viernes, 17 de agosto de 2012

La promoción de los agrocombustibles prueba el antagonismo irreconciliable del capitalismo con la vida y la dignidad de los pueblos


Página/12:: Economía informa: “El Gobierno anunció ayer una batería de medidas para potenciar el desarrollo de la industria de los biocombustibles. El objetivo es que el sector trabaje al máximo de su capacidad instalada, mientras que actualmente lo hace en un 76 por ciento. Es decir que habría un margen para producir otras 800.000 toneladas de biocombustibles. Para alcanzar esta meta se decidió abrir de manera temporaria la importación de porotos de soja provenientes de Paraguay y Bolivia, que serían utilizados para su procesamiento y posterior comercialización al exterior. Se creará un Régimen de Importación Temporaria de Soja y una comisión multidisciplinaria integrada por Economía, Planificación e Industria para realizar un seguimiento”. Leer


Como el incremento en 800.000 toneladas de biocombustibles significa acaparamiento de tierras y agua, el gobierno CFK da preeminencia a los agrocombustibles sobre los alimentos. ¿Por qué al privilegiar esa producción incurre en criminalidad de lesa humanidad?

Producción agraria: entre los alimentos y la energía
Por Julio C. Gambina (Alainet)
La coyuntura mundial y las condiciones estructurales del desarrollo local argentino empujan un modelo productivo extractivista, primario exportador, más allá del agregado de valor, es decir, la agroindustria. Lo que se potencia es el carácter dependiente del capitalismo argentino al sistema mundial. El capitalismo global demanda recursos naturales que son abundantes en nuestramérica, que para el caso argentino se concentra en la riqueza de la tierra, sus nutrientes, los cursos de agua, y la capacidad de producción agraria (alimentos + energía), incluida su industrialización.

¿A cuento de qué lo he mencionado? Es que producto de la sequía estadounidense, principal productor agrario del mundo, competidor directo de la Argentina en sus producciones agrícolas, especialmente maíz, soja o trigo, el resultado está siendo el incremento de los precios internacionales de los principales productos de exportación de la Argentina
 [1]. No sólo de minerales o metales preciosos (oro y plata), soja o maíz, sino también derivados, como los aceites o el biodiesel, tendencia creciente de utilización “alternativa” de la producción agraria.

Vale mencionar, que por primera vez en la historia de la humanidad la producción agrícola se utiliza con destinos distintos a la alimentación, para intervenir como base de sustitución de energía ante la crisis petrolera o energética. Se estima que un tercio de la producción maicera de EE.UU., el principal productor mundial del grano, tiene destino en la producción de bioenergía.
La contradicción generada en nuestro tiempo es que la innovación tecnológica permite multiplicar la producción agraria mundial por encima de las necesidades humanas de carácter alimentario, pero al ser crecientemente utilizada en la producción energética ocurre la paradoja de un sexto de la población mundial con hambre.
La FAO da cuenta en su informe sobre “El Estado Mundial de la Agricultura y la alimentación 2010-2011” [2] que de “2007 a 2009, la crisis de los precios de los alimentos seguida de la crisis financiera y la recesión económica mundial acarreó un incremento sin precedentes del número de personas que padecen hambre y subnutrición en el mundo, el cual superó la cifra récord de 1000 millones en 2009” (Parte II, página 71). El escrito continúa con un análisis de superación de la recesión hacia el 2010 y baja de los precios de los alimentos, y por lo tanto no contempla la situación actual, donde la recesión y/o desaceleración de la economía mundial es un dato para este 2012, que adiciona crecientes precios de los alimentos (superan los máximos del 2008) y un agravamiento de la situación alimentaria de la población mundial, que según esos datos involucra un 14% de la población mundial.


Especialización productiva local

La Argentina se insertó en el capitalismo mundial con la “generación del 80” del Siglo XIX, ocupando un lugar complementario con Inglaterra. El lugar del país potenció nuestro carácter de proveedores de materias primas, consolidando el poder económico y político de la “oligarquía terrateniente”, y la dependencia del ingreso de productos manufacturados desde la fábrica inglesa. A eso se le llamó modelo primario exportador.

¿Puede ahora hacerse un símil de esa caracterización, más allá de la política de restricción a ciertas importaciones de bienes? El interrogante es válido desde la consolidación de una especialización productiva que se afirma en el agro y la agroindustria, donde la dominación sigue estando en el paquete tecnológico en manos de grandes transnacionales y la dominación monopólica del comercio internacional y los circuitos globales de circulación de mercancías y servicios. Ya no existe la complementación de otrora entre el capitalismo británico y el local; pero Argentina es parte de la división capitalista del trabajo en un tiempo donde la fábrica es crecientemente china, y con nuestro país asegurando la provisión de insumos primarios que resultan imprescindibles en las condiciones de crisis estructural, no sólo económica y financiera, sino alimentaria, energética y medioambiental.

En efecto,
el país potenció la sojización y la mega minería a cielo abierto, producciones donde resulta imprescindible la tecnología importada, que afianza la dependencia de esas inversiones externas. Parte de la renta agraria es apropiada por el Estado vía retenciones, unos 8.500 millones de dólares en 2011, que, fondo sojero mediante, favorecen un gasto público en todos los municipios, con inversión en infraestructura que permite disputa de consensos locales. Con precios en alza, la estimación de recaudación por derechos de exportación (retenciones) para el presente año alcanza a los 11.000 millones de dólares. En ese sentido avanzaron recientes medidas de política económica.

Mediante el Decreto 1339/2012, publicado en el Boletín Oficial el 7 de agosto pasado se incrementaron “las alícuotas de los Derechos y del Reintegro a la Exportación para las mercaderías identificadas como biodiesel y sus mezclas”, sobre la base que “la promoción de la elaboración de biocombustibles constituye una política adecuada para profundizar el proceso de reindustrialización y diversificación productiva impulsado desde 2003 en adelante”, y que “a partir de las políticas de promoción instrumentadas, el complejo oleaginoso en general y la producción de biodiesel en particular se han establecido como actividades consolidadas, competitivas y de elevada rentabilidad.”
 [3]
Queda clara la apuesta a la producción primaria y a su industrialización, al punto que no sólo se incrementan las retenciones, del 14,2 al 24,2%, sino que también se autoriza, transitoriamente, a la importación de granos soja por capacidad ociosa de la industria productora de biocombustibles, ya que la producción local se coloca mayoritariamente en el mercado mundial. En ese marco es que se conformó la “UNIDAD EJECUTIVA INTERDISCIPLINARIA DE MONITOREO”, integrada por los ministerios de planificación, economía, industria y la AFIP para “favorecer el desarrollo de los biocombustibles en el país” y que permite que la Secretaría de Energía establezca el precio de referencia para el biodiesel (Resolución 1436/2012 de la Secretaría de Energía) [4] y promover el desarrollo industrial en ese sentido.
Argentina se transformó en un gran exportador de biodiesel y el vice ministro de economía destacó que se trata de "una industria muy dinámica y en expansión” y “que en 2011 alcanzó las 18,5 millones de toneladas” [5] constituyéndose en principal proveedor mundial del rubro, favorecido por retenciones menores. Hasta ahora, las retenciones a la exportación de aceites eran de 32%, contra el 14,2% que tributaban las exportaciones de biodiesel. La diferencia, un 17,8% constituyó una renta apropiada privadamente. Desde ahora las retenciones a la exportación de biodiesel subirán al 24,2% achicando la rentabilidad privada y mejorando la ecuación fiscal en un momento de dificultades para sostener el superávit de las cuentas fiscales.

