lunes, 4 de diciembre de 2017

Situémonos en la maximización del acaparamiento económico territorial por la alianza de capitales y estados imperialistas con los locales mediante la expansión de los extractivismos durante más de una deKada y el gobierno de Macri la profundiza.


  Veamos a qué país
 
 nos condujo el
 
 capitalismo.
 
Pensemos cuán distinto objetivo era el de la Revolución Rusa al constituir la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Partamos de ejemplificar la perversión o la lógica gran capitalista del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner mediante la planificación de la superexplotación de Vaca Muerta.
La historia comienza con la modelación de un amplio consenso mediante la parcial recuperación de YPF en 2012 donde por segunda vez se patentiza el pensamiento mágico de una importante mayoría popular. Durante la primera se afianza el liderazgo del matrimonio K pese a su historia de enriquecimiento como abogados aprovechando la circular 1050 de la dictadura genocida y luego como  sátrapas de la provincia de Santa Cruz. En la segunda la mayoría popular desconoce u olvida que los K fueron protagonistas principales en la privatización de YPF ni averigua la falsedad de descubrimiento de Vaca Muerte por Repsol. Tampoco la mayoría popular repara en la designación de Miguel Galuccio plenamente conectado a Schlumberg, oligopolio estadounidense con la tecnología del fracking. Reflexionemos sobre:

Yacimientos no convencionales, olor a Vaca Muerta
26 de noviembre de 2012

Por Hernán Scandizzo / OPSur

 En diciembre de 2010 la empresa YPF –todavía controlada por Repsol- anunció el descubrimiento de un mega-reservorio de shale gas en la formación Vaca Muerta, en Neuquén. La compañía estimó el potencial del yacimiento en 4,5 billones de pies cúbicos (TCFs). Poco después el gobierno neuquino aclaró que esa era la punta del iceberg, ya que en el subsuelo de la provincia se alojarían 257 TCFs, es decir, un tercio del potencial de gas de yacimientos no convencionales del país.
A partir de ese anuncio en torno a Vaca Muerta, y las especulaciones sobre el potencial de esa formación, las autoridades públicas y el sector empresario presentaron a los no convencionales como la única alternativa para superar la crisis energética y proclamaron el comienzo de una era dorada para los combustibles fósiles en el país. La buena nueva era respaldada por un estudio de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos, que sostiene que el potencial argentino de gas de yacimientos no convencionales es de 774 TCFs, sólo superado a nivel mundial por China (1.275 TFCs) yEE.UU. (862 TFCs).
Tal es la relevancia adquirida por estos reservorios en el país que ocuparon un lugar central en la Ley de Soberanía Hidrocarburífera, promovida por el Poder Ejecutivo Nacional en abril pasado. Dicha norma no sólo planteó la expropiación del 51% de las acciones de YPF, en manos de Repsol, sino también alcanzar el autoabastecimiento y la generación de saldos exportables a partir de la explotación de no convencionales. Es decir, mantener a los combustibles fósiles como fuente principal de generación de energía –más allá de que la crisis climática global demande avanzar hacia fuentes limpias y renovables- y consolidar el modelo exportador de materias primas –que hoy se manifiesta a través del agro-negocio y la mega-minería. Emiratos sudacas…
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Un fetiche llamado Vaca Muerta
30 de julio de 2014
La referencia a esta formación de esquistos, en los últimos tiempos, se ha vuelto cotidiana tanto en Neuquén como en el ámbito nacional. Las fantasías de vastos sectores de la dirigencia política y del mundo corporativo están depositadas en ella; incluso despierta apetitos más allá de las fronteras argentinas. El intento de concretar esas fantasías pone en tensión concepciones como soberanía, participación popular y democracia, e interpela sobre el significado que el medio ambiente y su cuidado tiene para la dirigencia del país.

Por Hernán Scandizzo

La Agencia de Información de Energía de EE.UU. estimó, en 2013, que las formaciones de esquistos Vaca Muerta y Los Molles concentran un potencial de recursos recuperables de gas de 582 billones de pies cúbicos (TCF, trillones según la nomenclatura estadounidense). Es decir, más de la mitad de lo que ese organismo le adjudica a la Argentina, 802 TCF, y más de un tercio de lo que proyecta para Sudamérica, 1431 TCF. Independientemente de cuán creíbles sean los números difundidos por Washington, éstos las posicionan en el mercado energético global. Actualmente Vaca Muerta es considerada el área prospectable de esquistos más importante fuera de Norteamérica. Justamente, es a partir de esa caracterización que se dan las pujas entre el gobierno nacional y el de Neuquén –que tiene el dominio sobre la mayoría de estos recursos y porciones menores comparten Mendoza y Río Negro-, y se desarrollan las negociaciones con gobiernos extranjeros y organismos financieros y entre el sector público, las corporaciones petroleras e YPF -que en los hechos queda a mitad de camino.

Desde la agitada primera mitad de 2012, que culminó con la intervención de YPF y la sanción de Ley de Soberanía Hidrocarburífera, el escenario sigue sometido a constantes vaivenes. Aprobada la norma por amplia mayoría en ambas cámaras, el Estado no sólo recuperó el control de la petrolera, al expropiar el 51% de las acciones en poder de Repsol, sino que anunció el retorno a una concepción estratégica de los hidrocarburos, enfocada en las necesidades e intereses del país y divorciada de las imposiciones del mercado. Si bien no se volvió al momento previo a la privatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales ni se desmanteló todo el esquema de los ´90, se avanzó en quitarle a las empresas la libre disponibilidad sobre el recurso y en devolverle al Estado nacional el protagonismo en la planificación de un sector fuertemente trasnacionalizado. Al menos los discursos, y algunas acciones, como el decreto 1277/12 que reglamenta la Ley de Soberanía Hidrocarburífera, iban en ese sentido (OPSur, 14/08/2012).

Sin embargo, a poco andar, la balanza comercial energética cada vez más deficitaria, debido al incremento de las importaciones, y los fuertes condicionamientos que las corporaciones imponían para asociarse con YPF –libre disponibilidad, aplicar la cotización internacional al mercado interno y liquidación de divisas en casa matriz- minaron la intransigencia arropada de nacionalismo petrolero. El pragmatismo se abrió paso y en ese contexto Miguel Galuccio, presidente y CEO de la petrolera parcialmente nacionalizada, debutó como nexo entre los intereses corporativos y los de la empresa controlada por el Estado, que no necesariamente son los del país. Hizo lobby no sólo para que a través de programas como Plan Gas se aumente el precio en boca de pozo, sino también para que los incrementos lleguen a los surtidores y, además, para que el precio interno del crudo se acerque a la cotización internacional. El objetivo de esta transferencia de renta al sector privado -que funcionó para inyectar dinero en la petrolera de bandera- era reactivar la producción, ya que respondía a la demanda de mejores condiciones planteadas por las corporaciones, sin embargo sólo YPF aumentó los niveles de extracción (Página/12, 14/04/2014).
La imposibilidad de revertir a través de YPF la caída de la extracción de crudo y de gas, que se arrastran desde 1998 y 2004, respectivamente, mostró los límites de la expropiación de las acciones de Repsol, ya que la petrolera de bandera concentra poco más del 30% de la producción argentina. Por otra parte, las dificultades para conseguir socios financieros para avanzar en la explotación de Vaca Muerta, planteada por el Gobierno Nacional como la única vía para lograr el autoabastecimiento, se transformaron en un cuello de botella que se decidió sortear sacrificando letras del término soberanía. Así se alcanzó el acuerdo con Chevron para el desarrollo de un piloto para explotar el área Loma Campana.

Este acuerdo fue precedido por la firma de los decretos 927 y 929, que modifican el marco regulatorio para la actividad hidrocarburífera. A través del primero se quitaron o redujeron considerablemente aranceles a la importación de tecnología e insumos que directa o indirectamente estén vinculado al desarrollo de yacimientos no convencionales. Mientras que el segundo remontó el camino de los ’90: tanto para los proyectos convencionales como no convencionales que inviertan más de U$S 1000 millones, a partir del quinto año, pueden exportar el 20% de la producción a precio internacional, libre de aranceles, y liquidar en casa matriz las divisas obtenidas; en caso de no autorizarse la exportación, ese porcentaje de la producción puede venderse en el mercado interno en idénticas condiciones.
Sin embargo el nuevo marco regulatorio no fue seguido por la andanada de inversiones esperadas, de momento sólo YPF/Chevron se acopló. Ante el poco interés despertado el Gobierno Nacional y los gobernadores de las provincias petroleras discuten la posibilidad de reducir el monto de inversión a U$S 250 millones e incrementar los beneficios, permitiendo la liquidación de total de utilidades en casa matriz. Pero antes de avanzar en ese debate conviene puntualizar otras decisiones que lo precedieron. Una de las más relevantes es el cierre del proceso expropiatorio con Repsol, con el que se intentó dar una señal clara al mercado de la vocación argentina de respetar las reglas y, en términos prácticos, poner fin a las ofensivas de la compañía española, que había iniciado demandas en diferentes tribunales, incluso ante el CIADI, y presionaba con acciones similares a las empresas que se asociaran con YPF. Más allá de la pirotecnia desplegada al momento de la expropiación, en la que voceros del oficialismo plantearon la posibilidad de no pagar indemnización dada la gravedad de los pasivos ambientales y financieros de la empresa, finalmente se acordó un monto y se pagó con bonos (Tiempo Argentino, 24/05/2012 e Infonews, 18/04/2012). Además se garantizó la indemnidad de Repsol en causas judiciales en curso y futuras vinculadas a su gestión -incluso las vinculadas a pasivos ambientales.

La incorporación de los pasivos ambientales como variable de presión en la puja con Repsol, por parte de las autoridades argentinas, y su posterior desentendimiento, dan un peligroso mensaje de impunidad ambiental se transforma en una bomba de tiempo, máxime cuando, con la finalidad de atraer inversiones, se flexibilizan los marcos regulatorios, como es el caso de los decretos 422 y 1208, firmados en 2013 por el Gobierno de Neuquén. A través del primero se eliminó la realización de Estudios de Impacto Ambiental en proyectos de explotación de hidrocarburos de yacimientos no convencionales y se lo reemplazó por la presentación de un Informe Ambiental, que es menos profundo y no se somete a una Audiencia Pública. En tanto el decreto 1208, a través del cual se aprobó el proyecto de YPF para la explotación de esquistos en el bloque Loma Campana, asociada con Chevron, se incluyeron cláusulas por la cual la fiscalización del plan de trabajo y los controles ambientales los realizarán de manera conjunta la provincia y la empresa, lo que marca tendencia hacia la autorregulación corporativa (OPSur, 23/08/2014).

