [PubMed] 13. Bortolozzi A, Evangelista de Duffard AM, Dajas F, Duffard R, Silveira R. Intracerebral administration of 2,4-dichlorophenoxyacetic acid induces behavioral and neurochemical alterations in the rat brain. Neurotoxicology. 2001;22:221-232. 14. Bortolozzi AA, Duffard RO, Evangelista de Duffard AM. Behavioral alterations induced in rats by a pre- and post-natal exposure to 2,4-dichlorophenoxyacetic acid. Neurotoxicol Teratol. 1999;21(4):451-465. 15. Evangelista de Duffard AM, Bortolozzi A, Duffard RO. Altered behavioral responses in 2,4-dichlorophenoxyacetic acid treated and amphetamine challenged rats. Neurotoxicology. 1995;16:479-488. 16. Sturtz N, Evangelista de Duffard AM, Duffard R. Detection of 2,4-dichlorophenoxyacetic acid (2,4-D) residues in neonates breast-fed by 2,4-D exposed dams. Neurotoxicology. 2000;21:147-154. 17. Barbosa, 2001. 18. Atrazina. 19. Síntesis de las conclusiones de la Conferencia sobre Disrruptores Hormonales de Wingspread, 1996. 20. Disrupción endocrina: perspectivas ambientales y salud pública 21. Short P, Colborn T. Pesticide use in the U.S. and policy implications: a focus on herbicides. Toxicol Ind Health. 1999;15:240-275). 22. Haddow JE, Palomaki GE, Allan WC, Williams JR, Knight GJ, Gagnon J, et al. Maternal thyroid deficiency during pregnancy and subsequent neuropsychological development of the child. N Engl J Med. 1999;341:549-555. 23. Arbuckle T, Lin Z and Mery L An exploratory analysis of the effect of pesticide exposure on the risk of spontaneous abortion in an Ontario farm population. Envir. Health Perspectives 2001, 109, 851-60. 24. arry V, Harkins M, Erickson L, Long S, Holland S y Burroughs B. Birth defects, seasons of conception and sex of children born to pesticide applicators living in the red river valley of Minnesota, USA. Envir. Health Perspectives (Supl. 3) 2002, 110, 441-9. 25. Marc J, Le Breton M, CormierP, Morales J, Belle´R and Mulner-Lorillo O. A glyphosate-based pesticide impinges on transcription. Toxicology and Applied Pharmacology 2005, 203, 1-8). 26. Benedetti AL, de Lourdes Vituri C, Trentin AG, Dominguesc MAC and Alvarez-Silva M. The effects of sub-chronic exposure of Wistar rats to the herbicide Glyphosate-Biocarb. Toxicology Letters 2004, 153, 227-32. 27. De Roos AH, Zahm SH, Cantor KP, et al. Integrative assessment of multiple pesticides as risk factors for non-Hodgkin's lymphoma among men. Occup Environ Med 2003, 60, E11 http://oem.bmjjournals.com/cgi/content/full/60/9/e11 28. Hardell L, Eriksson M, Nordstrom M. Exposure to pesticides as risk factor for non-Hodgkin's lymphoma and hairy cell leukemia: pooled analysis of two Swedish case-control studies. Leuk Lymphoma 2002, 43,1043-1049. 29. McDuffie HH, Pahwa P, McLaughlin JR, Spinelli JJ, Fincham S, Dosman JA, et al. 2001. Non-Hodgkin's lymphoma and specific pesticide exposures in men: cross-Canada study of pesticides and health. 2001, Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 2001,10,1155-63.). 30. De Roos AJ, Blair A, Rusiecki JA, Hoppin JA, Svec M, Dosemeci M, Sandler DP and Alavanja MC. Cancer incidence among glyphosate-exposed pesticide applicators in the agricultural health study. Environ Health Perspect 2005, 113, 49-54. 31. Garry V, Harkins M, Erickson L, Long S, Holland S y Burroughs B. Birth defects, seasons of conception and sex of children born to pesticide applicators living in the red river valley of Minnesota, USA. Envir. Health Perspectives (Supl. 3) 2002, 110, 441-9. 32. Richard S, Moslemi S, Sipahutar H, Benachour N. and Seralini GE.Differential effects of glyphosate and roundup on human placental cells and aromatase.Environ Health Perspect. 2005 Jun;113(6):716-20. 33- A. Donna, P-G. Betta, F. Robutti, et al., Ovarian mesothelial tumors and herbicides: A case-control study, Carcinogenesis, 1984, 5: 941-42. 34: 2003 35: P. Lampi, T. Hakulinen, T. Luostarinen, et al., Cancer incidence following chlorophenol exposure in a community in southern Finland, Arch Env Health, 1992, 47(3): 36 A. Paldy, N. Puskas, and I. Farkas, Pesticide use related to cancer incidence as studied in a rural district of Hungary, Sci Total Env, 1988, 73(3): 229-44. 37 J.E. Gordon and C.M. Shy, Agricultural chemical use and congenital cleft lip and/or palate, Arch Env Health, 1981, 36: 213-21 38 39 D.A. Schwartz and J.P. LoGerfo, Congenital limb reduction defects in the agricultural setting, Am J Pub Health, 1988, 78: 654-57.
 