Síntesis y debate por alternativas

En definitiva, las medidas recientes apuntan a un aumento de las retenciones al biodiesel; a la importación de soja como insumo industrial para biocombustibles; y a la articulación de dependencias del gobierno para la promoción de esa industria asociada a la producción agrícola.

Son un conjunto de medidas que potencian la especialización asociada al carácter extractivista del modelo productivo en la Argentina, que profundizan la soja dependencia, proceso que se consolida desde los cambios estructurales promovidos en los 90 con la implantación de los transgénicos. Es una situación convergente con las modificaciones al código de minería que facilitó el ingreso de inversiones externas en la mega minería a cielo abierto.
El interrogante es si resulta posible pensar en otro modelo productivo para otra inserción internacional de la Argentina, privilegiando satisfacer necesidades sociales, alimentarias, energéticas o medioambientales.

Todo ello supone discutir el tipo de país, su producción y beneficiarios fuera de la lógica de la ganancia, más centrado en resolver demandas de movimientos diversos que reclaman contra la fumigación de los pueblos, o en defensa de la soberanía alimentaria, energética, o del medio ambiente amenazado por la producción orientada al mercado, es decir, dominada por el capital.

No es sólo una cuestión de carácter nacional, sino de discusión global, en donde la misma FAO llama la atención sobre las tendencias preocupantes del precio de los alimentos y la contradicción que supone la mayor oferta de productos del agro con el crecimiento del hambre y la desnutrición. Es un llamado de atención para pensar el orden mundial, precisamente en un mundo en crisis.
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El capitalismo avanza implantando súper negocios de oligopolios a cualquier costo social y ambiental.

Los biocombustibles, una infamia contra la humanidad
Por Humberto Tobón y Tobón 
¿Será posible que la humanidad cometa la estupidez de producir alimentos para tanquear los carros? Sí es posible. Los líderes del mundo iniciaron una de las campañas más infames, pero más eficientes, de que se tenga noticia en la modernidad: incentivar a la sociedad a darles un voto de confianza para impulsar una política en favor de los biocombustibles. Los argumentos esgrimidos por los voceros de las grandes potencias fueron bastante efectistas, dado que aseguraban que con los combustibles naturales se combatiría la contaminación, se disminuiría el calentamiento global y las economías agrarias saldrían muy favorecidas.
Sin embargo, los líderes mundiales guardan un silencio absoluto sobre los resultados de investigaciones científicas que demuestran que en los procesos de producción, recolección y transformación de la biomasa para la producción de etanol y diesel se genera una contaminación excepcional, pues para mover la maquinaria y aplicar los fungicidas y los fertilizantes es necesario apelar a los combustibles fósiles, con daños irremediables para el suelo, el aire y las fuentes de agua. A esto se agrega que la eficiencia energética que se alcanza con los biocombustibles es muy baja comparada con el petróleo y el carbón.

Tampoco les han contado a los ciudadanos que existe una alianza nefasta entre las industrias automotriz, petroquímica y alimenticia, con el fin de acelerar las investigaciones que proporcionen mayor eficiencia productiva para aquellos alimentos que se transforman en combustibles. Estos acuerdos también tienen que ver con el refinamiento de la lignina y la celulosa, lo cual pondrá en la línea de destrucción millones de hectáreas de bosques.

Y mientras tanto, los precios de alimentos básicos van en alza, lo que ha originado protestas airadas alrededor del mundo. Dichas alzas se explican porque ha disminuido la producción de alimentos esenciales como granos y cereales, debido a que muchas tierras se destinaron a la producción de materia prima para los combustibles; o porque alimentos para la dieta nutricional de la mayoría de países, tales como maíz, trigo y soya, son apetecidos como biomasa para la producción de etanol; o por variaciones sustanciales en el clima que han afectado las cosechas en gran parte del mundo; o por los terribles daños que la erosión y la mecanización le están ocasionando al suelo.

La situación ha llegado a un punto tan crítico, que el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas anunció recortes en la ayuda alimentaria a los más pobres, porque el monto de las donaciones que entregan los países no alcanza para mantener el cubrimiento que se venía ofreciendo. Los rostros hambrientos de millones de personas no sensibilizan a los negociantes de los combustibles vegetales, quienes sólo entienden que hay una dinámica económica que muestra un barril de petróleo con cotizaciones superiores a los 100 dólares y un mercado ávido de tener combustibles presuntamente limpios para asegurar la movilización de la industria, especialmente automotriz, a los cuales los gobiernos les brindan multimillonarios incentivos vía impuestos, créditos baratos y precios sustentables y subsidiados. Leer

Como dice Vilma Almendra (Minga Informativa de Movimientos Sociales/Tejido de Comunicación ACIN): “En todo el continente, pero particularmente desde Colombia, se vive una ocupación territorial que no sólo invade las reservas de nuestros pueblos con el Plan Colombia y con las bases militares violando derechos fundamentales, sino que estigmatiza la lucha organizada; señala y difama líderes sociales para convertirlos en blanco de cualquier bando; desplaza y empobrece a familias y a pueblos enteros; roba las tierras para entregarlas a las transnacionales; y pretende convertirnos en esclavos de industrias extractivas en nuestro propio territorio. Todo esto con el objetivo de explotar la Madre Tierra para la acumulación privada”.

También Vilma Almendra destaca: “nos invaden el territorio del imaginario a través de sofisticados mecanismos de propaganda. Buscan y han logrado consensos para el consumo, para la guerra y para otros intereses que le sirven al capital. Así pretenden legitimar el modelo de acumulación e invisibilizar nuestra historia, nuestra organización y nuestros planes de vida para convertirnos en mercancía. En este contexto, no sólo líderes (as) y dirigentes (as) siguen siendo amenazados, desaparecidos y asesinados. Comunicadores (as) populares y periodistas que cuestionan las políticas y las acciones del modelo de codicia, y además, posicionan la palabra de la sociedad y de los pueblos, son acusados y perseguidos en todos los ámbitos por distintos actores.  

Peor aún, procesos enteros están en riesgo de desaparecer y de ser cooptados completamente, no sólo en Colombia, sino en todos los países, con movimientos y procesos fuertes. “Una debilidad ha sido la intromisión de los gobiernos de turno en nuestras organizaciones. Cada Gobierno viene con su política de extractivismo, de explotación de recursos naturales, sabiendo que éstos están dentro de los territorios indígenas. Han ido cooptando a dirigentes para que trabajen con el Gobierno, les ofrecen puestos, sueldos, a veces de manera individual, otras veces a colectivos y organizaciones enteras”, sostiene Nancy Iza, dirigenta ecuatoriana (...)”. Leer

Otra vez los pueblos de Colombia ejemplifican rumbos abajo y a la izquierda, demostrando que sólo mediante lucha consecuente se toma conciencia sobre el imperativo de constituir la unidad en diversidad para poner fin al capitalismo e imperialismo dominando al país. En el Lanzamiento del Movimiento Político Marcha patriótica y Constitución de su Consejo Patriótico Nacional (23 de Abril de 2012)