A poco de concretarse la solución amistosa con Repsol, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y el secretario Adjunto de Energía de los Estados Unidos, Daniel Poneman, anunciaron que sellaban una alianza en materia energética. Según el diario oficialista Tiempo Argentino, el acuerdo -de carácter estratégico- apunta a que el país capte capitales para la explotación de sus recursos y dinamice proyectos claves del sector mientras que Estados Unidos se insertaría de lleno en el negocio de Vaca Muerta. Durante la reunión Poneman enfatizó en la necesidad de crear lazos “para favorecer el intercambio entre las empresas”; mientras que De Vido aseguró que “es uno de los convenios más importantes que han suscripto ambos países en los últimos años”. “Las partes ponderaron el acuerdo alcanzado entre YPF y Chevron, y confirmaron que la oficialización de la colaboración abrirá el ingreso de nuevos inversores entre los que busca seducir a ExxonMobil” (Tiempo Argentino, 22/05/2014).

Poco tiempo después el Gobierno Nacional informaba que las negociaciones con el Club de París habían llegado a buen puerto, seguirían el camino emprendido con Repsol: pagarle hasta que le duela. E
n ese sentido, el diario Página/12, también cercano a la Casa Rosada, presentó como una buena noticia que grandes corporaciones, con intereses en Argentina y con casa matriz en los países del Club -como la angloholandesa Shell-, allanaran el camino para el diálogo. “Se trata de grandes empresas de los países acreedores que vienen haciendo buenos negocios en el país, y que en la etapa que se inicia proyectan fuertes inversiones.

Las más importantes en carpeta son en los sectores de hidrocarburos, con Vaca Muerta a la cabeza, química y petroquímica, automotrices, minería, donde podría reflotar un megaproyecto para la extracción de potasio en Mendoza y otros de litio en el norte del país, laboratorios y en licitaciones de obras públicas” (Página/12, 01/06/2014). En esa misma edición tanto el gobernador de Neuquén Jorge Sapag, como el ministro de Economía de la Nación, Axel Kicillof, manifestaron sus expectativas de la llegada de inversores externos, incluso se deslizaron los nombres de las petroleras Petronas y Pemex, y de las empresas de servicios Halliburton, Schlumberger y Weatherford. El clima de negocios favorables al desarrollo de Vaca Muerta que se intenta generar a través de los acuerdos con empresas, gobiernos extranjeros y acreedores parece encontrar su techo en la puja entre Nación y los gobernadores de provincias petroleras. El principal conflicto se suscita con la provincia de Neuquén, que tiene el dominio sobre el área de la formación de esquisto que mayores fantasías genera. El gobierno provincial busca captar mayor cantidad de renta a través del sistema de acarreo, por el cual la estatal neuquina Gas y Petróleo (GyP) se asegura la participación en proyectos de desarrollo de no convencionales sin realizar un desembolso directo. Desde el gobierno nacional e YPF se busca poner fin a este sistema, arguyendo que actúa como una traba para la inversión externa, aunque, poco se dice respecto a que la petrolera de bandera tiene intereses en juego. En breve negociará la prórroga de 19 bloques en los que está asociada a GyP a través de dicho mecanismo
(LMN, 22/05/2014).

Más allá de las divergencias en torno al acarreo, las negociaciones para consensuar una nueva ley de hidrocarburos giran alrededor de las porciones del negocio que corresponderán a la Nación, las provincias y las empresas, al tiempo que se evalúan otros beneficios para atraer la atención de las corporaciones, como extender la duración de los contratos a 35 años para no convencionales, período al que se sumaría la posibilidad de prórroga por 10 años. También se negocian los alcances de la estabilidad fiscal, el congelamiento de las regalías y la posibilidad de que las empresas liquiden el 100% de utilidades en su casa matriz. El fetiche sigue alimentando fantasías, mientras que de la soberanía sólo se conservan unas pocas letras, el resto fueron servidas como ágape en las celebraciones.

OPOSICIÓN, TERRORISMO Y CONTROL SOCIAL [recuadro]

La fuerte represión policial con que el 28 de agosto de 2013 se intentó frenar la manifestación contra el acuerdo Neuquén-YPF/Chevron fue la expresión del tipo de relación que el gobierno de Jorge Sapag está dispuesto a entablar con la oposición al fracking. Si bien desde un primer momento había adjudicado a sectores fundamentalistas las críticas a esta técnica, después de aquellas jornadas de agosto la cuerda se tensó más. En noviembre de ese año, en el Club del Petróleo, el gobernador neuquino llamó a librar una fuerte batalla comunicacional a favor de la explotación masiva de yacimientos no convencionales (Neuquén Informa, 12/11/2013). Mientras que en diciembre la ex rectora de la Universidad Nacional del Comahue y actual vicegobernadora de Neuquén, Ana Pechén, convocó nuevamente al empresariado a educar a la población para contrarrestar los discursos de miedo del ‘terrorismo ambiental’ (OPSur, 19/12/2013). Meses más tarde, durante la inauguración de una escuela, el gobernador pidió a los jueces “no generar terrorismo ambiental” al referirse a un fallo judicial que paralizó la perforación de un pozo para esquistos en la provincia de Chubut (LMN, 21/03/2014).

Estas declaraciones se complementan con pedidos de endurecer las sanciones a quienes bloqueen el acceso a yacimientos o interrumpan la producción (LMN, 05/06/2014) y con otras medidas como capacitaciones para policías y fiscales provinciales dictadas por agentes del Federal Bureau of Investigation (FBI) de Estados Unidos y la construcción de un laboratorio forense con fondos de responsabilidad social de las petroleras (RN, 14/02/2014 y 24/02/2014).

PUNTA DE LANZA [recuadro]

YPF es la única empresa que ha tomado la decisión de explotar masivamente yacimientos de esquistos y, en ese sentido ha desembolsado alrededor de U$S 2.500 millones en Vaca Muerta. También intervino la formación D 129, en Chubut, donde perforó dos pozos, que se encuentran paralizados por acciones judiciales fundadas en la legislación ambiental e indígena. Las otras empresas que más han avanzado en la exploración de Vaca Muerta son la francesa Total y la angloholandesa Shell. La compañía con sede en París explota 11 áreas hidrocarburíferas, en 6 de las cuales está a cargo de la operación, y cuenta con 16 pozos exploratorios perforados en Vaca Muerta. La angloholandesa, en tanto, obtuvo permisos de exploración para tres áreas de la provincia patagónica y perforó 6 pozos horizontales.

Al tándem de las europeas se suma la alemana Wintershall, que a principios de año formalizó un acuerdo con GyP para la exploración del potencial de shale del área Aguada Federal. Mientras que otra actora de peso es la estadounidense ExxonMobil, corporación a la que Gobierno Nacional pretende asociar con YPF, pero que llegó a Vaca Muerta de la mano de la empresa neuquina. En mayo último la mayor petrolera privada del mundo anunció que resultó exitosa la perforación de un pozo en el área Bajada del Choique.

Publicado en Fractura Expuesta N°3, julio 2014. [Descargar edición completa]

FUENTES

Organismos oficiales
-US Energy Information Administration (2013); Technically Recoverable Shale Oil and Shale Gas Resources: An Assessment of 137 Shale Formations in 41 Countries Outside the United States. June.

Medios de Prensa
InfoNews, 18/04/2012; Santa Cruz demanda a Repsol por daño ambiental.
La Mañana Neuquén, 21/03/2014; Sapag pidió “no generar terrorismo ambiental”
— 22/05/2014; El 20% de Vaca Muerta, en la disputa con YPF.
— 05/06/2014; Sapag quiere fuertes penas para los piquetes petroleros.
Neuquén Informa, 12/11/2013; Exposición del gobernador Jorge Sapag en reunión del Club del Petróleo.
Observatorio Petrolero Sur -OPSur-, 14/08/2012; Ante la reglamentación de la ley de ‘Soberanía Hidrocarburífera’.
— 23/08/2013; Acuerdo Neuquén-YPF: ¿El nuevo piso para las demandas corporativas?
— 19/12/2013; El extractivismo pide represión.
— (Hernán Scandizzo), 14/04/2014; YPF, nuevos desiertos y resistencias.
Página/12, 14/04/2014; “No creo que alcance con YPF”.
— (David Cufré), 01/06/2014; La trama oculta del acuerdo.
Revista Petroquímica (Nicolás Gadano), 28/05/2014; Qué está haciendo cada una de las grandes petroleras para subirse al boom de Vaca Muerta.
Río Negro, 14/02/2014; Agentes del FBI capacitarán a policías y fiscales de Neuquén.
— 24/02/2014; Con fondos petroleros crearán un laboratorio de genética forense.
Tiempo Argentino, 24/05/2012; El pasivo que dejó Repsol ya es superior al valor que exige por YPF.
— 22/05/2014; La Argentina y los EE UU sellaron una alianza estratégica en energía.

Fuente:http://www.opsur.org.ar/blog/2014/07/29/un-fetiche-llamado-vaca-muerta/
 
Contribuimos a silenciar e invisibilizar genocidios silenciosos si no indagamos qué significa la contaminación ambiental para la vida y la salud humana. Es fundamental solidarizarnos con lo que dice una vecina de Caleta Córdova: “No hay una mirada desde el Estado sobre cómo impacta el derrame de petróleo en la salud de la población que está en contacto directo. Sí hubo una mirada hacia los pingüinos, porque no solamente hay una contaminación de la vida de ese animal sino que hay una contaminación visual. Pero en mí o en mis hijos el petróleo no va a dejar una contaminación visual, seguramente va a dejar una contaminación residual, que puede llegar a provocar un cáncer”. Dice  Rosa Montecino. 10
 

Petróleo y medioambiente, el caso de Argentina

12 de octubre de 2017
 
Por Hernán Scandizzo*
La creación del Observatorio Petrolero Sur (OPSur), en 2008, está estrechamente vinculada con el eje de intervención que nos proponemos. Surgimos con el objetivo de incorporar el abordaje socioambiental a la lucha de movimientos sociales, organizaciones sindicales y políticas por la estatización de YPF, el control público de los hidrocarburos y la apropiación social de la renta. Si bien por esos años las movilizaciones contra la megaminería y el agronegocio, entre otras, habían puesto la perspectiva socioambiental en la agenda pública, la crítica no alcanzaba a los hidrocarburos y la matriz energética dependiente, casi en su totalidad, de los combustibles fósiles.
Eso a pesar de que desde mediados de la década de 1990 el Pueblo Mapuche en la provincia de Neuquén batallaba para frenar el avance de la explotación de hidrocarburos sobre sus territorios; y de que las comunidades kolla de Orán se habían movilizado -por esos mismos años- contra el tendido del gasoducto NorAndino.
Las comunidades del Pueblo Kolla planteaban la defensa de sus territorios y la protección de las selvas de yungas, y por esos años se dio una articulación con una organización ecologista internacional, que también había incorporado a su agenda la lucha para cambiar la traza del gasoducto, aunque ponía el foco en el impacto sobre el hábitat los yaguareté, una especie amenazada. El foco en el impacto de la actividad hidrocarburífera sobre la vida silvestre no se dio sólo en ese caso, sino que era el enfoque habitual, por ejemplo, en las coberturas periodísticas de los primeros años ’90. Lo verde, lo ambiental, lo eco, ocupaba un lugar en la grilla de los medios masivos o, por lo menos, de la prensa porteña. Otro caso más emblemático que el de los yaguareté de las yungas, es el de la aparición masiva de pingüinos empetrolados en las costas del Atlántico Sur, por el vertido de crudo al mar. También estuvo en discusión el impacto de las piletas de purga, cavadas junto a los pozos, que se transformaban en trampas mortales para la fauna, principalmente las aves que las confundían con espejos de agua en sus rutas migratorias.
 
