jueves, 29 de noviembre de 2018

II. Generalicemos la conciencia hacia qué país-mundo  está yendo el capitalismo.

Comprobamos su confrontación 

con 

lo comunitario-popular en las 



disputas de territorios.


Consigamos esa toma de conciencia al 

generalizar la deliberación sobre:

  • porqué Mauricio Macri patentiza la burguesía local creída en ser todopoderosa por respaldarse en las imperialistas y tener impunidad desde hace siglos al estar encubierta tanto por las fuerzas armadas como por la democracia vigente desde 1983 hasta hoy;
  • porqué la esperanza en las elecciones, como la clase política y los grandes medios suscitan e imponen, será soportar la creciente contundencia de un Capital-Estado destructor de las condiciones tanto de vida como de trabajo que el siguiente gobierno de turno legitimará como herencia recibida; y
  • porqué la democracia desde 1983 sólo prolonga profundizando nuestra subsunción en los capitalismos imperialistas.
Comprendamos hasta dónde llega nuestro sometimiento pero sobre todo situémonos en que el uno por ciento de la humanidad que ha expropiado el mundo requiere tender hacia el fascismo. Indaguemos interpretaciones y caminos poco frecuentados por el llamado pensamiento crítico que no revolucionario:

La última entrevista a Samir Amin
"El sistema mira hacia el fascismo

como la respuesta a su creciente debilidad"
20 de noviembre de 2018
 
Por Jipson John y Jitheesh P.M.



Krítica

Entrevista a Samir Amin, poco antes que falleciera, realizada por los periodistas indios Jipson John y Jitheesh P. M., para el Instituto de Investigación Social (Tricontinental)

"El declive del sistema es un momento peligroso. El capitalismo no va a esperar su muerte tranquilamente. Se comportará cada vez más salvajemente para mantener su posición, para mantener la supremacía imperialista de los centros"
 
¿Cómo entiende la globalización en tanto proceso social?
AMIN: La globalización no es nada nuevo. Es una dimensión antigua e importante del capitalismo. Ustedes los indios deberían saberlo mejor que nadie. Han sido conquistados y colonizados por los británicos desde el siglo XVIII hasta el XX. Eso también fue globalización. No la globalización que querían, pero fueron integrados al sistema capitalista global.
La colonización fue una forma de globalización. Pero el pueblo de India luchó contra ella y reconquistó su independencia bajo un liderazgo que no fue socialista revolucionario, sino que fue el nacional populista de M. K.Gandhi y Jawaharlal Nehru. Su independencia en 1947 tuvo dos costos.
·    En primer lugar, una parte importante de la India, lo que ahora son Pakistán y Bangladesh fueron separados de ella. Este fue un acto criminal de los colonizadores.
·    Segundo, la independencia que se ganó fue hegemonizada por la burguesía india, liderada por el partido Congreso Nacional de la India con una amplia alianza popular que incluía partes de la clase trabajadora.
Por lo general, hoy está de moda decir que la globalización después de la Segunda Guerra Mundial fue bipolar: Estados Unidos de un lado y la URSS del otro, engarzados en una Guerra Fría. Esto es básicamente incorrecto. La globalización que tuvimos después de la Segunda Guerra Mundial, digamos desde 1945 hasta 1980 o 1990 es lo que llamo globalización negociada.
Con «globalización negociada» quiero decir que los gobiernos y pueblos de Asia, África, la URSS, los Estados Unidos y sus aliados crearon una estructura negociada multipolar que gobernaba el orden mundial. Esta estructura se impuso al imperialismo y lo obligó a ajustarse al bloque de poder que surgió de la Revolución Rusa de 1917, de la Revolución China de 1949 y de la conferencia de Bandung de 1955.
El progreso industrial, iniciado en la época de Bandung no siguió una lógica imperialista, sino que fue impuesto por las victorias de los pueblos del Sur. Fue en esta época que países como la India, Indonesia, Ghana y Tanzania lograron su independencia. Esta globalización negociada produjo cuatro bloques históricos diferentes, cada uno luchando con el otro:
1. La alianza imperialista de Estados Unidos y Europa occidental con sus aliados: Japón, Australia y Canadá.
2. La Unión Soviética con sus aliados de Europa oriental.
3. La República Popular de China, que a pesar de pertenecer al así llamado campo socialista había desarrollado una política independiente desde al menos 1950.
4. Los países que crearon el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) en 1961, pero que se reunieron en Bandung en 1955.
En Bandung, Indonesia, los representantes de los pueblos de Asia, China, India, Indonesia y algunos otros países se reunieron por primera vez. Habían pasado pocos años desde que la India reconquistó su independencia, pocos años después de que el Partido Comunista Chino entrara en Beijing; habían pasado también pocos años desde que Indonesia recuperara su independencia de los holandeses. Fue un campo que incluyó no solo países asiáticos sino también la mayoría de los países recién independizados de África en ese momento. Las colonias portuguesas se unieron luego y Sudáfrica más tarde aún.
Cuba fue el único país de América Latina que se unió a este grupo. Los regímenes nacional-populistas de este cuarto grupo se unieron institucionalmente en el MNOAL (Movimiento de Países No Alineados) que se reuniría cada año y armonizaría una línea política, así como en el Grupo de los 77 que sería el bloque del Sur dentro de Naciones Unidas.
Tuvimos un patrón de globalización que fue una globalización multipolar, que se negoció entre los cuatro grupos. Desde el punto de vista de los pueblos de África y Asia, fue una época durante la cual el imperialismo se vio obligado a hacer concesiones y aceptar los programas nacional-populares de India y otros países asiáticos y africanos.
En lugar de que los países del sur se ajustaran a las necesidades y demandas de la globalización, fueron los países imperialistas los que se vieron obligados a ajustarse a nuestras demandas. Cada una de estas partes de la globalización multipolar desarrolló sus propias formas de desarrollo.
– Occidente, como resultado de las victorias de la clase trabajadora desarrolló un patrón de los llamados Estados de bienestar.
– El bloque socialista – la URSS, Europa Oriental, China, Vietnam y Cuba – que desarrolló diferentes patrones de socialismo.
– El tercer pilar, esto es la India, liderada por el Partido Congreso Nacional,el Egipto de Nasser, y otros Estados en África y Medio Oriente que desarrollaron algún tipo de “socialismo”, por lo menos así lo llamaron.
Los tres pilares alcanzaron sus límites históricos en los años ochenta y noventa, cuando colapsaron. Algunos colapsos fueron brutales, como el de la Unión Soviética en 1991. No sólo que el país se dividió en 15 repúblicas, sino que la mayoría de ellas se trasladó hacia la órbita europea, algunas de ellas ingresaron en la Unión Europea y a la alianza militar de Occidente, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
La derrota del comunismo en el Este no resultó en una victoria para la socialdemocracia en Occidente. Incluso la socialdemocracia fue derrotada.
Los socialdemócratas se volvieron socio-liberales, o, en otras palabras, en un espacio político que aceptaba la inevitabilidad del capitalismo y una «democracia de baja intensidad» que eclipsó la política de lucha de clases (como expongo en El virus liberal, 2004).
Ahora no hay diferencia entre los partidos gobernantes socialdemócratas o socialistas en Europa occidental y los partidos de derecha normales, tradicionales. Son todos socioliberales. Esto significa que tanto los viejos conservadores como los antiguos socialdemócratas están aliados ahora con el capital monopolista global.
El tercer pilar, nuestro pilar, también se quebró de diferentes formas. En algunos casos, hubo golpes de estado. En otros, como en India, la clase dominante se desplazó hacia la derecha y aceptó las condiciones y patrones de la llamada globalización liberal. Esto sucedió desde la época de Indira Gandhi en adelante.
El proceso fue similar en Egipto. Después de la muerte de Nasser en 1970, su sucesor Anwar Sadat dijo que no teníamos nada que ver con esa «porquería» llamada socialismo y que deberíamos volver al capitalismo y aliarnos con los Estados Unidos y otros.
Los chinos siguieron su camino de forma diferente luego de la muerte de Mao en 1976 y se desplazaron hacia un nuevo patrón de globalización, pero con algunas especificidades por sus propias necesidades. No se trata sólo de la especificidad política del Partido Comunista de China, que mantuvo el dominio sobre el país, sino también su especificidad socioeconómica que diferencia a China de la India. La enorme diferencia entre ambos países es que China ha experimentado una revolución radical que la India todavía no ha tenido.
Por lo tanto, tenemos una variedad de patrones. El colapso de estos tres sistemas, la llamada socialdemocracia en Occidente, el sistema soviético y nuestro sistema, es lo que proporciona todas las condiciones para que el capitalismo imperialista tome la ofensiva y haga cumplir su nuevo patrón de globalización
 
¿Cuáles son las características del actual patrón de globalización?
AMIN: La creciente ofensiva del capitalismo imperialista NO solo está relacionada con la derrota de los socialistas o los comunistas o incluso los nacional-populistas. También está relacionada con los cambios en los países capitalistas imperialistas de Europa, Estados Unidos y Japón.
El término clave aquí es capitalismo monopolista global. El capitalismo monopolista, como fuerza social, no es nada nuevo. Se movió en dos etapas
·         La primera etapa del capitalismo monopolista fue desde fines del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial, un largo período de más de un siglo. Este capital monopolista fue analizado por socialdemócratas como John A. Hobson y Rudolf Hilferding. Durante este período el capital monopolista tenía carácter nacional. Hubo imperialismo británico, imperialismo estadounidense, imperialismo alemán, imperialismo japonés e imperialismo francés.
Como escribió Lenin en sus estudios sobre el imperialismo en 1916, estas fuerzas imperialistas no sólo conquistaron y subyugaron a la periferia, sino que a la par estaban luchando entre sí. La lucha entre ellas condujo a dos Guerras Mundiales.
Todas las revoluciones socialistas de ese período tuvieron lugar en la periferia del sistema imperialista global, comenzando en la semi-periferia, con el eslabón más débil, Rusia y luego en las periferias reales, Cuba y Vietnam. Ninguna revolución tuvo lugar en Occidente.No hubo una revolución socialista en la agenda de Estados Unidos, Europa occidental o Japón.

