martes, 21 de mayo de 2013

El progreso del capitalismo es antagónico al buen vivir de los pueblos planetarios.


Este carácter irreconciliable con la humanidad entera está oculto 
por la seducción de la sociedad de consumo

De suerte que no hay reacción contundente de la mayoría de nosotros frente al hecho de que la Presidenta no sólo propagandice sino también entregue territorios a Monsanto, a Barrick Gold e inaugure una filial de Walmart. Pese a que son corporaciones imperialistas con extenso historial como violadoras de derechos humanas en el mundo.

La multiplicación de los súper e hipermercados en las ciudades del país refuerza esta creencia masiva de acceso a la modernidad de las potencias y a la vez suscita consenso para el saqueo y la catástrofe sanitaria y socioambiental que el extractivismo causa. Las grandes mayorías están ajenas a cómo se entrega y destruye el país. Están absortas en la lógica del gran capital, promovida por el gobierno CFK al fomentar la idea fuerza de "una década ganada". Veamos por y para quiénes.


Darío Aranda, en “El modelo cobró otra víctima”, se refiere a:
Avances
En marzo de 1996, cuando el gobierno de Carlos Menem aprobó la soja transgénica con uso de glifosato, la oleaginosa ocupaba seis millones de hectáreas. Devaluación mediante, en 2003, ya abarcaba 11 millones de hectáreas. La última campaña, el Ministerio de Agricultura celebró que llegue a 19,8 millones de hectáreas, el 56 por ciento de la tierra cultivada de Argentina. El Plan Estratégico Agroalimentario (PEA), presentado por la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, planifica llegar en 2020 a las 160 millones toneladas de granos (un 60 por ciento más de la actual cosecha), con un 20 por ciento más de soja.
En sus 180 carillas, el PEA no menciona en ningún momento a campesinos e indígenas. Apenas tres carillas hablan de “agricultura familiar”. El sujeto agrario del modelo es el empresariado rural y las grandes empresas proveedoras de insumos.
El “corrimiento de la frontera agropecuaria”, eufemismo técnico para graficar la avanzada del agronegocios sobre regiones extrapampeanas, multiplico los conflictos en el norte de Santa Fe y Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco y Salta.
El 15 de junio pasado, en un almuerzo en la sede del Consejo de las Américas y frente a las mayores empresas estadounidenses, la Presidenta relató: “Hace unos instantes estuve con Monsanto, que nos anunciaba una inversión muy importante en materia de maíz (…) Y además estaban muy contentos porque Argentina hoy está, digamos, a la vanguardia en materia de eventos biotecnológicos”.
 
“Aquí tengo, y esto la verdad que se los quiero mostrar porque estoy muy orgullosa, el prospecto de Monsanto. Una inversión muy importante en Malvinas Argentinas, en Córdoba, en materia de maíz con una nueva digamos semilla de carácter transgénico, que se llama Intacta (…) Yo le comentaba, y la gente de Monsanto no lo sabía, que tenemos una Patagonia en la cual algún productor argentino tiene producción, por ejemplo, forrajera y que uno lo puede observar en medio de la estepa patagónica los círculos que solamente con riego producen forraje de primerísima calidad. Y tenemos también agua en la Patagonia (…). Esto nos da la idea de que el elemento vital, agua, nos va a permitir extender la frontera agropecuaria”.
 
El 27 de julio, el MNCI difundió un duro comunicado contra el Gobierno Nacional. “Democracias o corporaciones transnacionales: tiempos de elección”.
“La Bienvenida y entrega de nuestros bienes naturales a las transnacionales es una gran contradicción con otros principios enunciados desde el gobierno nacional (…) ¿Cómo explicamos que los ‘dueños’ de la tierra y las transnacionales estén embolsando fortunas y en nuestros barrios y comunidades aún nos rodea la pobreza? ¿Cómo debemos leer estas caricias discursivas a Monsanto, Vale, Barrick? La Mesa de Enlace ve satisfecha cómo se reconoce su discurso y su modelo. El ‘yuyo’ ya no es maldito, ahora es bendecido, y los ruralistas van por más”.
El Movimiento Campesino Indígena sabe que el avance del agronegocios implica un avance sobre sus territorios, con más desalojos, desmontes, agrotóxicos y represión: “Nuestra posibilidad de vivir, trabajar y producir se ve amenazada con cada paso que dan las transnacionales en nuestro territorio, y es por esto que vamos a combatirlas hasta nuestra última gota de aliento. Se trata de vidas, de millones de vidas que están en juego”.
Tres semanas después del comunicado del MNCI, el Gobierno aprobó la nueva soja de Monsanto. (…)Leer

Informe de Investigación

OBSERVATORIO DE LAS EMPRESAS TRANSNACIONALES

Buenos Aires. Argentina 2007  

 

 (…)puede afirmarse sin dudas que existe una continuidad en la política minera de la Argentina en los últimos 15 años, lo que fue corroborado por el actual presidente Kirchner en la presentación del “Plan Minero Nacional” el 23 de enero de 2004, cuando sostuvo que la legislación de los años noventa “nosotros estimamos que fue positiva, que ayudó, y que evidentemente hoy estamos ante una posibilidad concreta de consolidar el proceso de inversión y de desarrollo minero en la Argentina”; para lo cual “estamos dispuestos a ver un crecimiento fuerte del sector, apoyarlo fuertemente y a su vez escuchar qué políticas activas desde el Gobierno Nacional podemos promocionar para que evidentemente esto se agilice, la inversión sea más rápida y la dinamización del sector ayude a consolidar el proceso de crecimiento que la Argentina necesita" (Secretaría de Minería, 2006). Leer 


Es decir, el trabajo social está dedicado a destruir las condiciones y medios de vida tanto del presente como el futuro. Recuperarlo nos exige superar el encantamiento masivo con la sociedad de consumo que se irá volviendo cada vez más inalcanzable según continúe la profundización de la desigualdad social como consecuencia de la rauda concentración y transnacionalización económico territorial. Necesitamos articular todas las luchas constituyendo el poder de los pueblos de Argentina contra el extractivismo y formas de acaparamiento de los bienes comunes.

Lo fundamental, es que las luchas de comunidades y movimientos del mundo proyectan unificarse. Analicemos:

Foro Social Mundial - Asamblea sobre Extractivismo: Declaración Política

"Las organizaciones reunidas en esta asamblea, constatamos que existe un auge extractivista a escala mundial que arrastra a la miseria a cientos de millones de personas y que destruye las bases de la vida y su reproducción en vastas regiones tanto del sur como del norte global. Son las empresas, los financistas y los millonarios quienes se benefician dejando a la mayoría de campesinos, comunidades y a los trabajadores, hombres y mujeres, fuera de esos beneficios."

Túnez, 30 de marzo 2013

Este modelo de mal desarrollo extractivista está obsesionado con el crecimiento y se orienta a la obtención del lucro ampliando el alcance del capital y destruyendo nuestros bienes comunes como el agua, la tierra, el aire, los bosques y los mares. En esta fase del capitalismo mundial, las relaciones de poder se están desplazando y las economías emergentes y las empresas de los países del sur del planeta se están sumando a los poderes tradicionales de los países del norte global para saquear y colonizar los recursos naturales de ambas regiones del planeta. El extractivismo no es solamente la actividad de extraer recursos naturales sino que es un modelo de desarrollo que organiza y define las dinámicas políticas, socio-económicas, culturales y de género tanto en la sociedad como el estado y sus instituciones.