Se señala: “(...)Este modelo profundamente desigual, que se perpetúa fundamentalmente a través de la guerra, emprendida por el régimen contra el pueblo colombiano, ha hecho posible lograr los niveles absurdos de concentración de la tierra existentes de nuestro país a través del desplazamiento forzado de millones de campesinos y del ataque sistemático a sus formas organizativas. Las “ventajas competitivas” para la economía colombiana que significan salarios de hambre para nuestros trabajadores, se han conseguido gracias al asesinato selectivo de miles de sindicalistas, el saqueo descarado de nuestro oro, agua, petróleo y demás elementos naturales, y se erige sobre el exterminio consiente y deliberado de nuestras comunidades indígenas y afrocolombianas. La continuidad en el gobierno colombiano de estos mercaderes de la muerte se explica en gran medida debido al genocidio de cualquier forma real de oposición política.
Es en esta realidad que encuentra explicación la existencia de nuestro conflicto social, político y armado, así como la presencia histórica de las insurgencias de nuestro país; es por esto que se equivocan quienes afirman que el actual gobierno cuenta con una política de paz. La única política de este gobierno en este punto es la guerra total contra el pueblo colombiano, no se puede pensar que se avanza hacia la paz cuando las causas estructurales que han originado el conflicto no sólo permanecen, sino que se agudizan, cuando se mata al contradictor político y se cierran cada vez más los espacios de la ya maltrecha democracia. Es por eso que desde la Marcha Patriótica y Cabildo Abierto por la Independencia creemos que la lucha por las reivindicaciones más sentidas de nuestro pueblo y la brega por la solución política son elementos que necesariamente tienen que desarrollarse de manera conjunta, hecho que es hoy tarea urgente e impostergable.

LA CULTURA, LA ACADEMIA Y EL ARTE: ELEMENTOS INDISPENSABLES PARA NUESTRA SEGUNDA Y DEFINITIVA INDEPENDENCIA
La desaforada depredación del capital financiero y de la banca internacional, producto de la concentración de la riqueza del mundo en pocas manos, no solo afecta la vida material de los países y de las personas; también afecta la identidad cultural de los pueblos, las tradiciones, y las expresiones culturales y artísticas.
A la vez que las políticas neoliberales de los países imperialistas, agravadas por los tratados profundamente desiguales, del llamado ”libre comercio”, promueven el saqueo de las riquezas naturales, imponen para lograrlo, maneras homogéneas de ser y de pensar.
A ello contribuyen los medios de comunicación que forman parte del sistema, con la característica de que estos son los encargados, desde la cultura, de preparar el camino mediante la desinformación masiva y la distorsión de la realidad, para que el imaginario colectivo social se mantenga seducido por el modelo, en la pasividad y el consumo.
La Cultura no es como nos han querido hacer creer, un lujo de unos cuantos iniciados o, unas actividades masivas de entretenimiento. Es una necesidad vital del pueblo y de las personas, un asunto fundacional de la política por cuanto tiene que ver con nuestra manera de ser, y de habitar el mundo, con nuestro sentido de memoria y de pertenencia, con nuestra capacidad de prefigurar el porvenir. Y por lo tanto, con la voluntad de actuar en el ¡aquí y ahora!
Amilkar Cabral, un poeta africano, decía que la Cultura está hecha de la capacidad que tienen los pueblos de responder a las crisis. Nosotros, a la vez que reconocemos la crisis, vemos, en la búsqueda de su salida, una gran oportunidad de cambio.
La Cultura es el puente entre la memoria heredada de las tradiciones y la decisión colectiva y personal presente de luchar para que otro mundo sea posible.
Esta Marcha Patriótica nos plantea desarrollar la movilización social por los grandes ideales de Justicia que nos animen, para encontrar, más temprano que tarde, soluciones creadoras y colectivas al conflicto.
Esta Marcha Patriótica no depende sólo de la razón, que la tenemos de sobra. La sensibilidad y los sentimientos colectivos son para nosotros y nosotras, asuntos fundamentales. Este andar queremos hacerlo con canciones, poemas y obras de teatro que destituyan el mito de que los poderosos son el modelo y de que con invencibles. ¡No lo son! Y la risa y la fiesta nos ayudarán a demostrarlo.
Las batallas no sólo deben darse en el terreno de la Economía, también en el terreno de las ideas y en el de las imágenes. Por eso, expresamos nuestra valoración del arte y la cultura y la necesidad de contar con las y los artistas como sujetos creadores.
Por eso, a la vez que convocamos al pueblo colombiano a marchar con nosotros y nosotras por un nuevo modelo de sociedad, llamamos a los intelectuales demócratas y a las y los artistas, a que contribuyan con su voz, su pensamiento y sus obras a lograr este empeño.
Hagamos de la Marcha Patriótica un gran acontecimiento social, político, y cultural.

El Movimiento Político Marcha Patriótica Y SU Consejo Patriótico Nacional, HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA ALTERNATIVA POLÍTICA PARA LA SEGUNDA Y DEFINITIVA INDEPENDENCIA.
Es precisamente en este contexto que la Marcha Patriótica en perspectiva de convertirse en alternativa política para la segunda y definitiva independencia, convoca a la constitución y lanzamiento de su Consejo Patriótico Nacional, como espacio amplio, incluyente deliberativo y estratégico que deberá dotar a este nuevo instrumento político, de una plataforma que recoja las reivindicaciones centrales que requiere nuestro país, la perspectivas de acción para lograrlas, así como su necesaria estructura interna.
La configuración de la Marcha Patriótica como movimiento político, no significa la disolución de las organizaciones políticas, sociales y populares que la componen, ni mucho menos que estas se alejen de su acciones, reivindicaciones sectoriales; por el contrario, significa la constitución de un movimiento de movimientos, que potencie mucho más la actual reactivación de la movilización y articule las luchas de cada sector y las proyecte a la disputa estratégica por un modelo de país y de sociedad. Para dicha tarea resulta indispensable y determinante, disputar el poder político del gobierno y del Estado a las actuales clases dominantes, que han llevado al país a ocupar el vergonzoso segundo lugar entre los países más desiguales de América y el tercero en el mundo.
Nuestro movimiento político debe concitar la acción de todos los colombianos y colombianas que se encuentren inconformes, indignados y hastiados de este presente lleno de pobreza, ignominia y muerte y deseen construir una Colombia verdaderamente democrática, con un modelo económico y político donde los derechos a la salud, educación, cultura, vivienda, recreación sean una realidad para el conjunto de la población; un país donde se impida el robo de nuestros montes, paramos y riquezas; una Colombia donde la diferencia política sea un elemento esencial para el debate democrático; una nación soberana, un país en paz, con justicia social, en síntesis, una Colombia que alcance la segunda y definitiva independencia.
Esto lo hacemos bajo la profunda convicción que la transformación de nuestro país necesita urgentemente un movimiento político compuesto en su carne, hueso y razón, por las luchas y organizaciones sociales, populares, intelectuales y sectores democráticos, que tenga como principios transversales, el trabajo de base, la movilización, la organización y la unidad del pueblo colombiano, y el profundo compromiso de defender los intereses populares y de las mayorías nacionales, para que puede lograr la sinergia emancipadora entre las luchas sociales, las reivindicaciones y la disputa del poder político para ponerlo al servicio de todos los colombianos y no de una élite oligárquica. Leer

Otro país-mundo arraiga en la lucha de La Vía Campesina y Aliados de 26 países de Asia, África, América y Europa

A diferencia de la Presidenta y de su gobierno que nos relatan un presente y futuro promisorio en el capitalismo, La Vía Campesina y Aliados de 26 países de Asia, África, América y Europa se sitúan en que es “un momento de emergencia global provocada por las múltiples crisis alimentaria, medioambiental, financiera, de pobreza y desempleo”. Y se reúnen “para evaluar nuestras estrategias y aprendizajes en las últimas dos décadas de lucha por la reforma agraria y por la defensa de la tierra y los territorios de los pueblos”. Hacen la Declaración de Bukit Tinggi:

Reforma agraria y defensa de la tierra y el territorio en el siglo XXI



"Reafirmamos nuestro compromiso con los derechos de los pueblos a la tierra y el territorio, con la defensa de la soberanía alimentaria y con el cuidado de la Madre Tierra. La nueva reforma agraria debe ser un pilar fundamental en la construcción de la soberanía alimentaria y en la transformación democrática de la sociedad para que las nuevas civilizaciones pongan fin al hambre y la pobreza." 14 de julio de 2012

Nos hemos reunido en Bukit Tinggi, Sumatra Occidental, Indonesia, del 10 al 15 de julio de 2012, para el Taller y Seminario Internacional "Reforma Agraria y Defensa de la Tierra y el Territorio en el siglo XXI: desafíos y futuro," convocado por La Vía Campesina y la Campaña Global por la Reforma Agraria, en un momento de emergencia global provocada por las múltiples crisis alimentaria, medioambiental, financiera, de pobreza y desempleo, para evaluar nuestras estrategias y aprendizajes en las últimas dos décadas de lucha por la reforma agraria y por la defensa de la tierra y los territorios de los pueblos.
La más reciente avalancha de acaparamiento de tierras en todo el mundo exige que este análisis sea urgente. Como ya expresamos en el Llamamiento de Dakar y en la Declaración de Nyeleni en contra del Acaparamiento de Tierras, éste es un fenómeno global promovido por las élites y los inversores locales, nacionales y transnacionales, y los gobiernos con el objetivo de controlar los recursos más preciados del planeta.
Desde la fundación de La Vía Campesina y el lanzamiento de la Campaña Global por la Reforma Agraria, hemos cosechado muchos logros significativos y al mismo tiempo el mundo ha cambiado mucho. Cabe destacar la transnacionalización del capital financiero y la concomitante mercantilización de la naturaleza que ha desatado un flujo enorme de capitales hacia las industrias extractivistas, la agricultura y la pesca industrial, los agrocombustibles, las plantaciones forestales, los proyectos turísticos y el desarrollo de grandes infraestructuras. 

Además, bajo el pretexto de dar soluciones a la crisis climática, el capitalismo financiero se reviste en el siglo XXI de “economía verde y azul” para mercantilizar los bosques, el aire, el mar y hasta la composición misma de la vida y sus ciclos, generando así el “acaparamiento verde y azul”. Estas supuestas “inversiones” se traducen en realidad en el despojo de los territorios de los pueblos indígenas, campesinos, pescadores, pastoralistas y otras comunidades locales. Nuestros Estados y élites han desempeñado un papel central en este robo porque son ellos los que han entregado nuestros bienes comunes para su beneficio personal y en contubernio con las empresas transnacionales.
Pero no sólo ha cambiado el mundo que nos rodea. Nosotros también hemos crecido en la lucha gracias al encuentro entre culturas, a nuestros procesos, victorias y reversos, y a la diversidad de nuestros pueblos. Por eso nos hemos reunido en estos días para compartir un proceso de reflexión y actualización de nuestras visiones y conceptos de lucha por la reforma agraria y la defensa de la tierra y el territorio. Hemos comenzado a delinear algunos elementos para una nueva visión de reforma agraria y de soberanía popular en los territorios, entre los que figuran:
- El campesinado y la producción agrícola familiar ocupan el papel central en la soberanía alimentaria.
- La convivencia armónica y solidaria entre los pueblos rurales incluyendo a los campesinos, las campesinas, pastoralistas, pescadores y pueblos indígenas.
- La necesidad de ampliar nuestras alianzas para incorporar otros pueblos amenazados por los mismos fenómenos actuales; entre ellos, los pobladores urbanos amenazados de desalojo y empobrecimiento a causa de la especulación inmobiliaria, los pueblos que sufren ocupaciones militares, los consumidores que deben pagar precios cada vez más altos por los alimentos y cada vez de peor calidad, las comunidades que sufren desalojos por industrias extractivistas, y los trabajadores rurales y urbanos.
- La necesidad de fortalecer nuestra libre determinación construyendo nuestras autonomías a través del gobierno propio de nuestros bienes comunes.
- Reforzando y ampliando el liderazgo de las mujeres en la lucha por la tierra y la defensa del territorio y en nuestros movimientos.
- No repetir los errores de la Revolución Verde y cuidar de la Madre Tierra utilizando prácticas de producción agroecológica.
- Priorizar la lucha de los jóvenes por el acceso a la tierra tanto en Europa y Norteamérica como en los países del Sur, así como reconstruir las economías rurales para que los jóvenes no estén forzados a emigrar.
- La necesidad de forjar nuevas alianzas y tácticas solidarias y de protección contra la creciente criminalización de quienes defienden sus territorios.
- El reconocimiento del papel primordial de los movimientos sociales en las recientes reformas agrarias llevadas a cabo por los Estados con mayor o menor éxito en varios países.
Con el inicio de este proceso de reflexión y revitalización de nuestra lucha reafirmamos nuestro compromiso con los derechos de los pueblos a la tierra y el territorio, con la defensa de la soberanía alimentaria y con el cuidado de la Madre Tierra. La nueva reforma agraria debe ser un pilar fundamental en la construcción de la soberanía alimentaria y, por extensión, en la transformación democrática de la sociedad para que las nuevas civilizaciones pongan fin al hambre y la pobreza y respeten y protejan la Madre Tierra.
¡Globalicemos la lucha! ¡Globalicemos la esperanza!
 Campaña Global por la Reforma Agraria Leer

Mientras Vía Campesina y las organizaciones aliadas se comprometen “con los derechos de los pueblos a la tierra y el territorio, con la defensa de la soberanía alimentaria y con el cuidado de la Madre Tierra”, el gobierno CFK hace que el Estado (en sus distintas jurisdicciones) entregue los bienes comunes y promocione los agrocombustibles con el consiguiente acaparamiento gigantesco de tierras y agua. Su Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial procura expandir el modelo de soja transgénica que significa la desaparición forzada de los campesinos e indígenas y la destrucción tanto de la soberanía alimentaria como de las biodiversidades que sostienen a los equilibrios ecológicos y a los suelos en sus fertilidades. Suma a este proceso de desertificación y exclusión social en gran escala, a la explotación de hidrocarburos no convencionales y la parte argentina de IIRSA. También acaba con economías regionales e instala economías de enclave.

Mientras la Presidenta y su gobierno imponen el rótulo de egoísmo o falta de solidaridad a las luchas reivindicativas porque, dicen, nunca hubo mayor coincidencia de intereses entre el poder económico y los de abajo, Vía Campesina y las organizaciones aliadas reflexionan, revitalizan su lucha comprendiendo la necesidad de articular con pueblos que resisten a ser desalojados por avance de la especulación inmobiliaria, del modelo extractivo y comparten ser objeto de criminalización. En lugar de constituir bloques regionales cada vez más extensos (CELAC y BRIC) que potencian al capitalismo, convocan a los pueblos a globalizar la lucha por el buen vivir de todos ellos. Es decir a derrotar al capitalismo mundializado que implanta el 'Mercado' de los oligopolios sobre la vida y la dignidad de los pueblos.


En Colombia: Declaración del Congreso de Tierras, Territorios y Soberanías 

Por Movimientos Sociales hacia el ALBA 

"La Madre Tierra es de quien la cuida, los territorios son de los pueblos, la soberanía es popular
11.500 delegadas y delegados de las organizaciones campesinas y de trabajadores y trabajadoras del campo y las ciudades, de los pueblos indígenas y afrodescendientes, de pobladores urbanos, las organizaciones de víctimas de crímenes de Estado y de víctimas del desarrollo capitalista, nos hemos reunido en Cali entre el 30 de septiembre y el 4 de octubre de 2011 en torno de la defensa de la vida y de la Madre Tierra, para ratificar nuestra voluntad de trabajo y movilización conjunta, y continuar el proceso de legislación propia sobre el territorio. 