·     Después de la Segunda Guerra Mundial, gradualmente primero y repentinamente después, a mediados de la década de 1970, el capital monopolista en Occidente se movió a una nueva etapa que he denominado capital monopolista generalizado.El capital monopolista fue lo suficientemente exitoso como para someter todas las otras formas de producción social a la posición de ser sus subcontratistas. Eso significó que el valor producido por las actividades humanas fue, en gran medida, absorbido por el capital monopolista en forma de renta imperialista. En esta nueva globalización, nuestros países son invitados a ser subcontratistas del imperialismo. Esto es obvio en el caso de la India.
Tomemos el caso de la ciudad de Bangalore. Se ha desarrollado como la región más promisoria para la subcontratación del capital monopolista no sólo para Gran Bretaña y los Estados Unidos sino también para el capital monopolista de Europa y Japón.
Un elemento importante es aclarar que la maquinaria del Estado no se disuelve en esta era de globalización. La realidad es que el capital monopolista, incluso en los países imperialistas, necesita de la maquinaria del Estado.
El Estado ha sido domesticado para servir exclusivamente a los intereses de los imperialistas. Lo pueden ver en la forma en que Donald Trump utiliza el gobierno en Estados Unidos y lo pueden ver en los llamados consensos nacionales de Gran Bretaña, Francia y Alemania. Por lo tanto, decir que las fuerzas del mercado reemplazan al Estado es una tontería. El Estado con sus aparatos de poder militar y policial es esencial para el proceso de globalización.
¿Cuáles son los desafíos que esta globalización plantea a los países del Sur?
AMIN: El desafío para nosotros hoy es luchar por una alternativa a la globalización. Tenemos que salir de este patrón de globalización. En tiempos antiguos era la globalización colonial para India y otras naciones.
Después de nuestra victoria, de la victoria del pueblo indio junto con la victoria de los chinos y otros, negociamos la globalización. Ahora estamos de regreso a la llamada globalización liberal, que es decidida unilateralmente por los países del G7 (Grupo de los 7), esto es Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón.
El desafío que tenemos ante nosotros es rechazar este patrón de globalización, no tener ilusiones con esta globalización. Para los países africanos la globalización significa el saqueo de sus recursos nacionales como petróleo, gas, minerales y también tierras cultivables.
Para la India, al igual que para muchos países de América Latina y del sur de Asia, toma otras formas. Esto incluye aprovecharse de nuestra mano de obra barata, transfiriendo valor creado en nuestros países a través de la extracción de renta monopólica para el sistema imperialista. Este es el desafío que tenemos ante nosotros.
John Bellamy Foster del Monthly Review escribe que sólo nos quedan dos opciones: el socialismo o la exterminación, ya que el capitalismo ha llegado a un callejón sin salida. Usted ha escrito que el capitalismo se ha vuelto obsoleto. ¿El fin del capitalismo está en el horizonte? ¿Qué es lo que hace del capitalismo un sistema social obsoleto?
AMIN: El capitalismo está en una crisis estructural. A mediados de la década de 1970, las tasas de crecimiento de los centros desarrollados capitalistas, Estados Unidos, Europa y Japón cayeron a la mitad de lo que habían sido en los treinta años anteriores. Y no se han recuperado desde entonces. Esto significa que la crisis continúa e incluso se profundiza año tras año.
Y los anuncios de que estamos saliendo de la crisis debido a que la tasa de crecimiento en Alemania está subiendo de 1,2% a 1,3% son simplemente risibles.
Esta es una crisis sistémica, no una crisis en U, sino una crisis en L.
La Crisis en U es del tipo normal de las crisis capitalistas. Se refieren a racionalidad que conduce a la recesión en primer lugar, con cambios estructurales menores, para traer de vuelta el crecimiento. El gráfico de la crisis se ve como una U, una caída y luego de un período, el crecimiento vuelve a aumentar.
La Crisis en L significa que el sistema no puede salir de la recesión. No hay línea que vaya hacia arriba después de la caída. La única salida posible es cambiar el sistema. Los cambios menores no son suficientes. Hemos llegado al punto en que el capitalismo ha empezado a declinar.
El declive es un momento muy peligroso. El capitalismo no va a esperar su muerte tranquilamente. Se comportará cada vez más salvajemente para mantener su posición, para mantener la supremacía imperialista de los centros. Esta es la raíz del problema y de las guerras imperiales.
La guerra comenzó en 1991, inmediatamente después del colapso de la Unión Soviética. La primera salva fue la Guerra de Irak en 1991. El desmembramiento de Yugoslavia entre 1991 y 2001 trajo esa guerra a Europa.
Ahora, en mi opinión, el sistema europeo en sí mismo ha comenzado a implosionar. Esto se ve en los resultados negativos de las políticas de austeridad. Son negativas para la gente, pero también para el capitalismo porque no provocan crecimiento imperialista.
Las políticas de austeridad no traen crecimiento. Las respuestas políticas a estas políticas públicas, sea el proceso del Brexit, sea el régimen de austeridad en España o los gobiernos ultra reaccionarios y chauvinistas de Europa del Este, no responden a una solución real para el sistema. De hecho la guerra y el caos están inscritos en la lógica de este sistema en descomposición.
En «El retorno del fascismo en el capitalismo contemporáneo» usted argumenta que la crisis del capitalismo contemporáneo crea condiciones fértiles para el retorno del fascismo en el mundo actual. Esto es evidente por la emergencia de varias fuerzas de derecha en diferentes partes del mundo. ¿Está apuntando a una repetición del fascismo clásico?
AMIN: El sistema de la llamada globalización neoliberal no es sostenible. Genera mucha resistencia en el Sur, así como en China. Esta globalización ha creado enormes problemas para el pueblo de Estados Unidos, Japón y Europa. Por lo tanto, esta globalización no es sostenible. Ya que el sistema no es sostenible, el sistema mira hacia el fascismo como la respuesta a su creciente debilidad.
Es por esto por lo que el fascismo ha reaparecido en Occidente. Occidente exporta el fascismo a nuestros países. El terrorismo en nombre del islam. Es una forma de fascismo local. Y hoy, tenemos en India la reacción derechista hinduista . Esto también es un tipo de fascismo. India era un país democrático. Aunque India es un país donde la mayoría de la gente practica el hinduismo, quienes no lo hacen eran igualmente aceptados. El régimen en India ahora es una forma de semi-fascismo o fascismo suave.
No es suave para todas las personas ya puede ser más duro contra algunas de ellas. Tenemos la misma situación en el mundo islámico, empezando por Pakistán y siguiendo con Irak, Siria, Egipto, Argelia, Marruecos y otros. Estas formas de fascismo local también han penetrado en muchos otros países. (...)
¿Cuáles son las perspectivas y los desafíos para la izquierda en el escenario político contemporáneo?
AMIN: En mi libro, ¿Salir de la crisis del capitalismo o salir del capitalismo en crisis?, sostengo que no podemos salir de esta crisis sin empezar a salir del sistema capitalista. Es un desafío gigantesco. La solución no se encontrará en unos pocos años en ningún lugar, ni el norte ni en el sur. Tomará décadas. Pero el futuro comienza hoy. No podemos esperar hasta que el sistema nos haya llevado a una guerra gigantesca y a una catástrofe ecológica para reaccionar. Tenemos que reaccionar ahora.
Esto requiere que la izquierda sea audaz. Por la izquierda, me refiero a la izquierda radical, que es mucho más amplia que, pero incluye a los actuales herederos de la Tercera Internacional, es decir los partidos comunistas.
Hoy en día, hay movimientos de resistencia en todo el mundo. En algunos casos, son movimientos de resistencia muy fuertes. Las y los trabajadores están en luchas perfectamente legítimas, pero están a la defensiva. Esto es, están tratando de defender cualquier cosa que hayan ganado en el pasado, que gradualmente ha sido erosionada por el llamado neoliberalismo.
Eso es legítimo, pero no es suficiente. Es una estrategia defensiva que permite que el sistema de poder del capital monopolista mantenga la iniciativa. Tenemos que pasar de la actitud defensiva a una estrategia afirmativa, es decir, a una estrategia de ofensiva e invertir las relaciones de poder. Hacer que el enemigo -los sistemas de poder-, nos respondan en lugar de responderles a ellos. Quitarles la iniciativa. No soy arrogante. No tengo un plan en mi bolsillo sobre lo que un comunista en Austria debería hacer, ni sobre lo que deberían hacer los comunistas en China o los de Egipto, mi país.
Pero tenemos que discutirlo franca y abiertamente. Tenemos que sugerir estrategias, debatirlas, probarlas y corregirlas. Esto es vida y lucha. No podemos parar. Quiero decir que ¡lo primero que todos necesitamos es audacia!
Ahora, puede comenzar el cambio si los movimientos populares se mueven de la resistencia hacia una alternativa agresiva. Eso podría suceder en algunos países. Ha comenzado a suceder, pero sólo en algunos países de Europa, como Grecia, España y Portugal.
En Grecia, hemos visto que el sistema europeo derrotó ese primer intento. El pueblo europeo, incluso aquellos que simpatizan con el movimiento griego, han sido incapaces de movilizar una opinión lo suficientemente fuerte como para cambiar la actitud de Europa.
Esta es una lección. Debemos comenzar movimientos audaces, y creo que luego empezarán en diferentes países. He discutido esto con, por ejemplo, personas de La Francia Insumisa, un movimiento liderado por Jean-Luc Mélenchon. No he propuesto planes específicos, sino que señale estrategias en general, comenzando con la re-nacionalización de grandes monopolios y específicamente las instituciones financieras y bancarias.
Le dije que la renacionalización es solo el primer paso. Es la condición previa para, eventualmente, ser capaces de avanzar a la socialización de la gestión del sistema económico. Si nos detenemos sólo en la nacionalización, entonces se tiene capitalismo de Estado, que no es muy diferente del capitalismo privado. Eso sería engañar a la gente. Pero si se concibe como primer paso, abre el camino.
El capitalismo ha alcanzado un nivel de concentración de poder político y económico que no se puede comparar con el que tenía hace 50 años. Un puñado, unas pocas decenas de enormemente grandes empresas y menos de 20 instituciones bancarias deciden la dirección de todo.
François Morin, un importante experto financiero, ha dicho que menos de 20 grupos financieros controlan el 90% de las operaciones del sistema financiero y monetario global integrado.
Si añadimos unos 15 grandes bancos, vamos del 90% al 98%. Se trata de apenas un puñado de bancos. Eso es centralización, concentración de poder. La propiedad permanece diseminada, pero eso es de menor importancia. El punto es cómo se controla la propiedad. Esta centralización del control de la propiedad ha llevado al control de la vida política.
Estamos ahora lejos de la democracia burguesa del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX. Vivimos ahora en un mundo con un sistema de partido único. Los socialdemócratas y los conservadores son ahora social-liberales.
Puede haber dos partidos que compiten en las elecciones, pero en realidad son el mismo partido. Esto significa que vivimos en un sistema de partido único. En Estados Unidos, demócratas y republicanos han sido siempre un solo partido. No era así en Europa y, por lo tanto, en el pasado, el capitalismo pudo ser parcialmente reformado. Las reformas socialdemócratas de bienestar después de la Segunda Guerra Mundial fueron grandes reformas.
En mi opinión fueron reformas progresistas, incluso si estaban asociadas con el mantenimiento de una actitud imperialista frente a los países del Sur. Ahora eso se ha vuelto imposible. El sistema de partido único ha llegado, pero ha estado perdiendo legitimidad. Eso también abre un camino para el fascismo, para el neofascismo, que está creciendo en todas partes. Esta es una de las razones por las cuales tenemos que desmantelar el sistema.
La protesta contra el capitalismo no puede ser una protesta de movimientos contra las consecuencias de los ataques neoliberales frontales contra los intereses del pueblo. Deben alcanzar el nivel de hacer que las personas sean políticamente conscientes.
Esta conciencia debe conducir a la creación de una amplia alianza social para reemplazar a las alianzas de las burguesías compradoras que gobiernan nuestros países y a las alianzas proimperialistas que gobiernan los países occidentales.
¿Estas fuerzas aisladas en diferentes países del mundo pueden suponer un desafío al capital monopolista generalizado, que es de carácter verdaderamente internacional? ¿Qué pasa con la necesidad de alguna forma de cooperación internacional o la reactivación del espíritu del internacionalismo entre las masas que luchan?
AMIN: Necesitamos reavivar el internacionalismo como parte fundamental de la ideología del futuro, pero también debemos organizarlo, es decir, intentar interconectar las luchas de varios países. Ahora, este internacionalismo no puede ser una reproducción de la Tercera Internacional (la Internacional Comunista). Porque la Tercera Internacional vino después de la victoria de la Revolución de Octubre y con el apoyo de un nuevo Estado fuerte, la Unión Soviética. Ahora no estamos en esa posición. Por lo tanto, debemos imaginar otro modelo para nuevos vínculos internacionales.
Actualmente, estamos en una situación diferente. Tenemos fuerzas potencialmente radicales, pro-socialistas, anticapitalistas, antiimperialistas que son diferentes en diferentes países. Tenemos que unirlas. Tenemos que entender que lo que compartimos en común es más importante que las diferencias entre nosotros. Tenemos que discutir las diferencias y discutirlas libremente, sin arrogancia, sin proclamar «yo tengo la razón y tú estás equivocado». Lo que tenemos en común es más importante y debería ser la base para reconstruir el internacionalismo. Lo digo tanto para el Norte como para el Sur. Cada uno tiene sus condiciones específicas, y las condiciones son diferentes de un país a otro. La visión general es similar, pero las condiciones son diferentes. En cualquier momento, esta es mi visión sobre cómo comenzar el proceso.
Existen estas ambigüedades y no podemos evitarlas. Debemos tener alianzas amplias con personas que nunca pensaron que el socialismo debería ser la respuesta a la crisis del capitalismo. Todavía piensan que el capitalismo puede ser reformado. ¿Y qué importa? Si podemos trabajar juntos contra el capitalismo como es hoy, sería un primer paso.
Pero tenemos que pensar de antemano sobre cómo crear una nueva dinámica internacional. No tengo un plan para hacerlo. No se trata de establecer una secretaría o cuerpos de liderazgo organizacional. Primero, los compañeros deben estar convencidos de la idea, lo que no siempre ocurre. Segundo, los europeos han abandonado la solidaridad antiimperialista y el internacionalismo a favor de aceptar las llamadas intervenciones humanitarias y de ayuda, ¡incluyendo bombardear a la gente! Eso no es internacionalismo.
Creo que las políticas públicas nacionales, utilizo estas palabras porque no hay otras, son todavía el resultado de luchas dentro de las fronteras de los países. Sea que esos países sean realmente estados-nación o un Estado multinacional, luchan dentro de fronteras definidas. Tenemos que cambiar el balance de fuerzas dentro de los países, lo cual nos permitirá cambiar el balance de fuerzas a nivel internacional.
Tenemos que reconstruir una nueva dinámica internacional, una internacional de las y los trabajadores y otras personas. Eso implica un gran número de campesinos y segmentos de la sociedad que van mucho más allá del proletariado. En India, puedes ver que si no hay una alianza entre el proletariado urbano y los pobres urbanos -que tienen poca conciencia proletaria- y la gran mayoría de la sociedad rural india o campesinado, no puedes construir resistencia. Estas son fuerzas sociales diferentes y pueden estar representadas por diversas voces políticas. Pero tenemos que saber lo que compartimos en común. Los intereses que compartimos en común son más importantes que nuestras diferencias. Necesitamos una amplia alianza política que pueda movilizar a personas que pertenecen a diversas clases pero que son todas víctimas del imperialismo de hoy.
 

Contextualicemos análisis sobre Argentina (o el Abya Yala) no sólo visualizando el sistema mundo capitalista sino también poniendo de relieve, por un lado, qué democracia tenemos al compenetrarnos sobre cómo ataca a las comunidades mapuche. Y por otro, porqué los poderes establecidos lo hacen. Para ello valoremos qué nos aclaran los mapuche: "Hoy en día hay un renacimiento como pueblo y como nación, de esa fuerza que se perdió en la época de la conquista. Esto va más allá de ser un militante político. Es espiritual y filosófico. Eso es lo que nos mueve. Nuestro pueblo se está despertando y se está levantando con fuerza. El Estado no sabe qué hacer. Esto no es porque sí. Esto tenía que pasar. Si nosotros no tenemos este compromiso y convicción, no va a quedar nada para nuestros hijos. Esto se hace para que las generaciones que vienen tengan un lugar y que el capitalismo no destruya todo. El presidente está entregando todo el territorio. Lo que ellos quieren es destruirlo. Nuestra fuerza sale de ese territorio. Nosotros tenemos que defenderlo para que nuestros hijos tengan un lugar donde levantarnos. La fuerza está en el territorio, no está en la ciudad. Tenemos que volver a los territorios. A nosotros nos van a sacar muertos del territorio. No nos importa perder la vida. Sabemos que estamos haciendo algo por nuestros hijos. Hasta para esa gente que fue a dispararle a Rafael Nahuel, y hasta el mismo juez. Ellos no saben que están haciendo. Contaminan y destruyen todo. Nosotros defendemos la naturaleza. De ahí sacamos nuestra fuerza. Es algo más espiritual. Nuestro pueblo está llamado a levantarse".



[RNMA.difusión] Otro día de cacería de mapuche (Entrevista de Enredando las mañanas)


La Red Nacional de Medios Alternativos dialogó con Elisabet Loncopan y Mirta Curruhuinca, vocera y mamá de Lautaro González Curruhuinca, respectivamente. La grabación de esta nota fue por la mañana. Al mediodía, mientras se emitía al aire de las radios de la RNMA, ambas fueron detenidas junto a otras 8 mapuche, durante un acto por el primer aniversario del crimen de Rafa Nahuel.
AUDIO descargar
Lautaro González Curruhuinca está clandestino -prófugo para la justicia- junto a Fausto Jones Huala. Ambos bajaron el cuerpo aún con vida de Rafael Nahuel a la Ruta 40 el 25 de noviembre de 2017. Hoy, lejos de ser para la justicia testigos fundamentales de la causa, están procesados y con pedido de captura nacional e internacional. Mientras tanto, los prefectos que participaron de aquel operativo no tienen procesamientos.
Elisabet y Mirta están ahora detenidas junto a Maria Nahuel, Adrian Dominguez, Marcos Curcui,Cristian Teufal, Jessica Bonefoi y 4 menores, entre ellas la Machi (una autoridad para las comunidades), que acaba de ser liberada al tiempo de la publicación de esta nota. Este fue el diálogo largo que mantuvimos con ellas antes de las detenciones.