Observamos especialmente que:
1. Las instituciones financieras internacionales fomentan el extractivismo como el gran motor para estimular el crecimiento económico. En el contexto de la crisis financiera esas entidades y los inversionistas buscan nuevas áreas de inversión lucrativa, la mayoría de éstas adquieren formas de lucro financiero en base a la extracción de recursos naturales como un camino de acumulación rápida y sustancial.
2. Mientras las empresas multinacionales y transnacionales y sus partidarios financieros prometen empleos y desarrollo basados en un nuevo crecimiento, nosotros somos testigos que la pobreza y la desigualdad aumentan en las comunidades y las naciones afectadas brutalmente por el extractivismo.
3. El extractivismo se caracteriza por una colusión entre el estado y las empresas a través de grandes inversiones financieras, poca transparencia en los acuerdos establecidos y abierta corrupción. Esta complicidad está vinculada con la intervención del estado y los débiles marcos reguladores resulta en pérdidas considerables de impuestos y fuga de capitales de los países impactados por el extractivismo.
4. El extractivismo involucra a los lugares de extracción, a las actividades de procesamiento, el transporte de los recursos mineros y los procesos de exportación. Por lo tanto, sus impactos se extienden más allá de las áreas mismas de extracción.
5. El extractivismo resulta en el desplazamiento de las poblaciones campesinas, indígenas y rurales puesto que se confiscan sus territorios para la minería, la extracción petrolera, el establecimiento de plantaciones y represas. Se viola constantemente el derecho de las poblaciones indígenas a la toma decisiones sobre su territorio y el derecho a vetar proyectos de desarrollo.
6. El robo de agua acompaña y frecuentemente motiva la usurpación de la tierra cuando las agroempresas, las entidades financieras y los millonarios buscan nuevas fuentes de agua potable, un recurso natural escaso y sujeto a una abierta mercantilización; tendencia que se intensificará en el futuro. Las actividades extractivistas consumen gigantescas cantidades de agua lo que da como resultado su escasez y contaminación.
7. El extractivismo destruye completamente los bienes naturales y ecosistemas de los cuales dependen los medios de vida y reproducción de las poblaciones campesinas e indígenas. Esta tendencia es particularmente dañina para las mujeres pues ellas son en su gran mayoría las que producen lo que el mundo necesita (un 70-80% de la producción alimentaria nacional en el caso de SSA) y son ellas las que tienen responsabilidad principal en el cuidado de los recursos naturales comunes.
8. La mayoría de las actividades extractivista emiten gases invernaderos que contribuyen sustancialmente al cambio climático cuyos efectos (inundaciones, sequías y flujos irregulares de lluvias) tienen un impacto perjudicial en las poblaciones campesinas y la clase trabajadora pobre de los poblados urbano.
9. Los trabajadores, hombres y mujeres, en las industrias extractivistas y las vinculadas a estas, muchos de ellos migrantes, ganan salaries bajos, están sometidos a trabajos peligrosos, expuestos a químicos y tóxicos y están cada vez más sujetos a contratos y condiciones informales de trabajo. Las trabajadoras se ven enfrentadas a una opresión específica: sexo a cambio de trabajo en los lugares de reclutamiento, acoso sexual, violaciones y servicios higiénicos inadecuados.
10. El trabajo no remunerado de las mujeres ha sido funcional a la estrategia de acumulación de las empresas mineras y otras actividades extractivistas durante siglos. La utilización de trabajadores migrantes maximiza las utilidades del capital minero al inhibir la migración familiar. Al tiempo que confina la responsabilidad de la reproducción social de la fuerza de trabajo y de la próxima generación de trabajadores mineros en las zonas rurales.
11. El extractivismo conlleva un aumento de la militarización en las comunidades, y la represión incluye ejecuciones extrajudiciales, tortura, persecución y el acoso de los activistas que luchan contra el extractivismo. Las mujeres enfrentan formas específicas de violencia debido a su condición de género, ello incluye violaciones y acoso sexual a manos de las fuerzas de seguridad privada y la policía/fuerzas armadas estatales.
Reconocemos y saludamos la lucha de las comunidades y los movimientos que en todo el mundo luchan contra del extractivismo y por su tierra, sus medios de vida y la vida misma. Entendemos que enfrentamos el poder de las empresas multinacionales y transnacionales, sus financistas y nuestros propios gobiernos, no obstante estamos comprometidos a construir el poder de las comunidades y movimientos a través de una mayor vinculación y unificación de nuestras luchas en contra de las distintas formas de extractivismo.

Hemos concordado las siguientes acciones concretas para el año en curso:
Aprobamos las propuestas que nos han presentado desde el espacio climático (en anexo)
Acordamos específicamente apoyar el día de acción común-Global Frackdown-el 19 de octubre 2013 y de integrar otras luchas contra el extractivismo – vincularemos el día de acción global con un día de acción contra las transnacionales.Estamos comprometidos a vincular nuestras luchas para construir una plataforma política mundial y un movimiento contra esta forma altamente destructiva de extractivismo.
Construimos y desarrollamos alternativas ya existentes tales como la Campaña por Un Millón de Trabajos Climáticos.
Específicamente
concordamos apoyar a las comunidades locales en la lucha por reafirmar sus derechos sobre los bienes comunes como un punto de énfasis central de nuestro activismo y tareas al respecto. Otras áreas de trabajo sugeridas son la lucha por la tierra y la soberanía alimentaria; mujeres y género y el extractivismo; el trabajo y la transición para romper con los perjuicios del extravismo; la agenda pos-extractivista etc.
Trabajaremos juntos y en alianza con otras organizaciones/iniciativas que realizan un trabajo similar para construir un mapa mundial e interactivo de las luchas y resistencias contra el extractivismo.
Haremos todo esfuerzo posible para entablar diálogo con el movimiento sindical para evaluar como avanzar hacia la transición de un futuro basado en un modelo extractivista radicalmente diferente para crear trabajos que no dañen el ambiente natural.
Se ha propuesto igualmente la idea de convocar a una conferencia mundial sobre el extractivismo, posiblemente en forma paralela al Foro Económico Mundial.
Vincularnos con otros procesos mundiales que relacionan su quehacer con la responsabilidad empresarial y el rol del estado en este tema.
Fuente original: Extractivistas.org
Fuente:
 http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Foro_Social_Mundial_-_Asamblea_sobre_Extractivismo_Declaracion_Politica

Constatemos los esfuerzos hacia la construcción colectiva global que afirme el trabajo de los distintos de abajo y lo emancipe del capitalismo imperialismo:
Hacia la VI Conferencia de la Vía Campesina, una mirada desde América Latina
"La Vía Campesina Internacional, caminará a redoblar los esfuerzos en la articulación y alianzas con los trabajadores, los movimientos urbanos, ecologistas y antineoliberales de todo el mundo, para lograr transcender las propuestas sectoriales y avanzar en articular luchas comunes, desde las cuales se desarrollen nuevos procesos organizativos globales, regionales y nacionales que además de enfrentar al capital permita construir una propuesta estratégica desde los pueblos."
En junio, en el marco de la VI Conferencia Internacional, La Vía Campesina celebrará 20 años de lucha y resistencia campesina global. En este contexto de celebración, la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, CLOC -Movimiento Continental que representa a la Vía Campesina en América Latina y Caribe- reconoce su contribución en la construcción histórica de ese gran proceso de articulación, a la vez que afirma su compromiso de fortalecer las luchas del movimiento campesino, en su conjunto, alrededor del mundo.
Algunos antecedentes
En América en la década de los años 90, en pleno desarrollo de la ofensiva Neoliberal, se desarrollaba una restauración colonizadora, que fue resultado de las dictaduras cívico-militares que el imperialismo Norteamericano alentó y coordinó como una forma de detener y contrarrestar los procesos de liberación que se gestaban desde los pueblos en toda la región.
En el continente se conmemoraba los 500 años desde la llegada de los “conquistadores” a América, y las derechas pretendían hacer de eso un “festejo”. Sin embargo, en este escenario, van resurgiendo con mucha fuerza las luchas campesinas, indígenas, sin tierra y afro descendientes. Planteando la lucha por la tierra, por la cultura, por la defensa de la naturaleza, por el derecho de los pueblos a escribir la propia historia. Esas luchas, fueron desde México hasta Tierra del Fuego, y confluyeron en “La campaña 500 años de resistencia indígena, negra y popular”, proceso de movilización y articulación del cual nació la CLOC, en el año 1992, y que continuará su camino junto con diversos procesos globales que llegarán a la conformación de la Vía Campesina Internacional.Así en una década en la cual las luchas obreras descendían y el capital financiero imponía sus reglas, La Vía Campesina se alzó como una fuerte Voz de resistencia, que creció año tras año, y con acción y reflexión denunció a la OMC y las estrategias del capital para la agricultura con sus consecuencias de hambre, crisis climática, pobreza y pérdida de las soberanías de los pueblos.
En medio de una “crisis ideológica de las izquierdas”, los campesinos y las campesinas aportamos luchas y tesis políticas agrarias. Globalizar la lucha y la esperanza, significó también que la CLOC- Vía Campesina apueste sus esfuerzos a la construcción colectiva global.
A partir de la agudización de la crisis del capitalismo, la ofensiva del capital en la agricultura y los bienes naturales, toma características continentales. Luego de la lucha contra el ALCA, se manifiesta la necesidad de restablecer una dinámica y articulación de las luchas a nivel continental, que acompañe también el proceso de integración que van desarrollando los gobiernos y los pueblos en la región.
A principios de 2009, en una reunión continental realizada en La Habana, Cuba, se resuelve conformar una comisión política continental y se inicia un proceso de construcción del V Congreso de la CLOC-Vía Campesina, que comenzando por dinamizar las estructuras regiones y las organizaciones nacionales, concluiría en un acto masivo en Quito, Ecuador, en octubre de 2010.
Los ejes de discusión política: Reafirmar el carácter anticapitalista de la CLOC, pero generando condiciones para debatir el socialismo como alternativa al continente. Ratificar a la CLOC como la Vía campesina en América y trabajar para simplificar las estructuras regionales y nacionales, bajo el principio de mínima estructura para máxima acción.
Esta movilización continental fue muy importante, llegando al V Congreso de la CLOC- Vía Campesina con cerca de 1000 campesinas y campesinos del continente, con mayor participación política de mujeres y jóvenes, y con la ratificación de los acuerdos planteados en La Habana.
Este proceso fortaleció, nuestra agenda regional y continental de formación y educación, multiplicando cursos y escuelas de Agroecología, formación política e ideológica, así como una comisión de comunicación que se fortalece en la multiplicación de medio alternativos y comunitarios, y en la disputa a nivel medios de masas.
Además se retomó, las agendas de luchas continentales, fortaleciendo la lucha permanente contra las transnacionales, y sus modelos de agronegocios, mega minería, mega represas. Combatiendo los desalojos y el acaparamiento de Tierras, el saqueo de nuestros recursos y proponiendo e impulsando la Soberanía Alimentaria, la Agroecología y la Reforma Agraria. Impulsamos, además, la construcción de la Campaña continental contra los Agrotóxicos, que se va fortaleciendo en el continente.
Nuestros Desafíos
El pasado octubre, celebramos en Nicaragua, la I Asamblea Continental de CLOC- Vía campesina, entre sus principales objetivos estaba a impulsar los procesos de discusión y construcción política hacia la VI Conferencia Internacional, profundizando debates, aportando a la agenda colectiva en el plano de estrategias y acciones, tomando como referencia nuestras luchas y buenas experiencias como continente.
En ese sentido, creemos que La Vía Campesina Internacional, caminará a redoblar los esfuerzos en la articulación y alianzas con los trabajadores, los movimientos urbanos, ecologistas y antineoliberales de todo el mundo, para lograr transcender las propuestas sectoriales y avanzar en articular luchas comunes, desde las cuales se desarrollen nuevos procesos organizativos globales, regionales y nacionales que además de enfrentar al capital permita construir una propuesta estratégica desde los pueblos, de justicia social, igualdad y respeto de la naturaleza y la diversidad cultural.
Desde la CLOC- Vía Campesina vemos que es fundamental plantear el diálogo con las masas de las ciudades y la necesaria “vuelta al campo” de la humanidad con una perspectiva popular. Es así que nuestra Vía Campesina, requiere maximizar su capacidad de movilización y acción de masas, con la mínima estructura posible, promoviendo principios de respeto, amor y solidaridad de clase permanente con los pueblos del mundo.
Las consecuencias de las crisis climática, alimentaria, energética y económica, ponen hoy más que nunca la importancia de la Reforma Agraria Integral y la Soberanía Alimentaria, como ejes estratégicos de la alternativa popular y por la vida, pero esto sólo será posible si estos principios son asumidos por los pueblos en su conjunto. Asimismo, resulta fundamental fortalecer los procesos de formación y educación, así como las estrategias de comunicación popular en todas las regiones de la Vía campesina.
Secretaría Operativa de la CLOC - Vía Campesina
¡Hacia la VI Conferencia de la Vía Campesina, Indonesia, Junio 2013!