Los cuestionamientos a prácticas muy extendidas, como el vertido de restos de crudo al mar al preparar las bodegas de los buques para la carga de petróleo, el uso de piletas de purga sin protección o la irrupción en los territorios para desplegar la infraestructura demandada por la actividad hidrocarburífera, logran masividad / centralidad en la agenda periodística por esos años, principalmente, en función de las afectaciones a la vida silvestre. Sin embargo la aparición de pingüinos empetrolados no era una novedad para los habitantes de las localidades del litoral atlántico, aunque sí la masividad. Pero no sólo los pingüinos se empetrolaban sino también las personas que se zambullían en el mar en las playas de Comodoro Rivadavia. El crudo en los cuerpos estaba naturalizado, se quitaba con aceite de cocina. El contacto con el petróleo, “empetrolarse”, no era percibido como riesgoso para las personas. La imagen de los pingüinos empetrolados funcionó como la carta de presentación de un hecho no sólo noticiable sino también novedoso: “el petróleo afecta a la Naturaleza”; pero, cabe destacar, era una Naturaleza que no incluía a los seres humanos. Una percepción bastante extendida aún hoy.
 
Pingüinos y liberalización del sector
Vale la pena hacer un paréntesis en la referencia a los pingüinos empetrolados y poner de relieve un dato que, tal vez no ocupa un lugar central en la memoria de aquellos sucesos. Qué expresaba la aparición masiva de pingüinos en esas condiciones, dado que en la memoria de las poblaciones costeras, la aparición de pingüinos empetrolados o de personas manchadas de crudo luego de un baño en el mar eran parte del cotidiano. Según investigaciones posteriores, eran un emergente del proceso de privatizaciones y liberalización del mercado hidrocarburífero. Según una investigación realizada por el biólogo Pablo García Borboroglu, del Centro Nacional Patagónico —dependiente del Conicet— y su colega Dee Boersma, de la Universidad de Washington, al analizar los relevamientos de 26 instituciones que registran y/o rehabilitan aves marinas empetroladas, desde Fortaleza (Brasil) hasta San Antonio Oeste (Argentina), a la luz de los datos de explotación y comercio de crudo, los autores observaron “un dramático incremento [de pingüinos empetrolados] a mediados de los 90, coincidente con el crecimiento exponencial de exportaciones de petróleo en Argentina”.1
 
Pueblos empetrolados
Por esos mismos años también tomaron estado público dos casos de “poblaciones empetroladas”, que no son tan recordados como los pingüinos: se trata de las comunidades mapuche Kaxipayiñ y Paynemil, en Loma La Lata (Neuquén), y de la localidad santacruceña de Koluel Kaike; en ambos se denunció la contaminación con hidrocarburos de las aguas subterráneas utilizadas para consumo. Quizá esos olvidos -o mejor dicho, que los casos de las poblaciones empetroladas no sean tan recordados como el de los pingüinos, a pesar de que también tuvieron cobertura mediática-, de alguna manera habilitan a que se repitan situaciones similares, como las denunciadas por vecinos de Caleta Córdova tras el derrame de crudo de diciembre de 2007, e incluso también se cuestione la legitimidad de las personas empetroladas que demandan que se garanticen sus derechos.
·         Loma La Lata
Loma La Lata (LLL) dista 100 km al norte de Neuquén capital, allí se explota el yacimiento gasífero más importante del país. Su descubrimiento y puesta en explotación, a cargo de YPF estatal en 1978, fue punto de inflexión para la economía neuquina, marcó la preeminencia de la provincia en el sector.
Este yacimiento abarca 8 mil hectáreas de las comunidades mapuche Paynemil y Kaxipayiñ. En 1995 los Paynemil constataron que el agua de las napas que extraían para consumo tenía una particularidad: era inflamable -luego se confirmó una alta presencia de hidrocarburos. Al año siguiente el Estado provincial constató que los pobladores tenían 17 tipos metales pesados en sus cuerpos, principalmente plomo, cadmio y mercurio.
En 1997 la Defensora del Niño y el Adolescente de Neuquén, Nara Osés, denunció al Estado provincial por no garantizar un medioambiente sano y la salud de la población. Obtuvo un fallo favorable del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén, pero la inacción del Ejecutivo local hizo que el caso llegara a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –instancia que aceptó la denuncia e intimó a la provincia y Repsol-YPF a tomar medidas concretas: garantizar la provisión de agua segura. Mientras tanto, en la Justicia sigue abierta la causa por la remediación ambiental.2
Las demandas contra la provincia y la principal operadora del yacimiento no impidieron que en el 2000 se prorrogara por 10 años a Repsol-YPF la concesión de LLL, que vencía en 2017. Dos años más tarde, en 2002, se registró en la comunidad Kaxipayiñ un caso de anencefalia.3
 
A pesar de la exposición crónica al riesgo tóxico que implica vivir en un yacimiento en explotación, los denuncias de la comunidad Kaxipayiñ y particularmente la figura de su werken (vocero político), Gabriel Cherqui, están instalado en el imaginario neuquino como el paradigma del mapuche que realiza denuncias ambientales y demandas territoriales para obtener réditos económicos.4 Un estigma que se viene abonando desde hace casi dos décadas y que fue reafirmado recientemente en el programa televisivo del periodista Jorge Lanata,5 y al que también echaron mano funcionarios kirchneristas para descalificar la posición mapuche durante el debate por el pago de la indemnización a Repsol, tras la expropiación de YPF.6 Del deterioro de la salud de los comuneros y la degradación de su territorio casi no hay memoria, como si se tratara de un dato poco relevante.
 
·         Koluel Kaike
En 1999, a partir de una causa judicial iniciada por un estudio jurídico de Buenos Aires en el juzgado federal de Comodoro Rivadavia (Chubut), tomó estado público la situación ambiental de Koluel Kaike, derivada de la explotación del área Piedra Clavada por parte de la empresa PAE.7 A partir de una serie de pericias ordenadas por la justicia se determinó que la población de la localidad del norte de Santa Cruz estaba expuesta a compuestos tóxicos acumulados en el suelo y aguas subterráneas. El caso se instaló en la agenda pública y desde el Senado de la Nación en dos oportunidades se presentaron pedidos de informes al Poder Ejecutivo Nacional. La causa judicial no prosperó, no por falta de elementos sino porque en 2006 quedó paralizada por trabas burocráticas. La empresa denunció que detrás de la acción judicial había un intento de extorsión, pero a pesar de ello, finalmente instaló una planta de ósmosis inversa para tratar el agua con que se abastece a la localidad.8
Luego de esa primera denuncia se sucedieron otras más, la última en 2013, en todas se destaca la lentitud de la operadora para remediar daños ambientales y adoptar normas de protección del ambiente.9 La contaminación en Piedra Clavada fue tomada en 2007 como elemento para cuestionar la prórroga anticipada del contrato de concesión a PAE, que finalmente fue aprobado. Casi dos décadas más tarde el recuerdo de Koluel Kaike se vuelve difuso.
·         Caleta Córdova (queremos ser pingüinos)
El 26 de diciembre de 2007 fue descubierto un derrame de hidrocarburos en Caleta Córdova, 20 km al norte del centro de Comodoro Rivadavia: 300 m3 de petróleo tiñeron de negro siete kilómetros de playas, acantilados, pesquerías, flora y fauna. El crudo provenía de un buque propiedad de la empresa Antares Naviera, que tuvo un derrame durante la maniobra de carga en la monoboya de la empresa Termap S.A.
Vecinos de Caleta Córdova denunciaron que tras el derrame comenzaron a registrarse enfermedades crónicas entre los pobladores y las adjudicaban a los diluyentes utilizados en la limpieza del crudo. A mediados de 2011 fue entregada a la Oficina de Protección de Derechos y Garantías de la Niñez, la Adultez y la Familia de Comodoro una lista de niños que sufrían afecciones en la piel y las vías respiratorias. La dependencia convocó a autoridades del sistema de salud municipal y provincial, y al Foro Ambiental y Social de la Patagonia a integrar una mesa de trabajo.
“No hay una mirada desde el Estado sobre cómo impacta el derrame de petróleo en la salud de la población que está en contacto directo. Sí hubo una mirada hacia los pingüinos, porque no solamente hay una contaminación de la vida de ese animal sino que hay una contaminación visual. Pero en mí o en mis hijos el petróleo no va a dejar una contaminación visual, seguramente va a dejar una contaminación residual, que puede llegar a provocar un cáncer”. Rosa Montecino, vecina de Caleta Córdova.10
“Eran 18 niñitos con cuestiones respiratorias, alergias y cuadros dermatológicos varios. Cuando vinieron los vecinos a la Oficina de Derechos y Garantías empezamos a reunirnos con distintos profesionales para que nos dijeran qué pasaba. Lo que queríamos era que se hiciera un diagnóstico de esos chicos, pero no el Centro de Salud del barrio, dependiente de la Municipalidad, sino por un dermatólogo infantil. Logramos en ese momento que se acordara el traslado de esos chicos al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, que fueran vistos por un dermatólogo y un perito de parte. Habíamos acordado todo con la firma de la directora del Hospital. ¿Y qué pasó? Nos enteramos que hicieron ese traslado, revisaron a los chicos y no convocaron a la Oficina de Derechos y Garantías ni al perito de parte, y luego dijeron que no había ningún tipo de problema. Lamentablemente no pudimos avanzar de ahí.” Liliana Murgas, jubilada de la Oficina de Protección de Derechos y Garantías de Comodoro Rivadavia.11
 
Estos son algunos ejemplos de daños ambientales que tenían o podían tener impacto directo en la salud de la población, donde no eran pingüinos sino “personas empetroladas”, ninguno de ellos motivó dio lugar a investigaciones sobre la relación entre la actividad hidrocarburífera y las consecuencias sociosanitarias por la exposición crónica a ambientes tóxicos. A dos décadas de las primeras denuncias la invisibilización de estas problemáticas alimentan en la población de ciudades yacimiento percepciones sobre mayor prevalencia de cáncer o de las llamadas enfermedades poco frecuentes (EPF) respecto de otras regiones del país. Una percepción también instalada entre profesionales de la salud. Se crean territorios de incertidumbre, como sucede en Comodoro Rividavia y la vecina Caleta Olivia.12
 
Emergencia y muerte de la cuestión ambiental
Si bien afirmábamos que los daños y pasivos ambientales de la actividad petrolera han sido permanentemente invisibilizados desde diferentes instancias de gobierno (municipal, provincial y nacional); hay que subrayar que se han dado particulares momentos en que en el discurso estatal se asumen los impactos ambientales de la actividad petrolera. Lamentablemente todos tienen en común que fueron fugaces y, en la mayoría de los casos, la “cuestión ambiental” fue utilizada como variable de presión en negociaciones con operadoras privadas.
 