Red Nacional de Medios Alternativos: Lautaro y Fausto fueron quienes bajaron el cuerpo de Rafael Nahuel.
Elisabet Loncopan: Tanto Lautaro como Fausto no son solamente los mapuches que bajaron el cuerpo de Rafael tratando de auxiliarlo, sino que han sido los sobrevivientes y principales testigos de la emboscada que sufrieron los comuneros el 25 de noviembre del año pasado. Muchísimos kilómetros arriba de lo que determinaba la orden de desalojo del juez Villanueva. Esto es importante que se empiece a plantear. No se logra visibilizar cuál fue el rol de los dos lamien dentro de la causa judicial. Hoy son los únicos imputados por resistencia a la autoridad y usurpación dentro de la misma causa donde se investiga el asesinato de Rafael Nahuel. Todo esto está en un mismo expediente, lo que imposibilita ser testigos, contar lo que pasó y relatar ese momento sobre la montaña. Hay otros testigos que pueden relatar qué pasó abajo y cómo fue el operativo sobre la ruta y en la ciudad. El relato de ellos, hoy en la causa, impide que se logre individualizar a cada uno de los albatros que subió a esa emboscada.
RNMA: Los testigos de las causas, tanto en la de Santiago Maldonado como en la de Rafael Nahuel, más que protegidos son perseguidos por la justicia, ¿no?
EL: El modus operandi de la justicia y del poder ejecutivo se mantienen en la misma línea. Lo que el año pasado pasó en el caso de Santiago Maldonado es lo que está pasando ahora: tratar de invisibilizar a los testigos que pudieron salir a declarar para seguir judicializando gente, identificando personas y perseguir familias. Las personas que se dispusieron a contar todo lo que se había visto adentro de lo que fue el allanamiento y la represión del 1 de agosto que culminó con el secuestro, posterior asesinato y haber plantado el cuerpo de Santiago Maldonado en la misma comunidad. 



Va en la misma línea que en la que va ahora la investigación en cuanto al asesinato por la espalda de Rafael Nahuel. Hay 2 testigos que no están en la causa. Nos llama la atención como tanto a Fausto como a Lautaro les plantaron la teoría del enfrentamiento, como que tuvieron algo que ver con la muerte de Rafael Nahuel. Fueron detenidos en ese mismo instante cuando llegan a la ruta. No se les dio ningún tipo de asistencia, ni a ellos ni a Rafael, que, en teoría, se encontraba ya sin vida, algo que no está claro todavía. Recién fueron trasladados a la ciudad de Bariloche sobre las 12 de la noche, casi 6 horas después de que llegaran a la ruta. Fueron empapelados de una manera tal que generan un mamarracho jurídico alrededor de ellos. Salieron excarcelados el 29 de noviembre y la revocatoria de la excarcelación terminó culminando el 15 de mayo por una orden de la Cámara de Casación, que además pretende imputarlos por otro delito que es atentado al orden constitucional. 

El juez Villanueva pidió que se los llame para detenerlos nuevamente y se les impute este delito. El 18 salió la orden de detención. Se presentaron distintos pedidos para apelar esta orden de revocatoria de excarcelación, que no fueron tenidos en cuenta hasta un mes después cuando la Corte Suprema dijo que no iba a hacer lugar a la apelación porque no se han presentado y no se han cumplido los requisitos que requería la excarcelación. Esto fue en el mes de junio, aun teniendo en cuenta que la Fiscal Little, en su pedido de revocatoria, introdujo un nuevo elemento en la causa que es culparlos de tenencia de armas. En la causa judicial no están imputados por tenencia de armas. Sus imputaciones son por usurpación y por resistencia a la autoridad, agravado por ser más de 3 personas. En ningún punto del expediente se encuentra visualizado ni probado que por parte de la comunidad haya habido armas ni ningún otro tipo de resistencia que no fuera la de la defensa.



Porqué volvemos a hablar de una emboscada. Albatros disparó más de cien veces sobre el grupo de comuneros que se encontraba a varios kilómetros del lugar que les correspondía cuidar y por el cual estaban como preventores. La orden de desalojo del juez Villanueva fue de 200 x 300 metros. No implicaba toda la fracción de territorio por la cual Parques Nacionales hace la denuncia en su momento. Este mamarracho jurídico siguió el 10 de agosto, cuando se dictó una orden de captura a Fausto y a Lautaro. Días después, suspendieron la defensa. Posteriormente, se pidió nuevamente una pericia sobre las ropas de Rafael, de Lautaro y de Fausto para tratar de probar si había restos de pólvora. Tanto en las manos de Fausto como en Rafael se encontraron muy pocas partículas de pólvora que no son compatibles al hecho de haber tenido ni disparado un arma ese día. Se encontraron mayor cantidad de restos de pólvora en las manos de Pintos. Esto no fue tenido en cuenta. 
Todo pretende ir directamente a probar desde su parte que hubo un enfrentamiento, lo cual es totalmente ilógico. Hay que tener en claro que la teoría del enfrentamiento es algo que viene de arrastre. Generar un enemigo interno le permite empezar a aislarlos y romper esos lazos solidarios que hemos generado desde hace 3 años que se encuentra la comunidad en resistencia recuperando territorios. Hay que tenerlo claro para entender cómo se genera toda la estigmatización, ahora también sobre la comunidad Latismuypuimapu. 
Es muy llamativo tener la presencia del juez Villanueva investigando durante un año una muerte en la cual él decidió llevar a cabo el desalojo sin tener ningún tipo de medida. Dejó el lugar librado al azar y dejó actuar a los Albatros, cuando en realidad el predio estaba abajo. Cuando desalojó la comunidad quedó él a cargo del predio. Y es el juez Villanueva el que sigue investigando durante un año, cubriendo a los asesinos, cubriendo a quienes dieron las órdenes políticas de que se entrara ese día a desalojar a la comunidad. Hay que recordar que el Comando Unificado sigue funcionando y viene funcionando desde hace más de un año. Hubo un acuerdo entre los gobernadores de Chubut, Río Negro y Neuquén para poder llevar adelante la represión sobre las comunidades que pretendan poner en jaque los intereses de los grandes capitalistas. La recuperación a Parques Nacionales siempre ha sido tenida en cuenta como una de las acciones más radicales de las comunidades cuando en realidad son muchísimas las comunidades cuyos territorios están siendo usurpados por Parques.



RNMA: la decisión de Fausto y de Lautaro de no presentarse ante la justicia ¿fue personal o colectiva?
EL: En cuanto a las decisiones, cada familia es autónoma y cada comunidad es una familia. No es que ellos decidieron darse a la clandestinidad. Fueron obligados por la cantidad de presiones que se generan jurídica y políticamente. Esperamos que los organismos de derechos humanos tomen una postura necesariamente política y salgan a defendernos. Son las personas que pueden relatarnos lo que pasó durante esa emboscada, montaña arriba, y que nos pueden definir quiénes fueron los que dispararon y cómo actuaron. Está probado en la causa y en el expediente jurídico que la bala salió del arma del Albatros Pinto. Hubo otros 6 que intervinieron cuyos roles están definidos. Hoy están llamados como testigos cuando en realidad son tan homicidas como el que disparó ¿Cuál es el rol del juez Villanueva investigando una muerte que él mismo ocasionó? ¿uál es el rol del Ministerio de Seguridad, Noceti, Burzaco, Patricia Bullrich? ¿Cuál es el rol del poder ejecutivo a cargo de Mauricio Macri y de los distintos poderes de las provincias? Esto es lo que necesitamos que se ponga en discusión. Nos molesta mucho y nos duele el hecho que la muerte de Rafael Nahuel no haya generado las mismas presiones que generó la desaparición forzada de Santiago Maldonado; que no se hayan acercado las distintas organizaciones a conversar, a plantear una estrategia y a ver cómo se acompaña. Lo que llegó a dilatar el caso es que tuviéramos al mismo juez que dio la orden de matar a Rafael a cargo de la investigación un año. Ahora se fue, retomó Moldes, que es otro juez que viene persiguiendo a las comunidades y a las distintas organizaciones y activistas sociales desde hace dos décadas. Moldes es el primero que criminaliza una protesta social en Bariloche. El panorama no es nada alentador. Tampoco es alentador que el resto de las organizaciones y la sociedad hacen silencio ante esta arremetida de los poderes.
RNMA: Ahora el juez Moldes libró un alerta roja de Interpol pidiendo la detención de Lautaro y de Fausto.
EL: Hace dos días salió una alerta roja de Interpol. Es llamativo que esta medida se dé a días de que se inicie en Chile el juicio hacia el lonko Facundo Jones Huala. Todos saben que las familias se van a movilizar. Deja abierta la puerta para que las fuerzas represivas del Estado chileno puedan investigar, perseguir, seguir criminalizando a los integrantes de las distintas comunidades que puedan llegar a dar su solidaridad en este juicio. No nos sorprende para nada. Los argumentos por los que la Interpol da este alerta roja no tienen ningún tipo de sustento. Son en base a un supuesto número que podría pertenecer a alguien cercano a Lautaro. Lo real es que no tienen nada, pero la persecución continúa. La siguen profundizando. Nos molesta mucho saber que hay silencio del otro lado. Los lamien tienen pedido de detención desde hace seis meses y un pedido de captura desde hace tres meses. Al volver al juzgado de Bariloche, Moldes podrá tomar decisiones trascendentes que Villanueva no se animó a tomar. El pedido de la fiscal Ávila sobre un nuevo desalojo en la comunidad está aún latente. Villanueva no le hizo lugar, pero es posible que Moldes sí le haga lugar y le pida que se allanen distintas comunidades como se hizo el año pasado con la excusa de tratar de buscar a Santiago Maldonado. Ahí se allanaron distintas comunidades en distintos lugares. El Comando Unificado ya tiene acuerdos de cómo van a reprimir y a quiénes van a criminalizar. Nos tiene preocupados que se puedan librar órdenes de allanamientos con la excusa de buscar a Fausto y a Lautaro, que puedan llegar a cualquier comunidad generando los desastres que generan, desapariciones, muertes, torturas y violaciones. El Pu Lof tiene un importantísimo arsenal de denuncias contra las fuerzas represivas. 
Estamos expuestos a que cualquier orden de allanamiento o de represión pueda culminar con desapariciones y muertes contra todos los que nos encontramos en el territorio hoy resistiendo. Necesitamos que se los reconozca a Fausto y a Lautaro como las personas que nos pueden relatar lo que pasó en aquella emboscada. Rafael era el sobreviviente de una colonización que nos atraviesa hace siglos. Estaba reconstruyendo su identidad y fue fusilado por la espalda defendiendo un territorio de su comunidad y de su pueblo en conjunto. Son las cosas que necesitamos que se empiecen a visualizar.
Luego de la charla con Elisabet Loncopan, la Red Nacional de Medios Alternativos también pudo charlar con Mirta Curruhuinca, la mamá de Lautaro, apenas minutos antes de que fuera detenida durante la protesta por Rafael Nahuel.
“Yo soy la mamá Lautaro. Como madre estoy orgullosa con el acto de humanidad que hizo mi hijo: querer salvarle la vida a una persona. Nosotros como familia quedamos muy marcados con lo que pasó con Santiago. La desaparición, los allanamientos y todo lo que tuvimos que sufrir en ese tiempo. Nadie denuncia nada. Nosotros nos tenemos que unir como madres. Duele mucho ver lo que les hacen a nuestros hijos. Estamos orgullosos de lo que él hizo al querer salvarle la vida a este lamien. Más allá de toda la persecución, seguimos firmes y no vamos a bajar los brazos. No le tenemos miedo al Estado. Vamos a seguir luchando. Yo también estoy imputada en la causa de La Trochita, no puedo salir del país. Lo único que queda es unirnos y tratar de defendernos entre nosotros. Todo va a ir complicándose más. El juez que viene ahora parece bastante antimapuche. Acá seguimos fuertes y con la frente en alto. No queremos ser los mapuches a los que la gente les tenga lástima. Tampoco somos delincuentes. Tampoco somos personas que hagamos cosas malas. Somos familias que estamos volviendo al territorio. Estamos construyendo una identidad y una cultura. Lo que dice la prensa es un circo mediático, para después golpear. Estamos atentos”, comenzó diciendo Mirta.
RNMA: La imputación en La Trochita fue por una medida para visibilizar el conflicto. Luego hubo una gran represión en enero del 2017.
MC: La represión fue bien dura. Ellos decían que tenían que desocupar las vías. No tenían que haber llegado a la casa como llegaron. Ahí en la casa entraron y golpearon. A mi niña, que tenía 11 años, la arrastraron y la sacaron de los pelos. Nos golpearon. Eso fue a la mañana. La persecución no es solo con nosotros sino también con la gente que se solidariza con las represiones. Después hubo 5 lamien más que fueron llevados a juicio, personas que fueron a ser solidarias con la comunidad. Terminaron imputados y con causa por enfrentamiento a la policía. Es un circo que uno realmente no entiende. Nos damos cuenta que el Estado nos tiene miedo. Sino no haría todo este circo mediático.
RNMA: ¿Cómo vivís la clandestinidad de tu hijo?
MC: Una madre siempre tiene la preocupación de no saber cómo está ni dónde está. Estratégicamente, la policía, el Estado y el juez a las primeras personas que van a seguir son a los padres y a las familias. Él fue obligado a tomar esa decisión y nosotros la respetamos. Hemos visto otros casos donde los chicos caen presos y después dicen que fue un suicidio o un enfrentamiento en la misma cárcel. Ellos son testigos de lo que pasó allá arriba. Como testigos los tenemos que cuidar. Él no está clandestino porque se quiso hacer el rebelde. Está clandestino porque tenemos  que salvarle la vida. Hoy en día no se puede confiar en la justicia.Él fue obligado a ser clandestino. Como mapuches nunca tuvimos justicia. Hoy estamos fuertes, con firmeza. Como madre estoy orgullosa de mi hijo. Quiso salvarle la vida. No entiendo al grupo Albatros, si no tienen hijos o no sé que son. Nosotros somos más ser humano que esas personas, por más que nos quieran pintar como salvajes, delincuentes y terroristas. Tiene 20 años Lautaro.
RNMA: ¿Hace cuánto que la familia está en el proceso de reconstruir la identidad mapuche?
MC: Muchos años lleva esto. Desde que ellos nacieron, sabíamos que éramos mapuche. Acá estamos en esta lucha. Siempre supimos que somos mapuche y somos de una Nación.
RNMA: ¿Viven en una recuperación o en Bariloche?
MC: Ahora estoy en la ciudad tratando de visibilizar todo esto. Yo vivo en el territorio de Cushamen.
RNMA: ¿Pensaste en abandonar la lucha?
MC: No. Sabemos que nacimos por algo y esto es por lo que nacimos. No es porque uno quiere militar y es así. Hoy en día hay un renacimiento como pueblo y como nación, de esa fuerza que se perdió en la época de la conquista. Esto va más allá de ser un militante político. Es espiritual y filosófico. Eso es lo que nos mueve. Nuestro pueblo se está despertando y se está levantando con fuerza. El Estado no sabe qué hacer. Esto no es porque sí. Esto tenía que pasar. Si nosotros no tenemos este compromiso y convicción, no va a quedar nada para nuestros hijos. Esto se hace para que las generaciones que vienen tengan un lugar y que el capitalismo no destruya todo. El presidente está entregando todo el territorio. Lo que ellos quieren es destruirlo. Nuestra fuerza sale de ese territorio. Nosotros tenemos que defenderlo para que nuestros hijos tengan un lugar donde levantarnos. La fuerza está en el territorio, no está en la ciudad. Tenemos que volver a los territorios. A nosotros nos van a sacar muertos del territorio. No nos importa perder la vida. Sabemos que estamos haciendo algo por nuestros hijos. Hasta para esa gente que fue a dispararle a Rafael Nahuel, y hasta el mismo juez. Ellos no saben que están haciendo. Contaminan y destruyen todo. Nosotros defendemos la naturaleza. De ahí sacamos nuestra fuerza. Es algo más espiritual. Nuestro pueblo está llamado a levantarse.
Ambas hablaron en nombre de Lautaro González Curruhuinca ante su imposibilidad de hacerlo por la situación que atraviesa. Ahora, tanto Mirta como Elisabet necesitan que alguien hable en nombre de ellas.
 