lunes, 20 de mayo de 2013

Otro país-mundo requiere la guía del lema: "el agua vale más que el oro" de la UAC


 Significa que el trabajo social atiende necesidades e intereses populares.
Y previene el buen vivir de generaciones futuras.


La apreciación de que "el agua vale más que el oro" nos desafía a los de abajo a nuestra autoorganización socioeconómica para el cambio desde nuestro estar al servicio de la acumulación de riquezas y poder en contra de nosotros, a desarrollar la variedad de economías y culturas que satisfagan las necesidades de todos de felicidad. Esto nos plantea adueñarnos de nuestras capacidades e inteligencias actuales y las que poseemos en potencia. Pero antes de afirmarnos en la confianza sobre el poder de los pueblos, precisamos cuestionar nuestra subordinación al capitalismo o subsunción en su acaparamiento de trabajo e intelectualidad para el crecimiento ilimitado de la tasa de ganancia de oligopolios.
Es un camino hacia crear espacios en común donde aprender a escucharnos y discutir soluciones a problemas compartidos en forma local, provincial, nacional e internacional. Procura diálogos que originen elaboraciones conjuntas de proyectos sobre transformaciones de esas convivencias de distinta extensión y comprensión. Diálogos que, al mismo tiempo, persigan suscitar compromisos en concretar el trabajo humanizante y humanizador de todos. Se orienten a constituir colectivos laborales que se hagan responsables por tareas cooperativas con la comunidad de vida y ésta, a su vez, coordine o se hermane con las otras del país-mundo. Lo medular son los nuevos vínculos entre los nosotros cada vez más amplios y profundos por crecer en reciprocidad, en aliento mutuo a valorar relaciones con los distintos y en práctica del internacionalismo revolucionario.
Por supuesto, estamos inmersos en el capitalismo mundializado y local que despliega contra nosotros su enorme potencial de dominio psicológico, represor y económico. Pero, por su criminalidad de lesa humanidad, despierta la resistencia de las poblaciones directamente afectadas. Les quita el agua y les deja la envenenada, inutiliza sus suelos, les contamina su producción agropecuaria, demuele sus montañas, las fumiga, deforesta arrasando los territorios campesinos e indígenas, provoca la quiebra de pequeños y medianos productores, comerciantes e industriales. También ocupa con la especulación inmobiliaria a los humedales fundamentales para el sostenimiento de la vida Leer , las grandes ciudades a las que somete a inundaciones catastróficas y la Pampa Húmeda, una de las pocas regiones del planeta con fertilidad óptima para la producción de alimentos diversos y de calidad que el capitalismo está aniquilando (con lo cual hasta está yendo contra su propio aprovechamiento expoliador).
Observamos distintas luchas abajo en todo el país. Se dan en defensa colectiva del lugar en que se vive o se trabaja y de los bienes comunes. Un ejemplo es la Asamblea en Defensa de lo Público que realizó cortes en 22 puntos de la ciudad de Buenos Aires “en contra de la mercantilización de los espacios públicos” y por “una ciudad inclusiva y democrática”. En la convocatoria señaló: “El eje de esta protesta es la denuncia a los grandes grupos económicos que, en pos de generar mayores ganancias y más negociados, generan una situación completamente excluyente y exclusiva de lo público”. La acción se concretó mediante unidad con las fuerzas kirchneristas por lo cual no hubo discusión respecto a que no es una invasión oligopólica sino que se ha legalizado y legitimado contra la voluntad expresada por el Espacio “Es Nuestra la Ciudad”. Leer Tampoco cuestiona cómo funcionan los poderes públicos en todas sus instancias como reacción de los de arriba al 2001 (dentro de la que se incluye: el enrejado de plazas y parques) ni instala el debate sobre el "modelo productivo y nacional-popular". Debate censurado ante todo por su nombre eufemístico ya que aplica los planes transnacionales o imperialistas de economías de enclaves y corredores. Leer Esta fractura del país y disolución nacional se completa con los megaemprendimientos turísticos, comerciales e inmobiliarios para súpernegocios transnacionalizados.
Los grandes capitales financieros e industriales de los países imperialistas en sociedad con las elites locales avanzan expulsándonos de nuestros lugares (territorios, profesión, empleo, etc.) y despojándonos de derechos tan básicos como el agua potable y el alimento. De ahí que sea prioritaria la propagación de la conciencia de que la resistencia al extractivismo de las asambleas y otras organizaciones nos interpela a involucrarnos en asumir la responsabilidad por la vida y el futuro de Argentina y Nuestra América. En este rumbo e importante compenetrarse con los cambios en la cotidianeidad para el buen vivir abajo.
El  “Encuentro en defensa del espacio público”:
Informa a los vecinos de Caballito
Otra vez las torres  nos invaden
El avance de la construcción inmobiliaria en  nuestra ciudad y en particular en nuestro barrio, viene trayendo graves perjuicios  para quienes vivimos aquí.  Se esta cambiando  terreno absorbente por cemento, no respetando la relación espacio verde por habitante (mientras la OMS- organización mundial de la salud-establece como necesario recomienda 10 metros cuadrados por habitante, el barrio tiene apenas 1,2m2 x  habitante y la ciudad solo tres . Tampoco hay en el barrio, en proporción suficiente, espacios culturales,  recreativos y para deportes de libre acceso  y uso gratuito.
Estas políticas traen aparejadas mayor contaminación ambiental (gases tóxicos, ruidos, problemas de tránsito, mayor temperatura, aumento en la cantidad de basura) como asimismo frecuentes cortes de luz,  disminución de la presión  del gas,  zonas con baja presión de agua, sectores inundables, falta de estacionamiento  vehicular, insuficiente oferta de vacantes en instituciones escolares públicas en el barrio especialmente en jardines de infantes y maternales y escuelas  de doble jornada.
  