1. Hemos venido a defender la vida y la Madre Tierra. Hemos comprobado que la única opción de vida no es el consumismo, la adicción al petróleo, la destrucción de la naturaleza y la economía impulsada por la guerra. Los aquí presentes ya venimos construyendo la alternativa: territorios gobernados por las comunidades, relaciones sociales y de trabajo equitativas e igualitarias, economías sustentables donde impera el uso respetuoso de los bienes de la naturaleza, decisión autónoma sobre la producción de alimentos (...)". Leer 



Derrotar al capitalismo es posible e imprescindible. Marcus Eduardo de Oliveira, en “Conflicto irresponsable que pone la vida de todos en peligro” expresa: Hoy en día, la pregunta que se refiere a todos los que quieren obtener calidad de vida es ¿cómo tener salud en un planeta enfermo? En nombre del "progreso económico" la contaminación poco a poco va cobrando vidas. El mercado presiona y exige crecimiento de la demanda en un mundo que es cada vez más insostenible. (...)
La economía suicida
Hace algunos años, en un artículo terrible y esclarecedor titulado "El Programa Suicida de la Economía", el ensayista alemán Robert Kurtz advirtió que las condiciones básicas de vida, tales como agua, aire y tierra, están expuestas a un creciente proceso de envenenamiento. La capa protectora de ozono en la atmósfera se erosiona. Kurtz dice que "en el sur de Argentina y Australia, una multitud de ovejas presentan cáncer de piel. Los desiertos avanzan día a día, y se prevé que las guerras del siglo XXI tendrán como detonante el control de las fuentes de agua".
Derretimiento de los casquetes polares y la sabanización de la Amazonía
Es el cambio climático, manipulado por manos humanas, lo que hace que el planeta esté gravemente enfermo. Si tomamos nota de los datos recientes señalados en el Informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), ubicamos por lo menos tres daños como resultado del cambio climático:
 ·  Derretimiento de los glaciares eternos de las cimas de los montesFuji en Japón, y el Kilimanjaro en Tanzania: los ríos de los valles del entorno de los picos son alimentados por nieve derretida en verano. Y el volumen está disminuyendo, lo que afecta la irrigación de cultivos agrícolas y la producción industrial, que depende del agua.
·  Derretimiento de los casquetes de hielo en el sur y el norte: los trozos de hielo de agua dulce alteran la salinidad del mar, provocando cambios en el clima y la cadena alimentario. El oso polar, por ejemplo, ya tienen problemas para encontrar comida.
·  Sabanización de la Amazonía: si la devastación continúa, debido a la ganadería, las haciendas de soja, la extracción de madera y el calentamiento climático, el bosque se convertirá en una sabana (terreno plano, con manchas de desierto). Como resultado, varias especies locales desaparecerán. Y sin la fuerza de los "pulmones del planeta", la emisión de gases de efecto invernadero ganará fuerza, dañando a la Tierra.
Los costos de transporte y la emisión de contaminantes
Catastrófico y preocupante también es el hecho de que el cambio climático se desarrolla con voracidad en momentos en que el proceso de globalización se proyecta (al menos para sus seguidores) como una política capaz de traer el progreso para todos. En la esencia de los hechos, sin embargo, no es eso (¿el progreso?) lo que está sucediendo. (…) Leer


lunes, 30 de julio de 2012

El modelo se despliega contra los pueblos de nuestro país y Nuestra América


Justo cuando otra sociedad y otro continente-mundo 
son posibles
El modelo es esencialmente extractivo. Vacía a nuestro país-continente de recursos naturales o de cuanto es valioso para la producción y el desarrollo del capitalismo imperialista y subimperialista. De modo que el sistema mundializado progresa a costa de aniquilar el potencial de buen vivir y trabajo de los pueblos sometidos a su saqueo. Antes que nada consume volúmenes descomunales de agua dulce mediante los monocultivos, las plantas de crushing en la ribera del Paraná a la altura de Rosario-San Lorenzo y la superexplotación minera e hidrocarburíferas. Se la quita a la vida de todos los seres cuyo componente fundamental es el agua. La sustrae a las poblaciones de zonas semiáridas y las desposee no sólo de tan elemental derecho sino de poder seguir adelante con sus actividades agropecuarias y turísticas.

A tamaño consumo oligopólico del agua dulce y de su transferencia gigantesca en forma de “agua virtual” hacia los países importadores de productos agrícolas se suma la destrucción de los ríos, las costas y los humedales por la IIRSA y por los megaemprendimientos turísticos, comerciales e inmobiliarios. Aún más todo el país-continente se ve amenazado en su habitabilidad por la megaminería transnacional pues ataca al sistema de glaciares-periglaciares y al de la cordillera, con lo cual se afecta gravemente las fuentes de alimentación de las cuencas hidrográficas, las reservas hídricas y la crisis climática. Se trata de un exterminio futuro que ya se anuncia como genocidios silenciosos a causa de la criminalidad de lesa humanidad de contaminar sólo para el lucro a corto plazo del poder económico e imperialista y de expulsar a las comunidades campesinas, a los pueblos originarios y a las pequeñas, medianas localidades de sus territorios.

Es una desertificación que deriva de la ocupación imperialista de todo el país-continente para hacerlo funcionar en acuerdo con las necesidades y los intereses de los oligopolios globalizados. Esta ocupación comienza, en Argentina, a planificarse e instaurarse mediante la dictadura militarizada de la alianza entre las elites locales y los poderes del capitalismo central. Prosigue con el apoderamiento transnacional del Estado y sus empresas estratégicas que el Consenso de Washington programó. Su implementación liderada por el Partido Justicialista y la colaboración de la Unión Cívica Radical, preparó la viabilidad de la actual acumulación gran capitalista por desposesión de vida, territorio y dignidad a los pueblos. Dentro de los efectos principales del neoliberalismo están también: el empobrecimiento del país y su población, el desempleo masivo, el colapso de economías extrapampeanas, el alto porcentaje de trabajo despojado de derechos laborales y la descentralización del Estado que lo neofeudalizó.


Hacia relaciones sociales de superación del capitalismo
Una herramienta eficaz de concentración y centralización capitalista es el supermercadismo porque subsume al país entero en la recolonización y en el deslizamiento hacia una situación de hambre parecida a la de Haití sin que la mayoría de la población se percate debido a estar cautivada por la modernidad consumista. ¿Cómo convocarla a participar en los cambios que emancipen del crecimiento en desigualdad, desamparo y subordinación?

Frente a la sojización y el supermercadismo de Argentina cabe organizar y luchar por la «soberanía alimentaria» como propone Vía Campesina. El proyecto de la «soberanía alimentaria» procura establecer relaciones tendientes a la reciprocidad entre los distintos de abajo, de los ámbitos urbanos con los rurales y de la sociedad con la naturaleza. Construye esta unidad popular en diversidad y en armonía con la Madre Tierra conforme expande la deliberación y toma de decisiones sobre qué y cómo producir y distribuir para el acceso de una creciente mayoría a alimentos nutritivos, acordes con las culturas e higiene y adecuados a las necesidades de toda la población. Sin embargo, ese involucramiento colectivo surge y se sustancia en las luchas sociales. Porque parte de la afirmación de sujetos colectivos en sus derechos. Basta ver cómo minorías componentes de la mayoría se organizan para sus luchas por ejercer derechos y lo hacen según nuevos vínculos que anticipan las posibilidades de otra sociedad, otro país y otro mundo emancipados del poder económico e imperialista. Lo primordial es que convergen desde múltiples caminos de autoorganización horizontal, pluralista e intercultural en el compromiso de desquiciar al sistema capitalista sólo centrado en el apoderamiento de riquezas y poder por una minúscula minoría de la humanidad.