2.       ¿QUIEREN REFERENCIAS CIENTÍFICAS DE  IMPACTOS ADVERSOS DE PLAGUICIDAS A LARGO PLAZO?
 10 J.D. Buckley, L.L. Robinson, R. Swotinsky, et al., Occupational exposures of parents of children with acute nonlymphocytic leukemia: A report from the Children's Cancer Study Group, Can Res, 1989, 49: 4030-37. 11 J.M. Pogoda and S. Preston-Martin, Household pesticides and risk of pediatric brain tumors, Env Health Persp, 1997, 105(11): 1214-20. 12 J.K. Leiss and D.A. Savitz, Home pesticide use and childhood cancer: A casecontrol study, Am J Pub Health, 1995, 85(2): 249-52. 13 X. Ma, P.A. Buffler, R.B. Gunier, et al., Critical windows of exposure to household pesticides and risk of childhood leukemia, Env Health Persp, 2002, 110(9): 955-60. 14 A.F. Olshan, N.E. Breslow, J.M. Falletta, et al., Risk factors for Wilm's tumor: Report from the National Wilm's Tumor Study, Cancer, 1993, 72(3): 938-44. 15 P.C. Valery, W. McWhirter, A. Sleigh, et al., Farm exposures, parental occupation, and risk of Ewing's sarcoma in Australia: A national case-control study, Can Causes Contr, 2002, 13(3): 263-70. 16 E.A. Holly, P.M. Bracci, B.A. Mueller, et al., Farm and animal exposures and pediatric brain tumors: Results from the United States West Coast Childhood Brain Tumor Study, Can Epid Biomark Prev, 1998, 7(9): 797-802. 17 G.R. Bunin, J.D. Buckley, C.P. Boesel, et al., Risk factors for astrocytic glioma and primitive neuroectodermal tumor of the brain in young children: A report from the Children's Cancer Group, Can Epid Biomark Prev, 1994, 3(3): 197-204. 18 L. Hum, N. Kreiger, and M.M. Finkelstein, The relationship between parental occupation and bone cancer risk in offspring, Int J Epid, 1998, 27(5): 766-71. 19 P. Kristensen, A. Andersen, L.M. Irgens, et al., Cancer in offspring of parents engaged in agricultural activities in Norway: Incidence and risk factors in the farm environment, Int J Can, 1996, 65(1): 39-50. 20 E.A. Holly, D.P. Aston, P.K.A. Ahn, et al., Ewing's bone sarcoma, parental occupational exposures and other factors, Am J Epid, 1992, 135(2): 122-29. 21 M. Feychting, N. Plato, G. Nise, and A. Ahlbom, Paternal occupational exposures and childhood cancer, Env Health Persp, 2001, 109(2): 193-96. 22 C. Magnani, G. Pastore, L. Luzzatto, et al., Parental occupation and other environmental factors in the etiology of leukemias and non-Hodgkin's lymphomas in childhood: A case-control study, Tumori, 1990, 76(5): 413-19. 23 C.R. Sharpe, E.L. Franco, B. deCamargo, et al., Parental exposures to pesticides and risk of Wilm's tumor in Brazil, Am J Epid, 1995, 141(3): 210-17. 24 D. Godon, P. Lajoie, J.P. Thouez, et al., Pesticides and cancer in a Quebec rural farming population: A geographical interpretation, Soc Sci Med, 1989, 29(7): 819-33. 25 M. McCabe, M. Nowak, R. Hamilton, et al., Cancer of lymphatic tissues in cane-growing areas of Queensland, Med J Aust, 1984, 141(7): 412-14. 26 D. Waterhouse, W.J. Carman, D. Schottenfeld, et al., Cancer incidence in the rural community of Tecumseh, Michigan: A pattern of increased lymphopoietic neoplasms, Cancer, 1996, 77(4): 763-70. 27 N. Hicks, M. Zack, G.G. Caldwell, et al., Life-style factors among patients with melanoma, South Med J, 1985, 78(8): 903-8. 28 M.E. Loevinsohn, Insecticide use and increased mortality in rural central Luzon, Philippines, Lancet, 1987, 1: 1359-62. 29 A. Ahlbom, I.L. Navier, S. Norell, et al., Nonoccupational risk indicators for astrocytomas in adults, Am J Epid, 1986, 124(2): 334-37. 30 A. Aschengrau, D. Ozonoff, P. Coogan, et al., Cancer risk and residential proximity to cranberry cultivation in Massachusetts, Am J Publ Health, 1996, 86(9): 1289-96. 31 P. Vineis, F. Faggiano, M. Tedeschi, et al., Incidence rates of lymphomas and soft-tissue sarcomas and environmental measurements of phenoxy herbicides, J Nat Can Inst, 1991, 83(5): 362-63. 32 A. Donna, P. Crosignani, F. Robutti, et al., Triazine herbicides and ovarian epithelial neoplasms, Scand J Work Env Health, 1989, 15: 47-53. 33 A. Donna, P-G. Betta, F. Robutti, et al., Ovarian mesothelial tumors and herbicides: A case-control study, Carcinogenesis, 1984, 5: 941-42. 34 D.M. Schreinemachers, Cancer mortality in four northern wheat-producing states, Env Health Persp, 2000, 108(9): 873-81. 35 P. Lampi, T. Hakulinen, T. Luostarinen, et al., Cancer incidence following chlorophenol exposure in a community in southern Finland, Arch Env Health, 1992, 47(3): 35 P. Lampi, T. Hakulinen, T. Luostarinen, et al., Cancer incidence followingchlorophenol exposure in a community in southern Finland, Arch Env Health, 1992, 47(3): 167-75. 36 A. Paldy, N. Puskas, and I. Farkas, Pesticide use related to cancer incidence as studied in a rural district of Hungary, Sci Total Env, 1988, 73(3): 229-44. 37 J.O. Grimalt, J. Sunyer, V. Moreno, et al., Risk excess of soft-tissue sarcoma and thyroid cancer in a community exposed to airborne organochlorinated compound mixtures with a high hexachlorobenzene content, Int J Can, 1994, 56(2): 200-203. 38 J.E. Gordon and C.M. Shy, Agricultural chemical use and congenital cleft lip and/or palate, Arch Env Health, 1981, 36: 213-21. 39 D.A. Schwartz and J.P. LoGerfo, Congenital limb reduction defects in the agricultural setting, Am J Pub Health, 1988, 78: 654-57. 40 G.M. Shaw, C.R. Wasserman, C.D. O'Malley, et al., Maternal pesticide exposure from multiple sources and selected congenital anomalies, Epidemiology, 1999, 10(1): 60-66. 41 A.E. Czeizel, Pesticides and birth defects [letter], Epidemiology, 1996, 7(1) 111. 42 E.M. Bell, I. Hertz-Picciotto, and J.J. Beaumont, A case-control study of pesticides and fetal death due to congenital anomalies, Epidemiology, 2001 12(2): 148-56. 43 V.F. Garry, D. Schreinemachers, M.E. Harkins, et al., Pesticide appliers, biocides, and birth defects in rural Minnesota, Env Health Persp, 1996, 104(4): 394-99. 44 M. Restrepo, N. Munoz, N.E. Day, et al., Birth defects among children born to a population occupationally exposed to pesticides in Columbia, Scand J Work Env Health, 1990, 16: 239-46. 45 A.M. Garcia, F.G. Benavides, T. Fletcher, et al., Paternal exposure to pesticides and congenital malformations, Scand J Work Env Health, 1998, 24(6): 473-80. 46 F.M.M. White, F.G. Cohen, G. Sherman, et al., Chemicals, birth defects and stillbirths in New Brunswick: Associations with agricultural activity, Can Med Assoc J, 1988, 138: 117-24. 47 T.E. Taha and R.H. 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Rajalakshmi, et al., Environmental release of chemicals and reproductive ecology, Env Health Persp, 1993, 101(Suppl 2): 125-30. 53 M. Restrepo, N. Munoz, N.E. Day, et al., Prevalence of adverse reproductive outcomes in a population occupationally exposed to pesticides in Colombia, Scand J Work Env Health, 1990, 16: 232-38. 54 D.S. Rupa, P.P. Reddy, and O.S. Reddi, Reproductive performance in population exposed to pesticides in cotton fields in India, Env Res, 1991, 55(2): 123-28. 55 G. Petrelli, I. Figa-Talamanca, R. Tropeano, et al., Reproductive malemediated risk: Spontaneous abortion among wives of pesticide applicators, Eur J Epid, 2000, 16(4): 391-93. 56 V.F. Garry, M. Harkins, A. Lyubimov, et al., Reproductive outcomes in the women of the Red River Valley of the north. I. The spouses of pesticide applicators: pregnancy loss, age at menarche, and exposures to pesticides, J Toxicol Env Health, 2002, 65(11): 769-86. 57 P.G. Butterfield, B.G. Valanis, P.S. Spencer, et al., Environmental antecedents of young-onset Parkinson's disease, Neurology, 1993, 43(6): 1150-58. 58 S.J. McCann, D.G. LeCouteur, A.C. Green, et al., The epidemiology of Parkinson's disease in an Australian population, Neuroepidemiology, 1998, 17(6): 310-17. 59 A.H. Rajput, R.J. Uitti, W. Stern, et al., Georgraphy, drinking water chemistry, pesticides and herbicides and the etiology of Parkinson's disease, Can J Neurolog Sci, 1987, 14: 414-18. 60 S.C. Ho, et al., Epidemiologic study of Parkinson's disease in Hong Kong, Neurology, 1989, 39(10): 1314-18. 61 C.M. Tanner, B. Chen, W-Z. Wang, et al., Environmental factors in the etiology of Parkinson's disease, Can J Neuro Sci, 1987, 14: 419-23. 62 B. Ritz and F. Yu, Parkinson's disease mortality and pesticide exposure in California 1984-1994, Int J Epid, 2000, 29(2): 323-29. 63 A. Priyadarshi, S.A. Khuder, E.A. Schaub, et al., Environmental risk factors and Parkinson's disease: A meta-analysis, Env Res, 2001, 86(2): 122-27. 64 K. Marder, G. Logroscino, B. Alfaro, et al., Environmental risk factors for Parkinson's disease in an urban multiethnic community, Neurology, 1998, 50(1): 279- 81. 65 W. Koller, B. Vetere-Overfield, C. Gray, et al., Environmental risk factors in Parkinson's disease, Neurology, 1990, 40(8): 1218-21. 66 G.F. Wong, C.S. Gray, R.S. Hassanein, et al., Environmental risk factors in siblings with Parkinson's disease, Arch Neurol, 1991, 48(3): 287-89. 