·         Neuquén, planes de diversificacion productiva
En 1997 Felipe Sapag, en su quinto y último gobierno, lanzó el Plan Neuquén 2020. La provincia atravesaba un escenario contradictorio, por un lado se habían consolidado los hidrocarburos como el sector dominante del PGB, el Neuquén Petrolero; por el otro, se registraba una baja del precio de barril de crudo, las reservas estaban en caída y se presagiaba un cercano “fin del petróleo”. Como telón de fondo, la alta conflictividad social producto de la implementación de políticas neoliberales de ajuste fiscal, tanto a nivel nacional y como subnacional. La alternativa que el Plan proponía era diversificar la matriz productiva, apostar fuertemente al desarrollo agroindustrial.
En ese proceso el Gobierno neuquino también advirtió, por primera vez, que la degradación del territorio por la explotación de hidrocarburos podía convertirse en un condicionante del desarrollo productivo. A esa conclusión había arribado el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), convocado por el Ejecutivo provincial, tras evaluar los daños ambientales producidos por la actividad hidrocarburífera en Rincón de los Sauces, luego de una serie de derrames que habían afectado la cuenca del río Colorado. Los pasivos ambientales y económicos de tres áreas petroleras de Rincón de los Sauces, aproximadamente 555 mil hectáreas, fueron valuados en 949 millones pesos/dólares, eran años de paridad 1 a 1, que la Provincia reclamó sin suerte a las petroleras YPF, Pérez Companc y San Jorge13.
Una década más tarde, el primer avance del informe El riesgo de desastres en la planificación del territorio del PNUD, realizado en el marco del Programa Nacional de prevención y reducción del riesgo de desastres y desarrollo territorial del Ministerio de Planificación de Federal de la Nación, advertía:
“Los procesos de degradación que afectan la base productiva (sobre todo el recurso suelo) son de importancia central, si se tiene en cuenta que el modelo deseado territorial planteado por Neuquén propone un cambio en la matriz productiva, pasando de una economía basada en la actividad hidrocarburífera a otra más diversificada e integrada verticalmente, con predominio de la actividad agroindustrial. Este cambio también supone, hacia el futuro, una acción sobre los problemas de contaminación ligados a la explotación de hidrocarburos”.14
Diagnósticos similares fueron realizados por el Concejo de Planificiación y Acción para el Desarrollo, organismo provincial.15
Sin embargo los planes de diversificación productiva y la preocupación por los procesos de degradación de los suelos perdieron lugar en las prioridades de la agenda gubernamental a medida que el potencial de yacimientos no convencionales de gas y petróleo adjudicado a Neuquén auspiciaba años de bonanza.
“Ese parece ser el destino de Neuquén [proveer de energía al país], marcado por una historia petrolera de un siglo y por oportunidades de sus cuantiosos recursos hidrocarburíferos, hidráulicos, eólicos, solares y de biomasa. Pueden plantearse otros derroteros, pero no han aparecido propuestas viables y sustentables, capaces de dar trabajo a quienes habitan y habitarán la provincia a la par de suministrar al país la energía que necesita para su desarrollo”, escribió el ingeniero y diputado provincial (2011-2019) Luis Sapag, en su libro Volver al Neuquén que viene, en pleno auge de Vaca Muerta (2013: 137-138).
La mejor síntesis del espíritu de euforia que embargaba (y embriagaba) a la clase dirigente local, hasta que la caída del precio de barril de crudo en 2014 los puso nuevamente en tierra.
 
·         Expropiación de YPF
Los pasivos ambientales acumulados por la actividad hidrocarburífera reaparecieron en la agenda pública en los años 2012/2013, como una variable de presión, en el período que va de la expropiación del 51% de la acciones de YPF a Repsol al cierre de la negociación con la petrolera española por el monto de la indemnización a pagar. En ese lapso, desde las mismas instancias del Estado que sistemáticamente habían negado los impactos de esta actividad extractiva se denunciaban los pasivos ambientales de la empresa, al tiempo que invisibilizaban sus responsabilidades. Dado que diferentes estamentos del Estado tienen por función controlar la actividad y obligar a remediar daños, si había pasivos es porque los daños no habían sido remediados oportunamente.16
 
·         Vaca Muerta
Como advertíamos, al ponerse en marcha el proceso de legitimación de Vaca Muerta se desestimaron las advertencias en torno a la huella petrolera, los procesos de degradación de suelos y de agua advertidos por el PNUD en 1996 y 2010. En los planes de desarrollo estratégico de la región Vaca Muerta, elaborados por el Ministerio de Planificación Federal y los gobiernos de Neuquén, Río Negro, Mendoza y La Pampa, no hay referencia al impacto ambiental de la actividad hidrocarburífera. Tampoco se plantea como problemática la ampliación de la frontera petrolera sobre tierras dedicadas a la producción frutícola; la única objeción se refiere a la aceleración de los procesos de urbanización de esas tierras a partir de la explosión demográfica dinamizada por la explotación de yacimientos no convencionales.
Ante escenarios como estos se abona la desconfianza de la población sobre el compromiso de las autoridades estatales con el cuidado del ambiente. En tiempos de Vaca Muerta, plantear en Neuquén objeciones a la ampliación de la frontera petrolera, en sintonía con las advertencias hechas por el PNUD o el mismo COPADE, era considerado por el gobernador Jorge Sapag y la vicegobernadora Ana Pechén como campañas de terrorismo ambiental.17 No había lugar a criticar al fracking, en sintonía con los postulados de autoridades nacionales y representantes del sector empresarial, para el cual esta técnica acarrearía algo similar al “riesgo cero”.
 
Los discursos en torno a la pretendida inocuidad del fracking, la técnica aplicada para la explotación de yacimientos no convencionales, no son patrimonio de las autoridades argentinas sino que también los reproducen los gobiernos de Colombia y México, donde hay proyectos similares en puerta. Por el contrario, funcionarios del gobierno de Bolivia sostuvieron que de ninguna manera permitirían el aplicación de la técnica en su país porque constituía un atentado contra la Madre Tierra, mientras que técnicos del sistema de licenciamiento ambiental de Brasil también plantearon serias objeciones a la explotación de yacimientos no convencionales por el alto riesgo ambiental que esto implica; cabe aclarar que en estos dos países el fracking es un horizonte lejano.18
 
Anotaciones al margen
Anoche [4 oct.] el ministro de Ambiente, Ignacio Agulleiro, afirmó que “el poder político siempre definió que lo principal era la producción y no la remediación de los pasivos”. Luego manifestó que el objetivo de fondo de la Ley de Pasivos, más dar respuesta a los daños ambientales, era evitar la caída de puestos de trabajo a partir de las obras de remediación.
Agulleiro además señaló que necesita de la participación ciudadana, y particularmente de los gremios, para monitorear la sustentabilidad de los proyectos hidrocarburíferos. Una declaración que puede ser tomada como una invitación al involucramiento de toda la sociedad en el cuidado del ambiente, o un reconocimiento de los límites de los controles que desde el Estado provincial pueden ejercer sobre la actividad.
El ministro también dejó de manifiesto que más allá de los marcos regulatorios, las buenas prácticas empresarias están determinadas por los costos. Lo sostuvo cuando se estaba debatiendo sobre el uso de agua dulce en las operaciones petroleras, el funcionario señaló que la garantía de que las petroleras no usan agua dulce en tareas de recuperación secundaria está dada no por la prohibición sino porque le resulta más económico usar agua de producción. Esta situación también fue subrayada por la concejal y responsable de la secretaría de la Mujer del Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, Sirley García: “Se recortan las normas de seguridad en tiempos de baja del precio del barril de petróleo para garantizar la rentabilidad”. También en su intervención reconocía “que no está internalizado en los trabajadores y la ciudadanía el derecho a un ambiente sano”; lo planteó como una asignatura pendiente de los gremios del sector.
 
A modo de cierre
Han pasado más de dos décadas desde la aparición de los pingüinos empetrolados y de las primeras denuncias de los pueblos empetrolados, y aún se siguen naturalizando los riesgos sanitarios a los que están expuestos tanto las poblaciones urbanas, campesinas e indígenas que conviven directamente con la actividad como también los trabajadores y trabajadoras del petróleo (quizá el sector más invisibilizado) y la Naturaleza no humana. En el presente aún no hay condiciones para que se dé un debate honesto sobre petróleo y medioambiente, debemos seguir trabajando para alcanzar ese escenario.
* Periodista e investigador del OPSur. Este artículo fue pensado como apunte para intervenir en la mesa Petróleo y protección ambiental, en el marco del Taller Internacional Recursos naturales y desarrollo local: Sostenibilidad, cohesión social y resiliencia, organizado por la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y la Universidad de Kassel. Comodoro Rivadavia, 3 al 5 de octubre de 2017.
Notas: (...)