Fotos: Roxana Spataro
FB: Rox Ana

 
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 Destapemos que debemos confrontar con el capitalismo y no sólo con el neoliberalismo e imperialismos."Presenciamos en la actualidad a escala planetaria, una agudización sin precedentes de las históricas contradicciones sociales y ecológicas del desarrollo capitalista mundial". Señala, en otro artículo, Emiliano Teran Mantovani y concluye:
Si las luchas masivas tienden inevitablemente a declinar, a agotarse, después de una ola ascendente y efervescente, y con ello, la composición política se hace más adversa a la producción y reapropiación de lo común, y el Estado se hace más reaccionario y conservador, la única alternativa ante esto es procurar el florecimiento territorial de lo común, de la comunalidad –vista como estabilización de lo común–, que permita que los procesos de lucha social, la configuración de alternativas y transformaciones, se hagan más orgánicas.
Si el Estado es también una creencia colectiva, es fundamental construir nuevos sentidos comunes, nuevas creencias sociales que busquen desplazar a la conciencia colectiva de su inevitabilidad, al fetiche del Estado, a su capacidad de abstractalizar el poder, a su esencia trascendente, para en cambio territorializar la posibilidad emancipatoria.  Leer

Chavismo, crisis histórica y fin de ciclo:

repensarnos desde el territorio.
4 de enero de 2016
 
Por Emiliano Teran Mantovani (Rebelión)


Los resultados electorales del 6-D 2015 en Venezuela parecen ser el síntoma de un proceso de estancamiento y reajuste conservador que se ha estado desarrollando ante nuestros ojos. Lo que tenemos ahora es la oficialización de un nuevo escenario institucional en el cual, dos de los sectores políticos más reaccionarios de los que disputan el poder en el país – neoliberales mutantes o edulcorados, y neoliberales uribistas [1] – , y como bloque, en América Latina, se harán del control de mecanismos de decisión formal y de sectores del aparato estatal, buscando allanar el camino para la expansión de procesos de acumulación por desposesión.
Este desplazamiento político parece apuntar pues, a una estrategia de remodelación radical de toda la arquitectura progresista de la Revolución Bolivariana, amenazando más abiertamente los medios de subsistencia de la población trabajadora y a la naturaleza. Estas visibles amenazas, junto con una serie de mitos, slogans y tabúes políticos que se terminaron de romper a partir del 6-D, han estimulado un debate descarnado, plagado del ¿qué hacer? en una situación excepcional. La sensación de distanciamiento que tienen las bases sociales chavistas respecto a las cúpulas gubernamentales, junto con esta sensación de desmoronamiento y restauración conservadora, invitan, con mucha fuerza, a discutir nuevamente, todo, desde abajo.

El poder desde abajo: ¿condiciones para la configuración de un nuevo ciclo político de luchas en Venezuela?
Si algo parece que siempre se le ha reclamado al proceso político venezolano reciente, ha sido su falta de organicidad en facetas claves: no ha habido suficiente gente deseando la comuna, no se ha logrado configurar un sólido entramado cultural e ideológico para salir del rentismo y " construir el socialismo " , no se ha constituido un núcleo material productivo suficiente para darle sustento al proyecto y apuntar a la muy nombrada independencia. El proyecto ponía mucho énfasis desde arriba para lograr los grandes objetivos nacionales del socialismo. Pero tal vez convenga admitir que, en los momentos de mayor esplendor de los de abajo, sean en pequeñas o grandes expresiones (ej. 13/04/2002), la política general fue la de contención y administración de la potencia popular –que en los primeros años del proceso parecía decir ¡queremos todo!, ¡podemos con todo!
Nuestra hipótesis es que, luego del ciclo histórico de luchas populares en Venezuela entre 1935-1970, se inició otro a partir de 1987/1989, el cual podría haber culminado entre 2005/2007. La hegemonía del Petro-Estado a partir de 2004/2005 comenzó a cambiar las formas de la producción política y las movilizaciones de calle del bloque contrahegemónico se fueron corporativizando, regulando y mermando. Entre 2008/2009 (crisis económica global), pasando por 2013 (año del fallecimiento del Presidente Chávez), hasta este caótico cuasi-trienio (marzo 2013/2015), el proceso ha evolucionado del estancamiento a la entropía (como caotización sistémica). Algo parece haberse quebrado y podrían generarse las condiciones para la configuración de un muy complejo nuevo ciclo de luchas populares.
Chavismo, subjetividad y contrahegemonía en el devenir de una tormenta política
Nunca es suficiente recordar una y otra vez que toda la producción de una política progresista viene precedida, y es sostenida, de luchas concretas desde abajo – de esta forma, Chávez y la Revolución Bolivariana son paridos y recreados numerosas veces por las fuerzas sociales de calle (27-F 1989, 13-A 2002, dic-ene-feb 2002-2003, etc.) –. El futuro de la «Revolución Bolivariana», de las posibilidades de mantener políticas sociales favorables a las clases trabajadoras, de salir del rentismo petrolero, del Partido Socialista Unido, o en general de cualquier agenda de izquierdas, progresista, o de transformaciones con un horizonte emancipatorio, se constituyen, en primera instancia, por estas luchas populares.
Pero estas luchas populares desde abajo no tienen por qué ser pensadas solo en abstracto. Luego de casi 100 años de desarrollo del capitalismo petrolero en Venezuela, desde fines del siglo pasado se han producido las condiciones para la fertilización del proceso de producción de subjetividad contra-hegemónica más potente y masivo tal vez de la historia republicana del país, y esto ha ocurrido alrededor de códigos comunes que han girado en torno a un complejo proceso identitario que podemos llamar chavismo.
En otros espacios hemos planteado por qué creemos que la narrativa originaria del chavismo se fue configurando desde abajo, que el chavismo se ha constituido como una comunidad política y afectiva, y que es una identidad en disputa – y por tanto tiene facetas contradictorias – , en la cual se ha producido un progresivo desplazamiento de sus potencialidades emancipatorias y una neutralización de su fuerza expansiva contrahegemónica por parte de una trama burocrático corporativa.
A pesar de los múltiples ataques y agresiones que ha sufrido, sea por la reaccionaria oligarquía tradicional, o bien por la élite burocrática que se ha hegemonizado en el Petro-estado, el chavismo sigue siendo una fuerza viva. Y esto es así, no principalmente por sumarse más de 5 millones y medio de votos al Gran Polo Patriótico Simón Bolívar. El chavismo nunca ha sido una invención electoral, o una identidad vacía, inoculada de arriba hacia abajo, sino fundamentalmente el índice de un proceso histórico de producción de subjetividad.

La ontología del chavismo, su base fundamental, se sostiene aún, sobre dos pilares: a) una base discursiva definida – un imaginario – , esencialmente anti-neoliberal, que enarbola un ideal nacionalista-popular, de reivindicación histórica de los sectores excluidos, de justicia social. Es una construcción política literalmente progresista; y b) una potencia material –una fuerza bio-política colectiva – , desafiante, levantisca, turbulenta, ciertamente contradictoria, pero irresistible, movible, expansiva y niveladora, que se inscribe en lo que parece ser una especie de tradición histórica de lucha popular en Venezuela.
Ambos pilares de la ontología del chavismo representan la base orgánica de un largo proceso histórico de producción de subjetividad contrahegemónica, de la cual no se puede anunciar ligeramente su muerte o su “adiós”, como múltiples voceros, fundamentalmente reaccionarios y cercanos a la coalición de la MUD, lo han hecho principalmente después de la derrota electoral del 6D.
De ahí que, el chavismo popular, el contrahegemónico, el ”salvaje”, ha sido, es, y seguirá siendo el principal objetivo de la guerra permanente contra el proceso de transformaciones que se ha producido en Venezuela en las últimas dos décadas. Éste es la clave en esta partida de ajedrez, porque es el elemento vivo que podría en realidad efectuar un « golpe de timón » o detener la ola restauradora. Por esta razón, el inicio de la crisis económica global (2008+) y de la burocratización del proceso allanan el camino para una estrategia conservadora de disolver la Revolución Bolivariana, carcomiéndola por dentro, como un cuerpo canceroso –en consonancia con lo que hemos llamado la metástasis de capitalismo rentístico –, en una disputa vital que se ha estado produciendo sobre el tejido social venezolano, impactando significativamente a esa comunidad política que llamamos chavismo.
Si resaltamos que los procesos e identificaciones políticas no son en ningún modo estáticos y que numerosas transformaciones han ocurrido no sólo en el período 1989-2015, sino incluso en este caótico cuasi trienio 2013-2015, debemos destacar dos ideas que consideramos determinantes en estos tiempos de cambios e incertidumbre:
  • el agotamiento de un ciclo político histórico no supone necesariamente, o de manera lineal, el fin de un ciclo de luchas populares. Un ciclo político histórico –que se puede periodificar y delimitar geográficamente– se refiere fundamentalmente a un período en el cual predominan modos de hacer política, discursos y símbolos, regímenes de gubernamentalidad (Foucault), modalidades en la acumulación capitalista, que eventualmente empiezan a dejar de funcionar como lo habían venido haciendo, y comienzan a abrir las puertas al surgimiento de otros patrones generales de producción política – de ahí que en nuestros tiempos se haya abierto este debate sobre fin de ciclo en América Latina – . Sin embargo, un ciclo de luchas populares desde abajo, determinado por ciertos patrones de lucha, de subjetividades, marcos reivindicativos, y en especial, por su pertinencia en las transformaciones históricas – masividad, potencia, proporcionalidad en una correlación de fuerzas general – , puede atravesar estos ciclos, producirlos, o también ser producidos por estos [2] .

El agotamiento del “ciclo progresista”, no representa el final de una historia de luchas, sino la continuación de la misma bajo nuevas condiciones, determinadas por complejos factores de carácter sistémico. Esto podría también abrir un nuevo carácter de pertinencia histórica de las mismas, con nuevas modalidades, narrativas y formatos. Por esto, un posible agotamiento del período de la « Revolución Bolivariana » –como tipo de gubernamentalidad, de modalidad de acumulación de capital, de marco de movilizaciones sociales – no necesariamente supone el agotamiento del chavismo como canal de conexión de múltiples luchas desde abajo. Más bien cabría evaluar si, ante un eventual avance restaurador abiertamente neoliberal en el país, la población en general comienza a resistirla a partir, en buena medida, de los principios de la “cultura chavista” desarrollada en los últimos años.
  • La Revolución Bolivariana no podía convertirse sólo en fuerza de estabilidad, conservación e “irreversibilidad”. Las transformaciones histórico-sociales son inevitables. Además vivimos una profunda crisis civilizatoria, y podríamos estar presenciando una desestructuración histórica del sistema-mundo tal cual lo conocemos. Esto a fin de cuentas, conviene pensarlo también ante los peligros de un anclaje o esencialización respecto a una idea del chavismo. Si el neoliberalismo post-consenso de Washington ha venido mutando en sus mecanismos de acumulación, si continúan emergiendo nuevas formas de dominación y nuevos tiempos se configuran para América Latina y el Caribe, y si van cambiando las condiciones materiales de vida de numerosas personas, de la misma manera se va transformando la producción de identidades políticas. Cabría entonces evaluar cómo el proceso de emergencia de subjetividades que se ha producido en torno al chavismo se está transformando en el devenir de esta tormenta política.
También podemos preguntarnos, ¿qué posición ocupa el chavismo popular como una fuerza inherentemente contrahegemónica y aún orgánica, que potencialmente resiste al capital y a la opresión de los poderes fácticos, en la desgastada dicotomía gobierno-oposición? O bien, ¿Cómo gobierna, si lo hace? ¿Y a qué se opone, si lo hace?