67 C.H. Tsai, S.K. Lo, L.C. See, et al., Environmental risk factors of young onset Parkinson's disease: A case-control study, Clin Neurol Neurosurg, 2002, 104(4): 328-33. 68 M. Behari, A.K. Srivastava, R.R. Das, et al., Risk factors of Parkinson's disease in Indian patients, J Neurol Sci, 2001, 190(1-2): 49-55. 69 M. Zorzon, L. Capus, A. Pellegrino, et al., Familial and environmental risk factors in Parkinson's disease: A case-control study in north-east Italy, Acta Neurol Scand, 2002, 105(2): 77-82. 70 A. Smargiassi, A. Mutti, A. De Rosa, et al., A case-control study of occupational and environmental risk factors for Parkinson's disease in the Emilia-Romagna region of Italy, Neurotoxicology, 1998, 19(4-5): 709-12. 71 a) A. Seidler, W. Hellenbrand, B.P. Robra, et al., Possible environmental, occupational, and other etiologic factors for Parkinson's disease: A casecontrol study in Germany, Neurol, 1996, 46(5): 1275-84. b) K.M. Semchuk, E.J. Love, and R.G. Lee, Parkinson's disease and exposure to rural environmental factors: a population based case-control study, Can J Neurol Sci, 1991, 18(3): 279-86. c) M. Stern, E. Dulaney, S.B. Gruber, et al., The epidemiology of Parkinson's disease: A case-control study of young-onset and old-onset patients, Arch Neurol, 1991, 48(9): 903-7. 72 a) A.M. Kuopio, R.J. Marttila, H. Helenius, et al., Environmental risk factors in Parkinson's disease, Mov Disord, 1999, 14(6): 928-39. b) C.A. Taylor, M.H. Saint-Hilaire, L.A. Cupples, et al., Environmental, medical, and family history risk factors for Parkinson's disease: A New England-based case control study, Am J Med Genet, 1999, 88(6): 742-49. c) J. Zayed, S. Ducic, G. Campanella, et al., Environmental factors in the etiology of Parkinson's disease, Can J Neurol Sci, 1990, 17(3): 286-91. 73 P.A. Hanna, J. Jankovic, and J.B. Kirkpatrick, Multiple system atrophy: The putative causative role of environmental toxins, Arch Neurol, 1999, 56(1): 90-94. 74 a) C.J. Burns, K.K. Beard, and J.B. Cartmill, Mortality in chemical workers potentially exposed to 2,4-dichlorophenoxy-acetic acid (2,4-D) 1945-94: An update, Occ Env Med, 2001, 58(1): 24-30. b) M. Freedman, Amyotrophic lateral sclerosis and occupational exposure to 2,4-dichlorophenoxyacetic acid, Occ Env Med, 2001, 58(9): 609-10. c) V. McGuire, W.T. Longstreth, L.M. Nelson, et al., Occupational exposures and amyotrophic lateral sclerosis: A population-based case-control study, Am J Epid, 1997, 145(12): 1076-88. d) M. Poloni, A. Micheli, D. Facchetti, et al., Conjugal amyotrophic lateral sclerosis: Toxic clustering or change?, Ital J Neurol Sci, 1997, 18(2):109-12. 75 a) A. Cannas, B. Costa, P. Tacconi, et al., Dementia of Alzheimer type (DAT) in a man chronically exposed to pesticides, Acta Neurol (Napoli), 1992, 14(3): 220-23. b) E. Gauthier, I. Fortier, F. Courchesne, et al., Environmental pesticide exposure as a risk factor for Alzheimer's disease: A case-control study, Env Res, 2001, 86(1): 37-45. c) P.A. Schulte, C.A. Burnett, M.F. Boeniger, et al., Neurodegenerative diseases: Occupational occurrence and potential risk factors, 1982 through 1991, Am J Pub Health, 1996, 86(9): 1281-88. 41 A.E. Czeizel, Pesticides and birth defects [letter], Epidemiology, 1996, 7(1) 111. 42 E.M. Bell, I. Hertz-Picciotto, and J.J. 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Baynes, A hospital-based case-control study of stillbirths and environmental exposure to arsenic using an atmospheric dispersion model linked to a geographical information system, Epidemiology, 1998, 9(3): 290-94. 49 D.A. Savitz, E.A. Whelan, and R.C. Kleckner, Self-reported exposure to pesticides and radiation related to pregnancy outcome: Results from national natality and fetal mortality surveys, Public Health Reports, 1989, 104: 473-77. 50 L.M. Pastore, I. Hertz-Picciotto, and J.J. Beaumont, Risk of stillbirth from occupational and residential exposures, Occ Env Med, 1997, 54(7): 511-18. 51 J. Jarrell, A. Gocmen, W. Foster, et al., Evaluation of reproductive outcomes in women inadvertently exposed to hexachlorobenzene in southeastern Turkey in the 1950s, Repro Toxicol, 1998, 12(4): 469-76. 52 J.S. Bajaj, A. Misra, M. Rajalakshmi, et al., Environmental release of chemicals and reproductive ecology, Env Health Persp, 1993, 101(Suppl 2): 125-30. 53 M. Restrepo, N. Munoz, N.E. 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Green, et al., The epidemiology of Parkinson's disease in an Australian population, Neuroepidemiology, 1998, 17(6): 310-17. 59 A.H. Rajput, R.J. Uitti, W. Stern, et al., Georgraphy, drinking water chemistry, pesticides and herbicides and the etiology of Parkinson's disease, Can J Neurolog Sci, 1987, 14: 414-18. 60 S.C. Ho, et al., Epidemiologic study of Parkinson's disease in Hong Kong, Neurology, 1989, 39(10): 1314-18. 61 C.M. Tanner, B. Chen, W-Z. Wang, et al., Environmental factors in the etiology of Parkinson's disease, Can J Neuro Sci, 1987, 14: 419-23. 62 B. Ritz and F. Yu, Parkinson's disease mortality and pesticide exposure in California 1984-1994, Int J Epid, 2000, 29(2): 323-29. 63 A. Priyadarshi, S.A. Khuder, E.A. Schaub, et al., Environmental risk factors and Parkinson's disease: A meta-analysis, Env Res, 2001, 86(2): 122-27. 64 K. Marder, G. Logroscino, B. Alfaro, et al., Environmental risk factors for Parkinson's disease in an urban multiethnic community, Neurology, 1998, 50(1): 279- 81. 65 W. Koller, B. Vetere-Overfield, C. Gray, et al., Environmental risk factors in Parkinson's disease, Neurology, 1990, 40(8): 1218-21. 66 G.F. Wong, C.S. Gray, R.S. Hassanein, et al., Environmental risk factors in siblings with Parkinson's disease, Arch Neurol, 1991, 48(3): 287-89. 67 C.H. Tsai, S.K. Lo, L.C. See, et al., Environmental risk factors of young onset Parkinson's disease: A case-control study, Clin Neurol Neurosurg, 2002, 104(4): 328-33. 68 M. Behari, A.K. Srivastava, R.R. Das, et al., Risk factors of Parkinson's disease in Indian patients, J Neurol Sci, 2001, 190(1-2): 49-55. 69 M. Zorzon, L. Capus, A. Pellegrino, et al., Familial and environmental risk factors in Parkinson's disease: A case-control study in north-east Italy, Acta Neurol Scand, 2002, 105(2): 77-82. 70 A. Smargiassi, A. Mutti, A. De Rosa, et al., A case-control study of occupational and environmental risk factors for Parkinson's disease in the Emilia-Romagna region of Italy, Neurotoxicology, 1998, 19(4-5): 709-12. 71 a) A. Seidler, W. Hellenbrand, B.P. Robra, et al., Possible environmental, occupational, and other etiologic factors for Parkinson's disease: A casecontrol study in Germany, Neurol, 1996, 46(5): 1275-84. b) K.M. Semchuk, E.J. Love, and R.G. Lee, Parkinson's disease and exposure to rural environmental factors: a population based case-control study, Can J Neurol Sci, 1991, 18(3): 279-86. c) M. Stern, E. Dulaney, S.B. Gruber, et al., The epidemiology of Parkinson's disease: A case-control study of young-onset and old-onset patients, Arch Neurol, 1991, 48(9): 903-7. 72 a) A.M. Kuopio, R.J. Marttila, H. Helenius, et al., Environmental risk factors in Parkinson's disease, Mov Disord, 1999, 14(6): 928-39. b) C.A. Taylor, M.H. Saint-Hilaire, L.A. Cupples, et al., Environmental, medical, and family history risk factors for Parkinson's disease: A New England-based case control study, Am J Med Genet, 1999, 88(6): 742-49. c) J. Zayed, S. Ducic, G. Campanella, et al., Environmental factors in the etiology of Parkinson's disease, Can J Neurol Sci, 1990, 17(3): 286-91. 73 P.A. Hanna, J. Jankovic, and J.B. Kirkpatrick, Multiple system atrophy: The putative causative role of environmental toxins, Arch Neurol, 1999, 56(1): 90-94. 74 a) C.J. Burns, K.K. Beard, and J.B. Cartmill, Mortality in chemical workers potentially exposed to 2,4-dichlorophenoxy-acetic acid (2,4-D) 1945-94: An update, Occ Env Med, 2001, 58(1): 24-30. b) M. Freedman, Amyotrophic lateral sclerosis and occupational exposure to 2,4-dichlorophenoxyacetic acid, Occ Env Med, 2001, 58(9): 609-10. c) V. McGuire, W.T. Longstreth, L.M. Nelson, et al., Occupational exposures and amyotrophic lateral sclerosis: A population-based case-control study, Am J Epid, 1997, 145(12): 1076-88. d) M. Poloni, A. Micheli, D. Facchetti, et al., Conjugal amyotrophic lateral sclerosis: Toxic clustering or change?, Ital J Neurol Sci, 1997, 18(2):109-12. 75 a) A. Cannas, B. Costa, P. Tacconi, et al., Dementia of Alzheimer type (DAT) in a man chronically exposed to pesticides, Acta Neurol (Napoli), 1992, 14(3): 220 23. b) E. Gauthier, I. Fortier, F. Courchesne, et al., Environmental pesticide exposure as a risk factor for Alzheimer's disease: A case-control study, Env Res, 2001, 86(1): 37-45. c) P.A. Schulte, C.A. Burnett, M.F. Boeniger, et al., Neurodegenerative diseases: Occupational occurrence and potential risk factors, 1982 through 1991, Am J Pub Health, 1996, 86(9): 1281-88.
 