La voluntad de las vecinos -contraria a estas políticas- quedó manifiesta en la audiencia pública en la legislatura, que fue convocada premeditadamente en condiciones absolutamente fuera del sentido común ; se produjeron confusiones de horario y se estableció una sola hora para su desarrollo cuando se habían  inscripto 400 vecinos.  Pudieron hablar  menos de 70 en medio de un desorden mayúsculo, y una inmensa mayoría  se opuso al  proyecto inmobiliario que comparten el poder ejecutivo nacional y el gobierno de la ciudad.

Pese a todo ello,  el 20 de diciembre en la legislatura con  el voto del Pro y el Frente para la Victoria y sus aliados  -Nuevo encuentro y otros- y la oposición de los demás legisladores,  se aprobó un paquete de leyes para vender diversas tierras públicas, entre otras las que pertenecieron al ferrocarril (en Caballito, los terrenos de la ex playa de maniobras del Ferrocarril Sarmiento), para construir torres de alto costo y no para resolver los problemas de vivienda, con el pretexto de financiar  parcialmente el soterramiento del tren.
El proyecto no sólo agrava el problema edilicio, sino que usurpa parte de  tierras que hoy ocupa el Club Ferrocarril  Oeste, no resuelve los problemas de tránsito norte/ sur,  y amenaza con la construcción de un shopping que, además, perjudicaría al pequeño y mediano comercio del barrio, poniendo en peligro cientos de fuentes de trabajo.  
Para colmo se incluye el uso de las plazas linderas con las vías, Dr. Favaloro y Del Caballito (cuya construcción se logró por la lucha de los vecinos que hoy la  cuidan con su esfuerzo) y se pretende hacer un puente de características desatinadas,  proyecto que,  reafirmando nuestra posición  ha sido objetado por la Defensoría del Pueblo  de la ciudad.
No tenemos mas reserva de tierras. este no es un espacio vacío, es el ultimo que nos queda para compensar en parte el daño ya hecho. En medio de la embestida que hay en la ciudad contra los centros culturales, se arremete también contra nuestros emprendimientos comunitarios.
Los reclamos que se identificaron en su momento por los movimientos  de 100 % parque y basta de torres, tienen muchos años y dieron lugar a resoluciones  favorables en la legislatura de la ciudad en numerosas oportunidades.  En 1998 el decreto 837/98 desafectó las tierras del uso ferroviario y en el año 2000 se firmó, entre la nación y la ciudad, un convenio de transferencia de dichas tierras "con destino a parquización y espacio público” y se sustanció un concurso.  La crisis del 2001 frustró la concreción de ese proyecto y luego, desde el 2002 en adelante,  hubo ocho proyectos  presentados por distintos bloques de la legislatura y una iniciativa popular apoyada por más de 12000 firmas de vecinos.
Ahora diversos legisladores -que durante las últimas elecciones tomaron el compromiso en sus plataformas electorales de defender estas tierras para ser destinadas a parque público-acompañaron con su voto un proyecto presentado por el Frente para la Victoria, burlándose así del voto de sus electores. En una semana, sin informe técnico ni despacho de comisión, y contra la oposición masiva de los vecinos, se consagra este proyecto inmobiliario que intenta tirar por la borda toda la lucha vecinal y lo resuelto en tantos años.
no es este un reclamo caprichoso es una necesidad en defensa de  nuestros derechos humanos y ciudadanos. reclamamos un parque garantice  el espacio verde  que tanto  necesitamos y que se recupere la historia de estos terrenos , que es parte de la historia del ferrocarril oeste, lo que se quiere  sacrificar para lucro de unos pocos.
Por esto un grupo de vecinos y organizaciones sociales y políticas del barrio y de la línea del oeste hemos constituido el "Encuentro en Defensa del Espacio Público."
Nosotros no creemos que cada uno deba defenderse solo , creemos en la solidaridad colectiva, creemos  que la unidad hace la fuerza y que la participación en las decisiones es un derecho  democrático que consagra la constitución de la ciudad.  
Defendamos nuestro derecho, defendamos la democracia.
Encuentro por la Defensa del Espacio Público
Caballito, 3 de febrero de 2013

sábado, 27 de abril de 2013

Las disputas por territorios encaminan hacia el buen vivir abajo


   Confrontan con los poderes establecidos para 
el despojo total a los distintos de abajo
Las principales son las que enfrentan al modelo esencialmente extractivista. Aunque se lo promociona como nacional-popular, lo cierto es que se concreta en mayor enriquecimiento y omnipotencia de capitales (financieros e industriales) y Estados imperialistas con socios menores en los poderes locales.

Raúl Zibechi (La Jornada), en "Para cortarle alas al golpismo hay que salir del extractivismo", advierte:(...)El «extractivismo» es mucho más que un modelo productivo y de acumulación de capital. En rigor, forma parte del complejo especulativo-financiero que hoy domina el mundo. En nuestros países tiene efectos depredadores: está creando un nuevo bloque de poder, corruptor políticamente, polarizador y excluyente socialmente y depredador del medio ambiente.
En lo político, el modelo extractivo necesita un conjunto de gestores que alimenta con sus inmensas ganancias (soya, minería a cielo abierto y varios monocultivos), que velan por sus intereses (universidades, gobiernos nacionales o locales, medios e intelectuales). Exagerando apenas, el extractivismo juega un papel desintegrador similar al del narcotráfico, porque destruye el tejido social, expulsa a los campesinos de sus tierras, infla ciudades hasta límites insoportables y mata a la gente, en particular a los más pobres, que no tienen acceso a un sistema sanitario de calidad.(...) Leer
"¿Qué es el modelo extractivo minero?" Gustavo Castro Soto contesta: (...)Transfiere enormes recursos y ganancias a las grandes corporaciones sin dejar casi nada, sólo pobreza y grandes consecuencias sociales y ambientales. A esto se le llama economía de enclave.
La Industria Extractiva Minera gira en torno a la lógica y la estrategia del capital financiero trasnacional, pero también a las condiciones y actores político-económicos internacionales de cada país.
(...)
Leer



La comisión ambiental de COB-La Brecha Comahue aporta al concepto: (…) Se utiliza el rótulo de «extractivismo» en sentido amplio -petróleo, minería, agronegocios, etc.- para las actividades que remueven grandes volúmenes de recursos naturales, no los procesa (o lo hace limitadamente), y pasan a ser exportados.
Entre una serie de características, más allá de los indudables impactos ambientales nos interesa resaltar que estos mega proyectos desencadenan profundos impactos territoriales. Significan, por ejemplo, la llegada de contingentes de operarios y sus equipos, a áreas remotas; algunas habitadas por comunidades rurales o pueblos indígenas. Generan enclaves productivos que están conectados por corredores de transporte o de energía con otras zonas del país, y orientados hacia los puertos de exportación. Sus actividades son resguardadas en muchos casos por el propio Estado, incluso por medio de protección policial o militar.
Los cambios territoriales son profundos, ya que modifican la configuración del espacio, los actores que lo construyen y sus formas de relación. Muchas veces este tipo de producción reestructura la geografía junto a cambios institucionales y una desintegración comunal, y genera otro tipo de relaciones entre los espacios locales y los nacionales e internacionales, en la que los actores locales son pocas veces tenidos en cuenta. Este tipo de explotación atenta contra las economías regionales y autóctonas, ancestralmente desarrolladas en las distintas bioregiones, como es el caso de la ganadería, la horticultura, etc. Las consecuencias político-sociales son enormes, ya que no sólo los deberes del Estado pasan a ser reemplazados por las empresas, dependiendo de estas las refacciones de las escuelas, el hospital, etc. Sino también trae consigo problemas como la prostitución, la trata de personas, grandes índices de adicciones a drogas y alcohol generando una desintegración. Hay muchos casos que dan muestra de esta situación, como los informes "la ruta de la soja, la ruta de la trata" y "la ruta del petróleo la ruta de la trata". (…) Leer
Se desprende que el «extractivismo» incluye a la megaminería, la superexplotación pesquera e hidrocarburíferas y el sistema global de agronegocios. Pero, a mi entender, es más abarcativo y se extiende a los megaemprendimientos turísticos, comerciales e inmobiliarios Leer. Ya que comparten con los primeros:
  • privatización y mercantilización de la naturaleza;
  • desertificación al expulsar o acorralar las comunidades locales, ocupar humedales, apropiarse del alto consumo de agua y energía, impermeabilizar el suelo, deforestar, etc.;
  • ruptura de equilibrios y uniformización de las ecorregiones;
  • destrucción de las posibilidades de futuro para los diversos de abajo en todo el país por discapacitación juvenil e infantil mediante empleos precarizados, por degradación cultural y productiva de las comunidades locales, por desintegración de estas últimas al someterlas a aceptar el Mercado de los oligopolios, y por devastación, envenenamiento medioambiental;
  • seguridad jurídica para los saqueadores que no sólo implica multimillonarios subsidios directos e indirectos y Estado criminalizador tanto de la pobreza como de la protesta social sino también impunidad para seguir adelante con los ecocidios-genocidios.
Contra esta impunidad están las luchas de los pueblos originarios, del Movimiento Nacional Campesino Indígena, de la Central de Trabajadores de la Argentina, de la Unión de Asambleas Ciudadanas y múltiples organizaciones populares de menor envergadura que defienden sus respectivos territorios y espacios públicos.