La sojización, el supermercadismo, la sustitución de pueblos y actividades productivas por monocultivos de pinos o eucaliptos, las industrias sucias como las pasteras, la megaminería, el reemplazo de la producción alimentaria por monocultivos de agrocombustibles y la superexplotación pesquera e hidrocarburíferas son expresiones de la desterritorialización y reterritorialización que realiza la ocupación imperialista del país-continente. Antepone su mercado global a la vida de los pueblos con impunidad y de manera ‘democrática’ por la participación de las elites locales como socios menores. Gobiernos y Estados (en sus distintos niveles) intervienen activamente para legalizar y conseguir la licencia social al sistema de saqueo y devastación que profundiza la dependencia de Argentina de las potencias imperialistas. También criminalizan tanto a los que el capitalismo desposee de todo como a quienes resisten a la prioridad del extractivismo sobre el presente y futuro buen vivir de los de abajo.  

Sin embargo, en toda la Argentina, tiene lugar la disputa por territorios que significa la confrontación popular con la lógica capitalista de privatización y mercantilización de la naturaleza o de los bienes comunes. De modo que ya está en potencia el desafío de que todos los de abajo se identifiquen con crear e impulsar la reforma agraria integral que exigen organizaciones campesinas e indígenas. Significa la recuperación y/o reconstitución de los territorios por los pueblos con voluntad de transformarlos según las autonomías e identidades de cada cual y conforme al hermanamiento entre ellos. En esa senda marcha el Espacio Intercuencas desde mediados de 2007 que, bajo el lema “Bs.As. Se Abraza por la Vida”, une “esfuerzos por cuencas hídricas limpias, libres de contaminación y por la recomposición y ordenamiento socioambiental del territorio”1 perteneciente a la zona metropolitana (1. www.espaciointercuencas.org).

Hacia un régimen de propiedad acorde con la soberanía popular y los derechos de la Naturaleza
A lo largo y ancho de Argentina hay luchas en defensa del agua, la vida y los territorios. En esa resistencia al modelo de producción y desarrollo capitalista se hallan las Asambleas Ciudadanas (UAC), el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) y la Red Nacional de Medios Alternativos. Pueblos originarios, militancias de izquierda partidaria e independiente y otras importantes agrupaciones están también en esa lucha. Coinciden todos en multiplicar diálogos mirando a enfoques integrales de porqué ¡NO! al progreso capitalista y de cómo es posible el buen vivir abajo. Aprecian los saberes e historias que han sido menospreciados y silenciados. Saberes que provienen de pueblos de otros continentes y de Nuestra América. Saberes que tienen los de abajo sobre su cotidianeidad social y los campesinos e indígenas sobre los ecosistemas locales. 


También están los saberes de estudiantes y profesores universitarios e incluso Facultades que participan en la descolonización científica y tecnológica. Porque no sólo se esmeran en concretar la transdisciplinariedad de todas las ciencias en vez de su fragmentación capitalista y toman partido por el buen vivir de los de abajo. Sino, sobre todo, se incorporan al sujeto colectivo de las resistencias a la expropiación y ocupación destructiva de los «territorios»  que son la vida, la cultura y la historia en común de los pueblos que los crearon en interacción con la naturaleza propia del lugar. Participan en pie de igualdad de la elaboración conjunta de conocimientos e iniciativas comunicacionales como herramientas de lucha. 
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El «territorio» es multidimensional, resulta de gran variedad de relaciones y prácticas de ahí que su defensa para ser efectiva debe articular las distintas luchas contra otras consecuencias del modelo o del capitalismo e imperialismo: las condiciones precarias de vida y trabajo de los desalojados de sus tierras, en especial, por el sistema global de agronegocios; los autoritarismos provinciales; los nexos del modelo extractivo con las redes internacionales de prostitución y trata de personas así como con el narcotráfico y el Estado represor cada vez más militarizado y terrorista. Pero esta unidad con voluntad de afirmar los derechos de todos los de abajo requiere la autoorganización popular para otro paradigma de desarrollo.

El otro paradigma de desarrollo arranca de la defensa de un lugar (Ej. la lucha de asambleas contra la privatización de la reserva natural y ribera del Río de la Plata desde Villa Domínico hasta Quilmes) y de los territorios por pueblos cordilleranos, comunidades campesinas y pueblos originarios. Esta disputa con los sectores dominantes se da por poseer otras perspectivas económicas, ecológicas y culturales que las capitalistas. Resistencia basada en la diferencia y confrontación que infunde el imperativo de constituirse sujetos colectivos de las transformaciones emancipadoras. En el campo intelectual, al mismo tiempo, surgen espacios comunes de reflexión y análisis de los conflictos socioambientales que conforman a la ecología política como método de discusión trans e interdisciplinaria sobre los modos de apropiación, usufructo y control de la naturaleza. En el presente su objetivo principal es facilitar las articulaciones complejas y contradictorias entre los diversos de abajo (de lo local, provincial, nacional, continental e internacional) al analizar desde qué prácticas y representaciones participan en la constitución de esos territorios de distinta extensión y comprensión.

Por el contrario, el capitalismo usa los avances científico-técnicos para el crecimiento en la concentración y centralización de la economía planetaria. Mediante la biotecnología al servicio de las transnacionales, no requiere de la propiedad sobre las tierras para imponer su sistema global de agronegocios que liquida la fertilidad de los suelos, uniformiza las ecorregiones y conduce a la desaparición forzada de campesinos e indígenas. También la modernidad de las transnacionales mineras, petroleras, pesqueras e infraestructurales arrasan con las condiciones de vida y trabajo de los pueblos.

En medio de la crisis estructural y civilizatoria del capitalismo mundializado, el gobierno de Cristina Fernández utiliza a Tecnópolis para que las mayorías confíen en el futuro de la gran escala de producción, de las megalópolis y de la artificialización de la naturaleza. Es una versión actualizada de la creencia inducida por el menemismo de nuestro ingreso al llamado Primer Mundo mediante las privatizaciones y de los beneficios a recibir por parte de las transnacionales y los grupos económicos locales. Lo cierto es que se apoderaron de esos bienes comunes sociales de modo fraudulento al recibirlos bajo la justificación de ser parte del pago de deuda externa pública o mejor dicho de la estafa impuesta a los diversos de debajo de Argentina con terrorismo de estado. Hoy se la sigue privilegiando en nombre del desendeudamiento, falso por mantenerse el incesante aumento de ese sistema de supernegocios de la economía capitalista de casino a costa del desmantelamiento total del Estado social o de desatender a las necesidades básicas de todos los pueblos de Argentina.