Algunas coordenadas de la crisis: amenazas para los pueblos y la naturaleza
Quisiéramos destacar puntualmente algunas amenazas y tendencias que se abren o intensifican en este punto de bifurcación en el que nos encontramos:
  1. Uno de los detonantes fundamentales de la actual caotización del capitalismo rentístico venezolano es sin duda la crisis económica mundial, y su persistencia en el tiempo (2008-actualidad). Sus factores causales no solo no han desaparecido, sino parecen intensificarse. Estamos ante el agotamiento de los elementos que atenuaban esta crisis reciente, y conviene analizar las perspectivas de un "estancamiento secular" – adiós al crecimiento sostenido en el largo plazo [3] –. ¿Cómo impactará a las dinámicas de acumulación y a los procesos de conflictividad interna en Venezuela una subida de las tasas de interés como la que realizó la Reserva Federal de los Estados Unidos por primera vez en una década [4] ? ¿Cómo la profunda crisis global se vincula con una eventual desestructuración del patrón energético global, tal y cómo lo conocemos? ¿Cómo se conecta esto con las perspectivas de los precios del crudo y las vías para solventar la crisis económica en el país? Como lo ha propuesto el economista Michel Husson, aunque no se sabe dónde se podría producir un punto de ruptura (¿la bolsa, la banca, la deuda, el tipo de cambio?), “la perspectiva de una nueva crisis parece casi inevitable” [5] . La pregunta clave podría ser, ¿qué forma pueden tomar los ajustes en esta nueva fase de acumulación?
  2. El desarrollo de nuevos esquemas de dominación en el neoliberalismo post-consenso de Washington, supone una participación más activa del Estado en los procesos de acumulación, a diferencia del principio ortodoxo del « Estado mínimo » . No es prudente pensar que los sectores más reaccionarios que intentan una restauración conservadora en Venezuela y América Latina vayan necesariamente a desmantelarlo todo. Más bien, podrían usar parte de las estructuras y la institucionalidad construida y reconstruida en el proceso bolivariano para intentar garantizar una facilitación a la acumulación de capital y al mismo tiempo tratar de afianzar un modelo de dominación más viable.
  3. La crisis de largo plazo del capitalismo rentístico (1983-ACT.), en su fase de alta caotización, ha configurado el caldo de cultivo para intentar (re)abrir un proceso de ajuste y flexibilización económica. Nuestra hipótesis es que, ante la insostenibilidad del modelo histórico de acumulación nacional, el pico de las reservas convencionales de crudo en el país y las transformaciones en los patrones de acumulación en la economía global, el proyecto de «desarrollo nacional», en cualquiera de sus versiones, apunta a un cambio importante y prolongado en la territorialidad del capitalismo rentístico venezolano, como forma de solventar la crisis del modelo y de gobernabilidad . Esto es, una significativa reorganización geoeconómica del territorio alrededor del extractivismo, teniendo como polos a la Faja del Orinoco, el Arco Minero de Guayana junto a otros enclaves mineros del país, y las importantes fuentes de gas offshore [6] . Las implicaciones de un proceso de transformaciones de este tipo, en el marco de un modelo histórico de profundas desigualdades sociales, devastación ambiental y dependencia sistémica, serían trascendentales.
  4. Los factores globales y nacionales antes mencionados parecen favorecer a una intensificación de las contradicciones sociales y de la conflictividad política en el país. El « Pacto de Punto Fijo » (1958) conformó las bases materiales para una gobernabilidad a partir del auge de la economía mundial y de los precios del petróleo en la posguerra, pero sobre todo, cuando el modo de acumulación capitalista rentista petrolero todavía tenía un margen de reproducción “equilibrado”. ¿Cuál es la base material para un pacto político y social nacional basado en un modelo que no puede ya reproducir sus circuitos económicos vitales de manera sostenible?
  5. Esta caotización sistémica, pero sobre todo, la guerra permanente que se ha dirigido contra las fuerzas populares para revertir el avance de los factores contrahegemónicos de la Revolución Bolivariana, han golpeado muy fuertemente al tejido social venezolano. Esta tal vez sea una de las amenazas más determinantes para el proceso de transformaciones de los últimos años, y tal vez estemos en presencia de la crisis institucional más severa de toda Suramérica (instituciones sociales, instituciones políticas formales, instituciones económicas), a lo cual es fundamental poner nuestra atención.
 
Repensarnos desde el territorio: la ecología política del chavismo
Una de las paradojas de la Revolución Bolivariana ha sido que, mientras se otorgaban a las luchas populares algunas banderas de reivindicación radicales, generalmente no se concretaba una territorialización del poder que posibilitara la constitución masiva del proyecto. Esto significa que las pulsiones y las energías se orientaron fundamentalmente a grandes ideales (el Socialismo del Siglo XXI), factores metafísicos y trascendentales, tiempos pasados y futuros, y a formas mediadas de poder, y muy poco a reproducir desde abajo, en el aquí y el ahora, esta radicalidad emancipatoria.
Si recordamos las luchas sociales del primer siglo republicano (de principios del siglo XIX a principios del XX), estas estaban movidas fundamentalmente por un deseo de recuperar la riqueza concreta (principalmente la tierra). Con el desarrollo del capitalismo rentístico, y con el perfil urbano que toma la territorialidad y la subjetividad del venezolano, las pulsiones de las luchas populares se han dirigido hacia la riqueza abstracta (básicamente, la renta del petróleo), y esto sigue siendo así en la actualidad.
Discutir nuevamente, todo, desde abajo, al calor del sacudón del giro electoral reciente, es una ocasión para repensar estos procesos históricos, y los ocurridos en la Revolución Bolivariana en los últimos años, y tratar de recuperar el centro de la producción política en el territorio, en la superficie. Esto de ninguna manera implica un aislamiento o abandono de las luchas a escalas nacionales o estatales, que serán trascendentales en el futuro. Más bien nos hace recordar que una de las expresiones más radicales del « mandar obedeciendo » en Venezuela en los últimos años se produjo el 12 y 13 de abril de 2002, mostrando cómo los de abajo sacuden las bases de un movimiento de restauración conservadora y reinician un proceso instituyente hacia arriba. La vuelta popular contrahegemónica a Miraflores ahora, en estos tiempos, cobra el sentido de la exigencia a que los de arriba hagan parte del planteado « golpe de timón » y que se recupere la esencia reivindicativa del proyecto.
Pero si entonces la lucha popular territorial fuese el punto de partida político de cualquier agenda, a cualquier escala geográfica, la pregunta clave parece ser cómo comenzar a reterritorializar las luchas sociales en Venezuela, que podrían estar configurándose en un nuevo ciclo histórico; cómo resignificar el chavismo originario sobre sí mismo, sobre la materialidad de sus cuerpos, de sus entornos, de sus cotidianidades.
Necesario es recuperar la centralidad de los medios de reproducción de la vida en la agenda de lucha popular – y no sólo atender a los medios de producción, como lo ha planteado Silvia Federici – . Ahí se juntan y se encuentran todos los de abajo: chavistas convencidos, chavistas desencantados, exchavistas, opositores de las clases trabajadoras, « ni-nis » de los barrios urbanos, pero también esas subjetividades un tanto más alejadas de nuestra modernidad petrolera como los pueblos indígenas, que no obstante se vieron de una u otra forma involucrados en el proceso de cambios. La subjetividad popular del chavismo nació precisamente de la negación radical que el capital – en su forma rentista – hace a las personas de sus medios de reproducción de la vida. Tal vez ahí, en primer lugar, deba reencontrarse.

No hay socialismo sin agua, no hay autonomía política ni resistencias sostenibles (resiliencia) a una restauración conservadora sin autonomía material, no hay proyecto emancipatorio sin las posibilidades de acercarnos a la gestión de la vida y el territorio. Esto es lo que hemos llamado la ecología política del chavismo contrahegemónico.
Los tiempos animan para reimpulsar agendas populares de transformación. Sobre esto propondremos para cerrar:
Ø En Venezuela básicamente en la actualidad no hay un referente ético que nutra el discurso político. Ante la metástasis de la corrupción y el descrédito que salpica los proyectos políticos, es necesario hacer un claro deslinde: ¿qué supone, por ejemplo, para las bases populares del chavismo, denunciar a una burocracia corrupta y decir ¡no en nuestro nombre!? Y luego, ¿cuál es el proyecto colectivo que surge de esta reivindicación ética?
Ø Es necesario reconocer que un proyecto de lo común en Venezuela tiene sus particularidades: no tiene, por ejemplo, los rasgos generales de las comunidades indígenas como en Bolivia, Ecuador o Guatemala, siendo en cambio fundamentalmente de perfil urbano. Son pues, formas de comunidad muy movibles, diversas, volátiles y en permanente reformulación. Estas son las bases sobre las cuales debemos partir para pensarnos desde lo común.
Ø Luchas desde abajo aisladas no tienen pertinencia histórica. En este sentido, la proliferación de redes de organizaciones populares y plataformas de movimientos sociales es vital. Hay un interesante saldo de experiencias, saberes y organización que ha dejado la Revolución Bolivariana. Tenemos demasiado para aprender unos de otros, de los de abajo, que conforman un tejido de saberes y haceres populares que representan la base material para un proyecto emancipatorio: redes de producción agrícola, producción cultural en barrios urbanos, formas de economía cooperativa y solidaria, gestiones territoriales comunitarias en las ciudades y en zonas rurales, y un largo etcétera. Esto está ahí. Ahora, ¿cómo lo convertimos en una amplia red?
Ø Una agenda mínima popular compartida ¿hacia dónde podría enfocarse?: una auditoría social de todas las cuentas de la nación, incluyendo la deuda – el pueblo no tiene por qué pagar los desfalcos de unos pocos – y la canalización de mecanismos nacionales de contraloría social de las mismas ; la democratización de la ciudad y la « revolución urbana » es una de las claves; redes interregionales de producción agrícola popular vinculadas al consumo urbano; nuevas formas de gobernanza nacional-territorial – ¿cómo fomentar la comuna en tiempos turbulentos? –; acceso y cuidado de los bienes comunes para la vida, con especial atención en el agua; sostenibilidad energética a partir de experiencias piloto (como en la propuesta de los TES en el Zulia ); salarios dignos y protección a trabajadores y trabajadoras ante la precarización laboral; auditoria social de los proyectos extractivos –principalmente en la Faja del Orinoco– y moratoria de los proyectos mineros en el país; igualdad de género y respeto a la sexo-diversidad en todas las instituciones sociales; redes sociales de promoción de saberes populares, comunes y tradicionales como plataforma de construcción de modos de vida alternativo; y redes sociales de seguridad y protección social-territorial.
* Emiliano Teran Mantovani es sociólogo e investigador en ciencias sociales, y hace parte de la red Oilwatch Latinoamérica
Fuentes consultadas (...) Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207450

III. Generalicemos la conciencia hacia qué país-mundo está yendo el capitalismo.


Comprobamos su confrontación 

con 

lo comunitario-popular en las 

disputas de territorios.