Cabe recurrir a Maristella Svampa que, en "«Consenso de  los Commodities»  y lenguajes  de valoración en  América Latina", sostiene: (…)En términos generales, y por encima de las marcas específicas (que dependen,  en mucho, de los escenarios locales y nacionales), la dinámica de las luchas socioambientales en América Latina da lugar a lo que hemos denominado «giro  ecoterritorial», esto es, un lenguaje común que ilustra el cruce innovador entre  matriz indígena-comunitaria, defensa del territorio y discurso ambientalista: bienes comunes, soberanía alimentaria, justicia ambiental y «buen vivir» son  algunos de los tópicos que expresan este cruce productivo entre matrices diferentes. En este sentido, es posible hablar de la construcción de marcos comunes  de la acción colectiva, que funcionan no sólo como esquemas de interpretación alternativos, sino como productores de una subjetividad colectiva. Así, a contrapelo de la visión dominante, los bienes naturales no son comprendidos como commodities, esto es, como pura mercancía, pero tampoco  exclusivamente como recursos naturales estratégicos, como apunta a circunscribir el neodesarrollismo progresista. Por encima de las diferencias,  uno y otro lenguaje imponen una concepción utilitarista que implica el  desconocimiento de otros atributos y valoraciones –que no pueden representarse mediante un precio de mercado, aunque algunos lo tengan–.
 
En contraposición a esta visión, la noción de «bienes comunes» alude a la necesidad de mantener fuera del mercado aquellos bienes que, por su carácter de  patrimonio natural, social o cultural, pertenecen al ámbito de la comunidad  y poseen un valor que rebasa cualquier precio. (…) Leer 

En Argentina, la Unión de Asambleas Ciudadanas tiene mayor potencial de hacer política hacia los cambios emancipatorios. Las asambleas de todo el país, por un lado, enfrentan al sistema de saqueo y contaminación ambiental desde la afirmación en la soberanía de los pueblos o del derecho a decidir sobre el destino común. Son criminalizadas por gobiernos y estados de todas las jurisdicciones del país porque las reconocen como claramente posicionadas contra el modelo o contra la acumulación gran capitalista imperialista por desposesión total a los diversos de abajo. Coinciden con el Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivo Minero en "el diagnóstico sobre:
1. La agudización de los conflictos originados por la imposición del modelo extractivo minero en toda la región.
2. El aumento en los niveles de conciencia y movilización de las comunidades afectadas.
3. El mayor alcance de la difusión del problema en otros sectores sociales.
4. La pérdida de territorios y recursos relacionados como bosques y aguas, entre otros.
5. La complicidad del Estado con el interés privado local y transnacional.
6. La imposición, represión y criminalización como conducta del Estado contra las comunidades y sus miembros en defensa de la vida.
7. El uso de mitos como minería verde, sostenible, y responsable, entre otros, en el discurso de promoción a la actividad minera.
8. La relativa homogenización de los marcos jurídicos regionales en favor de la seguridad jurídica de los inversionistas, en detrimento de la seguridad humana y los derechos humanos, como el derecho a la vida, salud, el acceso a la información, a la consulta y participación en los asuntos que afectan a la comunidad, al buen gobierno, a la manifestación en defensa de los derechos humanos (...)".
Leer

Por otro lado, prefiguran la sociedad emancipada del sistema capitalista imperialista. Resisten la mercantilización de los bienes comunes y establecen un núcleo articulador de los diversos de abajo en el país-mundo. Analicemos:

Resistencias locales, movimientos globales (16-03-2012)

Por Raúl Zibechi
"Las comunidades locales están mostrando una novedosa capacidad de elaborar un discurso capaz de sintonizar con otras personas en los más remotos lugares, destacando que se trata de la defensa de la vida frente a la avaricia de la acumulación."
En junio de 2002, hace apenas 10 años, se realizó en Tambogrande (norte de Perú) la primera consulta popular de carácter comunal sobre la minería a gran escala en el mundo. Más de 90 por ciento de los votantes, unas 25 mil personas, rechazaron el proyecto para explotar oro, plata y zinc de la canadiense Manhattan; sólo 350 votaron a favor y no acudieron a votar apenas 6 por ciento de los habitantes. La consulta fue organizada por la municipalidad y su resultado fue interpretado como un triunfo de la agricultura campesina, que depende del agua para su sobrevivencia.
A la consulta en Tambogrande le siguió la de Esquel (sur de Argentina) en marzo de 2003, donde 80 por ciento se pronunció contra un proyecto de Meridian Gold para extraer oro, con el uso de cianuro. En junio de 2005 se realizó otro referendo en Sipacapa, Guatemala, con similar resultado. Estas consultas fueron la forma de lucha encontrada por las comunidades locales para romper el aislamiento y evitar que sus razones fueran ahogadas por el silencio oficial y de los medios. Hoy puede decirse que tuvieron un resultado más que exitoso.
En Perú, la resistencia a la minería condujo a la realización de la Marcha Nacional por el Derecho al Agua, en febrero, en la que confluyó el grueso del movimiento social peruano. En Argentina, la victoria de Esquel activó la creación de decenas de asambleas locales que se coordinan en la Unión de Asambleas Ciudadanas, que acaban de realizar su 18 encuentro en Mendoza. En Guatemala ya hay 56 municipios que se declararon libres de minería, por la formidable presión de la población. En Perú, Brasil y Chile la resistencia popular contra las megarrepresas hidroeléctricas sigue avanzando, y se entrelaza con la lucha contra la minería y los monocultivos.
Luego de más de una década de resistencias es posible establecer un patrón de acción de movimientos que han trascendido largamente lo local y se instalaron como las principales alternativas al modelo asentado en la expropiación de los bienes comunes. "Es la movilización popular más importante desde la época de Fujimori", escribió Hugo Blanco, evaluando la Marcha del Agua (Lucha Indígena, febrero de 2012).
El primer rasgo de este patrón es que consiguieron un respaldo tan macizo y profundo entre las poblaciones locales que les permitió trascender el aislamiento y el hostigamiento. Buena parte de estas resistencias se hicieron fuertes al enraizarse en relaciones de carácter comunitario, lo que les permitió visibilizar la existencia de un conflicto entre grandes empresas multinacionales y comunidades locales que buscan asegurar su sobrevivencia. Apelaron a especialistas para traducir sus razones en el lenguaje de las clases medias urbanas y buscaron el paraguas protector de las instituciones y autoridades locales, que es lo que siempre hacen los oprimidos para legitimar sus demandas.
Aun cuando se movilizan pequeños grupos y hasta un puñado de personas, como sucede a menudo con las asambleas ciudadanas argentinas, la contumacia de las comunidades en movimiento les ha permitido neutralizar la criminalización de la protesta. Las comunidades locales están mostrado una novedosa capacidad de elaborar un discurso capaz de sintonizar con otras personas en los más remotos lugares, destacando que se trata de la defensa de la vida frente a la avaricia de la acumulación.

En segundo lugar, aunque la demanda sea estrictamente local, buscaron desde el comienzo tejer lazos con otros sectores sociales para ampliar el eco de sus luchas, y de ese modo comenzaron a tejer amplias alianzas regionales primero, nacionales después y ahora internacionales. La capacidad de romper el cerco informativo y político es lo que les ha permitido trascender la represión y conseguir masivos apoyos en las ciudades, algo que hasta ahora parecía difícil de conseguir.

Las formas de lucha, en tercer lugar, no son ni legales ni ilegales, ni pacíficas ni violentas, aunque hay de todos los tipos, sino sobre todo legítimas, tanto por las demandas como por la capacidad de los militantes de poner el cuerpo ante los gigantescos camiones de las empresas y los golpes de los policías. No hay contradicción entre la opción por las urnas en Tambogrande, o luego en Majaz (norte de Perú), y la contundente acción de los guerreros de Baguá en 2009, en la selva peruana.