Hacia la centralidad del campesinado y los pueblos originarios para salir del extractivismo
Es fundamental recomponer los equilibrios ecológicos en su unidad dinámica o sea la heterogeneidad de las ecorregiones de Argentina. Se trata de reconstruir las biodiversidades naturales y agropecuarias a partir de estudios de prospectivas ecológicas con raíces en el saber empírico de campesinos e indígenas sobre los ecosistemas locales. Además es imprescindible la descolonización de las instituciones científico-tecnológicas para el desafío de reconstituir la articulación de las cuencas hidrográficas y enfocar el poblamiento de Argentina que erradique la catástrofe socioambiental que son las megalópolis o la distribución demográfica tan fundada en el desalojo-exclusión de campesinos, indígenas y productores medianos y pequeños. Significa poner fin a los enclaves de exportación que exige reorganizar las economías regionales desde los nuevos autores sociales, la red ferroviaria, la escala humana de la producción y la generación de energía, las industrias mirando por necesidades e intereses populares, etc.

Que sea crucial identificarnos con la lucha de las organizaciones campesinas y las indígenas obedece, sobre todo, a que nos convocan a poner en práctica la «soberanía alimentaria» y el «buen vivir» respectivamente. Son paradigmas de desarrollo a protagonizar creativamente por los distintos pueblos adueñados de sus autonomías y del hermanamiento entre ellos. Nos desafían a la autoorganización de una convivencia multidimensional en torno a la dignidad de vida y trabajo de todos los de abajo. Es aprender a  apreciar la gran variedad de semillas como calidad alimentaria, fuente de armonía con los derechos de la Naturaleza y patrimonio cultural de milenios.

Aún más, las organizaciones campesinas y las indígenas tienen un papel central en reconstituir el suelo y el agua como soportes de la vida y de las actividades humanas fundamentales. Al respecto indaguemos porqué es cierta la consigna: “la agricultura campesina enfría el planeta”. A diferencia de la agricultura industrial o sin agricultores que depende del petróleo: 
-Por un lado, prioriza los mercados locales (sin intermediarios monopólicos) sobre el comercio internacional que exige transporte a larga distancia, industrias de procesamiento-empaque-refrigeración y supermercados. 
-Por otro lado, diversifica cultivos de pequeña escala e integra la producción vegetal con la animal, de esta manera tiende a aproximarse a la estabilidad de la naturaleza consiguiendo así reducir plagas y enfermedades que, a la vez, controla gracias a aprovechar relaciones ecológicas (no soluciona en forma química o de agrotóxicos). 


Asimismo cuida los suelos en su carácter de ecosistemas vivos y dinámicos cuya fertilidad depende de la descomposición de materia orgánica que realizan millones de microorganismos y otros seres vivos. Esa descomposición genera los nutrientes que absorben las plantas para su fotosíntesis. Pero la materia orgánica del suelo no sólo asegura la fertilidad y la estructura productiva del suelo con retención enorme de agua que libera gradualmente en ríos, lagos y alrededor de las raíces de las plantas. También si los agricultores del mundo se dedicaran a reconstituir la acumulación de materia orgánica del suelo, destruida por los agronegocios, habría captura de 20% a 35% del CO2 atmosférico en exceso.

GRAIN nos aclara*: 
“Devolver la materia orgánica al suelo no será posible si continúan las actuales tendencias a concentrar más la tierra y homogenizar el sistema alimentario. Devolverle al suelo más de 7 mil millones de toneladas de materia orgánica cada año, sólo será posible si lo llevan a cabo millones de campesinos y comunidades agrícolas. Se requieren reformas agrarias radicales. Que los pequeños agricultores –la gran mayoría del mundo- tengan acceso a la tierra necesaria para hacer posible económica y biológicamente las rotaciones de cultivos, los barbechos cubiertos y la formación de pastizales. Hay que desmantelar las actuales políticas anti-campesinas, que devoran fincas y comunidades agrícolas, que corren a la gente de sus tierras, que cuentan con leyes que fomentan la monopolización y privatización de las semillas y que con regulaciones y criterios protegen a las corporaciones pero aniquilan los sistemas alimentarios tradicionales (...)".
*“Cuidar el suelo” en Compendio especial sobre Crisis Climática de Biodiversidad, sustento y culturas. http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Crisis_climatica._Falsos_remedios_y_soluciones_verdaderas


viernes, 13 de julio de 2012

Otra comunicación está entre los silenciados, ninguneados e invisibilizados, por ejemplo, las mujeres campesinas e indígenas


Córdoba se Mueve - En la Construcción de un Movimiento Político se refiere, en “Monsanto para todos y todas”, al discurso pronunciado por la Presidenta en el Council de las Américas sobre su orgullo de que Monsanto se expanda en Argentina. “Mientras el gobierno nacional, con la total complicidad de los gobiernos locales, festeja los anuncios por una inversión de 1500 millones de pesos por parte de la empresa líder en agronegocios, en Córdoba, en el marco del primer juicio por fumigaciones con agrotóxicos, las Madres de Barrio Ituzaingó Anexo denuncian cómo se empeña el futuro de nuestros y nuestras hijas con el ejemplo lamentable de 200 casos de cáncer, vecinxs enfermxs, la mayoría con leucemia, lupus, púrpura, infecciones en la piel, alergias y asma. Claro está, enfermedades que poco importan al capital nacional o extranjero si de ganancias se trata. (…)

La lucha contra esta multinacional se extiende a lo largo y ancho del mundo (India, Sudáfrica, Malí, EEUU, Guatemala, Brasil, Perú, Haití, Francia, España, Alemania, etc.). Sin embargo, haciendo oídos sordos, la continuidad y profundización del agronegocio –como el de la megaminería- intenta disfrazarse de progreso desde el discurso oficial. Hablan de la buenaventura del desarrollo tecnológico, de la investigación, del ingreso de dólares y de los puestos de trabajo. Pero en la práctica, no es más que el devenir de un modelo agroexportador que comenzó a consolidarse hace 16 años cuando el gobierno de Menem autorizó la siembra de soja transgénica con uso de agrotóxicos.

El anuncio de las inversiones se presenta en “sintonía fina” con los 7 millones de hectáreas que se extendieron desde la asunción de los Kirchner al gobierno, que hoy representan el 56% de la tierra cultivada en argentina. En nuestra provincia, con la sanción de una Ley de Bosques que permite a los empresarios del agro seguir talando el escaso 5% de bosque nativo que queda. Y, por supuesto, con el PEA 20-20 (Plan Estratégico Agroalimentario) que contempla el aumento de la producción transgénica en volumen (58%) y superficie de cultivo (27%); que lógicamente tendrá un profundo y negativo impacto en el complejo sistema productivo de nuestro país, al consolidar el modelo de país extractivo-exportador basado en la agricultura industrial, pools de siembra, agrotóxicos, monocultivos, despoblamiento rural y enormes ciudades insustentables, avanzando a sangre y fuego en la frontera agrícola hacia territorios donde hoy las comunidades campesinas e indígenas están resistiendo desalojos (...)”.

El PEA persigue intensificar la agricultura industrial y desprecia a los campesinos y a la soberanía alimentaria. Veamos cuán valioso es aprender de:

Mujeres: gestoras de la  soberanía alimentaria
Por Irene León y Lidia Senra
La alimentación, que es indisociable de la supervivencia humana, ha evolucionado mediante un largo proceso de investigación y creación, históricamente encabezado por las mujeres.  Ellas han experimentado; hibridado semillas; seleccionado lo comestible y lo no comestible; preservado alimentos; inventado y refinado la dietética, la culinaria y sus instrumentos.  A través de esto han generado uno de los más importantes referentes de cada una de las culturas y sociedades.  Y no es poco decir: ellas alimentan al mundo. La visión que hombres y mujeres han ido construyendo de la agricultura no es la misma.  La desigual distribución de poder de gestión y de propiedad de la tierra favorable a los hombres respecto a las mujeres, fruto de las desigualdades de género, no naturales, sino sociales, contribuye a esta visión y posición que adoptan. Las mujeres (en general) han venido considerando la actividad agraria fundamentalmente como fuente de alimentación.  Y de hecho, las campesinas abastecen entre el 60 y el 80% de la producción alimenticia de los países más pobres y alrededor del 50% a nivel mundial. 