Estamos bajo la ofensiva del sistema mundo capitalista y sus socios locales. En representación de la alianza de los poderes imperialistas con los locales, el  gobierno de Mauricio Macri define al pueblo nación Mapuche como el enemigo interno. Esclarezcamos porqué:
Proclama mapuche del Puelmapu
Honorable Senado de la Nación
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
26 de noviembre del 2018
 “Llegamos a este territorio buscando vida”, dijo el lonkoyem Pedro Pichiñan cuando fue obligado a dejar con su tribu lo que actualmente es la provincia de Buenos Aires; hicieron dos mil kilómetros y se instalaron en la comunidad Pichiñan en la actual provincia de Chubut.
Así fue el éxodo de todo el pueblo mapuche tehuelche en la Puelmapu, cuando finalmente se consuma la ocupación militar y civil de lo que llaman Estado argentino. Hasta el día de hoy resuenan en nuestra memoria esos relatos que hablan de resistencia, de muerte, de campos de concentración, de crematorios, de familias desmembradas, de exposición en los museos. Y además resuena como eco el grito de la no resignación y de una perpetua desobediencia.
Desobedecemos cuando condenan a la tierra con infinitos alambrados, desobedecemos cuando quieren represar un río, desobedecemos cuando mutilan el bosque, desobedecemos cuando la mapu se transforma en negocios inmobiliarios, desobedecemos cuando contaminan las aguas con la podredumbre de la minería, desobedecemos cuando esa nube tóxica de los pesticidas se cierne sobre todas las vidas… Desobedecieron nuestros antiguos cuando se negaron a morir. A este sistema que todo asesina, que siembra la muerte, le expresamos nuestra profunda y nunca tan clara desobediencia.
Hace apenas 130 años atrás algunas lofche todavía transitaban el territorio de la Puelmapu luchando por la libertad y la soberanía de sus territorios. Finalmente, confinados en los campos de concentración, por la necesidad de sostener una filosofía de vida basada en la tierra, muchos lograron escapar. Quienes sobrevivieron retornaron e intentaron reconstruir una vida comunitaria. Esa reconstrucción se logró en pocos años, a pesar del escenario adverso y de haber sido expulsados a vivir entre las piedras. El Estado instrumentó y aplicó una herramienta nociva y eficaz denominada “propiedad”; el arma “legal” con la que consumó un nuevo despojo que benefició a los colonos y confinó a nuestras familias a las periferias de las incipientes ciudades patagónicas.
Entre aquellos que crecimos en los márgenes de las grandes ciudades renació el eco de nuestros antepasados. Este legado nos llamaba a reconstruir nuestra filosofía, nuestra espiritualidad, nuestra ideología… a reconstruir nuestro ser. Sin territorio no es posible la existencia del mapuche, y a ese territorio le debemos una fiel alianza, por eso nos comprometemos a resguardarlo y a defender la perpetuidad de todas las fuerzas que habitan en él.
Nos pensamos como un pueblo cuyos principios y valores son antagónicos a los de un sistema mundial que ha desarrollado una ideología de devastación y muerte. El capitalismo extractivista, gestionado por los Estados, expande su control sobre el planeta. Entendemos que somos cientos o miles de pueblos, de naciones, que estamos controlados por un puñado de Estados. Sofisticaron las herramientas de represión que nos judicializan, encarcelan y asesinan; hoy esa herramienta es acusarnos de terroristas.
Llegamos a este sitio, un lugar que implicó la fundación de un orden estatal hegemónico y monocultural; pero para nosotros, la profundización de nuestra periferia legal… Sigue siendo negado nuestro estatus de pueblo nación originario. Desde este lugar proclamamos nuestra irrenunciable voluntad de seguir siendo mapuche.
Los integrantes del Canal Wallkintun TV, de Bariloche, expresamos nuestra preocupación ante el incumplimiento de los derechos que nos corresponden por la ley de medios y que garantizan nuestra autonomía. Se otorgaron 62 licencias para medios de comunicación indígena en todo el país, uno solo de ellos fue para un canal de televisión: el nuestro. Todos tenemos dificultades para seguir adelante con nuestros proyectos; muchos han dejado de transmitir. Esta situación pone en riesgo la pluralidad de voces, la posibilidad de llevar a cabo una reparación histórica y de expresarnos en primera persona. Los medios indígenas somos un puente para que la sociedad nos conozca, sin estigmas ni prejuicios. Nadie respeta lo que no conoce, y si no hay respeto, la sociedad se deshumaniza.
La Lof mapuche Paicil Antreao se encuentra en la zona denominada Villa La Angostura, provincia de Neuquén. En el mes de junio de este año, un grupo de parapoliciales pretendió desalojarnos, pero hubo una respuesta inmediata de la comunidad. Demandamos que dejen de habilitar proyectos inmobiliarios y hoteleros en lo que nos queda de nuestro territorio, y que el Estado deje de estigmatizarnos como violentos y usurpadores ante la sociedad general, porque nuestra comunidad es una comunidad de puertas abiertas. Cuidamos la biodiversidad y lo poco que queda de bosque nativo, que está siendo amenazado. También denunciamos la persecución judicial. Son siete los integrantes de la comunidad que están imputados por defender nuestro territorio. Rechazamos, además, la construcción de la ruta de circunvalación que pasa frente a nuestras rukas, antesala del desmonte y del loteo del cerro. Esta ruta, al hacerse sin consulta, puso de manifiesto una vez más que el Estado nos sigue negando.
La Comunidad mapuche tehuelche Vuelta del Río ha enfrentado históricamente distintos atropellos y amenazas de desalojo. El 15 de marzo del 2003, una familia vivió un violento intento de desalojo que terminó con la demolición de su vivienda. En el 2017, tras la búsqueda de Santiago Maldonado, se hicieron distintos allanamientos con maltrato y violencia. En esa ocasión, nos vimos obligados a hacer pública esta situación y decidimos ocupar, de forma pacífica, el Juzgado Federal de Esquel. A nuestro regreso nos avisan que estarían incendiando una vivienda; hecho que constatamos: solo quedaban cenizas. Unos días después, nos enteramos que varias personas de la comunidad habían sido judicializadas. Sólo queremos que nos dejen vivir tranquilos donde nuestras familias han vivido por generaciones.
Los integrantes de la Comunidad mapuche tehuelche Cerro Cóndor, ubicada en las cercanías de Paso de Indios, Chubut, estamos cansados de la discriminación, ya que a pesar de estar viviendo en la tierra de nuestros ancestros, nunca tuvimos tranquilidad en nuestro lugar. El Estado quiere sacarnos y alejarnos de nuestro territorio para que quede en manos de terceros. En el 2011 exigimos el reconocimiento de nuestras tierras, que hasta entonces el Estado había mensurado para el usufructo de los terratenientes. Este reconocimiento fue solo sobre una parte. Exigimos que se reconozca el territorio completo de la comunidad de los Pichiñan, que siempre ha sido de nuestros ancestros. Los terratenientes que hoy siguen usurpando tierras se valieron de la complicidad de la policía y del Instituto Autárquico de Colonización, que operaban sólo para ellos. Nuestros antepasados, los Pichiñan, venían de lo que hoy es provincia de Buenos Aires y llegaron a fines del siglo XIX a este territorio buscando vida, salvando a todas las familias que venían con ellos. Hasta el día de hoy sobrevivimos en nuestra tierra y peleamos por ella.
Los integrantes de la Comunidad autónoma mapuche Cañío venimos resistiendo ancestralmente a este Estado que nos mantuvo invisibilizados durante cientos de años. Recién en el 2010 nos reconocen como mapuche y lo hacen estigmatizándonos. Esto ocurre cuando sale a la luz que queríamos impedir que los Estado nacional y provincial lleven a cabo un megaproyecto turístico en el territorio en el que hemos vivido ancestralmente; un proyecto que se inició talando bosque nativo y construyendo un hotel, sin tenernos en cuenta ni consultarnos. Esto prueba que para el Estado no existimos. Desde ese momento empieza la estigmatización y la persecución. La justicia, junto con la policía, inventó una causa para adjudicarle la responsabilidad de la quema de un puesto de la Compañía Benetton a un miembro de la comunidad que es muy activo en la defensa y la solidaridad de su pueblo. Este montaje, pergeñado fundamentalmente por el grupo empresarial Benetton, respondió sólo a la pura especulación y al uso político de la criminalización. Denunciamos la violencia que sufrimos en las instituciones de El Maitén; en la escuela y en el hospital público que se niega a atender a nuestros niños.
Hace veinte años que los integrantes de la Comunidad mapuche Pillan Mawiza, actual provincia de Chubut, vivimos de manera ininterrumpida en el territorio. Hoy volvemos a manifestar nuestra firme y perpetua decisión de no permitir la represión del río Carreleufu (Corcovado). La construcción de la represa denominada La Helena condenaría a este ngen, a esta fuerza de la naturaleza. Ayer eran capitales extranjeros, hoy son capitales argentinos los que amenazan la vida. Denunciamos a las instituciones que violentan la paz de la comunidad y no respetan nuestra autonomía. Algunos miembros de la comunidad continúan siendo perseguidos judicialmente simplemente por ser luchadores y luchadoras que molestan al poder.
Los miembros de la Comunidad mapuche tehuelche Sacamata Liempichun, ubicada en el paraje Payaniyeo, a pocos kilómetros de la localidad de Río Senguer, en la actual provincia de Chubut, queremos comunicar el inminente desalojo; lanzamiento que fue emanado por la justicia provincial en el mes de octubre de 2018. Más de quince integrantes fueron notificados con esta medida. Estamos resistiendo en el lugar, a pesar de la constante presencia policial. Necesitamos la inmediata solidaridad para con nosotros, que hemos decidido no abandonar nuestro territorio. Esta medida dictada por un juez beneficia claramente a los usurpadores.
Dirigimos esta proclama colectiva a la sociedad civil sosteniendo este camino de diálogo, ya que quienes gobiernan, quienes aplican sentencias y quienes dictan las órdenes responden con violencia y muerte. Creemos que son ustedes quienes nos pueden corresponder. Nuestra presencia, nuestra voz, nuestros relatos, nuestra palabra dejará expuesta esa verdad corrupta construida por la vieja ciencia, por los grandes medios de comunicación, por quienes se turnan en gobernar, por ese puñado de familias ricas que se beneficiaron constantemente con el empobrecimiento de toda una sociedad. Coexistimos en este territorio por miles de años, algo tenemos para decirles: la lucha mapuche no es una lucha egoísta; la defensa del territorio nos sirve a todos porque es una lucha por la vida, para las próximas generaciones. De nosotros y de ustedes depende que los asesinatos de jóvenes, mapuches y no mapuches, no queden impunes y no vuelvan a ocurrir. Cuando la sociedad argentina lloró sus muertos producto del terrorismo de estado, nosotros no sospechamos “algo habrán hecho” y dijimos “nunca más” con ustedes. Hoy decimos “nunca más” por Rafael Nahuel, “nunca más” por Santiago Maldonado, “nunca más” por Camilo Catrillanca, “nunca más” un muerto por defender la vida y la libertad.
Por justicia, territorio y libertad.
¡Marici Weu!
¡Marici Weu!
Apreciemos de un movimiento mapuche que es ya memoria viva y horizonte futuro el pensamiento a asumir por todos los diversos de abajo en el Abya Yala:
“Nosotros hacemos un análisis del cuadro, de la realidad del momento y hacemos la valoración de que se agotaron los mecanismos institucionales, se agotaron los mecanismos internos de reclamación de nuestros derechos. Por ello había que pasar a una fase de antagonismo frente a un enemigo muy definido".

Nación Mapuche.

Héctor Llaitul y la CAM:

Crónica de la palabra de un weychafe

en la capital del Reino

21 de noviembre de 2018
Resumen Latinoamericano /  Voces en Lucha
“Hablamos de esta posibilidad concreta de situarnos, de reconocernos y autoconvocarnos como Nación mapuche”
Hay quienes te enseñan con sus actos, con su trayectoria personal y política, que hay una dignidad más grande que la vida misma. Eso, que resulta fácil de formular, difícil de asimilar e imposible siquiera de imaginar para muchas cabezas, la primera persona que nos lo enseñó en el largo periplo de Vocesenlucha por las tierras del Abya Yala fue Héctor Llaitul Carrillanca. Para el mundo, vocero político de la Coordinadora Arauco Malleco. Para nosotros, además, maestro y peñi o lamngen, que quiere decir hermano en mapudungun, la lengua mapuche.
Estos días recibimos consternados la noticia de un nuevo asesinato a un comunero mapuche en el sur de Chile por parte de las “fuerzas de orden” del Estado chileno. Camilo Catrillanca, de 24 años, era padre de una niña de 4 meses y nieto del Lonko de la comunidad Temucuicui, en la comuna de Ercilla. Camilo regresaba a su casa en su tractor después de una larga jornada de trabajo cuando fue baleado por miembros del “Comando Jungla”, que en la tarde del pasado miércoles 14 de noviembre desplegó un violento operativo en la comunidad sembrando el pánico entre los comuneros, muchos de los cuales corrieron a refugiarse en los cerros de los alrededores. Un grupo de niños trató de entrar al lugar donde Camilo estaba siendo atendido antes de fallecer. La policía los golpeó y detuvo a algunos de ellos. Junto a Camilo, fue herido un menor de edad. Trasladado a un centro de salud, este fue inmediatamente rodeado por un operativo policial. El Comando Jungla es un grupo de élite de Operaciones Especiales de Carabineros (policía chilena) de unos 80 hombres que ha recibido entrenamiento en EEUU y en Colombia en técnicas de contrainsurgencia y que algunas informaciones apuntan que vendrá a entrenarse igualmente en España para combatir a las comunidades mapuche. Esto se enmarca en el “Plan Impulso Araucanía”, que implica un incremento de la militarización de los territorios mapuche por parte del Estado chileno. Una iniciativa del actual gobierno del derechista Sebastián Piñera que ha sido catalogada como una especie de “Pacificación de la Araucanía 2.0” y que da continuidad a las políticas emprendidas por anteriores gobiernos dizque progresistas como el de Michelle Bachelet.
El pasado octubre llegaba a España el flamante presidente de Chile, quien, en lo que los medios definieron como una visita exprés, fue recibido por los reyes de España después de participar en un foro económico llamado “Desafíos en Chile. Hacia un crecimiento integral, inclusivo y sostenible”, organizado por el diario El País. Sebastián Piñera también se reunió con el presidente Pedro Sánchez y mostró su interés por “atraer inversiones de España en áreas como infraestructura, banca y turismo”.
Días después recibimos en Madrid otra visita también de apenas 24 horas, la del werken (vocero) mapuche Héctor Llaitul Carrillanca, quien no fue recibido por reyes ni presidente del gobierno. Héctor viajó a Ginebra para denunciar ante la ONU el perseguimiento que vive su pueblo, en especial el papel de las transnacionales en los territorios mapuche. “Sobre la marcha”, como él dice, pudimos extenderle la invitación para que se dejara caer por estas tierras de quijotes, coronas y quebrantos. Desde Vocesenlucha nos encargamos de coordinar las actividades en Madrid, con la colaboración imprescindible en la organización de las compañeras de la Coordinación de Apoyo al Pueblo Mapuche – Trawunche Madrid y del colectivo América Latina Soberana, además de otros compañeros que pusieron su granito en una apretada agenda que dio para un conversatorio en Lavapiés, una cena colectiva en el espacio de Los Comunes, una rueda de prensa en la librería Traficantes de Sueños, una reunión en el Congreso de los Diputados con parlamentarios sensibilizados con la causa, una entrevista en el programa de radio de la cadena Ser Punto de Fuga y otras reuniones bilaterales con personas y organizaciones del ámbito de los derechos humanos. Todo esto antes de partir hacia Bilbao en el viejo rocinante asmático de Vocesenlucha.
La CAM, una organización que revolucionó con su pensamiento y su acción política las luchas originarias y emancipadoras del continente americano.
A través de las palabras de su vocero, pretendemos rescatar algunas líneas del pensamiento de un movimiento mapuche que es ya memoria viva y horizonte futuro, la Coordinadora Arauco Malleco, la CAM, una organización que revolucionó con su pensamiento y su acción política las luchas originarias y emancipadoras del contin
continente americano y del que este weychafe (guerrero mapuche) fue fundador.  Es esta una especie de crónica de esa palabra y pensamiento mapuche nacido del alma de las comunidades en lucha. Es este siquiera un intento de rescatar algunos trazos de esa voz portadora de una dignidad más grande que la vida misma.
A Héctor lo conocimos en 2015, cuando en el inicio de un recorrido de dos años por América Latina y el Caribe, tras sumergirnos en la realidad de las luchas populares del pueblo chileno, viajamos desde Santiago de Chile hacia el Sur, deteniéndonos en Concepción, comienzo del territorio histórico del Pueblo Nación Mapuche, el Wallmapu. Héctor por aquellos días cumplía condena en la cárcel de El Manzano, donde iríamos a visitarlo. Sin embargo, antes de llegar nosotros a Concepción le otorgan el régimen de libertad diurno. Es por eso que nos encontramos en ese espacio que llamamos, ingenuamente, “libertad”.
En ese primer acercamiento a Héctor nos sorprende su seriedad, su rigurosidad en las preguntas, su insistencia en llevar las cosas a lo concreto, a ese espacio de las palabras donde todos podamos entendernos. Fue claro con nosotros. “Recién salgo unas horas al día de la cárcel, esa nueva situación me obliga a trabajar en una pega frente a un ordenador, yo, que no me llevo con la tecnología, y el resto del tiempo lo dedico a mis hijos, no puedo andar dedicándoles tiempo a ustedes”. Irrefutable argumento. También fue cristalino con lo que podía pasarnos si teníamos algún tipo de relación con él. “Hace poco botaron del país a unos documentalistas que estaban apoyando al pueblo mapuche”, “yo estoy considerado como terrorista para el Estado chileno”, “hay muchos otros movimientos y expresiones mapuche, esta es sólo una, pueden acercarse a otras”.
A pesar de sus intentos de sacarse de encima a estos blanquitos, Héctor no es de esa clase de personas que se limita a lo discursivo, te larga su rollo y allá te apañes. Quizás porque entiende lo ideológico como ese espacio donde está presente tanto lo espiritual como lo material, que ama y defiende la vida, se preocupó de cosas tan básicas como dónde pasaríamos esa noche. Héctor nos enseñó porque nos cuidó. Y porque nos cuidó nos enseñó. Poco o nada sabíamos por aquellos días sobre la lucha del pueblo mapuche. Eso tenía sus cosas buenas y sus cosas malas. Todavía no sabemos bien por qué, pero seguimos tejiendo. De esos comienzos de relación con la realidad mapuche nacieron tres documentales. En ninguno de ellos aparece Héctor. Sí sin embargo su pueblo, el pueblo por el que lucha, producto de lo cual ha debido soportar largos períodos de prisión y largas huelgas de hambre que dejaron secuelas en lo orgánico, pero enaltecieron su dignidad a la vez que la del pueblo mapuche.
A última hora de la tarde solía preguntarnos la hora. Debía regresar en la noche a la soledad de las rejas, símbolo palpable de la criminalización contra este pueblo. En una ocasión le pregunté si no tenía reloj, a lo que me respondió que no. “Creo que tengo por ahí uno que no uso”. Escarbando en uno de los bolsillos de mi mochila, encontré un sencillo reloj digital negro con pulsera de goma. Se lo alcancé. “Puedes quedártelo”. “No acepto regalos”, me dice pensativo. “Podemos hacer un intercambio”, añade. “Puede ser a cambio de tu libro”, le pregunto. “Ya, listo”.
“Costó un mundo llegar a estos lugares”, comienza confesando Héctor en el Centro Cultural de Lavapiés, apenas dos horas después de que su avión procedente de Ginebra aterrizara en Madrid, y aún con algunas molestias producto de la conjunción de las alturas y las secuelas de las huelgas de hambre. “Estamos muy agradecidos porque es la primera vez que la CAM tiene una expresión a nivel internacional. Llevamos más de 20 años como movimiento, como organización, y nunca antes habíamos enviado ningún representante, y a mí me toca el honor de hacerlo después de muchos esfuerzos por parte de nuestra gente, de comunidades y de personas en específico”. Antes de comenzar a llenar de contenido sus palabras, Héctor quiere dejar claro que él solo representa una expresión del pueblo mapuche. “Yo no soy el representante de todo el pueblo mapuche. Yo represento una expresión de la lucha de mi pueblo en la actualidad. Yo hago vocería desde la organización a la que pertenezco, la CAM”.
“Hay una situación de expoliación, de usurpación del territorio mapuche,
 del Wallmapu”
La historia mapuche
El profesor y sociólogo Marcos Roitman Rosenmann, de origen chileno exiliado después del golpe de Estado de Pinochet, hace una introducción histórica al conversatorio en Lavapiés, donde señala que en América Latina, con Estados construidos de manera monoétnica, “los únicos conquistados son los pueblos originarios, todos los demás somos conquistadores”. Esos pueblos han sido “sometidos, conquistados y utilizados como mano de obra barata”. “Los primeros ejércitos y Fuerzas Armadas se foguearon matando a los pueblos originarios. También ya con los Estados nacionales”. “La lengua del conquistador articula una visión del mundo. La Memoria de los Pueblos originarios es oral. Negarles el uso del lenguaje es negarles su memoria, su vida, su historia”. Son estas algunas de las frases de la exposición del profesor Roitman. Precisamente por esa historia comienza Héctor Llaitul su relato.
Estamos ubicados en el Cono Sur, en lo que se conoce como Chile, pero también hay mapuches del lado argentino. Un pueblo originario que ahí habitaba antes de la llegada de los invasores. Nuestros grandes referentes surgen de esa época, de hacer frente a la arremetida, a la conquista y a la invasión de parte precisamente de España, en ese tiempo un imperio que a través de la conquista de nuestros territorios del Abya Yala arremetió con mucha fuerza en contra de distintos pueblos originarios. Pero con el pueblo mapuche hay una situación encontrada. Jamás fue sometido por el Imperio español. De eso podemos dar cuenta con mucho orgullo.
Sin embargo, se empieza a conformar esto de los Estados nacionales, surge Chile, surge Argentina, en un contexto donde el comercio va entregando una particularidad, la intromisión del capital foráneo, por lo tanto el afán de Chile y Argentina es reconquistar los territorios mapuche. Y por eso se desarrolla esto que se conoce, y quizás sea el hito más importante, como la invasión del Wallmapu, llevada adelante por dos Estados, por el chileno, con la campaña militar conocida como la Pacificación de la Araucanía, y por el argentino, con lo que se conoce con la Campaña del Desierto, ambas campañas binacionales que arremetieron con mucha fuerza, en un ejercicio concreto de exterminio, campaña político-militar hasta que definitivamente obtuvieron esta conquista, derrotar a nuestro pueblo y someterlo a un régimen de ocupación de tipo colonial que se mantiene hasta el día de hoy. Hay una situación de expoliación, de usurpación del territorio mapuche, del Wallmapu, el territorio ancestral mapuche, de más del 95% de esta territorialidad. Ese hito marca un antes y un después. De ahí nacen las contradicciones que vivimos hoy día con el Estado chileno y el Estado argentino.
“Hoy en día la realidad es que el sistema de propiedad usurpada se sostiene en la industria forestal”
La tercera invasión
En esa historia de opresión y resistencia, Héctor Llaitul identifica tres invasiones: “una, la del Imperio español, dos la del Estado Nación chileno y tres la del capital monopólico financiero, la arremetida del capitalismo en la territorialidad ancestral”. “¿Cómo se instaló el modelo neoliberal en el Wallmapu?”, se pregunta.
Con la contrarreforma territorial, a raíz del golpe militar y la dictadura de Pinochet, se desarrolla una verdadera revolución de la economía en esta parte. Hay una transformación de toda la territorialidad, de toda la estructura que existía en nuestro Wallmapu ancestral. Se nota principalmente por la introducción del monocultivo, específicamente de las plantaciones de pino y eucalipto en donde el Estado compromete toda su fuerza, toda su capacidad. La dictadura le entrega principalmente las tierras a las forestales, a las corporaciones chilenas, y con el tiempo esta situación ha ido transformándose en el verdadero enemigo del Pueblo Nación Mapuche. Hoy en día la realidad es que el sistema de propiedad usurpada se sostiene en la industria forestal.
La CAM
De esa situación de despojo y de la articulación de una resistencia de más de 500 años es heredera la lucha organizada en torno a la Coordinadora Arauco Malleco, nacida a finales de los años 90.
La CAM surge en un contexto, hace ya 20 años. Hay un hecho puntual, los sucesos de Lumaco, donde se queman los primeros tres camiones por parte de comunidades movilizadas que desarrollaban un proceso de recuperación territorial, específicamente en contra de una forestal. Ahí se visibilizó y se entendió el problema de fondo, la contradicción fundamental: entender a nuestro enemigo, cuál es nuestro enemigo y de alguna manera cómo entrar a confrontarlo. Nosotros hacemos un análisis del cuadro, de la realidad del momento y hacemos la valoración de que se agotaron los mecanismos institucionales, se agotaron los mecanismos internos de reclamación de nuestros derechos. Por ello había que pasar a una fase de antagonismo frente a un enemigo muy definido.
Veinte años de confrontación directa contra el capital monopólico nacional y extranjero que ha dejado una de las historias de lucha y resistencia más impresionantes y revolucionarias del continente. Un hito extraordinario en América. Su concepción política, método de lucha y nivel de conciencia ética caracteriza a la CAM como una de las expresiones de lucha, resistencia organizada y pensamiento político más avanzadas, frontales y consecuentes en la batalla contra el capitalismo.
“Es la disputa territorial la que ha generado esta situación de violación de derechos a nuestras comunidades”
 