Comprobamos cómo en el mundo entero de nuestro tiempo, el capitalismo se vale de su apropiación de la civilización para guerrear e impedir cualquier pronunciamiento de autodeterminación. En cambio:
 
La revolución socialista de 1917
y la cuestión nacional y colonial
21 de octubre de 2017
 
Por Gilberto López y Rivas (La Jornada)
 Conmemoraremos este 7 de noviembre un siglo de la gran revolución socialista de 1917, sin duda, la experiencia de transformación social más trascendente en el ámbito mundial del siglo XX. Aun para los enemigos jurados de la revolución, la toma del poder por los bolcheviques, marca una nueva época para la humanidad: la del inicio de una experiencia socialista en un inmenso país, de los más atrasados de Europa. Para los trabajadores de la Rusia zarista, y de otras naciones europeas, carne de cañón de la guerra inter-imperialista iniciada en 1914, la revolución social constituía el único camino para lograr la paz, conquistar el poder político y derrotar al capitalismo. Correspondió a la alianza de obreros, campesinos y soldados del imperio ruso dar ese primer paso de alcance histórico universal.
Por siglos, las clases dominadas habían padecido diversas formas de opresión y servidumbre. Sus movimientos de resistencia fueron siempre salvajemente reprimidos. Los explotados por los distintos sistemas de clase experimentaron todas las formas de lucha, en búsqueda permanente de una vida mejor; desde la rebeldía armada contra los opresores, hasta movimientos de naturaleza mesiánica y utópica. Incluso formas primitivas de rebeldía social como el bandolerismo dirigido contra los ricos y conquistadores extranjeros, producto del impacto del capitalismo en el mundo periférico y rural, expresaban el ardiente anhelo de sobreponerse a la miseria extrema impuesta por las clases dominantes. Los pueblos cantaban y mitificaban a esos irreductibles que se lanzaban a una muerte segura en aras de una vida nebulosamente imaginada de igualdad y libertad.
La Revolución de 1917 fue el triunfo de los millones de hombres y mujeres que sufrieron prisión, tortura, hambre, persecución, destierro; de los que depositaron su fe en un futuro distinto para la humanidad. Esta revolución hace realidad los sueños y las utopías multiseculares. Encarna el espíritu de las y los combatientes de la Comuna de París, primera clarinada de un gobierno de trabajadores.
Muchas son las enseñanzas y experiencias vigentes que para los y las revolucionarias de hoy día mantiene la revolución bolchevique. Una de ellas, que es particularmente significativa, se refiere al aporte que la Revolución de 1917 hace a la llamada cuestión nacional y colonial, y, particularmente, al derecho de pueblos y naciones a la autodeterminación. Con el nuevo gobierno revolucionario, se establece en el otrora imperio conocido como cárcel de los pueblos, un nuevo tipo de comunidad estatal nacional, la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, la URSS, en la que se buscó suprimir la desigualdad económico-social entre las naciones, nacionalidades y grupos étnicos, y, en la que, paralelamente, se experimentaron formas de gobierno inéditas para la época, los soviets, que pretendían integrar a representantes de esa alianza de obreros, campesinos y soldados que había hecho posible el triunfo revolucionario. Lenin, como dirigente máximo de la revolución, procesa teórica y políticamente la autodeterminación como el derecho de pueblos y naciones a la independencia, la separación estatal, la formación de estados propios. La autodeterminación era una reivindicación democrática que emergía de los principios liberales de la democracia burguesa, aunque en sus análisis conceptuales Lenin va más allá de la interpretación liberal. En realidad, la Revolución del 1917 fue el acontecimiento decisivo que influyó en la radicalidad de este principio. En marzo de ese año, el gobierno provisional de la Rusia revolucionaria anuncia que desea establecer la paz unilateralmente, sobre la base del derecho de las naciones a decidir sobre sus destinos. Lenin y los bolcheviques comprendieron el valor que tenía el sentimiento nacional para sus fines de transformación social, asumiendo en los hechos las omisiones y posiciones equívocas de Marx y Engels con respecto a la cuestión nacional. Partiendo del mismo presupuesto teórico de Marx sobre la revolución mundial, Lenin vislumbra –sin embargo–, el significado de la cuestión nacional como un elemento que fortalecería la lucha por el socialismo. En su balance de la discusión sobre la autodeterminación, Lenin señalaba que los socialistas: Deben estar en favor del aprovechamiento para los fines de la revolución socialista de todos los movimientos nacionales dirigidos contra el imperialismo. Cuanto más pura sea la lucha del proletariado contra el frente común imperialista, tanto más esencial será, evidentemente, el principio internacionalista de que el pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre. Planteamiento fundamental en el proceso descolonizador del siglo XX.
Contrario a la tesis que mantienen autores como Richard Pipes y Neil Harding, de que hay una continuidad programática e ideológica entre Lenin y Stalin, considero que en la cuestión nacional esta supuesta continuidad no sólo no existe, sino de hecho asistimos a una ruptura sin retorno entre ambos dirigentes, que no puede ser soslayada. A pesar de la influencia negativa del estalinismo en la política sobre la cuestión nacional, se dieron avances significativos a partir de la Revolución de 1917 en el desarrollo de naciones, nacionalidades y pueblos de la Unión Soviética. El estalinismo y la desaparición de la URSS no pueden afectar un juicio objetivo sobre el significado y los alcances de esa gloriosa revolución, incluso en la derrota del nazi-fascismo en la Gran Guerra Patria. Uno de los logros cardinales fue la construcción nacional de pueblos y nacionalidades que no habían podido integrarse como naciones y nacionalidades en la etapa prerrevolucionaria, como Ucrania, Bielorrusia, Georgia, los pueblos de Transcaucasia y Moldavia; los del Asia Central, Siberia y el Extremo Oriente, muchos de los cuales antes de la revolución vivían en el aislamiento y en la marginación en todos los órdenes. La revolución dio la posibilidad de integrar a la vida del país a sujetos sociopolíticos que posteriormente reclamaron derechos y reivindicaciones. Sería una tergiversación histórica negar, igualmente, el notable desarrollo económico, político, cultural alcanzado por los más de 100 pueblos, naciones y etnias que integraron la URSS a partir del establecimiento del poder soviético. Asumir el claroscuro de esta experiencia dramática de lo que fue la historia de la cuestión nacional en la URSS es la base para un planteamiento realista y objetivo del balance histórico de la revolución bolchevique en torno a esta importante problemática del mundo actual.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233059
  

Situémonos en que los gobiernos progresistas hicieron al viraje desde las exitosas rebeliones populares hasta concretar el desarme actual de éstas frente a la ofensiva del Capital-Estado globalizado.


 Discutamos qué Estado
 
consolidaron
 
 por bloquear las
 
 autonomías populares.
 
 
La Revolución Rusa, en cambio,
fue de los oprimidos.
 
Reflexionemos sobre el desafío abajo de cuestionar la siguiente visión en apariencia orientada hacia la emancipación de nuestros pueblos pero sucede que las nacionalizaciones y los extractivismos van contra los bienes comunes e impulsan el refuerzo al sometimiento de nuestros países a permanecer periféricos del sistema mundo:

Liberalismo o liberación
La democracia en una semicolonia
21 de octubre de 2017
 
Por Eduardo Paz Rada (Rebelión)

El capitalismo tiene, en su fase imperialista, la característica de profundizar las brechas y desigualdades entre las potencias imperialistas y los países y pueblos dominados, coloniales y semicoloniales y de afianzar la división internacional del trabajo que permite la explotación y extracción de excedentes de manera incesante en beneficio de las corporaciones transnacionales y de los centros metropolitanos. De ahí surge la necesidad de quebrar esta lógica, generando la estrategia de combinar la cuestión nacional y colonial con la cuestión social para avanzar en los procesos revolucionarios de liberación nacional.
El carácter semicolonial, tal el caso de los países de América Latina y el Caribe, implica la vigencia de una formal independencia con instituciones propias y marcadas por los parámetros republicanos, al mismo tiempo que está presente la colonización mental y económicamente se mantienen los lazos de dependencia y control exterior de las decisiones y modalidades de las actividades fundamentales de la producción. De ahí la imposición del librecambio y de las condiciones favorables al inequitativo orden internacional.
Para generar la ruptura de estas condiciones se generan movimientos nacional-populares, movimientos patrióticos antiimperialistas, que tienen como tarea principal quebrar las relaciones de dominación y dependencia mediante la formación de bloques sociales donde participen los sectores obreros, campesinos, cuentapropistas, urbano-populares y clases medias que coinciden en la tarea emancipadora; en el caso de Bolivia en los últimos años se ha avanzado sustancialmente al respecto con las nacionalizaciones, la recuperación de los recursos naturales y de varias empresas que fueron estatales, la industrialización y el fortalecimiento del mercado interno.
Este proceso tuvo la virtuosa coincidencia de articularse durante la última década con procesos similares que se producían en la región con los gobiernos de Brasil, Argentina, Venezuela, Cuba, Ecuador y Nicaragua, entre otros, que impulsaron procesos de integración y unidad de América Latina y el Caribe al margen de la estrategia de dominación de Estados Unidos.
Desde esa perspectiva general, corresponde, por tanto, diferenciar, lo que son los procesos democráticos en las potencias imperialistas y en las regiones y países dependientes, En las primeras se ha construido bajo su propia experiencia histórica la democracia liberal mientras que en estos últimos el eje de la democracia está en lo que René Zavaleta llamó la “democracia de autodeterminación nacional” que no es únicamente el cumplimiento formal de los procedimientos electorales, de las relaciones equilibradas entre los poderes del Estado o la normativa constitucional, sino en desarrollar procesos de emancipación y liberación nacional con la participación activa de la mayoría oprimida de la nación transformando las relaciones de sometimiento.
De ahí la primordial importancia en Bolivia, como momento histórico constitutivo, la rebelión popular de octubre de 2003 que no solamente tiró abajo, con las movilizaciones populares, el sistema de partidos conservadores y neoliberales, sino que generó las condiciones de la autodeterminación nacional con la agenda que incluía las nacionalizaciones, la Asamblea Constituyente y la recuperación de la dignidad y la soberanía.
Por eso se hace importante reconocer la importancia de los treinta cinco años de la recuperación democrática con la lucha y el sacrificio del pueblo boliviano, pero es más importante establecer que en los catorce últimos años la democracia ha dado saltos cualitativos importantes.
Eduardo Paz Rada. Sociólogo boliviano y docente de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.

Constatemos, al comparar con el gobierno de Macri,  cómo operó el de CFK para la viabilidad de la acumulación oligopólica por desposesión y superexplotación tanto de los trabajadores como de la naturaleza.
 