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en el mundo hay más de mil 600 millones de mujeres rurales, la mayoría agricultoras, que representan más de la cuarta parte de la población mundial:  - Las mujeres campesinas son las productoras de los principales cultivos básicos de todo el mundo: arroz, trigo y maíz, que proporcionan hasta el 90% de los alimentos que consume la población empobrecida de las zonas rurales. - En el África Subsahariana, las mujeres producen hasta el 80% de los alimentos básicos para el consumo familiar y la venta, ellas cultivan hasta 120 especies vegetales diferentes en los espacios libres junto a los cultivos comerciales de los hombres. - Las mujeres realizan del 25 al 45% de las faenas agrícolas en Colombia y Perú.  En algunas zonas andinas, las mujeres establecen y mantienen los bancos de semillas de los que depende la producción de alimentos. Los huertos domésticos que las mujeres mantienen  "...son, muchas veces, verdaderos laboratorios experimentales informales, al interior de los cuales ellas transfieren, favorecen y cuidan las especies autóctonas, experimentándolas a fondo y adoptándolas para lograr productos específicos y si es posible variados, que ellas están en capacidad de producir.  Un estudio reciente realizado en Asia ha mostrado que 60 huertos de un mismo pueblo contenían unas 230 especies vegetales diferentes.  La diversidad de cada huerto era de 15 a 60 especies" 1 . Gracias a la acumulación de conocimientos relativos a la práctica agrícola, a la previsión productiva, al procesamiento y distribución, las mujeres, aún en contextos de pobreza extrema, no solo alimentan a la humanidad sino que mantienen patrones de consumo congruentes con el cuidado de la tierra y la colectividad.  Sin embargo, al momento de definir las políticas agrícolas y alimenticias esta es una consideración de último rango, pues en el mundo del rey mercado, ellas apenas mantienen el dominio del 1% de las tierras agrícolas. La FAO registra que menos del 10% de las agricultoras de India, Nepal y Tailandia poseen tierras.  Según este organismo, el análisis de los sistemas de crédito en cinco países africanos reveló que las mujeres recibían menos del 10% del crédito concedido a los pequeños agricultores. 
Es más, desde 1970, el total de mujeres rurales que viven en condiciones de pobreza se ha duplicado, incrementando la "feminización de la pobreza". Las desigualdades de género en el mundo rural se ubican entre las más crudas de las relaciones sociales que afectan a la sociedad y en especial a las mujeres, cuya invisibilidad histórica llevó a que su propia existencia como sujetos tan solo empezara a ser reconocida en el último cuarto del siglo pasado. Hasta ahora, aunque han sido adoptadas significativas políticas en distintas esferas, en la práctica, la discriminación en el mundo campesino y en el de la alimentación se mantiene casi intacta, especialmente porque las mujeres no son consideradas aún ni actoras econó- micas, ni productoras de conocimientos, ni sujetos sociopolíticos integrales. 
Enfoques opuestos 
Para las mujeres campesinas, la propuesta de la soberanía alimentaria es consubstancial a su propia existencia y definición social, pues su universo ha sido históricamente construido, en gran parte, en torno al proceso creativo de la producción alimentaria.  Su reto actual, es hacer que al construir esta propuesta, queden atrás los prejuicios sexistas y que esta nueva visión del mundo incluya a las mujeres, las reivindique, y les permita la opción de ser campesinas en pie de igualdad. No obstante, la ideología patriarcal es la columna vertebral de las tendencias capitalistas que apuntan a la premisa de que hay que producir más, lo que equivale a depredar más, y desarrollar tecnologías, como las resultantes de la biogenética, para maximizar la rentabilidad.  Las lógicas que subyacen en esta visión de la producción para el comercio y la exportación, son diametralmente opuestas a aquellas que nutren las propuestas y prácticas de autosustento, desarrolladas a través de los tiempos por las mujeres; son también la antítesis del concepto de soberanía alimentaria, pues cuando el mercado decide sobre las políticas agrícolas y las prácticas alimentarias que resultan de ellas, los pueblos apenas tienen el papel de consumidores y, en algunos casos, de empleados, no de tomadores de decisiones. Desde hace decenios, las organizaciones campesinas y ecologistas han sustentado y comprobado que la actual producción de alimentos es más que suficiente para alimentar a todas y todos.  Insisten en que hay que cambiar los patrones de producción y consumo de los países ricos y establecer una distribución igualitaria de los bienes alimenticios, destacando, además, la ligazón entre buena alimentación y salud.  Pero las políticas internacionales -basadas en las consecuencias y no en las causas- continúan enfocando problemas y soluciones aisladas. De hecho, todo indica que resolver el problema del hambre y la alimentación a través de los mecanismos mercantiles es imposible.  Al mantener las diferencias estructurales y la mala distribución intactas, nada indica que los ingresos potenciales de las personas consumidoras vayan a mejorar.  Más bien las tendencias apuntan hacia una mayor polarización de las desigualdades. 
Formular una perspectiva de género 
El reto que plantea la Comisión de Mujeres de la Vía Campesina, de formular de una perspectiva de género para la soberanía alimentaria, es muy grande, pues está ineludiblemente asociada a la vindicación de una de las áreas de producción y conocimientos más devaluadas socialmente, e incluso asociada al confinamiento de las mujeres: la producción de alimentos. Desconociendo los siglos de investigación, creación, y producción de conocimientos que ellas han realizado, la división patriarcal del trabajo ha rescindido el valor de estas creaciones, haciendo de ellas un terreno de exclusión.  El reivindicarlas implica una amplia agenda de reparaciones que aluden directa mente a la transformación de las relaciones de desigualdad entre los géneros en todas las esferas.  Por tanto, sus demandas no se restringen a las dinámicas productivas sino que abarcan el conjunto de relaciones sociales inherentes, precisamente, a la soberanía, la autodeterminación y la justicia de género. Las mujeres campesinas consideran que han de estar atentas y muy vigilantes sobre como se implementan las políticas para asegurar la soberanía alimentaria, pues si estas políticas avanzan sin la presencia de las mujeres campesinas en los lugares de toma de decisión, tanto en las organizaciones como en las instituciones, se corre el peligro de que las campesinas sigan estando discriminadas respecto a la soberanía alimentaria.  Ello implica analizar los contenidos y los instrumentos de las políticas que han de desarrollarse, así como profundizar en las alianzas con las organizaciones de mujeres, como por ejemplo con la Marcha Mundial de las Mujeres. Al colocar al centro de sus reivindicaciones el derecho humano a la alimentación, las campesinas abogan por la reorientación de las políticas alimentarias en función de los intereses de los pueblos, lo que apela a la refundación de valores colectivos y la revalorización de cosmovisiones integrales.  Para encaminar este propósito, ellas enfatizan en la reivindicación de la igualdad de género en el conjunto del planeamiento y toma de decisiones relacionadas con el agro y la alimentación.  Ello se expresa, entre otros, en la lucha que llevan por establecer la paridad en todas sus organizaciones, y propiciarla en otras instancias de decisión. 
Irene León, socióloga ecuatoriana, es miembro de ALAI.  Lidia Senra es Secretaria General del Sindicato Campesino Gallego y miembro del Comisión Internacional de la Vía Campesina. Fuente: http://alainet.org/images/alai419w.pdf