La propuesta política
La situación de ocupación, sometimiento y opresión histórica hacia el Pueblo Nación Mapuche es la que define el nacimiento de una propuesta política, la que nos hace levantar a nosotros dos concepciones. Una, la concepción de reivindicación territorial y política. Y la otra, la concepción de levantar un proyecto de liberación nacional mapuche, que es lo que nos convoca a nosotros en la CAM. Hay una disputa territorial, que es el trasfondo del conflicto. Es la disputa territorial la que ha generado esta situación de violación de derechos a nuestras comunidades. No es casual que opere así el Estado chileno, y en el último tiempo el Estado argentino. Y tiene que ver con el despertar de un pueblo. Tiene que ver con esta capacidad que va teniendo nuestro pueblo, nuestra gente, de asumir la defensa de los territorios y los recursos y plantearse incluso esta concepción de libertad que nos legaron nuestros antepasados, que nosotros la situamos en la reivindicación de la autonomía para la Nación Mapuche.
Son efectivamente estos dos conceptos, autonomía y Pueblo Nación Mapuche, dos elementos centrales en la propuesta política de la Coordinadora Arauco Malleco. La pregunta es ¿qué entiende por autonomía el pueblo mapuche y en concreto la CAM?
La autonomía
Nada tiene que ver la defensa y la reivindicación de autonomía del pueblo mapuche con la concepción de autonomía que se tiene en este lado del mundo, con la España de las autonomías como forma de organización político-territorial de regiones y nacionalidades. La propuesta de autonomía del pueblo mapuche tiene que ver con soberanía. Tiene que ver con independencia política, con la administración de recursos que hoy les son negados. Autonomía tiene que ver con la tierra como valor de uso y no como valor de cambio, en consonancia con la cosmovisión del pueblo mapuche, en relación de reciprocidad y respeto hacia la vida. Autonomía para la CAM tiene que ver con independencia de partidos políticos y de otras instituciones del Estado chileno. Autonomía para el movimiento mapuche organizado tiene que ver con la recuperación de la propia identidad como pueblo, la resignificación de sus espacios territoriales y sagrados, el cuidado de su lengua. Autonomía tiene que ver con el ejercicio de una justicia y una economía propias. Autonomía mapuche tiene que ver con el derecho de autodeterminación. Tiene que ver por tanto con la asunción del concepto de Pueblo Nación Mapuche.
Yo pertenezco a un pueblo, un Pueblo Nación. Ya estamos acuñando esto del concepto de pueblo nación con más fuerza, por los significados, los componentes que hay ahí. Hablamos de esta posibilidad concreta de situarnos, de reconocernos y autoconvocarnos como Nación mapuche. Y lo decimos porque aquí están todos los elementos para el efecto. A través de parlamentos [firmados con el Imperio español], que deben estar aquí en los museos de España, se reconocía la soberanía de nuestro pueblo, y una territorialidad y una capacidad socioadministrativa, política, de autonomía para la nación mapuche. Eso existió, y esa es una de las reivindicaciones que nosotros hacemos. Es decir, esta posibilidad de territorio definido, esta posibilidad de organización social, política, ideológica, que nos permite un destino común, una situación común en todos los ámbitos, con cultura, con cosmovisión, con pensamiento, con idioma, es lo que caracteriza y particulariza a la Nación Mapuche. Esos elementos están todos presentes en nuestro pueblo. Hay que recuperarlos. Esa es la lucha.
Este ejercicio partió con la lucha muy concreta de la recuperación de las tierras, lo que a nosotros nos lanzó como actor político. A la CAM se la conoce muy fuertemente por haberse hecho cargo de la recuperación de tierras, más allá de lo simbólico, en los hechos. Es la posibilidad de hacerse con los recursos para la reconstrucción de nuestro pueblo, pero no visto solamente en esta concepción económica o material sino desde la perspectiva simbólica, cultural, ideológica, inclusive espiritual de lo propiamente mapuche. La autonomía la CAM la ha entendido como la lógica central, como un proceso de descolonización ideológica, cultural, de mirada, de actitud, de valores. Tiene que ver con la resignificación, con la recuperación de lo propio, de la identidad y tiene que ver con el compromiso de asumir la lucha de un pueblo, una lucha desigual, el imaginario de David contra Goliat.
El conflicto
Con lo dicho hasta ahora queda claro que el antagonista en el conflicto del pueblo mapuche no es otro que los grandes intereses capitalistas y los Estados chileno y argentino, que nacen precisamente como gendarmes de esos intereses y que hoy día avalan y protegen las inversiones de transnacionales principalmente madereras, pero también hidroeléctricas y mineras.
Es un choque inevitable de dos lógicas, dos realidades, la de la reproducción del capitalismo, con las forestales, y la reconstrucción de un mundo mapuche, que tiene que ver con el tejido social, político, ideológico que nos legaron nuestros antepasados. Esta es una realidad que nos situó en una lucha de tipo anticapitalista muy fuerte, porque si nosotros reivindicamos la realidad mapuche, el mundo mapuche, la cosmovisión mapuche, la forma de entender este mundo, la forma de relacionarnos con la tierra, nos obliga a la defensa de nuestros espacios, incluso definición del espacio en una forma significativo-cultural muy potente. Tiene que ver con esa relación insondable, muy poderosa, de que nuestros hermanos están ahí en relación con la naturaleza. Por lo tanto en contra de la situación que generan las políticas extractivistas hay una relación de contraste muy poderosa. Eso nos lleva a levantar una posición muy radical de lucha.
La violencia
Hay una cosa que nos llamó la atención respecto de esa radicalidad de la que la CAM se ha hecho portadora. Radicalidad, como señala Roitman, y para que se entienda en estas tierras, en el sentido martiano del término, que no es otro que el etimológico: “Radical no es más que eso: el que va a las raíces”, afirmó Martí. Algo así fue lo que nos llamó la atención de la CAM: ese ir hasta las raíces del monstruo siendo capaces de enarbolar la bandera de una ética extraordinaria que ama y defiende la vida. Como nos explicaba Héctor en una conversación informal caminando por las calles de Madrid, al fin y al cabo “se trata de una lucha por la vida”.
Nosotros hemos sido conocidos con alcance a nivel internacional porque la CAM se hacía cargo de las operaciones o de las acciones directas que se llevaban adelante. Acciones principalmente de sabotaje en el marco de la autodefensa y la resistencia de nuestros territorios, de nuestro hábitat, de nuestras comunidades. Situación muy compleja de poder visibilizar en un sentido integral, pero basta decir que estas acciones aisladas, no son acciones indiscriminadas sino acciones que deben ser situadas en un contexto de reivindicación de los derechos político-territoriales. Y que tiene que ver con las comunidades, con la deliberación de ese tejido en reconstrucción, no puede ser en otro marco.
“En nuestras definiciones y praxis política anticapitalista, tenemos claro quiénes son nuestros principales enemigos”
La violencia, la violencia histórica, la violencia política, está como elemento central en esta confrontación, desde el momento mismo en que nosotros defendemos los territorios, la autonomía y la libertad que desarrollaron nuestros antepasados y desde el momento mismo que a través de una campaña político militar se arremete y se nos sostiene en esta situación de opresión como pueblo, más el régimen de ocupación colonial que permanentemente hemos vivido con la supresión de todos nuestros derechos. Hay ahí una señal muy clara de la violencia política por parte del Estado. Está en lo estructural, en lo superestructural, en lo ideológico, en lo cultural. Si además a esto le agregamos el componente de racismo o el discurso racista como ingrediente, como componente, es una situación muy violenta en la que se ha mantenido al Pueblo Nación Mapuche.
En su libro Weichan, Héctor Llaitul explica con detalle esa perspectiva ética de la CAM: “en nuestras definiciones y praxis política anticapitalista, tenemos claro quiénes son nuestros principales enemigos y por eso no damos prioridad a lidiar con latifundistas y parcelarios. Nuestros enemigos son las forestales y los grandes latifundistas. No planteamos acciones ofensivas, ni siquiera contra la fuerza policial que sostiene hoy una forma de ocupación y militarización. Como es evidente al analizar nuestro accionar, no propiciamos muertes ni pretendemos dañar a las personas. Nunca hemos planteado emboscadas. Pese a todo, incluso a circunstancias como las actuales, nos identificamos con valores, con propósitos nobles. Buscamos reconstruir armonía, buscamos justicia, luchamos por restablecer un tipo de sociedad mapuche sana y justa”(1).
La criminalización
Durante una cena compartida en el espacio de Los Comunes, después del conversatorio, Héctor nos relata cómo en uno de los varios aeropuertos por los que ha pasado en estos días de periplo europeo, en un control policial aduanero apareció todo su expediente. “¿Usted es Héctor Llaitul?”, le pregunta el policía de turno, “Sí, ese soy yo, todo lo que pone ahí es cierto, y usted me haría un gran favor a mí y a mi pueblo si me detuviera”. El policía se le queda mirando y sin muchas ganas de líos estampa su sello en el pasaporte de Héctor. “Puede continuar”.
Héctor recibe la noticia de que la PDI, policía de investigaciones de Chile, ha detenido a su hijo Ernesto Llaitul
“Pensar trae consecuencias. La discrepancia se elimina quirúrgicamente”. Así comienza el texto de Marcos Roitman, La criminalización del pensamiento. Lo que se criminaliza, más allá del actuar, es el pensamiento, porque es el pensamiento lo que precede a la acción organizada.
No es solamente en el terreno de los hechos, es también de los planteamientos, de lo teórico, que surge desde el Pueblo Nación Mapuche. Esto es muy valorable, al menos algunos lo sentimos así, porque somos los mapuche los que estamos levantando de nuevo el rakiduam y el proyecto político que nos legaron nuestros antepasados. Eso es un hecho inédito, porque antes eran otros los que planteaban estrategias de liberación y de lucha.
Es por eso que molesta tanto la propuesta política de una organización como la CAM. Y es por eso que el pensar y el actuar de la CAM tuvo consecuencias en sus 20 años de existencia: persecución, asesinato o encarcelamiento de dirigentes y weychafes mediante montajes político-policiales. Una criminalización brutal que llevó a Héctor Llaitul y otros comuneros a soportar largos períodos de cárcel, debiendo asumir otras formas de lucha como la huelga de hambre. Hasta 82 días pasó el propio Héctor sin ingerir alimentos.
La lamngen Nélida Molina, portavoz de la Coordinación de Apoyo al Pueblo Mapuche – Trawunche Madrid, denunció en el conversatorio de Lavapiés cómo la Ley Antiterrorista permite la detención preventiva sin pruebas, hasta que el Estado consigue el montaje, y así es como durante meses y años pueden estar detenidos para llegar a juicios en los que finalmente salen libres”.
Apenas unos minutos después de salir de los estudios de la Cadena Ser en la calle Gran Vía, tras participar en el programa de radio Punto de Fuga, Héctor recibe la noticia de que la PDI, policía de investigaciones de Chile, ha detenido a su hijo Ernesto Llaitul. Se le acusa de portar un bidón de gasolina y un hacha, productos que si bien resultarían sospechosos en las arterias del centro de Madrid, no pasan de ser usuales instrumentos de trabajo en los territorios donde Ernesto vive, en pleno campo. Héctor trata de comunicarse con alguien para saber algo más sobre la detención. Son momentos de preocupación y poca claridad respecto de los hechos.
“La policía se ha militarizado en el Wallmapu. Hablamos de efectivos muy bien dotados en términos bélicos, con armamento ya de guerra”
Puede parecer casualidad que Ernesto Llaitul pasara la noche detenido irregularmente, sin notificación alguna de tal detención, mientras Héctor se reunía en una sala del Congreso de los diputados con parlamentarios de diferentes agrupaciones políticas para denunciar la situación de persecución y criminalización que vive el pueblo mapuche, en particular la aplicación de la Ley Antiterrorista, la reciente Operación Huracán y el Comando Jungla, ese mismo que hoy asesina a un comunero mapuche por la espalda.
Si ustedes viajaran al Sur se darían cuenta de la militarización. La policía se ha militarizado en el Wallmapu. Hablamos de efectivos muy bien dotados en términos bélicos, con armamento ya de guerra. Hablamos de miles de efectivos apostados en zona de conflicto, con blindados, con helicópteros, artillados, avionetas de vigilancia, e incluso con esta capacidad de no ser detectados, sistemas de vigilancias, drones, el Comando Jungla, equipo especializado que se entrena en Colombia, en EEUU y que probablemente también se venga a entrenar a España. Estos elementos dan cuenta de un escenario más complejo, mayor. Estamos hablando no solamente de la Ley Antiterrorista sino de la Ley de Inteligencia, que sostiene a un estado y a la clase dirigente, donde están los entes persecutorios a todo nivel, y que aúna todos estos esfuerzos desde el poder, desde las Fuerzas Armadas, desde los partidos políticos, desde el empresariado, en sostener un sistema de vigilancia y monitoreo en contra de toda la población, pero que está hoy día direccionado en un sentido antidemocrático, oscuro, que incluso hace prácticas de los tiempos en que operaba la DINA y la CNI [órganos de inteligencia de la dictadura], con agentes, con infiltración y con muchos recursos.
Si los españoles llegaron diciendo que nosotros éramos sanguinarios, sin alma, primitivos, a los que con la cruz y la espada se tenían que someter, posteriormente, cuando se conforma el Estado nación chileno dijeron los mapuchitos que había que civilizar, o éramos los indios flojos y borrachos,… ese estigma constante, desde los tiempos de la conquista hasta los tiempos actuales, que hoy día somos definidos de violentistas y terroristas. Tiene que ver con eso, con reproducir en todos los entes del aparato estatal, de la lógica del poder en su conjunto, desde los medios de comunicación, la educación, el discurso político, la visión racista, para la estigmatización y finalmente la eliminación de nuestro pueblo.
El Pueblo chileno
Son muchas las voces, tanto de periodistas como del público asistente al conversatorio en Lavapiés, que se interesan por la relación de la lucha del pueblo mapuche con el movimiento popular chileno, con el pueblo de Chile. Inquietud compleja a la que Héctor intenta dar respuesta.
“la lucha del pueblo mapuche no va a ser posible sin la lucha del pueblo chileno”
Yo he sido mandatado para hablar del pueblo mapuche, y no de lo que le pasa a los chilenos o de las posiciones de los chilenos, pero comparto el análisis de que el conflicto más importante o más serio que tiene el Estado chileno es con la causa mapuche. En Chile no hay otro conflicto con perspectiva que dé cuenta de una defensa mayor en el sentido de los derechos de los oprimidos. Duele un poco pero es la realidad. El enemigo es común, la oligarquía nos tiene oprimidos al pueblo nación mapuche y al pueblo chileno, por lo tanto debiera haber procesos que vayan concatenados, con sus autonomías, con sus procesos propios, y que nos vamos a encontrar seguramente, vamos a converger, porque el enemigo es común.
Y ojalá que, con esta mirada autonomista, se reconstruyan mundos de justicia y de poder en el campo popular en el caso de ustedes o de los chilenos, pero estos esfuerzos serán de los chilenos, nosotros lo único que podemos decir es que las luchas se tienen que hermanar, necesariamente. Convivimos en una territorialidad. No todo el pueblo chileno nos acompaña, ahí hay un trabajo que hacer al respecto, pero hay solidaridad de la gente común, a pesar de los medios de comunicación, donde el 99,9 % pertenecen a los poderosos. Hay redes, hay otras cosas que dan cuenta de la justeza de nuestra lucha y esto nunca lo van a callar, porque está en la humanidad de los chilenos en general y de los latinoamericanos, y de ustedes también en otras expresiones, porque si lo planteamos bien el acompañamiento existiría.
Como conclusión a este punto, traza unas palabras que dan que pensar: “la lucha del pueblo mapuche no va a ser posible sin la lucha del pueblo chileno”. En estos días después del asesinato de Camilo Catrillanca, se multiplican las manifestaciones en distintos puntos de Chile. Protestas que dejan un saldo de más 40 detenidos.
Mapuche significa `gente de la tierra’. Mapudungun es el `habla de la tierra´. Toda esa dimensión cosmovisionaria tiene que ver con la lucha por la sustentabilidad, el equilibrio, la reciprocidad, el amor, la fuerza que nosotros sentimos por nuestros hermanos en la naturaleza, árboles, ríos, vertientes, agua, todo. Lo vemos más allá que en un plano económico o material, es la forma de vida. Con eso yo me despido, les agradezco, y bueno, en mapudungun nosotros decimos Amulepe Taiñ Weichan, “la lucha continúa”, Wewaiñ, `Triunfaremos’, ¡Marichiweu!
Con estas sentidas palabras finaliza el conversatorio. Tal y como él mismo dice, Héctor Llaitul solo representa una expresión del movimiento mapuche. Una expresión de lucha autonomista, mapuchista, de una claridad política y de una dignidad que sólo puede ser un ejemplo para todas aquellas voces que aspiren a construir una realidad alejada de los postulados capitalistas. Más ética, más bella, y por lo tanto más humana. Más acorde con ese buen vivir que persigue la lucha de los pueblos originarios.
Lolita Chávez: “las multinacionales no entienden que lleguemos a dar la vida por defender el derecho a existir de la tierra”
Hoy, ante la noticia de un nuevo corazón mapuche y comunero asesinado a balazos por parte del Comando Jungla, ese que Héctor denunció en Madrid, recordamos las recientes palabras de la defensora de derechos humanos del pueblo K’iche, Lolita Chávez Ixcaquic: “las multinacionales no entienden que lleguemos a dar la vida por defender el derecho a existir de la tierra”. He ahí esa dignidad más grande que la vida misma de la que los movimientos organizados de los pueblos originarios son portadores. Llegar a dar la vida por una vida digna colectiva. Eso nunca podrán entenderlo aquellas cabezas dominadas por la epidemia neoliberal. Tampoco entienden que no hay Estado, ni ejército, ni Comando Jungla que pueda acabar con esa dignidad.
Dignidad que queda patente en el funeral del comunero Camilo Catrillanca, donde miles de corazones en lucha le rindieron un sentido homenaje bajo la cosmovisión mapuche. Allí estuvo presente Héctor, quien llamó a la resistencia y reivindicó a Camilo Catrillanca como weichafe de la nación mapuche. “Nosotros entendemos que, en este camino, nuestro weichafe nos dará la energía necesaria para seguir combatiendo a nuestros enemigos, quienes están en el sistema y el Estado capitalista”.
En la tarde de un jueves de un octubre que agoniza, a lomos de nuestro pequeño Rocinante abandonamos la ciudad de Madrid después de un día intenso, rumbo a Bilbao, donde Héctor continuará con su agenda de actividades y reuniones. Mientras tomamos la carretera de Burgos, habla por teléfono con una radio chilena que le entrevista por la detención de su hijo.  Unas horas después, nos enteramos que Ernesto ha sido puesto en libertad con arraigo nacional, lo que le obliga a firmar una vez al mes ante Carabineros. Un nuevo hostigamiento contra un movimiento que sabe cuál es el verdadero enemigo y hacia él enfoca su lucha.
En este reencuentro con Héctor en tierras castellanas, en su muñeca izquierda llevaba puesto el reloj digital negro que un febrero de 2015 saqué del bolsillo de una mochila que nos acompañó durante dos años por las tierras del Abya Yala. Nosotros guardamos su libro Weichan como uno de nuestros textos más queridos, un verdadero tesoro de sabiduría mapuche, portador de esa palabra y ese pensamiento preñado de lucha por la vida digna.
(1) Héctor Llaitul y Jorge Arrate, Weichan. Conversaciones con un weychafe en la prisión política, Santiago de Chile, 2012, Ceibo ediciones, pp. 293-295

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/11/21/nacion-mapuche-hector-llaitul-y-la-cam-cronica-de-la-palabra-de-un-weychafe-en-la-capital-del-reino/