Santiago Maldonado y “la grieta”
21 de octubre de 2017
Por Miguel Mazzeo
Resumen Latinoamericano,
Santiago Maldonado lo puso evidencia. Desnudó algunas tramas. Mostró cuan velados en su politicidad estaban algunos conflictos. Es cierto que existe una grieta en nuestra sociedad. Es muy profunda, prácticamente insondable. Hay palabras que se oponen. Cuerpos que se repelen. Visiones del mundo y la vida incompatibles e irreconciliables. Dos argentinidades.
La grieta se ensancha día a día. Y celebramos que eso pase. Porque la realidad, que en el fondo siempre es fatal, se torna más clara y se achican los espacios para la perplejidad, la ambigüedad y la mentira. Bienvenido el tiro en la boca de la indiferencia. Bienvenida la encrucijada. Porque obliga a algunos al deslinde nítido y nos obliga a nosotros a repensar un conjunto de conflictos cotidianos como ámbitos de disputa política.
La grieta es mucho más que la distancia que separa al gobierno de la oposición (una parte por lo menos), a la derecha del “progresismo”. Es algo más sustancial. Es el antagonismo de los proyectos de país y de sociedad. Es la lucha de clases, por supuesto, pero con un plus. O varios. Por ejemplo: es lucha entre los procesos de subjetivación desde abajo y los procesos de desubjetivación desde arriba. O entre las representaciones construidas horizontalmente y las representaciones impuestas verticalmente desde los grandes medios de desinformación.
Es bueno que la grieta se torne cada vez más visible, que se reconozca en detalle la topografía de cada orilla y el contenido de lo que las separa. Esa visibilidad atenta contra la eficacia de las estrategias que promueven las convivencias infundadas, o las convivencias fundadas en la opresión, en fin: la promiscuidad entre los dominados y los que dominan, entre los que aman y los que menosprecian.
La grieta exhibe lo que hay de un lado y del otro: los sentimientos altruistas y la insensibilidad; lo que religa y lo que disgrega; lo que empareja y lo que reproduce las asimetrías; la indocilidad de los dignos y la indignidad de los constructores de obediencia y sumisión, la ética y el pragmatismo; la pulsión de vida y la pulsión de muerte; lo humano (amor, amistad, valentía, dignidad) y lo inhumano (opresión, violencia, crueldad); las genealogías plebeyas y las genealogías opresoras (la grieta tiene historia y se pueden confeccionar cadenas retrospectivas con cada uno de sus polos), la patria y el mercado, la patria y el patrioterismo fascistoide, la verdad y el embuste.
De un lado la nobleza de Santiago, la ternura de su familia, la solidaridad de sus compañeros y del otro lado la indolencia moral de Mauricio Macri, la impasibilidad de estatuas de sus funcionarios, la voracidad de los empresarios. De un lado corazones trepidantes, tibios nidos, del otro lado corazones que son como baúles viejos y llenos de pura penumbra. De un lado el pueblo mapuche, del otro Benetton y especies similares.
El gobierno de la derecha carece de recursos políticos y simbólicos para disimular la grieta, para mantenerla en un punto equilibrio apelando a paraísos de convivencia artificiales. Esa es una gran diferencia con el gobierno anterior. El gobierno de la derecha no posee de capacidad de simbolización para metabolizar la grieta real. Y la ensancha. Carece de mitos seductores que instituyan horizontes de expectativas comunes y sus fetiches son lúgubres. Sólo puede crear un “nosotros” banal u obtuso y oscuro. Los límites de su lenguaje son los límites de su mundo, del particularismo que expresa y defiende. De este modo, termina haciendo lo que no quiso hacer el gobierno anterior, poner en evidencia la grieta. Polarizar a la sociedad. Le queda a la derecha la tarea de repolarizar simplificando y sintetizando los altos grados de diferenciación que existen en nuestra sociedad. Tal vez la inelasticidad política e ideológica de la derecha ayude a muchos y a muchas a entender y a entenderse. Tal vez puedan dar el salto desde el trampolín ontológico de la conciencia y pasar a ser actores concientes y dejar de ser subproductos y cómplices; para que, como decía Emil Ciorán, vivir equivalga a la imposibilidad de abstenerse.
Ahora las máscaras se caen. Y aparecen los rostros verdaderos.

 
Coincidimos en que no podemos “desconocer o ignorar procesos puestos en marcha por el pueblo (NO por quiénes después se adueñaron y lo expropiaron en su favor)”.
 

Bolivia hacia la transición democrática del 2019
La agenda 21F
23 de octubre de 2017
 
Por Arturo D. Villanueva Imaña (Rebelión)
 
En un contexto de repudio generalizado ante el nuevo intento gubernamental para prorrogarse en el poder en forma indefinida, en la ciudad de La Paz a mediados del mes de septiembre, se presentó la denominada Agenda 21F [i] / que cuenta con el respaldo de 180 personalidades del ámbito ciudadano, algunos de los cuáles ya ejercieron cargos públicos y con la ausencia notoria de representantes de sectores populares.
A diferencia de lo que sucede en ocasiones similares donde prevalece la presentación de candidatos o alianzas políticas para terciar en elecciones, la iniciativa estuvo marcada por la presentación de una propuesta programática que encare la transición democrática que se avecina en Bolivia.
El contenido destaca que su principal propósito es lograr “la transición del actual Estado autoritario corporativo, hacia un Estado democrático que garantice los derechos de las personas, los pueblos y la naturaleza”. El planteamiento busca catalizar la indignación nacional que rechaza el intento inconstitucional que quiere prorrogar en el poder al actual gobierno de Bolivia.
Para ello se propone un cambio de régimen, cuyo resultado sería “la vigencia plena del Estado social y democrático de derecho” que Bolivia tuvo en el pasado sólo de una manera embrionaria.
Dicho tipo de Estado estaría basado en la independencia de poderes, una institucionalidad que garantice el cumplimiento de derechos y “en el principio republicano de la igualdad de todos frente a la ley y la limitación de los poderes públicos al derecho”.
Dicha caracterización corresponde al modelo liberal y republicano, consustancial con el sistema capitalista y la democracia burguesa. Es decir, un tipo de Estado y una forma de democracia, que supondría un retorno al pasado para cumplir un ansiado (como conservador) proyecto burgués que siempre quiso desarrollar plenamente el ciclo capitalista en Bolivia. Pero además (como añadido no menor), supondría la imposibilidad total de cumplir con el loable propósito de “respetar los derechos de la naturaleza, así como los límites biofísicos y la capacidad de regeneración de los ecosistemas”, por la sencilla razón de que el capitalismo es el principal instrumento de explotación, extractivismo y depredación de los recursos naturales y del propio hombre. No se puede proteger la naturaleza, si la causa que origina su destrucción y depredación, es el mismo sistema que provoca el daño y su explotación salvaje.
Parecería que con tal de NO repetir el actual Estado corporativo y clientelar, en el que prevalecen “el despilfarro prebendal, la corrupción, el patriarcalismo, la profundización del extractivismo, la ineptitud, el autoritarismo y la impostura”; importa más aferrarse a un ideal democrático y un tipo de Estado que al margen de corresponder al pasado, también responde a los intereses, la visión y el propósito trunco de una burguesía nacional que no pudo efectivizarlos hasta ahora. Es más, va a contra ruta de la acumulación histórica nacional, y descarta la experiencia y las luchas del pueblo que ya marcaron una tónica y una forma de ejercicio democrático.
Innegablemente la idea de tener una democracia asentada en un verdadero Estado de derecho, con institucionalidad, respeto de las minorías, contrapesos y equilibrios de fuerzas, etc., es verdaderamente atrayente. Más aún, cuando se hace cada vez más evidente la desinstitucionalización, la corporativización y las imposiciones autoritarias que se hacen cada vez más agudas en Bolivia. Pero de allí a desconocer o ignorar procesos puestos en marcha por el pueblo (NO por quiénes después se adueñaron y lo expropiaron en su favor), es cuando menos desentenderse y hacer caso omiso de procesos históricos de mayor envergadura, o sencillamente volver a reeditar un impulso que quiere imponer visiones e intereses que no responden a la memoria, ni la experiencia de la lucha popular.
Quizás por todo ello, es razonable concluir que existe el empeño por constituir un tipo de Estado de derecho (con el argumento de que nunca se concretó en el país, o se lo hizo de manera embrionaria), con la esperanza de que este ideal burgués y capitalista, pueda ser el motivo aglutinante para una ciudadanía nacional que quiere cambiar. Una propuesta de este tipo, además, resulta muy atrayente y puede calzar perfectamente a los intereses político electorales de una derecha ansiosa por arrimarse o por encontrar un modo para capitalizar y atraer el gran descontento, la bronca y el rechazo popular contra el régimen actual.
Sin embargo, ello no contempla que los bolivianos evidentemente quieren cambiar la situación actual, pero NO a costa de reeditar las viejas formas de gobierno, la democracia pactada y los acuerdos neoliberales que se dieron en el pasado. Mucho menos, sabiendo que el pueblo desdeña y desprecia a esa misma derecha conservadora y neoliberal, precisamente porque representan un pasado al que no se quiere volver.
Por tanto, si lo que verdaderamente se busca es un “cambio de proceso para la transición política, económica, social y ambiental”; entonces no basta con entenderla únicamente como un cambio en el régimen democrático y la vigencia plena de un nuevo Estado de derecho.
En cuanto a otros aspectos relevantes del documento, puede mencionarse que una de las más importantes ambigüedades está incluida en el acápite de Nueva Matriz Energética y Productiva. Allí se sostiene que “la transición política irá acompañada de una transición hacia una nueva matriz energética y productiva”. Para ello, “la economía boliviana debe abandonar aceleradamente el modelo extractivista y la dependencia de los combustibles fósiles”.
Se trata de una afirmación indiscutiblemente clave en la perspectiva de construir un post capitalismo. Al respecto vale la pena precisar y subrayar que el modelo económico extractivista predominante, NO está relacionado únicamente a la matriz energética, e hidrocarburo-dependiente. No debe olvidarse que también está relacionado con los demás recursos naturales (incluidos la tierra, los bosques y la biodiversidad), y sobre todo con el carácter entreguista, antinacional y depredatorio que se ha impuesto. Por eso, cuando se habla de “abandonar aceleradamente el modelo extractivista”, no basta con hacerlo sustituyendo únicamente las fuentes energéticas que dependen de los combustibles fósiles. Es indispensable precisar claramente que de lo que se trata es de establecer un modelo alternativo al capitalismo depredador, que se exprese en el establecimiento de una relación armoniosa INTEGRAL con la naturaleza.
En lo que corresponde a la matriz productiva, la Agenda 21F sostiene que “se requiere apostar por la diversificación productiva en armonía con la vocación natural de las diversas ecorregiones (…) empleando las innovaciones tecnológicas que ofrece la comunidad mundial”. También es un asunto clave. Aquí lo que se debería aclarar es: ¿qué sentido tendría apostar por la diversificación productiva (aun respetando la vocación natural de las ecoregiones), si al mismo tiempo en vez de incorporar prácticas ecológicas y armoniosas con la naturaleza, se emplean “innovaciones tecnológicas” con el uso de transgénicos, agrotóxicos y que generalmente suponen la quema y destrucción de grandes extensiones de bosques y biodiversidad, para expandir el latifundismo y los monocultivos extensivos de exportación que no tienen nada que ver con seguridad y soberanía alimentaria?. Ello sin mencionar el riesgo de exterminio del campesinado.
Respecto a vacíos destacables, llama la atención que no se hayan incluido algunos temas verdaderamente importantes (al menos para una visión de izquierda y popular).
Es el caso del machismo y el patriarcalismo imperantes, asuntos tan caros y estratégicos para el conjunto de las mujeres que representan el 50% del total de la población (y especialmente para los sectores feministas); pero sobre todo para construir una agenda integral y holística de cambio. Resulta extraño que a pesar del respaldo y la adherencia expresadas por connotadas representantes de las luchas feministas al contenido de la Agenda 21F, el documento no incluya ni haga prácticamente ninguna mención sobre este asunto.
En ese mismo rango de importancia, tampoco existe la más mínima referencia sobre la descolonización y la lucha contra los intereses corporativos transnacionales. Por su envergadura, el vacío no es menor, habida cuenta de su impacto y las profundas implicaciones sobre la soberanía, la independencia y la liberación nacional.
En cuanto a aquellos valores fundamentales como la libertad y la igualdad (igualmente estratégicos para la construcción de una sociedad alternativa, solidaria, socialista y no competitiva); se ha podido advertir que la mención a la igualdad sólo parece ser entendida como un atributo frente a la ley y el derecho, pero no necesariamente en la sociedad, la economía y en la producción.
En el acápite del Estado Autonómico propuesto, no se hace ninguna referencia (como si no existiesen, ni estuviesen reconocidas) a las autonomías indígenas (y por tanto sus gobiernos). No puede entenderse razonablemente esta ausencia, habida cuenta que no se trata únicamente de transferencia de competencias y recursos económicos; sino de la construcción del Estado Plurinacional, la interculturalidad y el derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas y su autogobierno.
Para finalizar, no puede desconocerse la importante expectativa despertada en el conjunto de la ciudadanía con la presentación de la Agenda 21F. Sin embargo, siendo que lo que importa es la verdadera reacción y respuesta que provocará, entonces queda por ver lo que esta Plataforma Ciudadana haga hacia adelante. Pero sobre todo, saber si cumplirá con esa convocatoria para “enriquecer colectivamente la Agenda”, que se señala al final del documento. En ese campo, si lo que la Agenda 21F quiere transmitir no es una mera opción electoralista más, sino que se abre a construir una alternativa diferente de izquierda popular, sea oportuno mencionar que la complementariedad de opuestos no es la mera suma de componentes que supondría únicamente una agregación mecánica y acrítica de las partes que lo componen. Tampoco es un producto híbrido resultante de la mezcla o la unión de elementos de distinta naturaleza. En realidad es una síntesis, cualitativamente superior del conjunto que se encuentra en pugna y contradicción. Este es el espíritu con el que se han planteado las reflexiones, esperando contribuyan a encontrar ese producto nuevo que, como en la naturaleza al unir la semilla con la tierra, permite la germinación de una nueva vida.
Notas
[i] / Ver: https://polisfmires.blogspot.de/2017/09/bolivia-agenda-del-21f-propuesta.html?m=1
Arturo D. Villanueva Imaña, Sociólogo, boliviano. 
 