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UAC Unión de Asambleas Ciudadanas Contra el Saqueo y la Contaminación
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Es hora que los de abajo sin fronteras percibamos (conozcamos y nos posicionemos) que podemos desarrollar:
 
 
Una economía al servicio de la vida y sujeta a 

los límites físicos de la tierra
4 de enero de 2017

Por Yayo Herrero (El salmón contracorriente)

 Este texto forma parte del libro "Economía de escalera, finanzas de patio". Si quieres conseguir el libro puedes pinchar aquí y te lo enviamos a casa.
Se suele definir la economía como el proceso que permite obtener los bienes y servicios necesarios para reproducir la sociedad. Las idea de la satisfacción de las necesidades nos conduce a dos relaciones de dependencia que son insoslayables en nuestra especie.
La primera de ellas es la dependencia de la naturaleza. Somos naturaleza y pensar la vida al margen de la biosfera es simplemente un construcción cultural errónea e ilusa. Pero, además, somos interdependientes. Existimos gracias a las relaciones que establecemos con otros seres humanos que a lo largo de toda la vida, pero sobre todo en algunos momentos del ciclo vital, cuidan y atienden las necesidades de los cuerpos vulnerables y finitos que constituyen el territorio del ser.
La vida humana individual, por tanto, no es una certeza, es una posibilidad. Y esa posibilidad se materializa a través del metabolismo social, un proceso compuesto por una larga cadena de mediaciones sociales, culturales y tecnológicas que establecen unas reglas de reparto y acceso dentro de un orden social y simbólicamente dado. Este proceso metabólico permite que los bienes fondo que aportan los ciclos de la naturaleza y los flujos de materiales y energía se transformen en bienes y servicios capaces de satisfacer las necesidades de las personas, surgidas y expresadas dentro de ese marco social. Este proceso, permiten también el mantenimiento y cuidado de los seres humanos y sus cuerpos. Nadie que se sitúe fuera de esas redes y mediaciones sociales puede llegar a constituirse en ser humano, ni experimentar y satisfacer las necesidades humanas.
La economía hegemónica, sin embargo, sólo reconoce como proceso económico una pequeña parte del metabolismo social. Al reducir el concepto de valor al de precio, se ha olvidado de la dimensión regenerativa, cíclica y limitada de la producción orgánica y ha confundido la producción con la mera extracción y transformación de recursos que son finitos como si fuesen inagotables.
En la ciencia economía convencional, el concepto de producción ya no está ligado a la satisfacción de las necesidades humanas, sino que se orienta al crecimiento de los excedentes sociales medidos exclusivamente a través del dinero. El valor de un bien o de un servicio está ligado a su capacidad de generar beneficios, al margen de si este bien “producido” satisface necesidades, y si lo hace para la mayor parte de las personas.
La economías de los países más ricos, ajenas a los límites de la naturaleza, apoyadas en una tecnociencia cada vez menos consciente de los riesgos y dependientes de una cantidad ingente de energía y minerales, han podido construir metabolismos económicos que digieren muchos más recursos de los que les posibilitan sus propios territorios. Son economías caníbales que consiguen crecer a costa de la destrucción de los ecosistemas y el mal vivir de las personas de otros territorios.
Pero el modelo económico dominante, además de esconder la dependencia de la naturaleza, invisibiliza una buena parte de los trabajos necesarios para sostener el metabolismo social. El trabajo, desde esa lógica, es sólo lo que se hace en la esfera mercantil a cambio de un salario. La producción de bienes y servicios que permiten regenerar cotidianamente la vida en los hogares es explotada pero no nombrada, ni valorada, ni asumida por el conjunto de la sociedad. Se establece una escisión entre lo que se denomina producción (lo que hace crecer la economía) y la reproducción (lo que sostiene cotidianamente la vida). El metabolismo social se fragmenta y se pierde la percepción de que, en realidad, todo (producción y reproducción) es lo que permite reproducir la sociedad.

La reducción de la capacidad del trabajo humano al empleo, desencadena una cesión simbólica: la capacidad de trabajo humano pasa a segundo plano y se considera que quienes generan la riqueza (bienes y servicios que satisfacen necesidades) no son quienes trabajan, sino quien tiene la capacidad de emplear. Se tira por tierra una de las mayores aportaciones a la dignidad humana que hizo el movimiento obrero.
Esta forma de concebir la economía ha conducido generar una crisis ecológica de una magnitud descomunal y a jibarizar el trabajo -entendido como la capacidad y potencia del ser- transformándolo en una actividad alienada, generadora de precariedad y de ausencia de derechos.
Es en este marco de crisis ecológica y de explotación y expulsión de personas, en el que la economía social y solidaria se configura como un paradigma económico alternativo, capaz de generar otras lógicas sociales, culturales y simbólicas. Esta mirada económica permite resituar la producción como una categoría ligada al mantenimiento de la vida y al bienestar de las personas. Para ello, debe distinguir entre las producciones que son socialmente necesarias y las que son socialmente indeseables, por más duro que resulte denunciarlo y asumirlo en un momento en el que el desempleo está desbocado.
La economía social y solidaria reconoce que los trabajos socialmente necesarios no son sólo los que tienen reflejo en los indicadores monetarios. Trata de retejer la tela que une la producción de bienes y servicios en el ámbito de las empresas, con la producción de bienes y servicios que se realiza en otros ámbitos de la vida. Este reconocimiento no significa que no sea muchas veces muy difícil mantener la coherencia, sobre todo teniendo en cuenta que la actividad económica se realiza en un entorno hostil en el que las lógicas hegemónicas son capitalistas, patriarcales y biocidas.
El paradigma económico que defienden las empresas, entidades y cooperativas de la economía social y solidaria, es consciente de la necesidad de repensar y transformar el orden simbólico y cultural que sostiene el actual proceso de metabolismo social. Sabe que el decrecimiento de la esfera material de este metabolismo no es una opción, sino un dato de partida, y que por ello, es preciso dar respuesta a algunas preguntas básicas: ¿Qué necesidades hay que satisfacer para todas las personas? ¿Cuáles son las producciones necesarias para que se puedan satisfacer esas necesidades? ¿Cuáles son los trabajos socialmente necesarios para lograr esas producciones? ¿Cómo se pueden repartir de forma igualitaria los excedentes sociales y los trabajos socialmente necesarios?
La economía social y solidaria es uno de los caminos que, junto con lo que se hacen desde otros ámbitos de lucha y disputa puede redignificar el trabajo, democratizar la economía, avanzar hacia la soberanía de los medios de producción y, en suma, ayudar a transitar a otra organización social que ponga la vida en el centro.
Yayo Herrero, Ecologistas en acción.

  

A 6 años de la masacre en el Indoamericano, preguntémonos qué mundo la multiplica.


  Es cuestionar "la seguridad" del capitalismo observando que
 
éste progresa contra la vida y la humanidad.
 
 
Estamos, los de abajo sin fronteras, ante el dilema de seguir dando consenso al sistema de quienes nos oprimen o de generalizar, entre nosotros,  la voluntad de emanciparnos. Con el fin de decidir reflexionemos sobre:
 
La guerra y la paz en el siglo XXI

20  de enero de 2017
Por Pablo González Casanova (Rebelión) 
(..)Pero baste con esos ejemplos para tener un desagradable e incómodo conocimiento de cómo es hoy la guerra en sus manifestaciones militares y paramilitares, y consideremos el hecho de que la guerra del siglo XXI está articulada al proyecto de globalización neoliberal y unipolar, en el que habiendo ya perdido sus promotores el añorado ideal de dominar los poderes, recursos y mercados del mundo, en asociaciones subalternas con las potencias que dominan en los cinco continentes, han perdido ya –quiera que no el “sueño americano”--, el dominio unipolar del mundo, y están perdiendo el sueño globalizador neoliberal, auspiciado por el complejo empresarial—militar—político y mediático que no pudo ni ganar las últimas elecciones a la presidencia de “América”, mientras han surgido y se han hecho sentir esos dos grandes bloques de países que se le enfrentan cada vez más al “Sueño”, encabezados por otras dos grandes potencias no menos ávidas de poder, riquezas y utilidades.

Así hoy puede afirmarse con suficientes elementos que el bloque original encabezado por Estados Unidos, al que con encontrados intereses se sumó una Unión Europea, en creciente y cada vez más patente desestructuración sobre todo desde el BREXIT y la separación de Inglaterra, ya no tiene más alternativa que encontrar un precario acuerdo de paz con los otros bloques o desatar una guerra que sería sin duda la última de la especie humana.
Los nuevos bloques que se han formado en torno a Rusia y China y que son 100% capitalistas, resultan tremendos e inevitables competidores en la lucha por los recursos de la tierra, por los mercados de trabajo, por los mercados de consumo, y por los puntos estratégicos necesarios para seguir con el juego de amenazas militares que se combina con el de las amenazas mercantiles.