En cuarto lugar, se registra la confluencia de los más diversos sectores sociales (como sucedió durante la marcha en defensa del TIPNIS en Bolivia en 2011, y en estos momentos en Aysén, en el sur de Chile) con la reactivación de los mecanismos internos tradicionales de los pueblos para tomar decisiones y garantizar su seguridad, como hicieron las rondas campesinas durante la reciente Marcha del Agua en Perú.
Por último, estamos ante una aceleración de los tiempos. En los primeros meses de este año se sucedieron la Marcha del Agua en Perú y el levantamiento de Aysén, que lleva ya tres semanas bloqueando puentes y carreteras, con una lista de 11 demandas, entre las que ocupa un lugar destacado la oposición a la represa Hidroaysén, mientras el pasado 8 de marzo comenzó la Marcha del Agua en Ecuador, que llegará el día 22 a Quito, luego de recorrer las tres regiones del país. Y ya se anuncia una nueva marcha en Bolivia para evitar que se imponga la carretera en el TIPNIS.
No estamos ante un conjunto de movilizaciones sino ante un movimiento contra las multinacionales y la especulación financiera, en defensa del agua, la vida y los pueblos. Es el más formidable, amplio y variopinto movimiento continental desde las luchas de las décadas de 1960 y 1970 y la resistencia a la primera fase del neoliberalismo en los 90. Este impresionante movimiento por los bienes comunes se registra tanto en países gobernados por la derecha como en los que tienen gobiernos de izquierda y progresistas. No es legítimo, por tanto, buscar excusas del estilo "a quién benefician" los movimientos para echar un manto de sombras sobre las luchas de los de abajo.
Raúl Zibechi Periodista uruguayo, escritor, responsable por la sección internacional de Brecha. Profesor e investigador en Multiversidad Franciscana de AL.

domingo, 21 de abril de 2013

La comunicación con arraigo en las actuales disputas por territorios alerta sobre el PEA 2020


   Pone en debate que se está yendo contra la soberanía alimentaria y ocupando el territorio con agrocombustibles

Con el voto del 54%, la Presidenta se posiciona a favor de la agricultura sin agricultores y ocupación integral del país por las corporaciones imperialistas. Desde el Council de las Américas en Nueva York dice:“La inversión de Monsanto es importantísima también y va a ayudar a la concreción de nuestro plan, tanto agroalimentario 20-20, como nuestro plan también industrial. Y me decía, hoy, su titular que les había impresionado mucho el apoyo que nuestro Gobierno estaba dando a la ciencia y a la tecnología. Tengan ustedes la certeza que vamos a seguir en la misma línea”. Leer

Que la Presidenta pueda menospreciar las luchas e historias contra Monsanto en el mundo sin que haya reacción contundente de los de abajo, plantea no sólo cómo el gobierno CFK consigue "hacerles la cabeza" según aconseja Carlos Tomada a Pedraza a fin de subordinar a los trabajadores. Sino también urge indagar cómo la Red Nacional de Medios Alternativos puede contribuir a instalar y multiplicar espacios de deliberación y toma de decisiones entre los diversos de abajo. Procuraría que los pueblos de Argentina-Nuestra América elucidaran, por ejemplo, qué hacer frente al arrasamiento de las condiciones tanto de vida como de trabajo que el sistema globalizado de agronegocios lleva a cabo en asociación con todos los poderes locales.
Respecto del Plan Estratégico Agroalimentario 2020, en "Bosques nativos (I): el PEA y la profundización del modelo de deforestación", Luis Gauna (RED ECO) se refiere a:

(…)La dependencia del Modelo
“El Plan Agroalimentario tendrá un profundo y negativo impacto en el complejo sistema productivo de nuestro país, al consolidar el modelo de país agroexportador basado en la agricultura industrial, pools de siembra, agrotóxicos, monocultivos, despoblamiento rural y enormes ciudades insustentables” enunciaba el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata en oposición al horizonte extractivista y agroindustrial que el Gobierno de Cristina Kirchner propone con el PEA 2020.El modelo agroexportador que se erige es una contradicción en sí misma con aquella Ley de Bosques que se votara en 2007, puesto que sin percatarse del total de hectáreas que cada provincia propiciaba para el desmonte y el cultivo, propone una expansión de la frontera agropecuaria a casi 10 millones de hectáreas, aumentando la superficie de 32 millones de hectáreas a 41 millones (un 60% más de hectáreas para la agricultura; un 45% más para la ganadería).
“El PEA no se hizo en ningún momento pensando en cuanto a las restricciones que imponía la ley de bosques y el resultado está claro: la expansión de 10 millones más de hectáreas de la frontera agropecuaria es indirectamente decir que va a haber más desmontes y seguramente algunos en zonas que la ley de bosques protege. En el mejor de los casos si se desmonta toda la Zona verde (zona propicia para la deforestación, de acuerdo a lo que expone la ley), después va a haber presión sobre las otras regiones en función de cumplir con ese PEA” manifiesta Hernán Giardini (coordinador de Biodiversidad en Greenpeace), a la vez que remarca que dicho Plan no es una meta a la que el país se tenga que sujetar obligatoriamente, pero que “va a depender mucho del contexto nacional , si el precio de los granos se mantiene en estos niveles, si el precio de la carne sigue en aumento a nivel global o no”.
Augusto Calandrelli, consejero superior por el claustro estudiantil de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad de La Plata, remarcaba en aquella ocasión que “el PEA no es una síntesis debatida con universidades ni con organizaciones de la agricultura familiar, sino que es una decisión de funcionarios del Gobierno”.Con esto, queda enmarcado que de las exigencias del mercado mundial, se desprenderá el nivel de cuidado que recaiga sobre los bosques nativos, y por consecuente, del cumplimiento de la ley, más allá de la letra muerta. (...)
El silencio oficial ante las muertes y enfermedades que produce el monocultivo, cada tanto se rompe, últimamente en manifestaciones masivas, como también en estudios que avalan la contaminación que apareja el 'progresismo' de éste sistema”.Hace dos semanas, un equipo de docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba presentó un análisis de la situación sanitaria de Malvinas Argentinas, uno de los focos de resistencia contra la Multinacional Monsanto. En dicho documento, se califica de muy grave el escenario socio-ambiental de dicha ciudad, recomendando no someter a la población a efectos de contaminantes que intensifiquen el cuadro de vulnerabilidad. La exposición a los tóxicos que emana el polvo de cereal transgénico de los silos y otros tóxicos de la actividad de Monsanto, propiciarían a agravar la situación.“La vulnerabilidad social y económica de la población es las más alta en la Provincia de Córdoba y la capacidad del Estado Municipal de responder a la demanda de enfermedad es mínima. Someter a esta población a un nuevo golpe en su salud ambiental, como el que generará una enorme planta de semillas transgénicas de Monsanto en su jurisdicción no es recomendable desde el punto de vista médico, y es intolerable desde el punto de vista social” denunciaron en el análisis interdisciplinario.
Los nuevos caminos del modelo en el horizonte
“Yo le comentaba —y la gente de Monsanto no lo sabía— que tenemos una Patagonia, en la cual algún productor argentino tiene producción, por ejemplo, forrajera y que uno lo puede observar en medio de la estepa patagónica los círculos que solamente con riego producen forraje de primerísima calidad. Y tenemos también agua en la Patagonia, porque cuando me tocó inaugurar, el otro día, una ampliación de un emprendimiento minero: Cerro Vanguardia, en mi provincia, lo habíamos inaugurado cuando Néstor era Gobernador y cuando otros eran los propietarios, ahora hay nuevos propietarios. Y han pasado de la minería a cielo abierto a minería en excavación y es justamente donde han encontrado en plena Patagonia ríos subterráneos. A ellos les causa problemas, pero a nosotros nos ha llenado de alegría, porque esto nos da la idea de que el elemento vital: agua, nos va a permitir extender la frontera agropecuaria” manifestaba con alegría y efusividad la presidenta Cristina Fernández en la reunión que tuvo con los directivos de Monsanto, allá por Junio, en Nueva York. Monsanto, la empresa que monopoliza los transgénicos en nuestro territorio, recibía la oferta de tierra y sus recursos hídricos en la Patagonia argentina, la promesa de producir y expandir el negociado de la multinacional denunciada en Córdoba y otras provincias por los daños a la salud de sus habitantes.
 