Descubramos cómo, desde abajo, se abren caminos a la autodeterminación de los países de Nuestra América.
 

 “Para ser soberanos tenemos que ser libres de
decidir colectivamente qué cosechar y qué comer”.
19 de octubre de 2017
Así lo declaró Marcela Isaza Guerrero, integrante de “Vecinos Autoconvocados por la vida” entrevistada en el Enredando las Mañanas. La organización viene hace tiempo resistiendo a las fumigaciones en Pueblo Andino, Provincia de Santa Fe, y proponiendo una alternativa soberana.
Descargar audio.
Durante la semana pasada, los/as vecinos/as del Pueblo Andino, se encontraron con una nueva fumigación en curso que contaba con el aval del juez de faltas. “Los inspectores decían que estaba todo en regla autorizado por un ingeniero agrónomo quien no estuvo en ningún momento de la fumigación”, explicó Marcela quien además agregó que no estaban dadas las condiciones climatológicas.
Hace tiempo que la lucha del Pueblo Andino viene haciendo su recorrido: “Somos vecinos preocupados por la salud y el medioambiente”, remarcó Marcela quien contó que han sido varios las personas intoxicadas, con problemas de salud e incluso hospitalizadas.
Además de toda la lucha mediante el reclamo que vienen llevando adelante los/as “Vecinos Autoconvocados por la vida”, también están trabajando en alternativas como la realización, junto con el INTA, de talleres socioambientales de concientización y prácticas organizadas, “para demostrar que hay modelos alternativos al modelo agroindustrial impuesto, como la agroecología y la permacultura”.
Sumado a esto, asesorados/as por Ingenieros Agrónomos y Pueblos Fumigados, presentaron una ordenanza que busca aumentar la distancia de la franja libre de fumigación de 100 a 800 metros. Dicha ordenanza fue ignorada por los responsables políticos y aún no cuenta con una respuesta.
De hecho, el presidente comunal, Juan Carlos Palotti, acusa a los/as vecinos/as de hacer política partidaria. “No estamos de acuerdo con el sistema productivo, cristalización absoluta del capitalismo, pero eso no quiere decir que estemos haciendo política partidaria para beneficiar a algún candidato”, respondió Marcela.
“La ordenanza que proponemos es agroecológica, parte de la soberanía alimentaria”, la cual Marcela diferencia de “seguridad alimentaria”. Este último término hace referencia a garantizar alimentos mientras que “para poder ser soberanos tenemos que ser libres de decidir colectivamente qué cosechar, qué comer y defender los bienes comunes”, indicó. En este punto hace especial hincapié en el rol que juegan las multinacionales: “Si le damos a las multinacionales, que hoy en día manejan a los gobiernos, la autoridad de manejar nuestra soberanía alimentaria, estamos garantizando la esclavitud para esas corporaciones”.
Además, continúa explicando que para que haya una soberanía alimentaria tiene que existir un ambiente sano para todos/as, no debe haber la explotación y la pobreza debe ser suplida por un trabajo colectivo y articulado en donde se respeten las practicas del medioambiente y de consumo. Es por ello que Marcela finaliza con la idea clave desde la cual luchan en colectivo: “La base de la soberanía alimentaria es la producción local, familiar, la defensa del trabajo digno y la defensa y protección de los bienes comunes”.
Fuente: http://www.rnma.org.ar/noticias/18-nacionales/3816-para-ser-soberanos-tenemos-que-ser-libres-de-decidir-colectivamente-que-cosechar-y-que-comer
 
 
Consideremos:
 
 

Revolución de Octubre, ascenso de los oprimidos
11 de noviembre de 2017
 
Por Yahir Contreras (Rebelión)
La verdad es siempre revolucionaria. Lenin
La más profunda transformación social en la historia de la humanidad acaeció hace cien años en Rusia. Triunfó en octubre de 1917, pero en estricto se celebra el 7 de noviembre a causa de la diferencia de días entre los calendarios juliano y gregoriano.
En Rusia nació la primera experiencia de una sociedad conducida por los de abajo con un sentido colectivo, socialista. Desde la Revolución Francesa de 1789 la sociedad no se había impactado en semejante magnitud. En París nació la sociedad conducida por la burguesía y se rompió el dique feudal en pos del capitalismo que perdura hasta nuestros días.
Con la Revolución de Octubre, por primera vez en la historia, los oprimidos asumieron el poder político conducidos por los revolucionarios dirigidos por Vladimir Ilich Ulianov, conocido en la historia como Lenin. Los oprimidos derrocaron el gobierno provisional que se había apoderado del poder luego de defenestrar al zarismo. Los Soviets de obreros, soldados y campesinos asumieron todo el poder el 7 de noviembre (25 de octubre) bajo la conducción de los bolcheviques. La insurrección popular triunfó rápidamente después de la intentona de febrero de ese año, que llevó al gobierno provisional a diversos actores vacilantes que querían avanzar sin rupturas, conciliando con los reaccionarios de los partidos burgueses. Los revolucionarios rusos asumieron la tarea de dirección y con la alianza obrero-campesina hicieron realidad su consigna: ¡Todo el Poder a los Soviets!
 