Así, en la imposibilidad de describir otros desastres humanos que está provocando esta guerra global, y que nos convocan a otra política de paz también distinta, y muy distinta, no podemos sino decir que hay muchos otros daños y sufrimientos que ésta guerra integral provoca, como el mayor éxodo humano en la historia universal, o como las millonarias hambrunas y pandemias genocidas naturales y artificiales, derivadas de las acciones de un sistemático despojo de pueblos, comunidades y naciones así como de la difusión de virus naturales y artificiales que asolan sobre el mundo, y como el comercio a la vez legal y criminal de los transgénicos y la destrucción de los recursos terrestres uno por uno. Detenernos en ellos nos impediría analizar otra guerra más oscura que se da junto con esta doble la guerra y que se está dando en el mundo entero, que es la guerra financiera y económica del neoliberalismo globalizador.
Cobrar conciencia de la misma, nos permite ver hasta qué punto la guerra y la paz del siglo XXI también por la inmensa fuerza de este otro tipo de guerra son distintas de las anteriores y nos plantean de una manera que no se presta a dudas, el reto de que luchar por la paz implica necesariamente –y téngase la ideología que se tenga-- luchar por otra organización de la vida y el trabajo.

El neoliberalismo viene de Friedrich August von Hayeck y de Milton Friedman, con éste como tutor de los Chicago Boys, y con ellos, el principal asesor del tirano Pinochet. Ambos economistas dieron por muerta la ley del valor de Ricardo y otros clásicos, y preconizaron la reducción al mínimo de los impuestos a los ricos y de los servicios a los pobres. Friedman, escribió un artículo puritano titulado: “El deber de los negociantes es hacer negocios”, y en él quiso confirmar que no tienen ningún otro deber. Esa era su moral. Su pensamiento –como el de Hayeck— fue recibido con clamoroso entusiasmo por corporaciones y multimillonarios, que de sus tesis derivaron las nuevas políticas de “adelgazamiento del Estado” y del “Mercado Libre”.
Las fórmulas matemáticas que emplearon y de cuyo rigor se enorgullecían, tenían efectos secundarios directos e indirectos, centrales y laterales, buscados y no buscados, que necesariamente llevaban al enriquecimiento colosal de los super-ricos y super-poderosos. Ambos teóricos de “los ricos y los poderosos” obtuvieron “resultados” monetaristas y matemáticos descosificados, pensando y afirmando que correspondían a los conocimientos científicos más avanzados, y que de aplicarlos bien se iba de seguro a implantar “el milenio americano” y de paso a resolver los problemas del mundo.