Pero como así también se vanagloriaba esa posibilidad, hay otros sectores naturales que ya han visto su transformación, en pos del monocultivo y la frontera agropecuaria. Uno de estos, es el caso de los humedales, a pocos días de celebrar su día internacional. La región del delta del Paraná representa el final del mosaico de humedales más grande del mundo, que se inicia en el Mato Grosso brasilero y culmina en el estuario del Río de la Plata. El mismo es una gigantesca llanura de inundación de 17 mil kilómetros cuadrados pero, a pesar de ser tan vastos e importantes, el Estado nacional sólo protege el 0,3 por ciento de los mismos. Consecuentemente, la legislación entrerriana busca el incremento del agro negocio, con leyes como la 10.902, que perseguía la finalidad de privatizar las islas fiscales, públicas, para que se monocultive por cien años arroz, bajo el control de una sociedad anónima. Si bien la ley no prosperó por la resistencia ciudadana, son preocupantes los casi 900 kilómetros de terraplenes ilegales que se apostan sobre la región. La organización ambientalista “El Paraná No Se Toca” advirtió que hubo intentos de terraplenar para plantar soja y otros cultivos, con responsabilidad de productores ganaderos con tierras vecinas a Santa Fe, que pretenden afirmar sus campos mediante el cierre de las lagunas interiores, y la consolidación de esos espacios como tierras de pastoreo, “sacrificando de esta manera el humedal, la fauna, la pesca y toda la diversidad de especies que viven en él”. Leer

Veamos cómo el PEA 2020 y la ley Monsanto se enmarcan en la internacionalización capitalista del sistema agroalimentario:

Walter A. Pengue, en "Agricultura industrial y transnacionalización en América Latina ¿La transgénesis de un continente?"*, nos ayuda a situarnos en la realidad profunda que el gobierno CFK encubre por relato mistificador de que estamos en una etapa emancipatoria cuando sucede la recolonización hambreadora y desertificadora. Leamos:

Comentarios a modo de un final abierto

Las características centrales que ha adquirido el nuevo orden agrícola internacional - determinado por la internacionalización del sistema agroalimentario - como parte de la reestructuración global han sido el intento por alcanzar la concentración y centralización de la producción alimentaria a través de grandes corporaciones de los países desarrollados y un déficit estructural en los países dependientes. Producto fundamentalmente de la competencia, se establecen en las economías centrales políticas proteccionistas y el pago de altos subsidios a los productores junto al establecimiento de precios a la baja en el comercio mundial agrícola. En esta lucha por el poder hegemónico en el sector agroalimentario, los Estados Unidos primero y luego la Unión Europea reforzaron los mecanismos de colocación de excedentes hacia los países subdesarrollados, junto a políticas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional de desestímulo a la producción para el mercado interno de alimentos, la promoción de la producción de productos tradicionales y no tradicionales para la exportación y la construcción de cluster productivos, que faciliten un proceso de producción, concentración, transporte, comercialización y consumo a los grandes centros mundiales y a la periferia que califique para ello. 
El resultado principal de este proceso para los países dependientes ha sido principalmente la desestructuración de la producción alimentaria para el mercado interno y la reorientación de productos de exportación; una mayor marginación, exclusión, deterioro del nivel de vida de los pequeños productores de bajos ingresos, campesinos con y sin tierra y pueblos indígenas, concentración y aumento constante de la escala productiva, concentración en las empresas semilleras, de agroquímicas y del transporte, privatización del conocimiento y mayor destrucción y apropiación privada de los recursos naturales. 
Desde la Revolución Verde y la propuesta de planes para el Desarrollo, la situación de la agricultura en los países de América Latina ha estado fuertemente influida por las modalidades predominantes del proceso de globalización del capital, actuando ya las empresas transnacionales como un nexo entre el Sur proveedor de territorio, recursos naturales y productos subvaluados y el Norte demandante de alimentos siempre cada vez más baratos. Las grandes corporaciones, ubicadas todas en los países superdesarrolaldos, son quienes participan y controlan el mercado internacional de granos y de alimentos y los países periféricos, como los latinoamericanos, que logran ingresar a esta rueda, lo hacen siempre a expensas de la sobreexplotación de sus recursos naturales. Los países desarrollados, a su vez, son también los principales compradores de los productos alimentarios en el mercado mundial. La nueva división del orden agrícola internacional demuestra que la tendencia es a que la competencia sea con base en las ventajas competitivas y que los bienes estratégicos de consumo humano, en la agricultura de la globalización, adquieran un mayor carácter político de seguridad nacional percibida por el Norte pero no de la misma manera por los gobiernos del Sur.
 
Poseer ventajas comparativas, en términos de territorio, calidad de suelos, aguas, genes y biodiversidad, es contar con los recursos necesarias para convertirse en foco de intereses, que solamente harán una explotación, a veces desmesurada y a costa de externalidades no reconocidas, producidas sobre esos territorios. Existe, desde la Revolución Verde y durante las décadas siguientes, una fuerza motora común que ha orientado las transformaciones en el uso del territorio regional. Esta fuerza se basa exclusivamente entonces en una tendencia a dejar en manos de la199 Comentarios a modo de un final abierto corporación internacional, el sistema de producción de granos y alimentos, lo que implica por otro lado una incompatibilidad fundamental que viene a expresarse hacia el interior de los diversos países en cuanto al tipo de agricultura y organización agroindustrial que se introduce en ellos. Los impactos negativos de la estrategia tecnológica de la Revolución Verde en el campo latinoamericano profundizaron los problemas ambientales, sociales, económicos y culturales.
Se manifiestan los problemas de contaminación puntual, erosión de suelos, desertificación, deforestación sumados al crecimiento de la marginación y expulsión de los pequeños agricultores, campesinos y poblaciones indígenas, pérdida de la soberanía alimentaria y concentración en la monocultura de exportación, de granos y animales.
Creció asimismo la fuerte dependencia de los agricultores y sus naciones de insumos externos a sus sistemas de producción, importados generalmente de los países centrales. Más allá de los aumentos de la producción agropecuaria, si contabilizásemos todos los impactos producidos, la política de la Revolución Verde, no fue positiva para los agricultores y campesinos latinoamericanos. El siglo XXI nos enfrenta a todos a un desafío mucho más apasionante y complejo. Con la llegada de la Ingeniería Genética, la Genómica y la Proteómica, el campo latinoamericano encara riesgos y escenarios diferentes que involucran cuestiones más amplias que aquellas planteadas por la Revolución Verde, y alcanzan a la ética, las cuestiones filosóficas, religiosas, morales y culturales que pueden cambiar el paradigma de lo que es la ruralidad en América Latina. Es muy claro, que los intereses, los desafíos, las implicancias, los beneficios y los riesgos son profundamente diferentes para las sociedades del Norte y del Sur. Mientras los primeros, han iniciado hace décadas un cambio rotundo en sus formas de hacer agricultura (y algunos pretenden «volver» a recuperar lo perdido) dejando en manos del sistema agroalimentario comercial muchos de sus procesos; en el Sur, la agricultura de muchas regiones forma parte de la vida y cultura de millones de personas. El peso de lo rural, de la mentalidad rural aunque se viva en algunos casos en pueblos y ciudades, es aún muy grande. Por tanto, la visión del Sur, no pasa solamente por la protección de un recurso por conservar o administrar, sino que arrastra siglos de relación y vinculo con el ambiente, que hace mucho perdieron las sociedades supraindustriales de EE.UU. y Europa. 
 
La llegada de la agricultura industrial y de su paquete tecnológico transgénico implica una nueva vuelta en el control y apropiación del germoplasma, desde la producción de semillas protegidas por la propiedad intelectual hasta su venta, cerrando ahora un círculo más acotado, semillas-agroquímicos, mucho más pernicioso. Esta vez, los agricultores del Tercer Mundo, se enfrentan al desafío de perder la riqueza del intercambio, para ser controlados totalmente en el qué hacer y el qué producir. Cuánto?, Cómo? Y de qué manera?. La clave de los intereses por desarrollar estos nuevos productos comerciales e instalarlos en las demandas de las sociedades pasa exclusivamente por las patentes, que dan prioridad monopólica a sus obtentores, quienes en retribución ofrecen un producto que genera continuamente una productividad o condiciones específicas mejores. Nuevamente, la visión y demandas para un agricultor del Norte o de los enclaves desarrollados del Sur, es muy diferente a aquel agricultor que produce en el marco de pautas culturales y sociales que el modelo lo obligará a perder o abandonar por siempre. Las semillas transgénicas, bajo el control corporativo y bajo la protección de patentes, tienen un precio mayor que las semillas convencionales. En algunos países, una de las estrategias corporativas para imponer el uso de semillas transgénicas ha sido no incluir el «royalty» en el precio de las semillas a los productores. A esto hay que agregarle el costo del resto del paquete, en el caso de la soja resistente a glifosato, el herbicida y los productos para proteger a la semilla. Los pequeños agricultores pobres de América Latina no tienen acceso al dinero, al crédito, a la asistencia técnica o al mercado. Cuando se les otorga crédito bancario, o a través de la agricultura a contrato con las agroindustrias, la historia abrumadora ha sido que se ven obligados a vender finalmente sus campos para saldar los créditos otorgados. El complejo agroexportador transgénico ha facilitado tanto el fuerte incremento de la producción y en algunos casos, la productividad. Pero esta productividad, no fue acompañada por sustentabilidad.
 