La tarea revolucionaria era titánica: construir un orden nuevo, el socialismo, que vislumbraba alcanzar la igualdad social como lo preconizaron Marx y Engels unas décadas antes. Rusia era un país atrasado, feudal, con incipiente capitalismo, en guerra con Europa y Asia, el zarismo estaba en crisis y la revolución alcanzo tierra fértil. La burguesía europea -Alemania en particular y las vetustas monarquías-, se aterrorizaron de saber que en Rusia se empezaba a construir un orden nuevo, socialista, que cuestionaba su poderío, que derruía el sistema capitalista con la clase obrera al frente, hombro a hombro con soldados y campesinos. La reacción no se hizo esperar y todos los regímenes europeos se aliaron para sabotear la nueva Rusia y desataron la guerra civil en la periferia con la creación del Ejército blanco para intentar retomar el poder soviético sustentado y defendido por el Ejército Rojo. Los primeros años fueron intensos de conmoción social, de avances y retrocesos, de intentonas contrarrevolucionarias. Paz, pan y tierra era la consigna del poder soviético para satisfacer a la masa obrero-campesina que había tomado, al fin, el poder.
Los primeros decretos del gobierno soviético vislumbraban la revolución: se ordenó el horario laboral de ocho horas, se garantizó la propiedad de la tierra para los campesinos, se declaró obtener la paz con Alemania, se inició el plan de alfabetizar a toda la población, se consagraron los derechos de los pueblo de Rusia y del derrocado imperio zarista bajo el principio de la autodeterminación, se promulgó la igualdad legal de los sexos, se sustituyeron los entes de justicia por nuevos bajo directrices revolucionarias, se abolieron los títulos y rangos sociales, se separó la iglesia del Estado, se expropiaron los bienes de las iglesias y pasaron a manos estatales, así como la educación en general. Se dotó de vivienda a los desposeídos de las ciudades. Se nacionalizaron las industrias y los bancos, se desconoció la deuda contraída por el zarismo. Un mundo nuevo había nacido: se consumó una revolución democrático-burguesa pero dirigida por revolucionarios que tenían en mente construir la utopía en este mundo, erigir a la brevedad una nueva sociedad: el socialismo. La nueva Constitución consagró en 1918 el nuevo orden: por primera vez en la historia los oprimidos gobernaban un país y asumían el control de las instituciones y del poder en la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.
La genialidad de Lenin trazó el derrotero, la continuidad de la revolución: el sistema capitalista es un hueso duro de roer y la economía es un serio problema: socializar la agricultura, la producción industrial, la pequeña producción era un paso que requería de método para no colapsar. Para ello, el líder trazó la Nueva Economía Política (NEP) que permitiera una transición de la producción neta capitalista y feudal a una socialista. Durante esos años, hasta la muerte de Lenin en 1924, la tarea fue cumplida y se sentaron las bases del socialismo, tarea que se emprendió bajo los planes quinquenales, que planificaron desde el Estado toda actividad económica estratégica. En 1922 se había fundado la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que resolvía la relación entre naciones disímiles en una asociación que perduró hasta 1991 con la disolución de la URSS y la restauración del capitalismo.
Durante la década de los 20 y 30 la Unión Soviética cimentó una producción industrial conducida por el Estado, se modernizó la agricultura bajo las cooperativas campesinas (koljoses) y la producción agrícola del Estado (sovjoses). En el ámbito político, la ausencia de Lenin desató intensas polémicas que terminaron con la ruptura entre dos alas dirigidas por Trotski y Stalin, respectivamente. Pese a los juicios tendenciosos que distorsionan la historia (los errores de Stalin, la persecución de este a Trotski, las purgas intra-partidistas, los excesos de la colectivización forzada) el gran logro es innegable e imborrable: la Unión Soviética se convirtió en una potencia política, económica y militar que jugó su decisivo papel en la Segunda Guerra Mundial, la Gran Guerra Patria. Sin la URSS la derrota de la Alemania nazi y los fascistas europeos hubiera sido muy difícil. La historia que se cuenta en estos tiempos pretende dar a Estados Unidos la victoria que el Ejército Rojo labró desde su resistencia por la incursión militar nazi que llegó a las puertas de Moscú, hasta la toma de Berlín por tropas soviéticas el mayo de 1945.
La Revolución Rusa de 1917 marcó la humanidad para siempre: pese a las derrotas de la revolución acaecidas en Europa y diversos países del orbe a lo largo del siglo XX, un mundo sin capitalismo es posible, un mundo gobernado por los oprimidos es posible . La penetración de la ofensiva ideológica desde la última década de la centuria pasada y lo que va del siglo XXI, pretende hacer creer que el neoliberalismo capitalista es invencible y que no hay esperanza. Los caminos de la historia nunca se vieron libres de obstáculos y derrotas de las causas más nobles. El futuro de la humanidad pende de un hilo sostenido por el Capital, que fiel a su esencia pretende vendernos la idea de su triunfo definitivo.
Estamos al borde de la desaparición de la humanidad y la civilización por las desgracias capitalistas: destrucción acelerada del medio ambiente por la explotación despiadada de la tierra y todos los recursos naturales no renovables, desigualdad social incontenible que se denota en la periferia y en las metrópolis, pauperización de grandes masas de población mundial de siete mil 600 millones de habitantes, migración desesperada a Europa, entre otra desgracias. Y al frente, desde el poder, a nivel mundial y en la mayoría de países, una clase minoritaria, la burguesía que manda desde los centros imperiales y tiene sus vasallos en cada país colonizado o recolonizado.
La Gran Revolución de Octubre, a un centenario de su triunfo, es un faro que aún marca el derrotero. Ni los medios y la clase dominante pueden ignorarla: se preocupan por academizarla y presentarla como el pasado que no volverá, como su pesadilla que ya pasó. El siglo XXI alberga esperanzas como Cuba y Venezuela y varios gobiernos progresistas en Nuestra América. Nada es eterno es este mundo, la fuerza de los oprimidos se levantará como los Soviets de hace un siglo. La humanidad necesita nuevos rebeldes soviets o la inminente destrucción nos hundirá en la aniquilación. Lenin aún está presente con sus libros y su conducción. Los humildes, los de abajo, tienen que tomar la palabra antes de que sea demasiado tarde. La Revolución es necesaria antes que el sistema capitalista nos borre del universo para siempre.
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La revolución bolchevique 100 años después
11 de noviembre de 2017
 
Por Yazle A. Padrón Kunakbaeva (Rebelión)
En estos días, en que una hora nos parece mucho tiempo, cien años representan una cantidad de tiempo absurda. Toda la maquinaria de la industria cultural y la dinámica del mundo económico se conjugan para hacer que vivamos en un mundo de lo efímero y lo fugaz. Esto es verdad incluso en Cuba, donde se supone que deberíamos estar a salvo. Es por eso que cien años es algo cuya verdadera densidad ya casi no podemos experimentar. Cuando nos enteramos de que se cumplen cien años o doscientos de algo, es como si pasara un cometa: ocupa por un momento el cielo, extraño, venido de otro mundo, y luego desaparece. No resulta extraño, por tanto, que nos cueste trabajo reaccionar frente al centenario de la Revolución de Octubre.

Lo interesante, no obstante, es el estado de incomodidad ante la efeméride que existe entre los más diversos actores del escenario actual. Nadie sabe muy bien qué hacer. Son muchos los que no quieren celebrarla, pero son incapaces de dejarla pasar en silencio. Los cien años de la Revolución de Octubre recuerdan el derrocamiento del absolutismo zarista y el surgimiento del primer estado socialista, una conmoción que sacudió los cimientos del mundo. Pero traen también a la memoria los horrores del estalinismo, la opresión de millones de personas en Europa del Este, etc. Se trata de una de esas fechas ante las que se hace necesario tomar una posición, decidir de qué lado se está.
 
La revolución de los bolcheviques pasó ya hace cien años. Puede parecer mucho tiempo, pero lo realmente sorprendente es que hayan pasado sólo cien años. Cuando uno piensa en cuanto ha cambiado el mundo desde 1917, parece que han pasado milenios. Las figuras de la revolución parecen provenir de un pasado mítico, de una época definitivamente perdida. En 1917 todavía era posible que la historia vibrara y explotara. Todavía eran posibles un Lenin de inteligencia y convicción titánicas, un Smolny atestado de bolcheviques y un Petrogrado rebelde, indómito. Todavía era posible, en fin, un asalto al palacio de invierno. Se creía, por aquellos días, en que sería posible construir una sociedad sin clases.

Frente a la grandeza de aquel acontecimiento y a los cien años transcurridos es necesario hacerse la siguiente pregunta: ¿Cómo fue posible que la hermosa locura revolucionaria de aquellos días se perdiera y diera a luz a un estado dictatorial e incluso sanguinario? ¿Cómo fue posible que el socialismo se corrompiera hasta el punto de convertirse en un peso muerto sobre la vida de los hombres, en una verdadera muestra de vida enajenada? El mismo pueblo ruso que inició la construcción del socialismo fue aquel que derrocó al estado soviético y abjuró de él. ¿Fue el socialismo siempre un error?

No hay ninguna evidencia de que el socialismo como horizonte social sea una opción errónea, sino todo lo contrario. Cada vez es más evidente que el capitalismo como sistema social es insostenible a largo plazo. En algún momento, el afán de hacer trabajar a otros para enriquecerse y la necesidad de trabajar para sobrevivir deben dejar de ser las principales motivaciones para producir. En su lugar, debe aparecer la voluntad de construir un mundo mejor como motor de la sociedad. De lo contrario, la especie humana se vería aplastada por las consecuencias de su propio desarrollo descontrolado. El socialismo, como modelo de una sociedad donde se cumplen de verdad los ideales de la ilustración francesa (igualdad, libertad, fraternidad), no ha dejado de ser un objetivo válido.

Tampoco puede decirse que fue un error intentar construir el socialismo durante el siglo XX. La evidencia muestra que sólo el socialismo pudo sacar a Rusia del atraso y convertirla en un país industrializado. En general, en todos los países en los que hubo un proceso revolucionario verdadero, el socialismo generó condiciones de vida superiores a las que había con anterioridad. Además, de no haber existido la Unión Soviética, con su modelo de economía planificada, los países capitalistas no habrían realizado las reformas estructurales que les permitieron superar la crisis del liberalismo decimonónico y construir los estados de bienestar general. También los países capitalistas desarrollados tienen algo que agradecerle al socialismo del siglo XX.
 
El verdadero error está, como siempre, en los métodos. El gran discurso de los documentos teóricos no es la verdadera casa de la ideología de una sociedad. El método es la ideología. La manera en que los hombres hacen las cosas es lo que determina la manera en la que piensan, aunque digan otra cosa. Esta es la enseñanza primera del marxismo. Desgraciadamente, en los países del socialismo real, los métodos fueron autoritarios, basados en el ordeno y mando generalizado. Frente a ese proceder, el discurso de la democracia obrera tenía muy poco que decir.

Es cierto que resulta muy difícil para una sociedad desprenderse de los métodos autoritarios, sobre todo cuando estos vienen validados desde el mismo nivel del paradigma de racionalidad. La ciencia y la técnica moderna están constituidas para ser utilizadas por élites empresariales y tecnocráticas. El socialismo, en cambio, exigiría el desarrollo de una democracia cognitiva como fundamento de la democracia política. Este cambio de paradigma, evidentemente, es poco factible ahora mismo (mucho menos hace cien años), pero no por ello resulta menos necesario.

Los sistemas del socialismo real chocaron con la dificultad ontológica de construir relaciones sociales no autoritarias y se rindieron pronto. Se conformaron con eliminar la propiedad privada, sin eliminar la gestión tecnocrática de los recursos económicos. A partir de ahí, sólo fue cuestión de tiempo que la corrupción autoritaria se adueñara de todos los aspectos de la vida.

Ni la revolución ni el socialismo fueron un error: más bien se trató de un salto a lo desconocido que, como suele pasar, terminó mal a la larga. Lo imperdonable sería que nosotros no aprendiéramos nada de lo que ha pasado en estos cien años y continuáramos cometiendo los mismos errores.

¡Viva la Gran Revolución Socialista de Octubre!