Los principales actores de la globalización neoliberal reforzaron la unión estrecha de todos sus promotores y dispusieron que el “Complejo empresarial-militar-político y mediático” fuera el núcleo simbiótico para la toma de decisiones y la puesta en marcha del proyecto que “haría grande a América” y la colocaría por encima de todos con un poder Mundial unipolar. Las más variadas empresas e instituciones financieras, bancarias, políticas, militares, mediáticas de los países que participaran activamente en él proyecto serían los nodos de un entramado global, que abriría sus puertas al mercado libre, y aprovecharía las “inversiones libres de impuestos” y “los préstamos de intereses impagables”, para crear un inmenso entramado global con gobiernos que harían de los tratados de libre comercio su “nueva y verdadera Constitución” tendiente a legitimar y legalizar todo tipo de acumulaciones del gran capital, dejando por supuesto, que a los gobiernos neoliberales y a los negocios organizados se agregara por arriba el “poder en la sombra” de “los ricos entre los ricos”, y por abajo “el acicate del crimen organizado” en el que muchos de sus vástagos de sangre, egresados de Harvard y otras universidades ya eran de “la familia”, todo mientras en el mundo de la luz trabajarían con la mayor eficiencia y eficacia los empresarios, administradores, ingenieros y técnicos de élite, y los gobernantes, diplomáticos y políticos carismáticos, defendidos por un excelente comando militar del mayor ejército del mundo, y por servicios de seguridad superiores a los muy afamados ingleses, todos ellos auxiliados por funcionarios y empleados de alto nivel, y por las élites políticas del poder democrático y neoliberal, con sus enlaces en las distintas regiones y actividades de la nación y del mundo, bajo el “poder en la sombra” y en la luz. Para la realización eficiente y eficaz de sus objetivos muchos de sus ayudantes estarían altamente capacitados para manejar las técnicas de comunicación, de información, de mensajes y de organización, y otros estarían adiestrados en las luchas electrónicas, en la realidad virtual, en la publicidad de la democracia al estilo americano, aplicada como modelo global entre las variantes que se requirieran, pero que en todo caso contribuyeran a que la gente pensara que la solución a sus problemas es luchar por ese tipo de democracia y con ella y sus “representaciones”.
El doble manejo tecno-científico del poder en la sombra y del poder en la luz con el complejo empresarial-militar-político y mediático y sus múltiples agencias, permitiría dominar tanto “la realidad” como “el teatro”, tanto la verdad como la ilusión en sus rasgos clásicos y contemporáneos. Al mando del proyecto institucional –abierto o “reservado” por razones de seguridad— se encontraría desde luego el complejo empresarial—militar-político—y—mediático.
El llamado “Poder en la Sombra” no sólo se integraría por quienes efectivamente dominan, y lo encabezan que son los grandes billonarios de antigua sepa y los de nuevo ingreso en la especulación o la tecnología, sino se contrataría e invitaría a asesores y expertos del más alto nivel, así como a los potenciales candidatos a ocupar los más altos puestos públicos, del Presidente de la República para un poco abajo.
En la sombra de arriba a abajo, “el crimen organizado” se encargaría –con destacados banqueros —entre otras actividades— del “lavado de dinero” del comercio clandestino y de la administración de los “paraísos fiscales” que se ubicarían principalmente en Londres y Nueva York, pero también en Suiza, las Islas Bahamas, Panamá y varios países más. Sus contribuciones serían de la mayor importancia para el enlace de actividades que estarían a la luz de todos, y de otras que deberían permanecer en la oscuridad. Por su conducto no sólo se manejarían gigantescas sumas para la evasión de impuestos de los de arriba que de por sí se reducirían al máximo con las reformas neoliberales a las leyes fiscales; sino también circularían las fabulosas sumas que se emplean para armar y aprovisionar a los terroristas “moderados” que están destruyendo las infraestructuras y estructuras del Medio Oriente y el Sur de Asia, desde Afganistán hasta Siria pasando por Irak y Libia, lo que se hace no sólo por razones económicas como la posesión de recursos petroleros; o por la multimillonaria venta de armas y municiones que la industria militar produce, y que son motor de toda la economía, sino por razones estratégicas como las que se dan con el necesario control del Medio Oriente entre Europa y Rusia, o al otro extremo del mundo con el Mar de China, o que desde antes ya se dieron con el control de Europa del Este y los desprendimientos de la exURSS y de los países invadidos por ella como Polonia y Checoeslovaquia, o enfrentados a ella como Yugoslavia.
En la sombra también, pero con los de más abajo —impresentables—, el “crimen organizado”, al estilo de las corporaciones extendería sus redes, y dispondría de los recursos necesarios para organizar guerras como la de “los luchadores por la libertad” en Yugoeslavia, o como “La Primavera árabe” en el Norte de África, en las que destacan las de Egipto y Libia. “El crimen organizado” también tendría como actividades permanentes –con o sin el auxilio de las fuerzas civiles y militares- el hacerse cargo de las guerras de los terroristas y del narcotráfico, así como de la expulsión de comunidades, pequeños y medianos campesinos y propietarios de los sitios, terrenos, territorios, bosques y fuentes de agua de cuyos suelos y subsuelos se adueñan las corporaciones en su política de “acumulación primitiva”, “desposesión”, o despojo que con los “tratados de libre comercio” se han legitimado, tolerado o auxiliado, tanto en el terreno legal como en el legal-y-criminal, en que se juntan a escondidas gobierno y crimen organizado.
A este respecto es necesario darse cuenta que las anteriores actividades de la guerra neoliberal globalizadora se complementan con otras dos de la mayor importancia; una, que podríamos llamar la guerra blanda, y otra, que es la tradicional de los golpes de estado y las intervenciones militares, que cuando es necesario los acompañan o suplantan. La guerra blanda hegemónica se da en un proceso histórico de desestructuración del Estado-Nación metropolitano o dependiente en lo que concierne a sus instituciones, organizaciones y empresas públicas, centralizadas, descentralizadas y autónomas. Las armas y municiones de la guerra blanda que se emplea cada vez con mayor frecuencia son fundamentalmente financieras, con variadas combinaciones de las políticas de colusión, cooptación y corrupción, y de las acciones legales e ilegales, así como de aquellas de que se encargan destacamentos del crimen organizado y hasta grupos de gobernantes y sicarios que implantan las reformas estructurales con todo tipo de violencias contra los bienes y personas de los pobres a despojar.
En los estados del Sur o de la periferia del mundo –como México- e incluso en algunos estados desarrollados, el proceso de des-estructuración del Estado tiende a seguir los siguientes pasos:
1º. Una reforma fiscal que disminuye la carga impositiva de los sectores de altos ingresos y que se complementa con `procedimientos varios para la exención o la evasión legal o ilegal de impuestos.
3º. Un tratado de libre comercio con distintos compromisos que tienden a favorecer a las corporaciones frente a los medianos y pequeños productores nacionales.
 4º La desaparición del Banco Central y la pérdida de control de la política monetaria y crediticia que deja de estimular a los empresarios nacionales, y de controlar entre otros el valor de las divisas, nuevo objeto de saqueo por las corporaciones que devalúan la moneda a la hora de las compras y la revalúan a la hora de los pagos entre otras especulaciones que llevan a crisis espectaculares de los precios como la de recia en Europa y la de Venezuela en América Latina.
 5º. La lenta o abrupta desaparición de la banca gubernamental de fomento industrial.
6º. La disminución o cancelación de estímulos a cooperativas y empresas económico-sociales.
7º.La privatización y desnacionalización de los servicios de salud, educación y seguridad social.
 8. La privatización y desnacionalización de las fuentes e industrias energéticas del petróleo y la electricidad, así como de empresas mineras y portuarias.
9º.El creciente desequilibrio en el gasto público y el consiguiente endeudamiento externo del gobierno federal y de los gobiernos de estados, municipios y ciudades hasta un punto en que intereses y principal son impagables.
10º. En ese punto o un poco antes los prestamistas adquieren el derecho a supervisar la disposición y el uso del presupuesto nacional, y de los presupuestos de los distintos niveles de gobierno.
11º. La disposición de los créditos para adquirir bienes de consumo con exclusión de los de producción, en una política de doble negocio en que los prestamistas venden sus productos con lo que prestaron.
12º. La creciente entrega de recursos naturales del suelo y el subsuelo, de los mantos acuíferos y las playas, y de los sitios turísticos que pasan a manos de las corporaciones extranjeras mineras, agrícolas, industriales, comerciales y a sus cadenas con sucursales y empresas subrogadas.
13º. La solicitud de préstamos “buitre” para pagar intereses devengados e impagos.
14º. Las sucesivas y crecientes crisis financieras y monetarias que provocan fugas de capitales nacionales que superan el monto total del endeudamiento externo con los países prestamistas.
15º. La congelación y reducción de salarios directos e indirectos, mediante la privatización de servicios antes públicos, mediante la fijación de salarios mínimos de calculada depauperación, mediante procesos inflacionarios incontrolados, con lo que todas las medidas señaladas hacen víctima de las políticas neoliberales y localizadoras a la inmensa mayoría de la población, a unos por el despojo de sus tierras y recursos naturales, y otros por la reducción o anulación de salarios.
16º. El crecimiento derivado y sostenido de la población que se halla por debajo de la línea de la miseria, el aumento de la morbilidad y la baja de la esperanza de vida.
 l7º. El consecuente crecimiento de la represión y el auge la corrupción así como de las desigualdades entre los ricos que se vuelven más ricos y los pobres que se vuelven más pobres, hechos que se señalan una y otra vez en la academia y los medios y a los que no se presta la menor atención por los gobernantes nativos, con la idea de que “así es la vida”, o que “así es el capitalismo ”, y con la explicación de que semejante situación se da por “exceso de población”, o como efecto de la crisis mundial que limpia de culpa al gobierno nacional, o porque hay quienes nacieron para ganar y otros para perder; o porque los que sólo ven lo malo es porque son fracasados o se quedaron fuera del presupuesto y no ven lo bueno de la vida.
18º La política neoliberal globalizadora da lugar a derogación de facto o mediante actos ilegales que parecen legales de los derechos constitucionales, de los derechos sociales y de los proclamados derechos humanos individuales que excluyen el derecho a no morirse de hambre y otros parecidos
19º. La creciente vinculación de gobierno organizado (o desorganizado) y crimen organizado o mafioso, se denuncia y comprueba por jueces nacionales e internacionales sin el menor efecto de sanciones, frenos o cambios de política.
20º. El creciente predominio de la acumulación por desposesión y despojo de las tierras comunales y los pequeños propietarios del campo junto con la ausencia de créditos para el campo y el libre ingreso sostenido de semillas transgénicas, un crimen legal global permitido por el derecho nacional e internacional, que obliga a los campesinos a ser clientes permanentes de las corporaciones, pues las semillas que venden no se reproducen y el campesino pierde el control de la agri-cultura y sólo puede entrar en contacto con la tierra si se vuelve cliente de la corporación.
21º..El deterioro y la extinción de servicios públicos de salud, educación, seguridad social, etc.
22º. El desempleo creciente de personal no calificado, calificado y especializado y el surgimiento de la generación “nini” que no tiene ni educación, ni trabajo, ni futuro.
23ª.La proliferación del narcotráfico y otros delitos contra la propiedad y la persona, junto con la impunidad abierta y ostensible, e incluso ostentosa de los altos funcionarios que delinquen abiertamente.
24º. La destrucción o debilitamiento de las antiguas organizaciones populistas y la criminalización de las que genuinamente representan a los ciudadanos, empleados, trabajadores y campesinos.
25º. La mutilación política, moral, social, cultural, económica de los partidos políticos que pasan de ser instituciones de luchas programáticas e ideológicas, a convertirse en meros recursos para obtener empleos de elección popular; y que como partidos políticos se enfrentan a la alternativa de prometer la solución de problemas sociales y nacionales y no cumplir o bien de no ofrecer nada que no estén autorizados a pedir, con lo que abiertamente pierden incluso el papel que originalmente les tenía asignado el estado de ser mediadores de las demandas de la ciudadanía, y de colaborar en las políticas de conflicto y consenso.
Ni eso tienen y en su interior la des-estructuración intelectual, política y moral es el mayor estrago que la guerra financiera del neoliberalismo globalizador causa en sus integrantes y en una inmensa parte de la población, cuyas protestas y enojos, más que impulsados por una ideología político-social y orientados por un programa de acción pública nacional e internacional, viven y luchan pensando cuáles son las luchas que debe dar y las que no debe dar, cuándo, donde con quienes darlas y no darlas con tal de obtener puestos en el partido o en el gobierno, y reconocimientos y subsidios para el partido. Los estragos afectan a la oposición de izquierda y derecha y dan pie a que para obtener posiciones o puestos se junten aquí y allá una y otra con lo que se extiende la des-estructuración ideológica, programática y ética, por más que algunos de sus miembros den amplias muestras de valentía, de no robarse ni haberse robado nada, y de ser fieles a sus antiguas ideologías.
El fenómeno da origen a lo que alguien llamó “inmediación violenta” y es como una derrota de países, partidos y ciudadanos, de campesinos sin tierra ni uniones, de obreros sin qué comer ni sindicatos que los defienden, de jóvenes sin juventud ni vida, que son los que más resisten y entre los que surgen los nuevos movimientos emancipadores con varios de ellos – como los de l968, o como los del 26 de julio en Cuba , o como los de los indios mayas zapatistas en el Sureste mexicano, que aportan nuevos valores y metas a la emancipación revolucionaria o radical que hace suyas las banderas de la Libertad, de la democracia con pueblos soberanos, de la justicia personal y social, de la autonomía de las regiones insertas en los estados nacionales, del respeto a todas las razas y religiones o creencias laicas, y a la democracia con el poder soberano de los pueblos y los trabajadores, metas y valores que en Occidente vienen de los profetas y cristianos de Israel, y que más recientemente con la teología de la liberación hacen suyas las metas socialistas y del comunismo no estatal sino del que se emparienta con sus clásicos marxistas con la solidaridad de comunidades y comunas que luchan en una sociedad considerablemente distinta en sus medos y relaciones de producción y de emancipación.
Mientras tanto en el sistema de dominación y acumulación actual se da una situación de desarrollo cero, de democracia cero, y algo muy semejante a la situación de los países que antes perdían la guerra en los campos de batalla y ahora también pierden las batallas en el campo financiero y sus enramados de corrupción y represión, con consecuencias muy graves en la moral pública que anda muy baja, y como destrozada por la corrupción y la represión estructural que acompaña a este modelo de variada guerra, que en el corto plazo sólo genera como respuesta , entre pequeños movimientos y grupos insumisos de crecimiento exponencial, una nueva moral de lucha, cooperación, compartición, libertad y democracia.
El hecho es que mientras eso ocurre en la inmensa mayoría de los países de la Tierra se esbozan dos mundos emergentes, uno en que aparece la crisis de globalización misma y en que por todo el mundo surge una nueva extrema derecha que combina el autoritarismo de los líderes musolinescos que con la organización de bases de apoyo y algo parecido y distinto de las camisas negras. Que surge de buena parte de las clases trabajadores depauperadas y en los propios países metropolitanos. El fenómeno se da cada vez más en Europa y a últimas fechas en los propios Estados Unidos. Con su aparición vienen viejas amenazas de declarar a los países dependientes como Estados Fallidos o como Estados Canallas, y a ellas se añade la derogación de los Tratados de Libre comercio y la emigración de los capitales industriales a su lugar de origen dizque para dar empleo a sus trabajadores, y si se van las empresas industriales con ese supuesto fin ni por asomo se piensa en que se vayan las corporaciones petroleras, mineras y muchas otras que explotan los recursos naturales renovables y no renovables.