Es clara la destrucción del ambiente que se está produciendo. Las externalidades – costos ambientales no reconocidos en las cuentas comerciales -producidas y los costos sociales del modelo agroexportador, comienzan a ser evaluadas exhaustivamente, y los números prometedores de los promotores, por ejemplo de la soja transgénica, se convierten en falaces, si consideramos todos los impactos producidos. En la Argentina, la concentración hacia el sector sojero, es el reflejo de la concentración que se ha producido en ese país: El 20% de la población más rica se lleva el 53% del ingreso nacional, mientras que el 20% más pobre sólo el 4,2%. Los aparentes, 2.000 kg. de alimentos (sólo considerando cereales y oleaginosas), por habitante y por año que el país produce, no llegan a las bocas de la mitad de sus ciudadanos. Sobran alimentos, pero no hay acceso a ellos. Diez millones de personas (26%) están en la indigencia o sea que no acceden a una alimentación básica y 20 millones (55%), están en la pobreza, con el 22% desocupado. El 20% de los niños, es decir, alrededor de 2.100.000 no cuentan con sus necesidades básicas satisfechas. 
 
A estas desgracias, no sólo en un país sino en un subcontinente rico en territorio y potencialidad productiva, los impulsores del modelo transgénico, proponen continuar expandiendo los cultivos de exportación y resolver los problemas imposibles de enfrentar en términos de empleo, distribución y soberanía alimentaria con más planes de ayuda solidaria, impulsados desde dentro como desde el exterior y comprometiendo recursos del gobierno para paliar una problemática en parte, generada por un modelo de desarrollo desigual. 
Este modelo de «subdesarrollo sostenible», no ha quebrado entonces con la visión errónea que no han podido resolver cuarenta años de una incipiente agricultura industrial hoy día más intensa. Tampoco facilitó un desarrollo científico tecnológico alternativo, que trabajase con objetivos de resolución de conflictos nacionales y regionales en términos de producción agropecuaria. El sistema científico y tecnológico, desafortunadamente apostó al trabajo por el incremento de la productividad y fue un participe necesario y facilitador del esquema transgénico. No permitió ni favoreció el desarrollo de alternativas productivas con esquemas agroecológicos de rápido y fácil aprovechamiento y apropiación social que muy posiblemente hubiesen202 Comentarios a modo de un final abierto favorecido a una sino solución, amortiguación de la crisis social que hoy día enfrenta la Región. Tampoco se desarrolló un marco regulatorio eficaz que contuviese y evaluara adecuadamente el riesgo y el impacto de cada evento transgénico, en cuanto a sus complejas interrelaciones con cada ecosistema. No implementa aún el abordaje multidisciplinario y de la complejidad de la situación demanda. La resolución respecto del riesgo o la propia incertidumbre que el manejo de las formas biológicas de la Ingeniería Genética no se encuentra en nada acabada y resuelta. Si no podemos contar o sabemos muy poco sobre las investigaciones desarrolladas, parte de sus métodos, actividades y ensayos en el campo o en la industria, tal como sucede hoy día en la protección de los desarrollos de transgénicos, ni la propuesta tan optimista de los impulsores ni tampoco el catastrofismo de sus detractores, nos brindan seguridad sobre la certeza o no del camino transgénico. En este contexto, es pertinente sostenernos en el Principio de Precaución para situaciones tan complejos y que involucraran la biodiversidad y sociedad del futuro. 
 Walter A. Pengue continúa anticipando el futuro que se está instalando legal y legítimamente en vez de la idea del Movimiento Nacional Campesino Indígena sobre una invasión de las transnacionales y sobre la importancia de ser propietarios. Si bien son los principales autores de la soberanía alimentaria y el buen vivir abajo, es prioritario involucrar a los diversos de abajo en lucha contra el Estado local y contra el poder económico imperialista. Pengue  plantea:
Las propuestas de resolución del hambre en el mundo, los problemas de pobreza y potencial enriquecimiento o el enfrentar a las enfermedades, son en parte por cierto falaces, al no condecirse los desarrollos actuales (y las tendencias de los futuros proyectos en la próxima década) con estas promesas. No obstante, la biotecnología, guarda instrumentos tremendamente poderosos que pueden ser aprovechados socialmente y que habrá que contemplar a la luz del control y ordenamiento de la política científico tecnológica de las sociedades que decidan tener agendas propias (situación muy compleja) en esta línea. Muy posiblemente los gobiernos y las sociedades del Sur, puedan encontrar nuevos desafíos a la encrucijada planteada.
El sector rural latinoamericano, está representado por millones de campesinos, pequeños, medianos y grandes productores, con objetivos y tendencias de producción diferentes. La agricultura familiar, aquélla que produce en niveles de escala económica adecuada a una distribución equilibrada de la tierra, puede ser uno de los caminos a impulsar en una agricultura alternativa, que involucre la multifuncionalidad que esta actividad tiene. El respecto por las pautas por el desarrollo rural en el propio entorno, en un marco de desarrollo endógeno, es otra situación relevante a contemplar en la agricultura latinoamericana. Es bien sabido que estos sectores estarán definitivamente excluidos de un modelo de agricultura industrial y es aquí donde los decisores políticos deberán evaluar, adecuada, justa y profundamente los impactos (que como se ve no pasan por un cultivo-gen solamente) de cada una de sus decisiones.
Los costos, en externalidades de decisiones equivocadas hacia el agro latinoamericano se pagarían por generaciones. La agricultura industrial, si bien facilita en algunos términos el proceso de acumulación de capital, éste no es reinvertido en el propio lugar donde se produjo y también se sale del sistema, produciendo un empobrecimiento (y no enriquecimiento como se argumenta) del campo en general. Los centros de servicios de la agricultura industrial, considerados como aquellos pueblos y ciudades que albergarían a los campesinos y agricultores que ya no tendrían su tierra, tampoco resuelven la falta de empleo futura, al no poder capacitar en las nuevas demandas (y tan sólo emplear sólo a algunos) a todos los expulsados. Seguramente el camino a seguir por América Latina en su cuestión rural, es amplio y diverso.

Pengue convoca a los movimientos sociales a apoyar:
La agricultura familiar, necesita un apoyo importante para su sostenimiento y desarrollo, pero se muestra como una de las mejores alternativas para la recuperación de la soberanía alimentaria. Esta agricultura puede abastecer con alimentos básicos a muchas de sus regiones. La demanda de los movimientos sociales de la región y su apoyo a prácticas agrícolas sostenibles será un factor crucial en los nuevos procesos. También pueden favorecer al equilibro en el balance de ideas, intereses y demandas. La participación de los sectores rurales, incluidas las minorías, es relevante en este proceso. Todos pueden colaborar con los gobiernos en la toma de decisiones tan importantes. En un cambio más profundo, de mediano plazo, sería importante revisar las posibilidades y las formas para alcanzar un proceso de ecologización en el sector rural, que a través de una transición agroecológica a nivel de finca, integración y cooperativización, recupere parte el camino perdido y brinde sostenibilidad real al agroecosistema. 


Para alcanzar estos nuevos espacios, América Latina, deberá invertir en la formación, educación y socialización del conocimiento agroecológico, desde su escuela básica hasta la universidad. Los momentos de crisis vividos, permitieron demostrar que fue la agricultura de base familiar, de autoproducción, agroecológica la que está permitiendo resolver el problema básico de algunos países latinoamericanos (Argentina, Uruguay, Brasil) y no la agricultura industrial, que continuó con su fuerte producción y exportaciones. Es más que claro que Soberanía Alimentaria y la agricultura industrial dominada por el sistema mundial de alimentos en manos de las grandes corporaciones, no se relacionan. Es quizás esta, la última encrucijada que enfrenta el sector rural tradicional. Compleja, diversa pero con opciones, tanto agronómicas como con nuevas posibilidades sociales y de políticas al alcance de la mano. Comprender lo complejo del proceso y los impactos involucrados, a favor o en contra de cada decisión, facilitará la elección que la sociedad latinoamericana deberá realizar, acorralada hoy día por enormes presiones, internas y externas, pero sabedora que, para muchos países de su región, la decisión, está aún en sus manos. 
*Primera edición: 2005 © Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente Red de Formación Ambiental para América Latina y el Caribe Boulevard de los Virreyes 155, Colonia Lomas de Virreyes 11000, México D.F., México Leer