Trazar el perfil de las tendencias —en estas condiciones— es particularmente difícil, aunque por lo pronto se advierte que tanto el capitalismo neoliberal como el capitalismo de Estado están en crisis o tienden inevitablemente a la crisis. Para analizar esta crisis y pensar en términos de alternativas que sean útiles a una nueva lucha por la paz en el siglo XXI será necesario tomar en cuenta varios hechos que no son agradables, que incluso son incómodos y que tendemos a descalificar o negar consciente o inconscientemente.
Enuncio algunos de los principales, cuyo conocimiento “en activo” pienso que debe ser la tarea de la comunidad científica internacional organizada y no organizada, en su lucha por la paz.
Hoy la lucha por la paz debe estar vinculada a la lucha por el conocimiento de la grave crisis por la que atraviesa un sistema cuyo atractor principal es la maximización de poder, de riquezas y de utilidades. Al análisis profundo de las soluciones necesarias y posibles tendrá que preceder un reconocimiento y denuncia de los graves problemas de ecocidio que nos amenazan y en los cuales destacan:
1º. El peligro de una guerra nuclear en una situación, que en estos días se encuentra en condiciones parecidas a las de la Guerra Fría con la movilización militar promovida los Estados Unidos y la OTAN en las fronteras de Polonia con Rusia, y con el desconocimiento por el presidente electo de Estados Unidos de la unidad territorial de China, políticas ambas que debería detener cuanto antes la nueva administración norteamericana, a reserva de acordar medidas más duraderas con las potencias nucleares para que saquen del tablero la “Guerra de destrucción mutua asegurada”, hoy varias veces más peligrosa que cuando fue definida así desde la segunda mitad del siglo pasado
En 2º lugar es necesario destacar que los peligros del cambio climático, y otros fenómenos de destrucción de la tierra y de la biósfera, lejos de ser una “creencia” con fieles y descreídos son consecuencia de un fenómeno que no puede ser resuelto por un sistema cuyo atractor principal es la maximización de utilidades, riquezas y poder.
En 3er. Lugar es ineludible plantear como problema científico central la organización de un mundo en que, con la democracia y el respeto a las diferencias de religión, sexo, edad o raza, - prevalezca la soberanía de los pueblos, de los trabajadores, las comunidades y los ciudadanos, objetivo que en Occidente surgió desde la revolución francesa, y para el que no sólo tenemos la praxis o práctica de la creación histórica en Cuba y en La lacandona de los indios 
La lucha por la paz hoy implica no dar por terminada la gran batalla liberadora que en el mito inició Prometeo. Implica recordar al mismo tiempo aquel otro mito en que al abrir Pandora la caja que contenía todos los males del mundo quedó sin embargo la esperanza, esa virtud teologal que mueve montañas.
Y al llamado de las emociones será necesario añadir en nuestra lucha la necesidad de investigar histórica y empíricamente, con la teoría crítica de las ciencias de los sistemas complejos, autorregulados y creadores, con ambos, el mundo moral organizado como fuerza emancipadora en la lucha, la cooperación y la compartición.
 
 
Apreciemos la siguiente convocatoria de nuestra época: "es ineludible plantear como problema científico central la organización de un mundo en que, con la democracia y el respeto a las diferencias de religión, sexo, edad o raza, - prevalezca la soberanía de los pueblos, de los trabajadores, las comunidades y los ciudadanos". Pero situándola en el enfrentamiento concreto entre los dos foros mundiales que se explican a continuación.
 
 
 
Foro Económico Mundial: Un evento clasista, tú no estás invitado
21  de enero de 2017
Por Aníbal Garzón (Rebelión) 

Del 17 al 20 de enero se han celebrado en la fría ciudad suiza de Davos más de 400 reuniones multilaterales con la participación de cerca de 3000 asistentes, cerca de 40 Jefes de Estado. Este evento anual, inaugurado en 1971 y bautizado como el Foro Económico Mundial (FEM) por el economista alemán Klaus Schwab, concentra a diferentes personalidades de la élite económica, política, y académica de la esfera internacional, para debatir sobre diversas áreas de su interés particular. El FEM es considerado el acto económico internacional, no gubernamental, del año en el que se debate sobre la construcción y hegemonía de la Globalización Neoliberal fortalecida en la escena global tras la caída del bloque comunista en 1991.
El FEM de 2017, titulado "Liderazgo responsable y receptivo", se ha movido bajo un supuesto bienestar coyuntural de la élite mundial para preservar su espacio de poder. Los mercados bursátiles viven su auge, el precio del petróleo volvió a subir los últimos meses de 2016, y el principal mercado mundial, China, no presenta una desaceleración económica. Aún así, hay ciertas incertidumbres en mercados como el estadounidense y el británico, salpicando a la institucionalidad de la desorientada y poco soberana Unión Europea, por la victoria electoral del "proteccionista" Trump y el Brexit. Además, se han puesto en la mesas el debate e inquietudes sobre los mal etiquetados populismos del Siglo XXI, la fuerza de nuevos nacionalismos elitistas frentes al mercado global. El evento del FEM en 2017 marcó un hito histórico ya que por primera vez un Presidente de la República de China, Xi Jinping en la actualidad, estuvo presente y fue acompañando por su colega británica Theresa May, el magnate Bill Gates, el Vicepresidente saliente estadounidense Joe Biden, la directora del FMI Christine Lagarde, o al Premio Nobel de Economía y exdirector del BM Joseph Stiglitz. 4 temas fueron los ejes centrales este año; fortalecer la colaboración mundial (sin perder nunca la hegemonía occidental y reproduciendo el Norte y el Sur), el crecimiento económico (hablando de macroeconomía y PIB, y no de desigualdad social y el crecimiento del cuarto mundo), reformar el capitalismo (nunca destruirlo o superarlo) y prepararse para la cuarta revolución industrial tecnológica (sin hablar de sostenibilidad ambiental y las nuevas injerencias por materias primas).
Una vez más, el falso debate no sólo fue de un exceso de contenido homogéneo ideológico neoliberal sino también de presencia de exclusividad clasista. Para poder estar en este evento como invitado se tiene pagar 20.000 euros o hasta 100.000 euros si es "categoría diamante" al acudir a conferencias y actos de alto nivel exclusivo. Algo impensable para cualquiera que pertenezca al "99% de la población", titulo que bautizó el movimiento Occupy Wall Street diferenciando entre la creciente mayoría de pobres y la minoría hermética de ricos. Una desigualdad, que según el último informe de la ONG Oxfam titulado "Una economía para el 99%", las 8 personas más opulentas del mundo tienen la misma riqueza que el 50% de la población, sumando la más desfavorecida, es decir, 3.600 millones de las personas más pobres del mundo1. Un ejemplo estatal es el caso de España, señalando Oxfam que mientras creció en 2015 el PIB nacional la desigualdad aumentó drásticamente. Los 3 españoles más ricos tienen la misma riqueza que el 30% de la población más pobre2, y desde 2008 España fue el segundo país de Europa, detrás de Chipre, que creció más la desigualdad. España un gran cumplidor de los ejes de la globalización neoliberal del FEM.
La pregunta a todo esto. ¿Quién del 99% de la población participó en el FEM? ¿Quién de los que realmente padecen la crisis económica de 2008 sin ser culpables de ella, tienen representación en el Foro? ¿Dónde está el desempleado o "precariado" europeo que sufre las consecuencias de la austeridad y flexibilidad? ¿Dónde está el o la joven que no puede comprar, o incluso alquilar, una vivienda digna y cada vez menos estudiar en una universidad? ¿Dónde está el indígena que sufre el daño ambiental, y el cambio climático sin seguridad, por culpa de la intervención de una multinacional en su comunidad? ¿Dónde está el campesino que no puede hacer frente a un Tratado de Libre Comercio? ¿Dónde está el refugiado que padece el frío en algún campamento, o vio morir a algún amigo en el Mediterráneo, al huir de la injerencia militar o económica occidental en su país? ¿Dónde están las mujeres que son "trata de blanca" y sufren explotación sexual? Y en definitiva, ¿dónde está representada la verdadera plural comunidad internacional? En un evento con más de 30000 personas de una misma clase social, con unos mismos intereses económicos y políticos, más allá de debatir y construir soluciones de los problemas de la mayoría, los objetivos se enfocan, una vez más, en cómo sostener un modelo, cada vez más insostenible, para sus beneficios.
Justamente, existe una experiencia alternativa y contestataria a la hermenéutica clasista del FEM y su ideología neoliberal, el Foro Socia Mundial. Nacido en 2001 en Porto Alegre, en el país sureño de Brasil a la vez de cuando se celebraba el FEM de ese año en el país norteño de Suiza. Se han organizado hasta el momento 15 encuentros internacionales anuales en diferentes continentes del Sur Global, y algunos descentralizados como el Foro Social Europeo, con la excepción de realizarse el año pasado por primera vez un Foro Social Mundial en el Norte (Montreal-Canadá) con 15.000 participantes de más de 120 países. En estos foros participa la representación del 99% de la población, y pese a sus costes económicos y organizativos durante los 15 años no han existido barreras para participar cualquier organización social de cualquier nación para hacer el FSM un evento sostenible, participativo, transversal y democrático, donde la ciudadanía puede acudir sin sufrir la exclusión de clase social como en el FEM hace, donde lo pagable es impagable para el 99%. Un evento con la participación de organizaciones internacionales como ATTAC, Vía Campesina, o líderes académicos de gran prestigio como Noam Chomsky. Y donde se pone en duda la hegemonía del neoliberalismo desde una visión de pluralidad universal, y no sólo bajo el economicismo salvaje. Desde la óptica cultural indígena y los problemas del cambio climático, a la visión campesina y el impacto de los Tratados de Libre Comercio en sus producciones, hasta las mujeres trabajadoras padeciendo el patriarcado colonial y mercantilista, los y las sindicalistas sufriendo la explotación laboral de multinacionales industriales en el Sur o en el Norte, o los emigrantes y refugiados obligados a traspasar fronteras muchas veces sin ninguna seguridad. En definitiva, una evento del sentido común.

Dos Foros Mundiales, el económico y el social, desenmascaran la disputa actual del Sistema Mundo y hacia dónde se proyecta el futuro según el modelo que se implemente; el hegemónico o el alternativo. El foro donde participa una minoría clasista (1%) para debatir y definir como obtener la mayor cantidad de beneficios particulares a corto plazo de los recursos limitados internacionales midiendo sus logros con el PIB, o el foro de una mayoría (99%) para concretar como conseguir un beneficio del Bien Común usando indicadores como el Coeficiente de Gini, entre otros, y midiendo la sostenibilidad ambiental para las nuevas generaciones.
Notas:
Blog del autor: Leyendo el Mundo en Tus Manos
 
 
Advirtamos cómo el capitalismo no sólo instaura la sociedad crecientemente vigilada sino también expande el apartheid social.
 
 
 
Hacia un modelo de apartheid social
7 de enero de 2017
Por Iosu Perales (Rebelión) 
Nos encontramos ante un cambio de época. El pacto europeo que dio lugar al estado del bienestar está pasando a mejor vida. Paulatinamente avanzamos hacia un modelo de sociedad alejado del que hemos tenido los europeos tras la segunda guerra mundial, para dar paso a una sociedad del apartheid que se distingue por aumentar las desigualdades y dejar fuera de una protección decente a millones de personas. Este cambio se viene produciendo con el viento a favor de un tipo de globalización que todo lo explica, aunque sea de modo confuso, y que está dando lugar al vaciamiento de la democracia y el desplazamiento de la política, colocando en su lugar a poderes en la sombra, económicos naturalmente, que son los que realmente deciden sin haber sido votados.

Para que el cambio de modelo se pueda hacer con la menor oposición, los cerebros intelectuales del nuevo poder idearon la inducción de una crisis que actúa como comodín que todo lo justifica y produce, además, un estado de parálisis en nuestras sociedades. Nunca se ha hablado tanto de crisis: financiera, ambiental, social, de seguridad… Pareciera que la crisis ha pasado a ser una variable independiente que todo lo explica. Se recortan los salarios y es por la crisis. Se recortan los gastos sociales y es por la crisis. Se privatizan servicios y es por la crisis. Crece de manera brutal el trabajo precario y es por la crisis. Se devalúan las pensiones y es por la crisis. La crisis que lo justifica todo pareciera que no tiene solución alternativa. Se instala en el centro de nuestro pensamiento y nos impide elaborar soluciones sociales, otro modelo, nos deja encerrados y dejamos de pensar. Nos la presentan como tan evidente que nos resignamos y nos colocamos en la posición personal de “perder lo menos posible”. El rumor de que hay que aceptar la crisis y las “soluciones” austericidas de los gobernantes que trabajan por encargo nos deja maniatados. Moverte activamente en contra puede conllevar la pérdida de algo que aún conservamos. Grecia lo intentó y sabemos el resultado.
Pero resulta que hay dinero, mucho dinero. ¿Dónde está? Sabemos que por todo el mundo aumentan los multimillonarios. Esta estirpe nunca estuvo mejor que con la crisis. ¿Para quién es la crisis?
Decir que la crisis fue organizada no es una afirmación excesiva. Lo fue. El colapso de la burbuja inmobiliaria desencadenó la crisis de los bancos, primero en Estados Unidos en 2006, contagiándose después al sistema financiero internacional, causando una crisis de liquidez y derrumbes bursátiles. De pronto la histeria y el miedo se extendieron por las sociedades europeas. Nos anunciaron que si no queríamos perder los depósitos de ahorro había que salvar a los bancos y es lo que se hizo en medio de una crítica social que fue apagándose. Con semejante escenario de crisis no fue difícil para los amos del mundo disciplinarnos. Nunca fue tan complicado pensar una alternativa. Fue obligación de la socialdemocracia europea hacerlo, pero en lugar de ello dio pasos atrás, resignada a la derrota y preparándose para ser aceptada por los arrogantes poderes. Son muchas las realidades que criticar pero nunca ha sido tan difícil tener un marco teórico de modelo económico y de sociedad alternativos.
Pero ¿hacia qué sociedad vamos en este cambio de época? Boaventura de Sousa Santos, sociólogo y politólogo portugués alerta de que marchamos hacia un régimen social y civilizacional que sacrifica la democracia a las exigencias del capitalismo. Sitúa las pruebas de lo que afirma en cuatro hechos: el primero es el apartheid social, la segregación de los excluidos; el segundo es la usurpación de las prerrogativas del Estado por parte de actores sociales muy poderosos; el tercer hecho consiste en la manipulación discrecional de la inseguridad de las personas y grupos sociales vulnerables debido a la precariedad del trabajo, lo que desemboca en una ansiedad crónica; el cuarto hecho es el fascismo financiero que controla los mercados y una economía de casino.
Lo que Boaventura de Sousa Santos llama fascismo social en su libro “Sociología jurídica crítica. Para un nuevo sentido común en el derecho”, es un régimen caracterizado por relaciones sociales y experiencias de vida bajo relaciones de poder e intercambios extremadamente desiguales, que se dirigen a formas de exclusión particularmente severas y potencialmente irreversible.
Sinceramente, la calificación de fascismo social es tan brutal que mis limitados conocimientos no me permiten asumirla sin más. Pero en todo caso es útil para el debate sobre cuál es el modelo de sociedad al que vamos. Lo que si tengo claro es que el rumor desmovilizador que afirma que nunca recuperaremos lo que queda atrás y que el futuro está marcado por el paisaje neoliberal que es la forma más salvaje de capitalismo, es sólo eso, propaganda. Seguramente no se trata de retornar al pasado sino de construir algo aún mejor.
Pero lo cierto es que estamos dando pasos a un escenario desconocido en Europa, pero también a nivel planetario, donde la gente queda a merced de su suerte, progresivamente fuera de los cada vez más estrechos servicios sociales, haciendo buena la idea de predestinación. Y no es que yo niegue algunos avances en países africanos, latinoamericanos y asiáticos, que han mejorado los índices de pobreza y de alfabetización, la lucha contra algunas enfermedades epidémicas y en los derechos de las mujeres. Pero estos progresos son poca cosa cuando los comparamos con los males del modelo que se va imponiendo. Dicen quienes saben que si de los 26 billones de euros que se dedican anualmente a las armas, se utilizaran la mitad para acabar con el hambre en el mundo, su erradicación sería posible. Sin embargo el modelo social al que nos llevan prefiere dar la espalda de cientos de millones de seres humanos cuyo destino es la miseria perpetua.
Pongamos que el calificativo de fascismo social es exagerado. De acuerdo. Pero, ¿qué nombre le ponemos al abandono de miles de refugiados que tocan las puertas europeas, y sobreviven y mueren en campos de internamiento, cuando no se hunden en el Mediterráneo? ¿qué nombre le ponemos a las guerras programadas para dar salida al enorme negocio de los fabricantes de armas? ¿cómo podemos llamar a la dronificación del poder que mata sin correr riesgos? Desde 1945, fin de la segunda guerra mundial, están muriendo hoy en las guerras más civiles que militares. Pongamos un calificativo a esta barbarie, cada cual el que quiera.
Una nota final. En este artículo dibujo un escenario general, mundial. Sin lugar a dudas de las ciudadanías concretas dependerá su destino. En Euskadi, las instituciones, los sindicatos, los partidos políticos y por supuesto la sociedad, mantenemos hoy por hoy una notable conciencia social que nos hace estar alertas. El modelo de apartheid social no es inevitable. Se puede vencer. Para ello hace falta cohesión social y luchar incansablemente por todos los derechos de todas y de todos. Y que las instituciones sean leales al pueblo. Una buena medida en Euskadi sería la Renta Básica Universal, con ella se blindaría un suelo de igualdad frente al movimiento general de desmontaje del estado del bienestar.